March 2, 2026

Nurul Amin Shah Alam, nueva víctima mortal de la Patrulla Fronteriza

El refugiado birmano Nurul Amin Shah Alam fue capturado y abandonado a su suerte a 8 kilómetros de su casa. Murió 5 días después.

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Nurul Amin Shah Alam

Nurul Amin Shah Alam, un refugiado birmano de 56 años con discapacidad visual que estuvo casi un año detenido injustamente en la cárcel del condado de Erie, fue encontrado muerto el 24 de febrero después de haber sido liberado y abandonado el 19 de febrero por la Patrulla Fronteriza a 8 kilómetros de su casa, en la ciudad de Buffalo, Estado de Nueva York. Ni los familiares ni los abogados fueron notificados de su liberación. 

El 22 de febrero, tras casi 5 días sin ser localizado, el Departamento de Policía de Buffalo lo declaró como persona desaparecida y pidió ayuda a la ciudadanía para encontrarlo. Ese mismo día, las autoridades de Estados Unidos alertaron sobre las condiciones climáticas por venir. Reportaron cortes de electricidad, grandes ráfagas de viento y más de 30 centímetros de nieve en estados como Nueva Jersey, Pennsylvania, Delaware, Connecticut y Nueva York, donde se encontraba Shah Alam, varado, caminando por las calles de Buffalo a temperaturas bajo 0. 

Un portavoz del Servicio de Aduanas y Patrulla Fronteriza aseguró que Shah Alam no reportaba signos de angustia o discapacidad cuando fue dejado en la cafetería. Sin embargo, el alcalde de Buffalo, Sean Ryan, dejó claro que la muerte de Shah Alam representa un incumplimiento de los deberes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza. 

El caso de Shah Alam

Shah Alam era parcialmente ciego y no entendía inglés. El 15 de febrero de 2025 fue detenido después de que se perdiera en una carretera en un barrio residencial al norte de Buffalo y terminara en la entrada de la casa de una mujer sosteniendo una barra de cortina cómo bastón, que él utilizaba para caminar. La mujer llamó a la policía y acusó al hombre de haber robado a su perro. Cuando la policía le ordenó bajar “el arma”, es decir, su bastón, Shah Alam no entendió las instrucciones pues no hablaba inglés, por lo que fue sometido con una pistola taser. Fue acusado de agresión, allanamiento y posesión de armas. La Patrulla Fronteriza le impuso una orden de detención migratoria y, cuatro meses después, en mayo de 2025, la fiscalía del distrito fijó una fianza de 5 mil dólares. La familia prefirió se quedara en la cárcel para poder visitarlo, ante el temor de que, si era liberado, ICE lo detendría y lo trasladaría a otro Estado. 

Siguieron los meses de audiencias, hasta que los abogados y la fiscal llegaron a un acuerdo: Shah Alam se declaró culpable de allanamiento y posesión de un arma (su bastón). Su abogada, Siana McLean, aseguró que los delitos no justificaban la detención por parte de ICE y que aceptar los cargos lo salvó de ser expulsado de Estados Unidos. Fue entonces que su familia pagó la fianza y Shah Alam fue liberado este 19 de febrero, y dejado a su suerte con una discapacidad visual, sin hablar el idioma, sin avisar a sus acudientes y en condiciones ambientales que hicieron aún más difícil que pudiera regresar a casa por sus propios medios. La muerte de Shah Alam fue consecuencia de una serie de decisiones tomadas por las autoridades designadas para protegerlo. 

Shah Alam, perteneciente al grupo étnico musulman, los Rohinyás, llegó a Estados Unidos en diciembre de 2024. Antes de 2017, los Rohinyás vivían principalmente en Birmania, país del sudeste asiático. Tras la ofensiva militar del 2017, que resultó en masacres y violaciones a los derechos humanos, se produjo un desplazamiento de alrededor de 740 mil personas que cruzaron a Bangladesh En los últimos años, la situación se ha vuelto más dura por falta de interés y ayuda humanitaria. Parte de la comunidad Rohinyá ha migrado a países como Estados Unidos. Se calcula que han llegado más de 12 mil rohinyás en calidad de refugiados, desde 2009.

Este caso se suma al de Linda Davis, maestra de una secundaria que murió como consecuencia de una persecución de ICE en Savannah, Georgia, el pasado 16 de febrero; al de Alex pretti, enfermero del Departamento de Veteranos asesinado por agentes de ICE,  que le dispararon 10 veces el pasado 24 de enero en Minneapolis; al de Renee Good, madre de tres hijos que fue asesinada por agentes migratorios en ese mismo estado, un par de semanas antes, el 7 de enero; y a los 32 migrantes que murieron bajo custodia de ICE en 2025.

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