May 29, 2026

¿Cuál es la visión de las mujeres en los proyectos de país que proponen Iván Cepeda, Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella? 

¿Qué le proponen a las mujeres los proyectos políticos de país de los candidatos que se disputan la presidencia de Colombia?

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Hablarle a las mujeres en la política no puede reducirse más a un discurso de campaña, una foto simbólica o la promesa vacía de “más oportunidades”. Hoy se debaten temas fundamentales para las mujeres como la violencia de género, las brechas salariales, el trabajo de cuidado no remunerado, la autonomía económica, el derecho al aborto, los derechos sexuales y reproductivos, la participación política y la libertad sexual. Es decir, se discute la desigualdad histórica y social que, durante décadas, ha condicionado la vida de millones de mujeres. En ese sentido, entender qué proponen o qué prefieren callar las candidaturas presidenciales que lideran las encuestas y la conversación política permite entender qué modelo de sociedad imagina cada proyecto político.

Por eso, hablar de propuestas para y sobre las mujeres en una campaña presidencial es mucho más que revisar si existe o no un capítulo de género dentro del programa de gobierno. Lo que importa es identificar qué visión de país propone cada candidatura, qué lugar le asigna a las mujeres dentro de esa sociedad y hasta dónde está dispuesta a transformar las estructuras que históricamente han producido desigualdad.

Esta lectura política revisa esas visiones en las propuestas de Iván Cepeda, Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia, y sus silencios, porque en campaña los discursos importan, pero los silencios también.

Iván Cepeda: una apuesta por transformar las raíces de la desigualdad

El programa del candidato que puntea en las encuestas se diferencia del resto de candidaturas en que las mujeres aparecen como protagonistas de una transformación política, social y cultural mucho más profunda. Y esa diferencia ideológica atraviesa, prácticamente, todo su programa, en el que se menciona 139 veces la palabra mujer/mujeres y se dedica un capítulo entero de los 55 que lo conforman.

Su propuesta: El protagonismo de las mujeres en las tres revoluciones:

  1. La revolución ética para eliminar la violencia simbólica, física y política contra las mujeres.
  2. La revolución económica y social para la equidad de género.
  3. La revolución política y democrática para avanzar en los derechos de la mujer.

Su propuesta es amplia. Desde el lenguaje ya existe una diferencia. El programa no habla solamente de proteger a las mujeres; habla de autonomía, reconocimiento político, participación y transformación social. Esa lectura cambia completamente el enfoque. Las mujeres no aparecen solamente como emprendedoras o beneficiarias de programas sociales, sino también como campesinas, lideresas sociales, indígenas, afrodescendientes, víctimas del conflicto, mujeres históricamente excluidas del poder político y económico, sujetas políticas, constructoras de paz, defensoras del territorio, víctimas históricas y actores centrales del cambio. Esto tiene que ver con la identidad política de izquierda y con la trayectoria del candidato del Pacto Histórico en la defensa de los derechos humanos, los movimientos sociales y la memoria histórica.

Uno de los aspectos más relevantes de su propuesta es que conecta constantemente la situación de las mujeres con el conflicto armado, la violencia política, el desplazamiento, la pobreza, la exclusión territorial y el abandono estatal; temas como economía, paz, reforma agraria, territorio, memoria, participación política y justicia social también están vinculados a las desigualdades que sufren las mujeres.

En su programa existe una postura más clara y compatible con la autonomía reproductiva, las libertades individuales, la diversidad sexual y los derechos de la población LGBTIQ+, marcando una amplia distancia frente a los sectores conservadores que prefieren evitar estos temas, mantener posiciones ambiguas o incluso regresivas. Cepeda no parece tener interés en esquivar esos debates culturales. Al contrario, hacen parte de una visión política en la que los derechos individuales y las diversidades ocupan un lugar central dentro del proyecto democrático. El enfoque de género no se limita a políticas sociales; atraviesa una visión completa de país.

Mientras otros candidatos se enfocan en el emprendimiento como vía para la autonomía económica y en la seguridad, Cepeda construye su propuesta desde lo estructural: desigualdad histórica, violencias de género, feminización de la pobreza, exclusión, redistribución del poder, derechos, memoria, territorio y justicia social. Aquí el problema no se entiende como una simple falta de oportunidades individuales, sino como el resultado de estructuras históricas que, durante décadas, han limitado la autonomía y la participación de millones de mujeres. Por eso, su propuesta es, ideológicamente, la más cercana a una agenda feminista de entre las tres que tienen posibilidad de pasar a segunda vuelta, según las encuestas.

Sin embargo, todo esto contrasta con la llegada a su campaña de Carlos Caicedo, denunciado por violencia de género, después de que prometiera hace unos días que en su gobierno no habría funcionarios misóginos ni denunciados, que fue precisamente uno de los problemas del gobierno Petro. 

Abelardo de la Espriella y “las mujeres de la patria”.

El candidato de Defensores de la Patria dedica un punto de su programa a las mujeres (punto 10, página 3), pero el enfoque de su propuesta está lejos de ser transformador. Su visión gira alrededor de tres pilares: seguridad, autonomía económica y fortalecimiento del rol tradicional de la mujer.

Sus propuestas:

  • Enfrentar la violencia contra la mujer como problema prioritario de orden público.
  • Rutas judiciales aceleradas en máximo 72 horas.
  • Atención psicológica y jurídica 24/7.
  • Meta de reducir en 30% la violencia contra las mujeres y en 40% los feminicidios.
  • Subsidio progresivo de maternidad para madres del régimen subsidiado.
  • Registro nacional del cuidado.
  • Seguridad social subsidiada.
  • Formación para 200.000 cuidadoras.
  • Fondo de $500.000 millones para autonomía económica.
  • Formalizar 200.000 emprendimientos femeninos.
  • Formar al menos 150.000 mujeres en áreas de economía digital.
  • Crear una política profesional y monetizar la economía del cuidado.
  • Subsidiar a los cuidadores más vulnerables.
  • Implementar el programa STEM que promueve el emprendimiento femenino en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas para cerrar brecha de ingresos y formar nuevos talentos.

El programa reconoce algo evidente, pero históricamente invisibilizado: Colombia descansa sobre las mujeres y afirma que el país “descansa sobre ellas, pero no las protege”. Construye propuestas relacionadas con subsidios de maternidad, economía del cuidado, seguridad social, formación, emprendimiento femenino y acceso a nuevas tecnologías. Entiende que las mujeres no solo enfrentan violencia, también desigualdad económica y sobrecarga de cuidado. En comparación con sectores tradicionales de derecha, existe un reconocimiento del valor económico del trabajo doméstico y comunitario. Sin embargo, el problema aparece cuando se analiza desde qué lugar se reconoce a la mujer.

Dentro del programa, la mujer aparece constantemente asociada a roles tradicionales de madre, cuidadora, sostén familiar y protectora del hogar. Existe una intención de fortalecer su autonomía económica, pero no de replantear las estructuras culturales y políticas que históricamente han limitado sus derechos. Eso se nota todavía más en los silencios del programa. No hay mención a los derechos sexuales y reproductivos, educación sexual, diversidad sexual ni autonomía corporal; por el contrario, el candidato ha dicho en varias ocasiones que está en contra del aborto. La ausencia de estos temas hace parte de una visión conservadora donde la familia tradicional ocupa el centro del proyecto político, notoria en la insistencia del programa en fortalecer “la familia como núcleo de la sociedad”.

Resulta imposible analizar estas propuestas sin hablar de la contradicción política que marca su imagen pública. Y es que, mientras su programa habla de proteger a las mujeres, combatir la violencia de género y respaldar su autonomía, el candidato ha sido señalado por comentarios machistas y sexistas. ¿Hasta qué punto algunos liderazgos políticos siguen entendiendo a las mujeres desde una lógica de poder masculino tradicional, incluso cuando hablan de respeto, protección y oportunidades? Esa tensión se refleja también en su propio programa de gobierno.  

Paloma Valencia: entre el conservadurismo y la autonomía económica

Su plan refleja una visión institucional y conservadora, aunque incluye ideas de autonomía económica, acceso a la institucionalidad y seguridad, pero no existe en él intención de transformar las raíces de las brechas de género en Colombia. La palabra mujer/mujeres se menciona 11 veces en su propuesta y aparece en 7 puntos de los 112 de su programa (6,25%), por lo que estas propuestas son fáciles de citar:

  • 12. Las mujeres víctimas de violencia tendrán un solo juez para toda la familia y acompañamiento para construir autonomía económica. Creación, financiación e implementación de los primeros 100 juzgados de “una familia, un solo juez”.
  • 62. Subsidio al primer empleo juvenil: 30 % del salario mínimo durante 12 meses para empresas que vinculen jóvenes de 18 a 28 años. 40 % durante 18 meses en territorios PDET. Prioridad a mujeres jóvenes jefas de hogar, jóvenes en ZOMAC, víctimas del conflicto y jóvenes étnicos.
  • 66. Cerraremos las brechas de género con políticas focalizadas en mujeres cabeza de hogar, que tendrán subsidio directo, crédito y apoyo en el cuidado de sus hijos, llegando al bolsillo en segundos vía billetera digital.
  • 68. Conectando con la gestión comunitaria: 20.000 mujeres formalizadas a través de las organizaciones y 50.000 cuidadoras tituladas.
  • 71. Autonomía económica para la eliminación de la violencia: 100.000 mujeres con acceso a crédito y reducción de brecha de cuidado.
  • 87. La inversión para emprendimientos liderados por mujeres será en promedio de 2 millones de pesos por cada una, para capital semilla con acompañamiento integral para lograr formalización, generación de ingresos, transformación psicosocial junto con el aprendizaje técnico, productivo, financiero y administrativo. Esta inversión se debe complementar con crédito blando para mujeres en una segunda fase del apoyo.
  • 92. La gran mayoría de los títulos estarán a nombre de las mujeres, para empoderarlas y protegerlas de la violencia intrafamiliar.

Para atender la violencia contra las mujeres, Valencia propone juzgados especializados, atención judicial más rápida y mecanismos institucionales para fortalecer denuncias y protección a víctimas. Esto demuestra que sí existe un reconocimiento del problema; sin embargo, entiende la violencia de género principalmente como un asunto de seguridad y justicia, no como una consecuencia de desigualdades sociales, culturales e históricas. El enfoque entonces no está puesto en transformar las causas profundas de la violencia, sino en fortalecer la capacidad del Estado para reaccionar frente a ella.

La candidatura reconoce que muchas mujeres sostienen económicamente a sus familias y que el trabajo doméstico y comunitario tiene un valor económico real. Su programa desarrolla algunas propuestas para mujeres trabajadoras y cuidadoras: acceso a créditos, reconocimiento del trabajo de cuidado, formalización de cuidadoras comunitarias, acceso a salud y pensión, además de medidas dirigidas a mujeres cabeza de hogar. Eso representa un avance frente a sectores tradicionales de la derecha colombiana que históricamente invisibilizaron el trabajo de cuidado; pero las mujeres no como sujetos políticos atravesados por debates sobre autonomía corporal, identidad o transformación social. Por ejemplo, no hay mención a los derechos sexuales y reproductivos, educación sexual o autonomía sobre el cuerpo de las mujeres. 

Tampoco existe un desarrollo explícito frente a diversidad sexual o población LGBTIQ+, aun teniendo a un vicepresidente como Juan Daniel Oviedo, abanderado de esa causa. Probablemente este sea uno de los más reveladores de toda la propuesta de Paloma Valencia. La ausencia de estos temas responde a una identidad política cercana a sectores conservadores y tradicionales del país, donde persiste la negativa a aceptar derechos como el aborto o los derechos de las personas LGBTIQ+ y todavía parece resultar más aceptable que un niño crezca huérfano antes que adoptado por una pareja del mismo sexo.

Resulta irónico que Paloma Valencia repita tanto en tarima “quiero ser la primera presidenta de Colombia”, utilizando constantemente el valor simbólico y político de ser mujer en una sociedad históricamente gobernada por hombres, pero, al revisar su programa de gobierno, las propuestas relacionadas con derechos de las mujeres y la equidad de género no ocupan un lugar central ni están bien desarrolladas.

Sergio Fajardo: por la seguridad y los derechos de las mujeres

Fajardo dedica a las mujeres un apartado de 33 páginas de los 8 capítulos de su programa. Los 5 pilares de esa propuesta para las mujeres son:

  1. Seguridad y justicia para vivir sin miedo.
  2. Salud para las mujeres.
  3. Trabajo digno y generación de ingresos.
  4. Oferta pública de cuidado.
  5. Voz, agremiación y poder político.

Claudia López: cuando la igualdad deja de ser discurso y se convierte en estructura política.

En el programa de Claudia López, las mujeres no aparecen como un capítulo aislado; atraviesan la visión política que plantea. La palabra mujer/mujeres se menciona 24 veces en todo el programa y tiene un peso diferencial en el capítulo de cuidado.

Algunas de sus propuestas:

  • Mecanismo/institucionalidad de género: Fortalecer el mecanismo rector de género, con autonomía técnica y capacidad de articulación intersectorial, con financiación y seguimiento a resultados.
  • Autonomía económica: Impulsar la autonomía económica de las mujeres, ampliando su acceso a empleo, crédito y oportunidades en sectores estratégicos.
  • Sistema de cuidado: Implementar el Sistema Nacional de Cuidado como política central para reducir la sobrecarga de trabajo no remunerado y aumentar la participación laboral de las mujeres.
  • Vida libre de violencias: Fortalecer la Línea Nacional de atención, reducir la impunidad mediante mayor capacidad de la Fiscalía y asegurar protección integral a las víctimas.
  • Participación: Promover la participación y el liderazgo de las mujeres en espacios de decisión pública y en la vida económica.
  • Reducir las violencias basadas en género: Fortalecer la capacidad de investigación y sanción de la justicia ordinaria para que los feminicidios, la violencia intrafamiliar y los crímenes de odio contra la población LGBTIQ+ tengan castigos rápidos y ejemplares.

El programa reconoce que las desigualdades que viven las mujeres no son individuales ni producto exclusivo del esfuerzo personal; son consecuencias estructurales de un sistema que históricamente descargó sobre ellas la mayor parte del trabajo de cuidado, la informalidad laboral y las violencias de género. La candidata de “Una nueva historia” propone reorganizar socialmente quién cuida y cómo se cuida. En esa línea, su apuesta por un Sistema Nacional de Cuidado no se limita a entregar subsidios o ayudas económicas; busca redistribuir una carga histórica que durante décadas recayó exclusivamente sobre las mujeres. Eso incluye institucionalizar el cuidado, ampliar las manzanas del cuidado, conectar empleo y cuidado, fortalecer sistemas comunitarios y permitir que miles de mujeres tengan tiempo, autonomía y oportunidades laborales reales.

El programa también desarrolla propuestas amplias sobre empleo femenino, acceso a crédito, formación tecnológica, apoyo a micronegocios, empleabilidad en sectores sostenibles y reducción de brechas laborales; una lógica que no es únicamente productiva, está directamente ligada a la libertad y a la igualdad.

Al igual que Cepeda, conecta esa desigualdad estructural, dependencia económica, exclusión y ausencia histórica del Estado con la violencia contra las mujeres. Propone fortalecer rutas de atención, ampliar casas refugio, garantizar atención integral, reducir impunidad y crear sistemas especializados para prevenir violencias basadas en género. La diferencia política aquí es evidente. No se trata únicamente de castigar al agresor, sino de entender por qué las mujeres siguen viviendo en condiciones de vulnerabilidad frente a múltiples violencias.

Su programa incluye explícitamente un enfoque diferencial de diversidad sexual, derechos de población LGBTIQ+, reconocimiento de identidades diversas y una visión mucho más cercana a las agendas contemporáneas de derechos sexuales.

Mientras los candidatos de derecha hablan de proteger a las mujeres o ayudarlas económicamente, López y Cepeda proponen transformar las estructuras que históricamente han producido desigualdad, especialmente en temas como el cuidado, la participación política, la seguridad y el acceso equitativo a derechos. Aquí las mujeres no aparecen únicamente como madres, cuidadoras o emprendedoras. Aparecen como sujetas políticas, ciudadanas autónomas y protagonistas centrales de la transformación social.

La pregunta de fondo.

Al final, las propuestas sobre las mujeres terminan revelando mucho más que una agenda de género; muestran qué tipo de país imagina cada candidatura. Mientras Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella mantienen visiones más conservadoras donde predominan la seguridad, la productividad y los roles tradicionales, Sergio Fajardo apuesta por la igualdad, pero son Claudia López e Iván Cepeda quienes proponen enfoques mucho más estructurales y progresistas en los que el cuidado, la autonomía, los derechos y la transformación social ocupan un lugar central.

Y ahí aparece una de las grandes discusiones de estas elecciones. ¿Queremos un país donde las mujeres apenas sobrevivan dentro del sistema o uno que realmente cambie las condiciones que las siguen dejando atrás?

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Autor

  • Camila Silva es comunicadora social y periodista especializada en comunicación digital. Ha trabajado en proyectos de convivencia, medio ambiente y participación ciudadana en Cali y el Valle del Cauca. Desarrolla trabajo independiente en protección animal y actualmente impulsa procesos de análisis político y comunicación pública enfocados en sostenibilidad, bienestar animal, mujer y transformación social.

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