
En un vestuario de un gimnasio, con el torso musculoso tallado al desnudo y una cruz cristiana que le atraviesa el pecho, un joven grita y revolea objetos contra la pared del fondo. “¡I’m broke, I’m fucking broken!”, chilla el influencer cripto Ape, mirando a la cámara pero sin quedarse quieto, con un shortcito deportivo y ojotas que completan su outfit de cripto-gym-bro. El chico invirtió en $LIBRA, la memecoin que difundió el jefe de Estado argentino Javier Milei la noche de San Valentín, y perdió un millón de dólares en minutos. Es un varón con el corazón roto por la confianza depositada en otro varón, y no cualquiera, en un presidente celebrity.
La criptoestafa protagonizada por el exponente mundial liberal libertario excede a la realidad política nacional: en estos días asistimos, en vivo, al cataclismo del nuevo modelo de ser varón que propone el modelo financiero digital. Es un nudo crítico en el que se entrelazan, como en otras tantas problemáticas en esta vida, capitalismo y género.
La fórmula es atávica y universal. Funcionaba en el mundo analógico y ahora, en la era digital, se comprueba en cualquier terreno y disciplina: cuanto más riesgo, más varones. Y cuando las cosas salen mal, la furia se desata contra lo que los rodea.
En estos días de criptoescándalo, ¿alguien vio alguna mujer quejándose porque perdió su inversión? De los 295 millones de usuarios de cripto estimados a nivel mundial para 2021, sólo el 15% son mujeres, de acuerdo con el “Reporte global sobre mujeres, criptodivisas e independencia financiera”. De las 378 criptoempresas que se crearon entre 2012 y 2018, solo una fue fundada exclusivamente por mujeres. En el campo de las inversiones reguladas las mujeres suelen ser más conservadoras: invierten más en plazos fijos y fondos comunes; y ellos en bonos y acciones.
Al igual que en el auge de las apuestas virtuales y la ludopatía en niños y adolescentes, los varones son el target también en el terreno blockchain. Las masculinidades heridas de los criptobros que quedaron al descubierto con este escándalo de proporciones internacionales tienen que importarnos. La gamificación y la plataformización de la vida social tienen que preocuparnos porque esta etapa del capitalismo financiero digital traza un régimen voraz que reparte daños para todos lados.
“La masculinización de los ámbitos digitales vinculados a la especulación, sean de criptomonedas, vendecursos o apuestas, tiene relación directa con el proyecto de masculinidad que las finanzas tienen para los varones”, dice Nicolás Pontaquarto de la Dirección de Masculinidades del Ministerio de Mujeres y Diversidad de la Provincia de Buenos Aires y el Instituto de Masculinidades y Cambio Social.
Para entender este proyecto de masculinidad hay que zambullirse en un terreno al que, desde hace muchos años, se viene apuntando desde quienes ven con preocupación la polarización política y sexual: la manosfera. “The manosphere, rewired” es un informe de 2024 de Equimundo que buscó comprender las masculinidades en línea y las vías para una conexión sana en Estados Unidos. “En medio de los rápidos cambios sociales, políticos y económicos a nivel macro, los hombres jóvenes recurren a Internet y encuentran una comunidad y una pertenencia que responden a sus identidades, intereses y temores únicos”, describe el reporte y ubica a los varones jóvenes en “una espiral descendente de soledad, confusión, inestabilidad económica y dificultades en sus relaciones, lo que lleva a muchos a buscar consuelo en espacios misóginos y a confiar en personas influyentes”.
Según este estudio, son los viejos estereotipos de género los que llegan a proporcionar consuelo en tiempos de crisis :“La manosfera ha atraído a hombres vulnerables, ofreciéndoles orientación, comunidades y un camino hacia el éxito”, describe.
“Los influenciadores de la Manosfera construyen una historia convincente que enmarca los cambios sociales contemporáneos como una amenaza directa para el estatus y la identidad de los hombres jóvenes, utilizando un lenguaje y unas imágenes cargados de emoción y diseñados para provocar miedo, ira y una sensación de urgencia, y a menudo aceleran el adoctrinamiento mediante experiencias inmersivas o interactivas. Siguiendo reglas, normas e indicaciones visuales, los hombres entienden lo que se espera de ellos, según la manosfera”, dice el reporte.
En esta misma línea Nicolás Pontaquarto plantea que “hay una desestabilización identitaria de expectativas, es decir, de qué se espera de los varones y cuál es esa hoja de ruta para lograr el éxito en esta sociedad. Y el sistema financiero responde ante ese vacío de sentido. De hecho, no es casualidad que el gobierno haya autorizado, a través de la Comisión Nacional de Valores (CNV), que los adolescentes desde los 13 años puedan comprar acciones, bonos y otros instrumentos regulados”.
De la exposición al riesgo a la masculinidad especulativa como proyecto de vida
“Lo que se destaca como novedad en este contexto es un pasaje de una subjetividad masculina que tenía a disposición el riesgo, exponerse a riesgos para legitimarse identitariamente, a una masculinidad que es fundamentalmente especulativa. No es ir al casino el fin de semana, el casino es tu proyecto de vida. Por eso vemos tantos varones apostando hoy a una memecoin, mañana a una app de apuestas deportivas y pasado mañana a cualquier otra cosa. Es una búsqueda constante de formas de legitimarse como varón a través de la especulación con el objetivo aumentar el patrimonio, el status o la exposición en redes sociales”, reflexiona Pontaquarto.
¿Qué hacer frente a esta nueva crisis de la masculinidad en su versión financiera? “Abordar este tema tiene que tener una escucha activa y respetuosa de esos varones, no desde nuevas caricaturizaciones ni supremacismos morales, sino indagando por qué están ahí y reparando en los efectos que tiene en sus propias vidas la entrega total de su tiempo, energía y dinero a estos esquemas especulativos”, analiza Nicolás Pontaquarto.
Hermano, date cuenta
Detrás de la estafa se encuentra aquello que la ultraderecha denomina “batalla cultural”. Cada vez más evidencia y notas periodísticas señalan una posible ruta de coimas y financiamiento que conduce al influencer libertario Agustín Laje, presidente de la fundación El Faro, think tank para recaudar fondos para la campaña electoral de La Libertad Avanza.
Laje es uno de los referentes antifeministas de habla hispana más reconocidos, un eslabón clave de la reacción conservadora y propagador de discursos de odio y racismo contra mujeres, lesbianas, gays y personas trans. Fundador y director del Centro de estudios Fundación LIBRE. Es co-autor, junto a Nicolás Márquez, su mentor, de “El libro negro de la Nueva Izquierda”.
Es señalado como la persona acercó a la intimidad de Milei a Mauricio Novelli, el trader que conectó al presidente con Julian Peh dueño de la empresa KIP Protocol, que creó $LIBRA. La relación entre Novelli y Laje quedó registrada en una imagen de ambos en un viaje a Estados Unidos durante un partido de la NBA una semana antes de la estafa. El domingo anterior, Novelli borró esa foto de su Instagram.
Los puntos se unen por todos lados. Milei fue docente de NW Professional Trader, la agencia que ofrece cursos en esa materia, fundada por Novelli. A su vez, Milei conoció a Peh en el encuentro Tech Forum que organizó Novelli y fue el primer paso para concretar la maniobra de $LIBRA.
Además, en junio del año pasado, Mauricio Novelli y Manuel Terrones Godoy visitaron, juntos, la Casa Rosada. Esa visita quedó registrada en una imagen en la que el mismo Terrones Godoy subió a su propio Instagram en el pasillo del primer piso de la Casa Rosada. Hubo otras seis visitas más del trader al edificio de Balcarce 50.
Los rumores sobre que la estafa estaba destinada a financiar la Fundación Faro se hicieron públicos a través del experto en finanzas descentralizadas Diogenes Casares, que reveló en su cuenta de X chats. Ahí relató que un funcionario le dijo que un grupo americano “entre ellos el fundador de Jupiter (que dotó tecnología para el lanzamiento de LIBRA), había propuesto la idea. El token se iba a llamar $afuera y era para hacer fundraising de la Fundación Faro para ‘financiar la batalla cultural’. Pero entiendo no prosperó”, dijo Casares que le aseguró su fuente.
“Me dijeron que alguien cercano a Milei había recibido un soborno de USD$5 millones para ponerlo frente a él. Para ser claros, esto NO significa que Milei recibió dinero, sino que alguien cercano a él había recibido dinero para facilitar que Milei promocionara el token”, agregó el mismo experto.
¿El criptoescándalo puede ser una oportunidad para volver a entablar un diálogo con estos varones que quedaron con sus corazones rotos? ¿Quiénes serán los encargados de hablar con estos chicos enojados ahora con sus propios referentes? ¿Verán los hilos e intereses detrás de la estafa? Los criptobros también pueden llorar. El género sigue estando en disputa.
