
En la madrugada del sábado 21 de febrero, Laura Valentina Lozano Torres, de 21 años de edad, fue víctima de feminicidio en un apartamento en la localidad de Cedritos, al norte de Bogotá, a manos de su expareja, José David López Celis, de 22 años.
Habían terminado su relación, después de 4 años, a finales de diciembre del 2025. Este fin de semana, ella fue al apartamento de él para recoger a Miel, la perrita que tenían, y de una vez, algunas pertenencias suyas que había dejado ahí. La llevó un conductor de confianza. Ella bajó a la perrita y sus cosas del apartamento, las dejó en el carro y se percató de haber dejado el celular en el apartamento, así que regresó por él. Después de esto, López Celis llamó a sus padres y amenazó con lanzarse por la ventana de un tercer piso. La Policía llegó al apartamento por la advertencia de suicidio y, al ingresar, encontró el cuerpo sin vida de Valentina. Sin embargo, la primera persona en llegar al domicilio habría sido el padre de López Celis, Edgar David López Bonilla, quien ingresó por el techo de la cocina y lo persuadió de no cometer suicidio. López Celis le dijo que “la había embarrado”. Informes preliminares indican que la causa de la muerte habría sido estrangulación por asfixia mecánica. Sobre las 5 de la madrugada del sábado 21 de febrero, Nancy Torres, la madre de Laura Valentina, fue notificada del feminicidio de su hija.
López Celis fue capturado. La Fiscalía le imputó el delito de feminicidio y él no aceptó cargos por feminicidio. El juez de garantías Óscar David Gómez consideró que, al no tener antecedentes y demostrar arraigo, no representaba un peligro para las mujeres y tomó la decisión de no imponerle medida de aseguramiento intramural, dejándolo en libertad mientras enfrenta el proceso judicial: “Lo primero que se va a desechar es que ocurrió el resultado fatal y que no hay ninguna evidencia de (…) de que exista la posibilidad, simplemente porque tenga trato con femeninas, en las cuales pueda afectarlas ese riesgo de continuidad de la actividad delictiva”.

El nuevo ministro de Justicia, Jorge Iván Cuervo, se refirió al caso, dijo que la Fiscalía había pedido medida de aseguramiento y le pidió a esta entidad revisar el caso y, de ser procedente, pedir la medida de aseguramiento. También llamó a la Procuraduría General de la Nación a revisar el tema y acompañar a la Fiscalía.
“A veces la trataba súper mal. Nosotras no nos pásabamos al man”, le dijo una amiga de Laura Valentina a Volcánicas. “Ella nos decía que ella tenía pruebas en su computador de que él la amenazaba y hostigaba. Él fue el que le regaló el celular y ella creía que, como tenía conocimientos en sistemas, le hackeaba el celular, le entraba al WhatsApp, le entraba al correo, porque cada vez que ella cerraba ese ciclo, terminaban; alguien le hablaba, él volvía a aparecer”, agrega su amiga, quien prefiere que no revelemos su identidad.
¿Quién era Laura Valentina?
Laura Valentina tenía 21 años y estudiaba Ciencias Políticas en la universidad Unicervantes. Practicaba patinaje artístico de forma profesional desde los 13 años, y participó en competencias nacionales e internacionales. Su mamá y amigas la recuerdan como una mujer disciplinada, extrovertida, sonriente y con un gran corazón. Le decían “la negra”. En sus tiempos libres daba clases en la pista de patinaje en la localidad de Suba, donde se reunieron este domingo 22 de febrero familiares, amigos y conocidos para rendirle homenaje. “La negra era no callarse, nunca fue sumisa”, le contó una de sus amigas a Volcánicas.
En entrevista con medios locales, Nancy Torres pidió que la muerte de su hija no quedara impune: “Yo pido a la justicia que ni una más, porque esa una más fue mi hija”. “A ella le quitaron todo lo grande que llegó a ser, todo su corazón, su energía”, dijo otra de sus amigas. Exigen que se haga justicia. Este martes 24 de febrero se realizaron las exequias de Laura Valentina.
Justicia sin enfoque de género
Desde septiembre de 2025, cuando el Observatorio colombiano de feminicidios dejó de reportar, no se tienen cifras actualizadas y confiables de los feminicidios en el país; las cifras oficiales son un subregistro y, aun así, dan cuenta de los altos índices de impunidad. Hasta ese momento, el promedio de feminicidios diarios era de 2 o más. Según datos de la CEPAL, en los últimos cinco años se registraron al menos 19.254 feminicidios en la región, subrayando la persistencia del fenómeno y la necesidad de fortalecer prevención, protección y justicia.
A pesar de los avances en materia de género y jurisprudencia, la violencia contra las mujeres se sigue reproduciendo y se sostiene por creencias y conductas arraigadas en las sociedades machistas y en las mismas instituciones encargadas de hacer justicia, como deja en evidencia este nuevo caso. El juez de garantías, en un despliegue de ausencia de enfoque de género, minimiza el feminicidio y el riesgo que corren las mujeres ante un feminicida, reproduciendo así las mismas condiciones que permiten que la violencia feminicida se repita en un ciclo sin fin. Así opera la justicia patriarcal.
Justicia para Valentina