
El domingo 25 de enero de 2026, Ana María Meza, de 36 años, fue hallada sin vida en el edificio donde vivía su pareja, Carlos Mario Rodríguez Rosas, en el barrio La Calleja de Bogotá. Las cámaras de seguridad registraron a Ana María cayendo desde el quinto piso sobre las 12:30 de la madrugada. Su cuerpo fue encontrado a las 10 de la mañana del mismo domingo, por un vecino que lo vio al salir de su apartamento e inmediatamente dio aviso.
Al ser notificado, Carlos Mario Rodríguez Rosas, actualmente gerente corporativo del Banco de Bogotá, sostuvo que él se encontraba dormido y que no se había dado cuenta de nada. Según él, Ana debía haber caído por la ventana accidentalmente o se habría arrojado mientras él dormía, después de tener una discusión.
Sin embargo, según los dictámenes técnicos y médicos aportados por Medicina Legal, Fiscalía y la representación legal de la familia, las circunstancias de la muerte apuntan a una muerte violenta y, durante el levantamiento del cadáver, testigos presenciales señalaron que Rodríguez Rosas presentaba rasguños visibles en el rostro y que intentó ocultarlos con maquillaje. La versión de Rodríguez Rosas resulta inverosímil ante la evidencia presentada.
A pesar de la evidencia, la captura de Rodríguez Rosas solo se realizó el sábado 23 de mayo, 4 meses después de la muerte de Ana, y tras un cambio de fiscal en el caso. Este martes 26 de mayo, en audiencia pública, la defensa de Rodríguez Rosas intentó desacreditar los hallazgos técnicos y a la víctima, poniendo en entredicho su sexualidad y vida privada, buscando hacer ver su muerte como un accidente o como algo que ella misma buscó. Tras escuchar los argumentos de ambas partes y examinar las pruebas presentadas, la jueza del caso desestimó la hipótesis de la defensa y ratificó la detención preventiva en centro carcelario de Rodríguez Rosas.
Volcánicas habló con personas cercanas a Ana María que coinciden en señalar que Rodríguez Rosas tenía comportamientos machistas, ejercía violencia psicológica de manera sistemática contra la víctima y la inducía a conductas que la ponían en situación de vulnerabilidad.
Ana María era politóloga egresada de la Universidad del Rosario y tenía una maestría en Administración de Empresas recién obtenida en España. Era también una artista del maquillaje de caracterización para cine y televisión; una mujer talentosa, dulce, amada por su familia y amigas, con una vida entera por delante y llena de proyectos. Sus amigas la describen como una princesa. Su vida y sus sueños se vieron truncados. Hoy, su familia y sus amigas exigen justicia.
Desde Volcánicas acompañamos el dolor de la familia y las amigas de Ana María y exigimos justicia con enfoque de género en su caso.