febrero 28, 2023

Guía práctica para ser aliadx de la lucha antirracista y que no te funen en el intento

Esta guía brinda herramientas para que personas no racializadas puedan  apoyar el antirracismo sin caer en actitudes de “salvadorxs blancxs”. 

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Ilustración de Carolina Urueta

El discurso antirracista se ha hecho cada vez más necesario en medio de coyunturas políticas tanto nacionales como internacionales que tienen como protagonistas a personas racializadas. El ascenso de Francia Márquéz, como vicepresidenta de Colombia, una mujer negra, activista, lideresa social y comunitaria o el movimiento #BLACKLIVESMATTERS que surgió en Estados Unidos para rechazar el asesinato del afroamericano George Floyd a manos de la policía han suscitado fervientes discusiones sobre los impactos del racismo y sus causas y manifestaciones a nivel estructural, simbólico, psicológico y emocional. Por ello, igual que otros temas relacionados con poblaciones consideradas marginalizadas, se hace necesario encontrar formas de erradicar toda forma de discriminación. ¿Cómo pueden contribuir a esta causa las personas blancas? ¿Cuándo y cómo se debe hablar en nombre del racismo o de poblaciones étnicas? Y más importante aún, ¿Cómo saber el lugar desde el cual se pueden enunciar quienes dicen ser aliadxs? Esta guía práctica brinda algunas herramientas y reflexiones para que personas no racializadas puedan  apoyar el antirracismo sin caer en actitudes de “salvadorxs blancxs”. 

Consejo 1: Tienes que aceptar que fuiste racista, que aún lo eres y que probablemente lo seguirás siendo.

Esto es algo que tenemos que aceptar. El discurso de las jerarquías raciales que sitúa a las personas no–blancas como inferiores, menos inteligentes, menos bellas o capaces, existe desde hace más de 500 años, por tanto, desligarnos de ese pasado va a costar muchas generaciones más. No importa tu identidad racial, quiénes te criaron o la educación que recibiste, todas las personas hemos interiorizado ideas e imaginarios racistas, por supuesto, en diferentes niveles y escalas, pero nadie se puede escapar de eso.

Incluso a mí me pasa, soy una persona que se dedica a la investigación en temas raciales, que hace activismo por las comunidades negras, que creció en un municipio afrodescendiente, que es una persona negra, y aun así, si son las 10 de la noche y voy caminando por la calle solo con mi celular en el bolsillo y por la misma acera viene otro hombre negro, muy seguramente, aun con todo lo que conozco (por experiencia propia o por la academia), pensaría en cambiarme de acera. 

Independientemente de que me cambie o no de acera, el solo hecho de pensar en hacerlo, de pensar en que la situación descrita me pone en riesgo, habla mucho de cómo interiorizamos estas ideas racistas. Así que no hay que tener miedo de admitirlo, nos guste o no, este sistema ya nos tiene culturalmente programadxs para ser racistas.

Consejo 2: El antirracismo no solo se aprende en los libros.

Las manifestaciones del racismo son variadas dependiendo de los contextos y momentos históricos. Las formas de experimentarlo, vivirlo y teorizarlo desde la subjetividad producen un conocimiento tan válido como las teorías que están en los libros. Así que, por favor, no se crean expertos en negritudes o indigenismo porque vieron un curso en la universidad, porque hicieron un posgrado o porque tienen un amigx/pareja que es una persona negra o indígena. Saber escuchar a la gente racializada como no–blanca y reconocer el valor de su experiencia es importante. Recuerden que dejar de ser racistas y desligarse de todos los imaginarios raciales es un camino largo que han construido las comunidades étnicas. 

Eres nuestrx invitadx en la lucha antirracista. Hay que saber comportarse como tal. 

Consejo 3: NO necesitamos personas blancas hablando de racismo, necesitamos personas blancas hablando y cuestionando la blanquitud.

Recuerden que las comunidades étnicas no aprendimos de racismo en los libros, el racismo para nosotros corresponde a la experiencia misma de no ser una persona blanca que habita un mundo pensado para personas blancas. No nos sirve de nada que hagan conferencias, escriban artículos o lideren procesos hablándonos del racismo que ya conocemos porque lo vivimos. Les necesitamos en esta discusión, sin duda, pero hay que saber situarse en el lugar desde el que se habla. Nos es más útil que ustedes cuestionen su blanquitud, pero no entendiendo la blanquitud como si nos estuviéramos refiriendo a su color piel, hablamos de la blanquitud como un conjunto de ideas que les sitúan como el status quo de la belleza, la inteligencia o la riqueza, la blanquitud configura las formas de ser, de estar y de relacionamiento de quienes son percibidos como tal, pues lo blanco siempre se ha construido históricamente desde la superioridad en relación con lo no–blanco. Hay que desmontar eso, necesitamos un nuevo mundo que nos enseñe a ver a todas las personas sin sesgos raciales.

Consejo 4: No hay que romantizar o idealizar las identidades.

Si bien es innegable el peso histórico y político que cargan nuestras identidades y su materialización en la vida cotidiana, no se puede olvidar que seguimos siendo seres humanos complejos, eso no nos da permiso de escudarnos en el racismo o en nuestras identidades raciales para no reconocer que podemos herir a otras personas, y ustedes las personas no–blancas, no pueden permitir que eso pase. Muchas veces se romantizan tanto las identidades que pensamos que son incuestionables las personas que las ocupan. Hay que tener un buen ojo para esto, no tienen que permitir acciones que les hieran solo porque quien les hiere pertenece a un grupo considerado minoritario. Hay que saber distinguir esa delgada línea entre ser condescendiente y ser aliadx. Aunque el racismo sí distingue los colores de la piel, ser una mala persona no lo hace.

Por último, probablemente esta guía práctica no sea tan fácil de aplicar, puede generar más dudas de las que ya tenían, incluso puede que les conflictúe y les haga sentir incomodxs, pero hacerse responsable implica estar abiertxs a sentirse incómodxs y reconocer otras lecturas del mundo. 

Una última recomendación no pedida: hagan que esta guía se vuelva obsoleta en unos años, que no sirva para nada, porque eso demostraría que algo realmente cambió.

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Autor

  • Juan David Macuace–MACU

    Macu, investigadorx popular y comunitario, geógrafx de univalle, estudiante de historia de la misma Universidad. Activista por los derechos sociales y sexuales de las comunidades negras-LGTBIQ.

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