Abr 9, 2021

Es difícil creerles

Por Isabela Ponce Ycaza

El 11 de abril las ecuatorianas deberemos elegir al próximo Presidente de la República que, desde las gafas violetas, son: el conservador religioso Guillermo Lasso y Andrés Arauz, apoyado por el expresidente machista Rafael Correa. En los últimos meses, como parte de sus campañas electorales, ambos candidatos han publicado cartas y compromisos para erradicar la violencia en contra de las mujeres y niñas para garantizarles un país más igualitario. El contenido de los documentos es progresista, y hasta innovador (uno de ellos propone quitar el IVA a las toallas sanitarias y tampones), pero resulta inverosímil cuando recordamos quiénes son los que los firman. Es difícil creer las palabras de ambos candidatos cuando sus antecedentes apuntan a direcciones opuestas de los derechos de las mujeres. 

Andrés Arauz, economista de 36 años, fue funcionario en el gobierno de Correa. En vísperas de la primera vuelta, Arauz y su binomio, Carlos Rabascall, publicaron una carta titulada “A las mujeres de nuestro país”. Desde el inicio, tropieza. Empieza agradeciendo “a todas las mujeres que han sido pilar de la resistencia y de las luchas” ignorando, o quizás pretendiendo borrar, la persecución sistemática del gobierno de Rafael Correa a lideresas como Patricia Gualinga o Margot Escobar, quienes resistieron a la expansión petrolera en sus territorios y exigieron que se respetaran sus derechos como mujeres indígenas. 

Más adelante, en la misma carta, los candidatos mencionan que tendrán “un gabinete paritario” como si las cuotas de género garantizaran la independencia. Son un primer paso, sí, pero también es imposible olvidar la falta de autonomía que tuvieron las mujeres durante los 10 años del correísmo. Quizás el episodio más recordado (y vergonzoso) fue en 2013 cuando un grupo de asambleístas del partido oficialista, entonces llamado Alianza País, se pronunció a favor de la despenalización del aborto por violación, y el Presidente amenazó con renunciar si esa idea continuaba. Correa las tachó de desleales y las sancionó por su comportamiento. 

Y sí, lo ocurrido fue con asambleístas y no con ministras (porque Arauz habla de su gabinete paritario), pero ¿cómo confiar en que las ministras, que son elegidas a dedo, van a tener la independencia de tomar las decisiones que consideren adecuadas sin que su jefe las contradiga? ¿O peor aún, cómo garantizar que esas mujeres sí defiendan expresamente nuestros derechos cuando una asambleísta correísta dijo alguna vez “seré sumisa una y mil veces”? Las propuestas paritarias ignoran que no todas las mujeres son feministas o suponen que ser mujer basta para estar consciente de las necesidades que tenemos. 

Muchos dirán “pero han pasado ocho años” o “son otros tiempos”. Para desgracia de quienes insisten en creer eso, hace menos de dos meses, el expresidente Correa dijo en una entrevista que el excandidato a la presidencia Yaku Pérez estaba a favor del “aborto por hedonismo” ignorando el contexto socioeconómico detrás de la mayoría de mujeres que abortan en el Ecuador: son menores de 25 años, tienen menos años de educación formal, son más pobres y viven fuera de las “grandes ciudades”. Además, el 15,6% de las muertes maternas en Ecuador están relacionadas a abortos inseguros. 

Este comentario reciente de Correa se contradice con la promesa de Arauz en su carta de “garantizar el derecho a la salud, incluida la salud sexual y reproductiva”, e ignora completamente que la penalización del aborto por violación en el país causa que cada año cerca de 2700 niñas se conviertan en madres antes de cumplir los 14 años, luego de ser violadas. 

En una reciente entrevista a Andrés Arauz, le preguntaron sobre su postura personal frente a la despenalización del aborto por violación. Después de 10 minutos de que la periodista le insistiera que le diera una respuesta clara sobre su postura, respondió que está a favor en el caso de violación de niñas. Pero muy pronto, contradiciéndose y enredado, Arauz dijo: “una cosa es la despenalización; otra cosa es la promoción del aborto”. Como si las mujeres fuésemos por la vida invitando a otras a abortar.  

El comunicado de Arauz y Rabascall menciona también que atenderán “con urgencia un problema gravísimo: la violencia machista”. Se enfocan en la violencia física y el femicidio. Pero, otra vez, ¿cómo creerles? si siguen ignorando otros tipos de violencia de género como la verbal y psicológica, ejercida reiteradamente por su líder —quien intentó candidatizarse para la vicepresidencia en este período pero los juicios en su contra no se lo permitieron. Los comentarios machistas y misóginos durante el gobierno de Rafael Correa son imposibles de olvidar: en 2016 se refirió a la entonces candidata presidencial y hoy alcaldesa de Guayaquil, Cynthia Viteri. “Esta señora que no hable de economía. Queda mal. Que hable de cualquier cosa. Que hable, por ejemplo, de maquillaje (…). Se la ve más falsa que un billete de 2,50 porque aparece sin una arruga, sin un barrito, muñequita de pastel y así nos quieren impresionar, puro maquillaje”, dijo Correa. 

En una ocasión mencionó a su bancada en la Asamblea diciendo “¡Unas piernas y unas minifaldas impresionantes, guapísimas las asambleístas!”. En otra, refiriéndose a los regalos que le había dado el presidente de Cuba, Raúl Castro, dijo “Habanos, ron, puro vicio regala Raúl, solo faltaba que salga la mulata de la caja”. Los comentarios machistas de Correa han sido ampliamente registrados en medios nacionales e internacionales pero demasiados electores parece que se han olvidado o creen que no es un tema prioritario al momento de ejercer el voto porque sí, la violencia de género y los derechos de las mujeres siguen siendo un tema secundario en el Ecuador.

Arauz no es Correa, obvio, de manera literal son dos personas distintas. Pero uno de los eslóganes de campaña del candidato es, precisamente, “Arauz es Correa”. ¿Cómo se desprenderá el candidato de las visiones machistas y conservadoras de su antecesor? Si es que llegase a ganar, ¿cumplirá realmente con todo lo planteado en su carta o sus palabras quedarán sólo como promesas estratégicas para ganar votos?

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Al otro extremo ideológico, a la derecha, está Guillermo Lasso, candidato por el movimiento CREO, y opositor del correísmo. Es la tercera vez que busca ser Presidente pero la primera que de manera específica y más profunda se refiere a los derechos de las mujeres. El 16 de marzo, a menos de un mes de la segunda vuelta, publicó en Twitter “El compromiso de Guillermo Lasso con las niñas y las mujeres”

Lasso, empresario y exbanquero de 65 años, pertenece al Opus Dei, una prelatura de la Iglesia Católica conocida por ser ultraconservadora y, entre muchas otras cosas, oponerse a la despenalización del aborto en cualquier forma por considerarlo un asesinato. Con ese contexto, las promesas de Lasso también generan dudas. 

Sus acciones también pesan. En 2019, en una reunión entre los asambleístas de su movimiento CREO, discutieron su postura frente a la despenalizacón al aborto por violación porque en la Asamblea Nacional se estaban discutiendo las reformas al Código Orgánico Integral Penal (COIP), entre las que estaba este tema. El aborto en el Ecuador es legal solo bajo dos causales: cuando una mujer con discapacidad mental ha sido violada y quedó embarazada, y cuando la vida o la salud de la mujer embarazada corre un peligro que no puede ser resuelto por otros medios. 

En esa reunión, según varias asambleístas, Lasso dijo que no es justo que las mujeres violadas vayan a la cárcel si abortan, reiteró que no estaba de acuerdo con la despenalización pero dio la posibilidad de que cada quien votase de forma independiente, no como bloque legislativo. Es decir, les dio libertad de conciencia. Pero luego de la publicación del reportaje que reveló esta reunión a puerta cerrada, Lasso desmintió la información e insistió en su postura provida. En ese entonces, había tres asambleístas mujeres del movimiento de Lasso que expresaron públicamente que votarían a favor de la despenalización. En estas últimas elecciones para la Asamblea, ninguna de las tres se candidatizó nuevamente por CREO. Al contrario, una de las asambleístas electas por CREO manifestó su postura por “la defensa de la vida”. Parecería que el candidato se aseguró de rodearse solo de personas que piensan como él. 

A fines de agosto de 2020 también hizo pública su postura conservadora cuando le pidió al presidente Lenín Moreno que vete total o parcialmente el Código Orgánico de la Salud que había sido aprobado por la Asamblea Nacional. En una carta abierta, Guillermo Lasso se refirió a los artículos relacionados a los derechos sexuales y reproductivos. “El art. 201 ignora el derecho a la vida del niño por nacer… Es evidente que la normativa aprobada en la Asamblea abre paso para la impunidad del crimen del aborto, que puede ser provocado y llevado a condición de violencia obstétrica mediante fármacos que, ilegalmente, son ofrecidos en redes sociales”, dice una parte de su publicación en Twitter que ignora las condiciones y razones por las que abortan las mujeres en el país.

Estas dos declaraciones de quién podría ser el próximo presidente del Ecuador, fueron hace un año y medio, y hace ocho meses. La única vez que mencionó el tema este año fue un mes antes de las elecciones, el 8 de marzo, a propósito del Día Internacional de la Mujer. En un video, Lasso dijo: “como ustedes saben, tengo y mantengo la convicción de defender la vida desde la concepción, sin embargo rechazo la legislación que condena a la cárcel a las mujeres que aborten en caso de violación”. Su esposa, María de Lourdes Alcívar, también ha mencionado su postura: lo hizo en un tuit que dice “Protege la vida, Vota Lasso” y tiene una imagen de unos zapatos de lana roja para bebés recién nacidos. Su feed de esta red social demuestra su postura religiosa y conservadora que resulta preocupante cuando su esposo, el candidato Lasso, ya ha demostrado cómo su conservadurismo podría afectar directamente a la política pública. 

Aunque para algunos parezca un detalle, en su carta, Lasso dice que hace su compromiso en su calidad de “abuelo, padre, esposo”. Cada vez que leo o escucho a un hombre decir que apoya los derechos de las mujeres porque tiene hijas, esposa o ambas, inevitablemente le sumo “sólo porque”. Es entendible que la primera manera de los hombres de empatizar o intentar entender las desigualdades que sufrimos las mujeres sea desde lo más cercano, pero es también una manera limitada y egoísta de pensarlo. ¿Qué pasaría si Lasso no tuviese esposa, ni hijas, ni nietas? ¿Acaso no importaría la vida y seguridad de las otras mujeres porque no son sus parientes?

El compromiso que firmó no es el único documento explícito sobre género. En marzo de 2021, Lasso presentó el Plan Mujeres empoderadas y libres de violencia con tres ejes —y cada uno con propuestas concretas: Reducción de la brecha salarial e independencia económica, 

Conciliación familiar y corresponsabilidad, y Prevención, sanción y reparación para el acoso y violencia contra la mujer. El documento revela un grupo de asesoras que saben identificar los problemas más urgentes y cómo abordarlos pero, de nuevo, es difícil leer violencia contra la mujer e ignorar los derechos sexuales y reproductivos. Es difícil creer sus promesas cuando un tema tan trascendental es ignorado. 

En su discurso, Lasso también ha demostrado su machismo. En un evento de precampaña, para intentar explicar cómo atraer inversión extranjera al Ecuador, comparó al país con una mujer y dijo: “Tú no le puedes decir a una chica ‘oye pero no has conseguido novio’. La chica se tiene que vestir elegante.. tiene que arreglarse bonito y cuando esté bien vestida y esté bonita…consigue novio”. Muy pronto, Lasso pidió disculpas por su comentario (algo que Correa nunca hizo luego de sus comentarios) pero en su mensaje no reflexionó sobre por qué estuvo mal lo que dijo y, muy sinceramente me pregunto, ¿entenderá su error?

Es difícil creerles a los dos candidatos y lo que nos queda a las mujeres después del 11 de abril, además de seguir saliendo a las calles a protestar y a exigir nuestros derechos como lo hemos venido haciendo, es estar vigilantes y pendientes de que quien llegue a la presidencia, cumpla con su compromiso con nosotras, las adolescentes y las niñas.

Isabela Ponce Ycaza es periodista y editora ecuatoriana. En 2011 cofundó el medio independiente GK, en Ecuador, donde hoy es la directora editorial. Su trabajo está enfocado en los derechos de las mujeres y las niñas. En 2019 recibió una mención de la SIP en la categoría Opinión por una columna sobre violencia de género, y en 2020 fue finalista de los Online Journalism Awards por el proyecto "Las mujeres que le ganaron al desierto". Coordina Voces Expertas, el directorio latinoamericano de mujeres especialistas. Y fue mentora en Metis, el programa de mentoría de SembraMedia para periodistas fundadoras de medios en la región.

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