
El 10 de mayo de 2006, en una pequeña oficina en Chapinero, Bogotá, un grupo de mujeres recibió una llamada que cambiaría la historia de los derechos reproductivos en Colombia: la Corte Constitucional falló a favor de la demanda que presentó la abogada Mónica Roa junto a Women’s Link Worldwide, despenalizando el aborto, hasta entonces completamente prohibido en el país, en 3 causales (violación, malformación incompatible con la vida extrauterina y riesgo para la vida o salud de la mujer o persona gestante).
La Sentencia C-355 de 2006 despenalizó parcialmente el aborto en Colombia, transformó el debate público sobre autonomía, salud y derechos reproductivos y abrió la grieta por la que seguimos caminando y luchando muchas más, hasta obtener en 2022, también mediante una demanda de inconstitucionalidad (interpuesta por el movimiento Causa Justa), la Sentencia C-055, que despenalizó el aborto hasta la semana 24 y mantuvo, a partir de esa semana, las 3 causales. Dos décadas después, hablamos con Mónica Roa, que es también maestra, mentora, amiga e integrante del Consejo Consultivo de Volcánicas, sobre el tras bambalinas de ese punto de inflexión, del costo de luchar por el aborto en los dosmiles, las dificultades, las amenazas y la importancia de sostener la ternura y la ingenuidad de creer que podemos cambiar el mundo.
Volcánicas: Colombia tenía uno de los contextos más restrictivos para el aborto antes del 2006. Cuéntanos un poco de la historia de esa Mónica joven haciendo la maestría que de repente tuvo esta gran idea en ese contexto tan restrictivo, que parece tan loco porque Colombia hoy tiene de las legislaciones más liberales de todo el continente.
Mónica: Clases de prehistoria y de cambio social. Sí, pues efectivamente, cuando yo estudié Derecho, el aborto todavía estaba absolutamente penalizado, no tenía ninguna excepción. Y, de hecho, cuando yo estudié Derecho, tampoco se hablaba mucho de feminismo. En los Andes éramos como tres gatas que nos interesaba el tema y que nos juntábamos a hacer como grupos de lectura. No había nada de feminismo en español, no era fácil de conseguir; entonces, unas vacaciones que estuvimos traduciendo, eventualmente montamos una clase y dentro de todas esas conversaciones como de feministas wannabe que queríamos ser en esa época, salía el tema del aborto y de cómo en Colombia estaba absolutamente penalizado y, además, cuando nos lo enseñaron en la clase de Derecho Penal, de Derecho Constitucional, nadie decía nada, no era un debate.
Cuando yo terminé Derecho, estuve trabajando en el Centro de Derechos Reproductivos, en donde empecé a conocer esta cantidad de recomendaciones que llegaban de los comités de monitoreo de Naciones Unidas a Colombia, como país que no tenía ninguna excepción del aborto, y cómo había una preocupación por los derechos humanos de las mujeres. Y entonces yo dije de esto no habla nadie en Colombia. Por un lado, me sembraron esa semillita y, por otro, empecé a trabajar en esa época en otro tema del que también Colombia se ha convertido en referente, pero en esa época no se hacía con intención, que es el litigio estratégico. Empecé a pensar: ¿Cómo se hace litigio estratégico? ¿Cuál es el rol de los jueces en la defensa de los derechos de las mujeres? ¿Cómo se llevan esos casos ante los jueces para darles la oportunidad de que incorporen esos argumentos que vienen desde el derecho internacional y que además servían para interpretar nuestra nueva Constitución del 91?, que ya no era tan nueva en esa época, pero digamos que en nuestros temas sí. Y de alguna manera se me juntaron esos dos mundos.
Después de terminar la maestría, hice una investigación en donde fui a diferentes países del mundo, diferentes regiones del mundo, diferentes niveles de desarrollo, diferentes culturas, religiones, sistemas jurídicos, etcétera; en todos estaba investigando el rol de los jueces en la defensa de los derechos de las mujeres. Y como conclusión de todo eso, dije pues con todo lo que he aprendido, quiero construir un caso en Colombia donde podemos ir directamente ante la Corte Constitucional sin necesidad de tener una víctima y usar el caso de aborto, que para ese momento para mí ya era tan claro, y entonces vamos a montar un litigio estratégico sobre esto. Y eso ocurrió. Todo ese pensamiento se fue creando hasta el 2004. Fue como un año de preparación de las diferentes estrategias. La demanda la presentamos en abril del 2005, abril, porque yo dije déjenme cumplir años tranquila y después la presento. De alguna manera intuía que esto iba a ser pesadilla, y en el 2005 la presentamos y ganamos el caso en mayo del 2006.
Volcánicas: Ahí ya estabas en Women’s Link.
Mónica: Sí, cuando empecé a trabajar en Women’s Link fue tan pronto terminé la maestría e iba a hacer esa investigación alrededor del mundo; tenía que hacerla con una organización, entonces Viviana Wiseman, que fue la presidenta por mucho tiempo, en esa época estaba ella sola y me dijo trae tu proyecto y lo haces como parte de Women’s Link. Y después, de hecho, en el caso de Colombia, se convirtió en la prueba de concepto de cómo hacer litigio estratégico, que se convirtió en la oferta que hacía Women’s Link en diferentes países, diferentes regiones y diferentes temas relacionados con justicia de género.
Volcánicas: Otra cosa novedosa de esto es que tenía una estrategia de comunicación muy impresionante.
Mónica: Y que de hecho me da risa porque ahora que he dejado el derecho y me he metido al mundo del trabajo narrativo, pues tiene mucho que ver con eso y es en entender cómo ciertos procesos sociales ayudan a que la gente cambie la manera en la que le da sentido a la realidad. Entonces, todo lo que en esa época llamamos la estrategia de comunicaciones que acompañó el litigio, pues era una estrategia de cambio narrativo en donde queríamos que la gente, cuando pensara en aborto, en lugar de pensar en un feto imaginario que lo estaban torturando y no sé qué, ese video que en esa época nos pasaban, no sé si eso sí sigue pasando, pero en mi época nos mostraban a todas las niñas de todos los colegios el feto del cómo se llamaba, El grito silencioso o algo así.
Pues esos eran los referentes que teníamos para darle sentido al debate sobre el aborto. Y entonces nosotros lo que queríamos era aprovechar el proceso ante la Corte para generar una conversación social mucho más amplia que trascendiera el lenguaje jurídico de derecho constitucional, de los documentos escritos que uno pasa a la Corte Constitucional. Y abrir una conversación sobre lo que significaba para las mujeres en Colombia, en particular para las mujeres sin recursos y en situación de mayor vulnerabilidad, que el aborto estuviera completamente penalizado. Además, para las mujeres y para el país también.
Volcánicas: ¿Y cómo fue que se sumaron otras fuerzas, otras organizaciones, o cómo convocaron a algo más, que fuera creciendo en amplitud en el país?
Mónica: Yo venía de estar estudiando afuera, entonces digamos que, de alguna manera, volvía a Colombia con la idea y empecé a preguntar quiénes hablan de aborto en Colombia y en esa época digamos que estaba el origen de lo que hoy es la Mesa por la Salud de las Mujeres, que era un grupo de mujeres que se reunían en Profamilia casi siempre. Y entonces yo llegué ahí, como reconociendo que era un grupo en donde se discutía este tema, donde los pocos proyectos de ley que se alcanzaron a presentar, pues eran ellas como las que le intentaban pensar cómo apoyamos estos procesos, ¿qué tipo de argumentos ayudamos a desarrollar. Y entonces yo llegué ahí a proponerles a ellas esta idea de intentemos otro camino distinto, que es el camino usando el litigio estratégico. Y pues les eché toda la carreta, ellas estuvieron de acuerdo y el equipo de Women’s Link de esa época, que éramos dos, nos fuimos a viajar por todo el país y a reunirnos con organizaciones y con quien nos quisiera recibir en esa época y echándoles la carreta de queremos presentar una demanda y, alrededor de la demanda, queremos hacer una estrategia de alianzas y otra estrategia de comunicaciones. ¿Y a usted qué le gustaría aportar? ¿Cómo le gustaría hacer parte? Entonces, en esas conversaciones teníamos desde chicas diciendo pues nosotras lo que hacemos es teatro callejero, ¿eso sirve de algo? Y nosotras: Sí, claro. Pues hagan teatro callejero sobre el aborto. Nos reuníamos con médicos que decían: Pues nosotros somos médicos expertos en malformaciones. ¿Sirve de algo? Entonces, pues sí, si ustedes están dispuestos, es muy importante mostrar cómo las malformaciones se estaban documentando. Además, en esa época, por el glifosato, eran terribles. La Corte recibía lo que se llama amicus curiae, que son como documentos que otras personas pueden aportar con diferentes perspectivas que alimenten la discusión. Y nosotros entonces decíamos pues presente un amicus. Nosotros le decíamos cómo se presenta, cuándo se presenta y con nuestra estrategia de comunicaciones le dábamos mucha visibilidad a todas esas miradas, para que la discusión fuera mucho más que una discusión jurídica y empezáramos a generar conversación alrededor de todos esos aportes que la gente quiso hacer.
Volcánicas: Una cosa que es un poquito técnica, pero para gente que no sea colombiana y no sepa por qué una sentencia constitucional puede despenalizar el aborto en todo el territorio, una explicación sencilla.
Mónica: Digamos que lo que se podía hacer era pedir que la Corte fijara una manera de interpretar el Código Penal, que estuviera acorde con lo que la Constitución establecía. Entonces no era técnicamente pedirle a la Corte que cambie el Código Penal, sino que señale que la manera de entender el Código Penal es que eso no aplica en ciertos casos, porque otra cosa que no hemos dicho hasta ahora es que en esa época nuestra estrategia claramente era apostarle a las causales y no a una despenalización más amplia que se logró como diez años después o 15, no me acuerdo exactamente de cuántos. Pero teníamos como mucha claridad de que si pedíamos una despenalización total, primero los jueces iban a asustarse y segundo, iban a utilizar argumentos técnicos como “eso no le corresponde necesariamente a la Corte”, había muchas salidas con las que, por el susto, no me metan en cosas tan complejas. Por eso queríamos hacer la apuesta de las causales, que además coincidía con las recomendaciones que venían de los comités de Naciones Unidas. El argumento era mucho más fuerte por ahí y sabíamos que era una manera como de abrir la puerta. En esa época, entre otras cosas, sabíamos, por ejemplo, que aquí en España, en Inglaterra se practicaban 200.000 abortos al año usando las causales, en particular la causal salud, que sabíamos que era muy amplia y que la incluimos desde el comienzo, con mucha intención, sabiendo que iba a abrir un camino significativo y que iba a ayudar a transitar ese camino desde la penalización absoluta que había en ese momento. Lo que tenemos hoy en día.
Volcánicas: ¿Qué fue lo más difícil de todo el proceso, desde que decidieron presentar la demanda hasta el fallo?
Mónica: Uff, ¿lo más difícil? Fíjate que creo que lo más difícil, lo más más difícil, porque obviamente que te puedo contar muchas historias de los muchos difíciles que hubo por el camino, pero yo creo que lo más difícil pasó después del fallo, porque mal que bien, para lograr ese fallo logramos persuadir a cinco de nueve jueces de la Corte Constitucional que están, digamos, entrenados para hablar en código de lenguaje constitucional y nosotros teníamos argumentos que eran muy sólidos. Pero una vez ganamos en la Corte, pasamos a tener que implementar una sentencia sin el apoyo del Estado, porque no había voluntad política, en un país con 40 millones de habitantes. Entonces, una cosa es tener que convencer a cinco y otra cosa es tener que trabajar con un país de 40 millones, el país del Sagrado Corazón, en donde ahí sí que nos estrellamos con la realidad cultural de confundir lo que permite la ley versus lo que yo personalmente creo. Las convicciones religiosas versus los derechos que un Estado te garantiza. Entonces, yo creo que realmente fue mucho más difícil después de la sentencia y más aún cuando encima de todo eso nombraron a Ordóñez como procurador general, que utilizó todo su poder para sabotear la implementación de la sentencia y atacar a quienes estábamos intentando avanzar el tema.
Volcánicas: Nos gustaría que habláramos de los hostigamientos que hubo, incluso antes de que llegara Ordóñez al poder. Había un patrón de hostigamientos que tú ya estabas viviendo y luego se exacerbó con el pulso del Estado con Ordóñez. Cuéntanos un poquito de eso.
Mónica: La verdad es que me alegra mucho poder contestar esa pregunta hoy, porque en su momento fue muy difícil y creo que lo sufrí mucho, pero me llena de alegría saber que hoy estamos en un momento totalmente distinto. Como que valió la pena. La verdad es que, como yo venía de un mundo de derecho comparado y de derecho internacional, yo ya tenía mucha conciencia de que abrir esos debates era peligroso. O sea, en otros lugares del mundo ponían bombas en los sitios donde se hacían abortos y había amenazas directas a quienes se metían con estos temas; bueno, no les tengo que contar mucho más, desafortunadamente eso sigue siendo así en otras partes del mundo. Entonces, de alguna manera, nosotras ya veníamos muy precavidas y un poco con pasos de plomo, tratando de tomar decisiones que fueran responsables con nosotras mismas y con el ecosistema que estábamos intentando armar.
Pero, efectivamente, más temprano que tarde, después de haber presentado la demanda, empezamos a recibir amenazas supervariopintas. En esa época había fax y nos llegaban faxes con fotos de bebés en nubecitas con citas de la Biblia que decían: “El que derrama sangre de los inocentes, su sangre será derramada”. Cosas de ese estilo. En otra época nos tiraban mierda a la puerta de la oficina. De hecho, lo primero que pasó cuando todavía no teníamos oficina y trabajábamos desde el apartamento donde vivíamos es que nos robaron los computadores y fue como muy de película. Teníamos, de hecho, un montón de documentos que eran los amicus curiae, las contribuciones que teníamos listas para entregar en la Corte; era un montón de papeles, así como carpetas y carpetas que estaban listas para entregar, todos desperdigados por el piso, pero no se los llevaron. Lo que sí se llevaron fueron los dos computadores y encontraron dinero, y el dinero lo dejaron encima del escritorio. Como “no vinimos por esto”. Era muy claro el mensaje. Esa serie de amenazas estuvo muy presente durante todo el tiempo y yo estuve con guardaespaldas del Estado como por nueve años.
Y ya en el 2012 o 2013, que fue cuando Ordóñez ya estaba de hecho casi acercándose a su reelección, fue cuando tuvimos un disparo muy confuso en la oficina donde trabajábamos. Cortaron la luz, de repente yo sentí vidrios como por aquí, pero veía la ventana y la ventana estaba entera y luego encontramos el huequito. Bueno, cosas así, todo muy extraño. Y eso a lo que llevo fue a una recomendación de que esto es como una exacerbación de la violencia; ya no están solo amenazando, sino que están tomando acción.
Esto ocurrió en el contexto de otro litigio que hicimos posteriormente contra el procurador, que fue muy bonito como ejercicio, porque, ¿cuántas mujeres éramos?, ¿tú te acuerdas? Como 1180. Porque reunimos a un montón de mujeres en edad reproductiva del país que demandamos a Ordóñez para que no dijera mentiras y no saboteara la implementación de los derechos reproductivos; no era solo el del aborto, también se metió con la anticoncepción de emergencia. Cuando ganamos ese caso, publicamos en el periódico las mentiras que él había dicho con lo que era verdad. En el centro, las verdades y las mentiras, y a los lados los nombres de las mil y pico de mujeres que, de todo el país, se unieron a nosotras para demandar al procurador. Entonces eso es precioso. Me encanta que lo tengas.
Volcánicas: Esto fue divino por la cantidad de mujeres que juntamos para una cosa muy novedosa que era pedir derecho a la información y conectar el derecho a la información con los derechos sexuales y reproductivos. Esto es de 2012. A partir de esta tutela, otra cosa que empezó a pasar es que la procuradora, que era Ilva Myriam, entuteló a Moni.
Mónica: No, me denunció penalmente; eso no era tutela, era denuncia penal.
Volcánicas: Uff, te denunció penalmente. Entonces, lo que teníamos era a la Procuraduría usando las herramientas judiciales para ir en contra de una defensora de derechos humanos. Y esta fue una cosa que escaló mucho la persecución porque fue muy fuerte, y tuvieron que ir a decir en los medios, a retirar todo lo que habían dicho y retractarse.
Mónica: Entonces, en ese contexto fue que pasó lo del disparo 2012 y yo en diciembre de 2012 me tuve que ir de Colombia y fue la razón por la que llegué a Madrid, donde vivo ahora. Y pues la razón por la que fue a Madrid es porque yo era vicepresidenta de programas de Women’s Link en esa época y la otra oficina de Women’s Link estaba acá en Madrid, entonces por eso me vine para acá.
Volcánicas: Bueno, pero nos saltamos seis años de historia. ¿Cómo fue recibir la noticia del fallo, de la sentencia C-355 del 2006, ese 10 de mayo del 2006? Porque lo que encontramos ahora es como un videíto; obviamente, era otro momento y no estaba todo el mundo con el celular grabando, y los titulares de esa época, de ese año. Pero ¿cómo fue vivirlo, cómo lo vivieron, quiénes estaban, cómo se dieron cuenta, cómo se enteraron, cuándo supieron, cómo supieron que tenían que grabar, quién grabó?
Mónica: No, pues lo interesante es que cuando salió la sentencia fue en el segundo intento, porque la primera vez que la Corte iba a decidir era alrededor del 7 de diciembre de 2005. O sea, como unos 7 u 8 meses después de haber puesto la demanda. Y en ese momento lo que la Corte decidió fue inhibirse. Te cuento primero cómo reaccioné con la decisión de la inhibición, que fue como. ¿Y eso qué quiere decir? Entonces llamé inmediatamente a nuestros colegas expertos en derecho constitucional. ¿Esto qué quiere decir? Es como bueno, pero no hay cosa juzgada, quiere decir que se puede volver a intentar, como que deciden no decidir, básicamente. Ya en esa época nos había pasado que un par de días antes había salido como en titulares del Espectador y otros medios “ya va a salir la sentencia y va a salir que sí”. Entonces estábamos como medio preparadas para que saliera, pero no estábamos preparadas para esa decisión.
Eventualmente, volvimos a presentar la demanda y algunas cosas técnicas, que en la decisión nos dijeron, como la manera de hacerlo debería haber sido esta; aunque no estábamos de acuerdo, lo hicimos tal como ellos decían. Y al final, pues en mayo del 2006, ahí sí estábamos esperando la sentencia. Llevamos varios días esperándola, entonces nuestra oficina -en esa época ya teníamos oficina- estaba llena de periodistas esperando. Entonces estaban los pobres, se sentaban a dormir porque pasaban los días y el tiempo y nada. Teníamos un par de botellitas de, no sé si era aguardiente, whisky, algo; decíamos si ganamos, para brindar y, si no, para ahogar las penas. Y había muchas de las aliadas más cercanas de la época. Y entonces el 10 de mayo ya estaba empezando a anochecer. Me acuerdo de un pobre periodista que había estado dos días durmiendo en la silla todo el tiempo y se paró y se fue y, como a los diez minutos, salió la sentencia y él no estaba, no estuvo para el momento.
Pero recuerdo que recibí una llamada; en esa época sí había celulares, pero no eran celulares inteligentes todavía, o sea, eran de los que abrían y se cerraban. Y entonces el que llamó fue el ex fiscal y ex procurador Alfonso Gómez Méndez, que había sido aliado durante todo el proceso. Y entonces me llamó y me dijo ya salió la sentencia, yo le digo ¿pero ganamos?. Entonces él dice sí y yo ¿en las tres causales?, porque una opción era ganar una de las tres causales y el dice sí y yo como no puede ser, no lo puedo creer. Y todo el mundo alrededor mío estaba escuchando la conversación y todas como WAAAA! Emoción, abrazos, todo el mundo llorando de la emoción. Pero era una emoción contenida porque éramos varias, pero cabíamos dentro de una oficina. Una de las cosas que me parecen más bonitas de lo que pasa ahora es que las cosas que suceden se celebran en masa. Y yo, de hecho, estuve aquí supercontenta, muy pegada a las pantallas, ahí sí en la sentencia de despenalización total, porque la viví con muchísima emoción desde acá.
Volcánicas: Una historia que nos parece importante contar es la de Martha Solay González.
Mónica: Es muy bonita y muy triste. Digamos que parte de nuestra estrategia de alianzas siempre fue muy descentralizada. Nosotros desde el comienzo nos fuimos de Bogotá, íbamos por varias ciudades, reuniéndonos con los grupos feministas y a cada persona con que nos reuníamos, le decíamos ¿y ustedes con quién más creen que nos podemos reunir? A veces nos decían, pues con políticos, a veces con médicos, a veces con académicos, gente de la academia, otros grupos feministas y nosotras íbamos a donde nos dijeran, donde nos recibieran. Y en una de esas, en Pereira, nos dijeron hay una mujer que quiere hablar con usted. Entonces ahí me presentaron a Martha Solay.
Martha Solay era una mujer muy, muy humilde, que había tenido tres hijas, que quiso hacerse una ligadura de trompas, se la hicieron mal y quedó embarazada una cuarta vez. Y esa cuarta vez el embarazo coincidió con un diagnóstico de cáncer. Igual el aborto estaba completamente penalizado, pero le habían dicho pero se puede hacer si usted tiene plata. Y ella decía mis ahorros de toda la vida son no tengo ni idea de cuánto era en esa época en pesos, pero pues nada, no le iba a alcanzar y entonces no tuvo plata para hacérselo. En el sistema público de salud le dijeron que eso estaba prohibido, entonces tampoco se lo hicieron y, además, no solamente no le hicieron el aborto, sino que tampoco le hicieron las quimioterapias que ella necesitaba para su cáncer mientras el feto estaba creciendo, desarrollándose, entonces dio a luz. Y después de que dio a luz le dijeron ya hizo metástasis y ya no se puede hacer nada. No solamente no se pudo hacer el aborto, sino que la condenaron a muerte por no haberle querido hacer el aborto. Cuando yo la conocí, ya todo eso había pasado. Ella ya estaba desahuciada en ese momento y ella lo que me decía era ya por mí no se puede hacer nada, yo sé que me voy a morir, pero no quiero que esto le pase a más mujeres, y yo, además, soy mamá de cuatro hijas, cuatro niñas.
Si bien no era un caso de tutela que tuviera una víctima específica, ella sí se convirtió como en ese símbolo de lo que le pasa a las mujeres y a las mujeres como ella, que no tenían la plata en el bolsillo para poder pagar un aborto ilegal o para poder irse a otro país en donde se lo hubieran hecho. Y ella siempre fue como supergenerosa, dio todas las entrevistas, venía a Bogotá cuando quisieran. De hecho, ella estaba con nosotros en la oficina el día que salió la sentencia. Y esa noche la entrevistó Yamid Amat. Fue como uno de esos momentos como de mucha contradicción, porque llorábamos viéndola a ella diciendo yo estoy feliz con la sentencia. Y lloraba y nos abrazaba de la emoción, pero decía pues ya esto me llego demasiado tarde a mí, yo me voy a morir. Y pues, efectivamente, como un año y medio después, más o menos, ella se murió. Nosotros hicimos todo un trabajo para conseguirles casa a las niñas, que quedaran con casa o intentar dejarlas en las mejores condiciones posibles, pero fue devastador. La historia realmente era la mejor ilustración de los efectos tan injustos y perjudiciales que tenía esa penalización total.
Volcánicas: Roe v. Wade fue, claramente, una inspiración para todos los litigios que se han hecho en Colombia para avanzar el aborto. ¿Qué piensas de esa caída en 2022? ¿Y cómo ves las cosas ahora? Pensábamos que esos tiempos en que había hostigamiento quedaron atrás, pero también de repente podrían volver en cualquier momento si uno mira las tendencias que está trayendo este año. ¿Qué piensas del momento en el que estamos ahora?
Mónica: Pues lo primero es que cuando tumbaron Roe v. Wade, para mí fue una confirmación de una cosa que yo decía mucho en esa época y es que me gustaba trabajar el tema del aborto, porque no era solo un tema, sino que es un tema símbolo. Es un tema como que toma la temperatura de la calidad democrática de un país y esa era la razón por la que a mí me gustaba tanto y le dediqué tantos años de mi vida a un tema. Porque no es solamente un tema, tiene que ver con democracia, tiene que ver con derechos, tiene que ver con religión, tiene que ver con salud, tiene que ver con justicia social. Entonces, cuando se cayó, me pareció preocupante en el sentido de si es verdad que esto es un tema sin símbolo y es un síntoma de la calidad democrática, pues nos está anunciando que se vienen épocas muy duras en Estados Unidos y tal cual así lo hemos visto. Entonces, yo creo que eso de alguna manera confirma y tiene que ayudarnos a entender cómo ciertos temas, además de ser temas, son termómetros que yo creo que es importante tener en cuenta.
Eso por un lado; por otro lado, creo que en el tema de la defensa de derechos es importantísimo que siempre tengamos presente que en el momento en el que uno gana, tiene que empezar a defender. Doy un día para celebrar sin preocupaciones y ya después empezamos a pensar cómo se protege esto y cuál es el siguiente paso, porque los derechos nunca se regalan, siempre, como hemos estado hablando, se ganan a pulso con mucho trabajo, con muchos sacrificios, con unos costos muy altos que algunas personas tienen que asumir y se van a perder tan pronto los poderosos digan esto me está estorbando mucho y pues creo que es como un llamado a que quienes nos sentimos responsables del cambio social, que espero que sean cada vez más personas, pues tengamos muy presente eso. No podemos articularnos, no podemos bajar la guardia, no podemos pensar que eso ya pasó y es historia patria. Nos tiene que seguir interpelando, nos tiene que seguir generando compromiso.
Y además creo que esto no es solamente un compromiso con la sentencia del aborto, sino es entender cómo esto al final es el símbolo que hace que muchos temas se unan y que de pronto no viene por aborto, sino por otro. Pero es que cualquiera que sea el tema que se elija, creo que, por ejemplo, en este momento otro tema puede ser el tema trans, pues nos está interpelando a todas. Tiene que ver con democracia, tiene que ver con derechos, tiene que ver con esa salud de la democracia y entonces tiene que interpelarnos a todas; tenemos que lograr generar como esa conexión y solidaridad entre diferentes movimientos y agendas para entender que estamos juntos en esto.
Volcánicas: La última pregunta, para cerrar. ¿Cómo ves hoy, 20 años después de todo lo que ha pasado, en perspectiva, en retrospectiva, ese momento, ese hito, esa sentencia y ese fallo? ¿Y cuál sería tu mensaje esperanzador para las feministas que hoy seguimos defendiendo esa sentencia y las que vinieron después?
Mónica: De una parte, empieza diciendo como que me doy ternura. O sea, qué ternura que yo de chiquita hubiera pensado, tal vez con muchísima ingenuidad, que generar ese cambio era posible. Y me lo creí y logré inspirar a un montón de gente a mi alrededor y generar esta idea de alianzas y de comunicaciones y litigio estratégico. O sea, como esta idea de creer que uno puede cambiar el mundo. Y digo ternura y me sale el cínico al lado, como la cínica a decir como uy, esa ternura como que chirrea. Pero precisamente eso es lo que quiero reivindicar. Y creo que el mensaje más importante hoy es que no podemos dejar de creer que cambiar el mundo es posible. A veces parece no probable. Estamos con todo en nuestra contra; los grandes poderes del mundo no están de acuerdo con esta idea de que podemos cambiar el mundo, pero necesitamos que alguien lo crea y que empiece a generar esa chispita que es lo que empieza a prender. Y cuando todavía no lo creemos a la vez y logramos articularnos para hacerlo, lo logramos. Esa es tal vez una de las misiones que siento que tengo ahora en la vida, en estas épocas tan oscuras, tan ásperas: intentar pensar dónde están las grietas y cómo no nos dejamos vencer por el cinismo y nos recordamos constantemente que hay otros mundos que son posibles y que somos nosotras las que tenemos que generar ese cambio.
Volcánicas: Pues agradecerte, Moni, por este tiempo, por todo este tiempo, por esa ternura, por esa ingenuidad, porque esa ternura permanece como bandera también; para muchas de nosotras la esperanza está ahí, en mirar todo esto que se ha logrado, todo este acumulado y saber que tú estás, sigues aquí con nosotras, guiando, acompañando, iluminando, siendo mentora.
Mónica: Para mí, la esperanza está en ver lo que vino después de mí. O sea, es maravilloso lo que ustedes representan y todas detrás de ustedes. Creo que de eso se trata. Así es que muchas gracias a ustedes también.
Volcánicas: En nombre de volcánicas y quienes se sientan representadas, te agradecemos y te reiteramos el cariño y la admiración que te tenemos. Gracias por compartirnos esta historia, este behind the scenes, estos insights.
Mónica: Gracias por sacarlo de la prehistoria.
La entrevista completa también está en nuestro podcast, Somos Volcanes, en Youtube y en Spotify.