noviembre 24, 2023

Cuando no existían las palabras: denuncian acoso sexual y abuso de poder en reconocido colegio de Bogotá

Durante más de 20 años estudiantes, exalumnos, profesores y padres y madres de familia han tratado, sin éxito, que las directivas del Liceo Juan Ramón Jiménez tomen medidas concretas frente al tema. Uno de los profesores acusados se jubiló en 2021 y el otro, con una denuncia ante la Fiscalía General, sigue en la institución.

COMPARTIR ARTÍCULO
Compartir en Facebook Tweet Enviar por WhatsApp Enviar por WhatsApp Enviar por email

“No sonrías así que me distraes” era solo uno de los muchos comentarios que les decía el docente a sus alumnas. Ellas tenían trece o catorce años.Lo describen como un hombre mayor, con aliento fuerte y dientes amarillentos, que, cuando se acercaba, emanaba un intenso olor a cigarrillo. Es un olor que no han olvidado aunque hayan pasado dos o diez años desde que lo vieron por última vez. Así recuerdan siete exalumnas de diferentes promociones del Liceo Juan Ramón Jiménez a Rodrigo Cortés Parra, profesor de matemáticas y geometría que trabajó durante más de quince años en la institución, a pesar de que varias de sus estudiantes lo denunciaron por acoso sexual.

El Liceo Juan Ramón Jiménez es, según esas mismas estudiantes, un lugar cálido e inundado de buenos recuerdos. Está ubicado en el kilómetro 4 vía Suba-Cota, en un terreno lleno de árboles que se entreveran con las canchas de fútbol y los columpios de colores. Las exalumnas dicen que hay “una gran cantidad de recuerdos valiosos” que les dejó el colegio; sin embargo, también hay algo que tienen en común las historias de Sol*, Isabela, Camila*, Laura, Julieta*, Manuela y Luna: todas en algún momento fueron testigos o víctimas del acoso sexual que, afirman ellas, cometió su profesor de matemáticas y geometría de los grados séptimo y octavo.

Laura Matallana, alumna de la promoción 2006, y posteriormente maestra de inglés en el colegio en 2017, tiene muy claro cuál es su primer recuerdo del profesor Rodrigo Cortés: “En 2003, en octavo, cuando se pusieron de moda las minifaldas de jean […] recuerdo muy claramente a Rodrigo diciéndole a Julieta -una compañera-, con palabras textuales, que esa faldita lo desconcentraba y tenía que volvérsela a poner porque se veía muy bonita”.

Los comentarios con doble intención que Cortés les hacía a sus estudiantes eran constantes. Y aunque varias de ellas se quejaron entre los años 2004 y 2020 ante los respectivos directores de la institución y ante otros de sus maestros, el profesor siguió en el cargo con los mismos comportamientos. De acuerdo con las  siete exalumnas, Rodrigo Cortés Parra siempre contó con el apoyo irrestricto de la cofundadora Marta Bonilla, luego su hijo Leopoldo Gamba y, desde 2018, Susana Gamba, hija también de Marta.

“No necesariamente tiene que ser un abuso violento, de agarrar a alguien a las malas, solamente la manera cómo miras a tu estudiante, cómo te le acercas para explicarle algo y entonces aprovechas para ponerle la mano acá [en el muslo], son cosas de muy poco respeto, de muy poco cuidado”, señala Sol, exalumna del colegio de la promoción de 2006.

Sol cuenta que tuvo clases particulares de matemáticas con Rodrigo Cortés, a las que asistía con su mejor amiga: “Él unas veces nos invitó a salir a las dos, teníamos 13 años, y nos decía cosas  como «vamos a comer un helado los 3». A nosotras no nos parecía, no nos daban ganas, ¿por qué nos proponía eso?”.

Isabela Villegas se graduó del Juan Ramón muchos años después que Sol, en 2020. Ella recuerda que gran parte de su vida escolar sintió acoso. Los comentarios de Rodrigo se tornaron cada vez más fuera de lugar y no tenían nada que ver con la materia. Hacia el final del curso el docente hablaba cada vez más de su apariencia física y se interesaba sobremanera en su vida personal, al punto de comentarlo con sus compañeros de curso e incluso revisar sus redes sociales para, posteriormente, hablarle al respecto en el colegio: “Un día me dijo que quería hablar conmigo en un recreo. Nos sentamos, empezamos a hablar y se sentó muy cerca, cosa que me incomodó demasiado, y me empezó a decir que me sentía rara, que él se sentía mal cuando yo no le hablaba como antes, que estaba preocupado porque sentía que yo estaba brava con él y que él me veía a mí como más que un estudiante […] Yo en ese momento era una niña de ¿qué? ¿13, 14 años? 14 años más o menos”, relata Isabela.

El nombre de Rodrigo Cortés comenzó a ser sinónimo de miedo. Los pasillos y los salones por los que pasaba perdieron el aura de seguridad: “Pensar en encontrármelo a solas en algún espacio me hacía sentir cierto temor, conscientemente quería evitar un encuentro a solas con él”, dice Julieta, exalumna de la promoción 2006 y estudiante de Cortés en 2002 y 2003. Lo mismo le ocurría a Isabela Villegas, quien se lo encontró un día en un pasillo del colegio camino a clase de educación física: “Yo iba sola y llevaba una pantaloneta en la mano. Justo me lo encuentro y me pregunta si me voy a poner un vestido de baño […] Yo lo miré y le dije que obviamente no […] Me dijo «¡Ah, qué lástima!»”. 

Por la incomodidad que sentía Villegas en cada interacción con Cortés, decidió dejar de realizar las actividades y trabajos de la materia: “Dejé de participar en esa clase y aún así siempre me iba excelente. Eso me daba mucha rabia […] Cuando me ponía un excelente en los informes sin que yo ni siquiera hiciera las tareas me daban más ganas de no hacer absolutamente nada, porque me daba más asco”. 

En ese momento Isabela tenía 14 años y ya se había quejado ante la directora de bachillerato alto, Gloria Barreto. Se reunió con ella y le comentó que se sentía incómoda con el docente. La respuesta de Barreto fue desconcertante: le dijo que había oído comentarios al respecto y que “estaban mirando”. Entonces, sintió que no le darían importancia a la situación: “Yo en ese punto decía: ¿será que yo estoy exagerando todo? ¿Será que en serio esto es normal? ¿Que no pasa nada? Me dolió mucho todo ese proceso porque durante mucho tiempo pensé que realmente yo estaba exagerando, que estaba siendo dramática y que todo era normal. Cosa que pasa mucho en estos casos. Uno a veces termina hasta culpándose a sí mismo”.

En el año 2020, 14 años después de que se graduaron Laura Matallana y Julieta, el docente continuaba trabajando en el colegio. Una estudiante de 13 años, de grado octavo, le contó entonces a Luna Mejía, estudiante de grado once, que Rodrigo fumaba en las clases virtuales, obligatorias por la pandemia, y que hacía comentarios desagradables sobre su vestimenta, que la incomodaban profundamente a ella y a sus amigas. Mejía se reunió con otras compañeras de su curso que habían vivido situaciones similares con el mismo profesor y decidieron documentar los casos de acoso para presentarlos ante la directiva. Con ayuda de dos maestras, las estudiantes redactaron una carta titulada “Más que acusar es preguntarse”. En total, recopilaron alrededor de 30 testimonios y al final expusieron su preocupación frente a las actuaciones del colegio cuando se había hablado del tema de acoso anteriormente. El documento se envió a través del correo de las docentes el 7 de mayo de ese año. 

En la carta nunca se mencionó el nombre de las estudiantes que habían hecho la investigación. Solo estaba firmada por Juanita Leal y María Jaramillo, las docentes que la enviaron. Sin embargo, las dos profesoras le comentaron a Luna Mejía, durante uno de sus descansos, que las directivas habían ejercido una presión incisiva y persistente sobre ellas, por lo que terminaron revelando su nombre. Las directivas citaron luego a cada una de las casi 20 estudiantes de grado once y las hicieron pasar por una especie de interrogatorio; las sentaron solas, sin sus padres y sin las profesoras, aún sabiendo que eran menores de edad y que se trataba de información delicada. En las reuniones les pedían que dijeran el nombre de su compañera de grado octavo, la chica por la que comenzó la investigación estudiantil. Querían llegar a la primera denunciante. Sin embargo, a pesar del trato hostil que sufrieron, las estudiantes de grado once siempre protegieron a su compañera. 

El 10 de junio de 2020, un mes después del envío de la primera carta, todas las estudiantes de grado once fueron citadas a una reunión virtual a través de Google Meet. Uno de los docentes, Arcadio Plazas, hijo de la rectora Susana Gamba, les leyó una réplica de la carta. En esta las invitaban a “no sacar conjeturas” antes de acusar a alguien, para así no hacerle daño a Cortés sin estar “seguras” de tales acusaciones. A la carta se le tituló “Acción sin daño” haciendo referencia a actuar ante la situación sin generar un “dolor” en los implicados, especialmente a Cortés. Así mismo, les dijeron que se construiría un manual de género para tratar posibles casos de acoso en la institución.

Las estudiantes no estaban conformes con la respuesta del colegio, pues las directivas les habían insinuado que estaban “malinterpretando las cosas” con el docente y que, además, no siguieron “los caminos que ofrece el colegio para la resolución de problemas”, dijo una de las estudiantes que prefirió no revelar su identidad. La estudiante también dice que se sintió intimidada luego de comentar la situación con Susana Gamba y Gloria Barreto: “yo siento que nos intimidaron tanto, nos hicieron sentir tan invalidadas, tan «lo que ustedes dicen no es cierto», que simplemente nos quedamos calladas”. 

La carta que se leyó en la reunión de Meet nunca fue enviada a las estudiantes, y cuando una de las exalumnas involucradas le solicitó al colegio una copia a través de un derecho de petición, le dijeron que no existe copia o evidencia de lo que en ese momento se dialogó con el grupo de estudiantes y que no era posible remitir dicho texto. El manual para manejar situaciones de acoso sexual dentro del colegio nunca se les socializó, a pesar de que se hizo de la mano de una de las madres de la promoción, Lida Núñez, según confirma su hija.

Las estudiantes sentían que el colegio se estaba lavando las manos. Por eso, una de ellas escribió una segunda carta dirigida a la directora Susana Gamba, en la planteaba que la sensación de seguridad que se supone deberían ofrecer los docentes y directivos se fracturó debido a la negligencia por parte de la institución. “La confianza la destruyeron ustedes cuando una niña de 13 años les dijo que se sentía acosada y ustedes respondieron que seguramente estaba exagerando la situación”. 

Durante la recolección de los testimonios para la escritura de las cartas en  2020 las estudiantes se dieron cuenta, por medio de exalumnas de promociones anteriores que se acercaron a contar sus historias, que en los años 2003 y 2004 ya se habían presentado quejas ante las directivas sobre los comportamientos del profesor Rodrigo Cortés Parra. Entonces la directora era Marta Bonilla, mamá de la actual rectora, Susana Gamba. En 2004, el docente salió del colegio debido a “mejores oportunidades laborales”, aunque en 2007 se reincorporó a la institución y retomó su antiguo cargo. 

En caso de que se presente algún suceso de acoso o violencia sexual dentro de una institución educativa, sin importar si es privada o pública, se deben activar inmediatamente las rutas de atención determinadas por el Ministerio de Educación y la Secretaría de Educación respectiva. Las instituciones educativas ubicadas en Bogotá deben reportar el caso en el Sistema de Alertas (una herramienta de la Secretaría de Educación que les permite a colegios oficiales y privados reportar y hacer seguimiento de casos de presuntas violaciones de derechos humanos, sexuales o reproductivos). Así mismo, se deben hacer las denuncias correspondientes ante la Fiscalía General de la Nación, la Policía de Infancia y Adolescencia, el ICBF y demás instancias competentes según el caso específico. Al tiempo, se deben iniciar procesos disciplinarios dentro de la institución. 

Hoy en día no se tiene la certeza de si el colegio reportó o no al docente y siguió el protocolo requerido, pues decidieron no hablar con las autoras de este artículo. Sin embargo, se deduce que la institución nunca puso las denuncias, pues ningún padre o madre de las estudiantes que reportaron los casos de acoso fue contactado por las entidades distritales o nacionales que deberían haber sido informadas al respecto. 

“Ahora sí tengo las palabras, si ahora me pasa sé cómo llamarlo […] No sabría bien porqué en ese momento no le puse las palabras que eran ni lo entendía como lo que era. Pero sí recuerdo que era incómodo para mí y que yo evitaba a toda costa estar sola con él [Rodrigo Cortés]. Ahora que tengo otros conocimientos sí le pondría el nombre de acoso, realmente”, cuenta Julieta, graduada de la promoción 2006. 

Uno de los argumentos que el colegio daba a las estudiantes que hablaban sobre el tema es que no hacían las denuncias como debía ser. Sin embargo, sin un manual existente y por la corta edad de las alumnas, cada caso pasaba por el manejo que las directivas quisieran dar.

Cuando Laura Matallana se graduó, en 2006, Rodrigo Cortés ya no trabajaba en la institución, pero cuando volvió al colegio como profesora en 2017 se encontró con la sorpresa de que era, de nuevo, profesor de matemáticas. Aunque dice que en el primer semestre de clases todo transcurrió tranquilamente, a inicios de 2018 ella comenzó a recibir quejas de sus estudiantes, y no sólo sobre el comportamiento de Cortés. 

¿En quién confiar?: a lo que se enfrentaron quienes denunciaron violencia sexual en el Liceo Juan Ramón Jiménez  

En medio de las denuncias en contra del maestro de matemáticas, las exalumnas también contaron de situaciones “abusivas” que, aseguran, vivieron por parte de la directora actual del colegio, Susana Gamba Bonilla. Según ellas, quien tenía que protegerlas y acompañarlas cumplió un rol opuesto: como maestra de biología y luego como directora de la institución ignoró sus quejas y las intimidó de diversas maneras. “Tengo muy presentes escenas de la clase de biología con Susana, en octavo, haciendo que una amiga pasara al frente y se quitara la ropa para explicarnos la vasodilatación. Primero la chaqueta, luego el saco y luego, molestando, le dijo, «ahora la camiseta», después de lo cual dijo: «Vieron? ¡Se puso roja!, esta es la vasodilatación»”, recuerda Matallana.

Sol, cuando tenía 14 años, tuvo que buscar a Gamba para pedirle un permiso especial. Iba acompañada de una amiga que tenía un collar blanco de cuero con bolitas plateadas. Atravesaron los parqueaderos ubicados a la salida del colegio y encontraron a Susana sacando algo de una camioneta verde oscura mientras hablaba por teléfono. Cuando las dos estudiantes la abordaron, Gamba le dijo a su interlocutor:  «Espérame caballero que acá hay una niña con collar de perra que me necesita». Además, Sol cuenta que otro día, durante una clase en la que estaba explicando cómo se distribuía la grasa según el sexo en el cuerpo humano, se sintió muy incómoda por cuenta de un comentario de la también profesora de biología: “Me pasó al tablero a mí y a un amigo. Él era súper flaco y en ese momento era bastante más bajito que yo […] yo tenía un pantalón pegado y me dijo que me diera la vuelta y empezó a mostrarle a todo el curso qué era la grasa mostrándoles mi cola. Yo me sentía súper incómoda, todo el mundo mirándome”.

Una de las exalumnas afirma que la institución estaba “encubriendo” los casos de acoso y dice que aunque sabían lo que estaba pasando “no les importó y no lo quisieron ver”. Laura Matallana cuenta que cuando era maestra en el colegio, en  2018, fue convocada junto con sus colegas a una reunión informal dirigida por Gloria Barreto en la sala de profesores, para discutir las quejas de acoso que habían recibido de varias estudiantes. En esa reunión la directora de bachillerato alto les insinuó a los docentes que debían “protegerse y ayudarse” entre sí para “no dañarle la vida” a uno de sus colegas.

En la sala de profesores y demás espacios que compartía con sus colegas, Matallana se dio cuenta de que existía una relación de amistad entre Susana Gamba y Rodrigo Cortés, y  que la directora lo admiraba por sus habilidades para las manualidades y por su perfeccionismo. Así mismo, dice que había una “élite profesoral” compuesta por los docentes más antiguos, que se relacionaban constantemente con la directora, dirigían los cursos más importantes, presidían las reuniones y tenían mayor influencia; entre ellos estaban Gloria Barreto, Arcadio Plazas y Rodrigo Cortés.

Para las alumnas esas relaciones de poder entre la dirección y Cortés fueron decisivas para ignorar sus denuncias: “El colegio defiende mucho los años que llevan los profesores en la institución, sin cuestionarse otras cosas”, asegura Laura Matallana. 

El colegio, en cabeza de Susana Gamba, se ha negado a responder y explicar las acusaciones, y entre los padres y madres de familia y los estudiantes no existe registro de medidas concretas tomadas por la dirección del colegio para investigar los casos  y separar mientras tanto a los presuntos acosadores de las alumnas, ni de las denuncias que tuvo que haber hecho ante las entidades y autoridades pertinentes. 

No es un caso aislado

Las denuncias de casos de acoso en la institución educativa no se quedaron solamente en las acciones y comentarios inadecuados de Rodrigo Cortés  y Susana Gamba. Al contar sus experiencias las exalumnas también mencionaron en varias ocasiones al profesor de música Borys Morales, que sigue trabajando en el colegio y se ha visto involucrado en varias situaciones de presunto acoso desde el año 2018. 

Laura Matallana afirma que al reincorporarse a la institución una de sus alumnas se acercó a ella en la ruta del colegio para decirle que no solamente sentía incomodidad en las clases con Cortés, sino también con Morales. Tras escuchar varios comentarios similares por parte de otras estudiantes, Laura le comentó su preocupación sobre el tema a su mamá, profesora de música del Liceo. Esta habló directamente con el docente y lo confrontó. Morales negó todo lo ocurrido.

Al enterarse de la situación, Susana Gamba fue a buscar a Matallana  al lugar donde estaba desayunando con sus compañeras de área y la llamó a una reunión en la que le dijo, refiriéndose al tema de las quejas de acoso, que esa era una “historia que se ha repetido durante los años”  y que “tenía que pedirle perdón a Borys”.

Sin embargo, esa no ha sido la única vez que las directivas han recibido quejas por parte de estudiantes y padres y madres de familia sobre comportamientos de Borys Morales. En marzo de 2022, Tatiana*, madre de una alumna de cuarto grado de ese entonces, denunció al docente ante la directora de curso y posteriormente ante la directora de la institución por haberle tocado la cola a su hija sin su consentimiento, en dos ocasiones distintas. 

Tatiana cuenta que un día la niña, de 10 años en ese momento, le comentó que “se sentía rara con Borys” y que le había tocado la cola durante uno de los abrazos que, según la estudiante, el docente le pedía constantemente. Dice que mientras estaban haciendo una fila se acercó a saludarlo y posteriormente sintió que la tocó de manera intencional. Además, la menor le contó a su madre que un año antes le había ocurrido lo mismo con el docente y en ese entonces pensó que quizás había sido un accidente, sin embargo, al ver que la situación se repitió por segunda vez, decidió contárselo a su madre, quien lo comentó en el colegio. La institución dijo que debían seguir un protocolo y Tatiana, en principio, decidió confiar en que se encargarían del asunto, aunque afirma que sintió una resistencia por parte de Gamba frente al tema, pues en uno de sus encuentros la directora le dijo: “En este colegio, jamás, en 60 años, ha pasado algo así”.

En ese momento la institución tomó la decisión de que el docente dejara de darle clases a todos los estudiantes de ese grado. Se le prohibió tener contacto con la niña, sin embargo, daba clase en segundo, tercero y quinto, y además se seguía cruzando con la menor en los recreos y otros espacios. Tatiana le envió un correo a Manuela Gaviria, coordinadora de primaria, diciendo que luego de consultarlo con expertas del programa Aulas en Paz, una organización que busca fomentar la construcción de sociedades más pacíficas desde la escuela, ellos debían ser quienes reportaran el caso al Sistema de Información Unificado de Convivencia (SIUCE), pues antes la institución le había dicho a ella que solo era necesario si decidía poner una denuncia ante la Fiscalía. 

En medio del proceso, los padres de familia del curso de la niña se involucraron en el asunto y enviaron dos cartas a la institución, la primera fue enviada por un padre de familia que decidió proteger su identidad y la segunda fue un comunicado general de los padres del curso. En estas cartas manifestaron su preocupación ante el caso y le exigieron al colegio que les dijera cómo avanzaba el tema, ante qué autoridades se pusieron las denuncias y cuáles habían sido los protocolos de prevención y acción que se habían activado.

Las cosas quedaron así hasta que el 10 de agosto la madre de la menor volvió a contactar al colegio, que no le había dado ninguna actualización sobre el caso desde que había puesto la denuncia, cinco meses atrás. Tatiana le envió un correo a la directora de primaria y el colegio la citó a una reunión que se llevó a cabo el 29 de agosto de 2022. 

En la reunión le dijeron que habían avisado del caso al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) y al Sistema de Alertas Tempranas de la Secretaría de Educación. También afirmaron que había sido  necesario revelarle el nombre de su hija al docente cuando se realizó la investigación interna en la institución, lo que para ella significó un acto de negligencia que atentó contra la protección de su hija. A la madre nunca se le socializó el resultado de esta investigación y tuvo que insistir en repetidas ocasiones para que quedara constancia en el acta de la reunión de que el colegio había revelado el nombre de su hija al presunto acosador. 

Al finalizar dicha reunión la madre de la menor decidió denunciar al docente ante la Fiscalía General de la Nación. El 5 de septiembre de 2022 Tatiana interpuso una denuncia por actos sexuales con menor de 14 años en contra del docente Borys Morales. También retiró a la niña del colegio, pues sintió que no estaban pensando en su  protección y bienestar: “Nosotras no nos sentimos acompañadas, protegidas, no nos sentimos seguras”, explica. Dice que todo el proceso ha sido muy duro tanto para ella como para su hija y que ha sentido una “profunda decepción frente la actitud del colegio”, pues cree que lo que ocurrió allí fue “una protección férrea hacia el docente”. 

“Mi hija ama ese colegio, así que no te imaginas el trauma que se le ha generado y lo que ha supuesto para nosotras. Ella todavía se pregunta, «¿yo qué hice? ¿Qué fue lo que hice para que me tuviera que ir y por qué Borys sigue en el colegio?». ¿Cómo le explicas a una niña de 10 años que ella es la que se tiene que ir cuando el agresor se queda?”, dice la madre. 

El proceso fue trasladado del Juzgado de Cota al archivo de la Fiscalía 161 de la seccional Bogotá. Ya en dos ocasiones la audiencia para imputación de cargos a Borys Morales se ha aplazado, y Tatiana tiene como principal temor que el caso de su hija quede impune y sin resolver.

El profesor Rodrigo Cortés Parra continuó trabajando en la institución hasta que se jubiló en el año 2021. El profesor Borys Morales Forero sigue dando clases en primaria en el Liceo Juan Ramón Jiménez. 

Nota: Volcánicas intentó ponerse en contacto con el colegio para contrastar estas afirmaciones. Nuestras llamadas y mensajes no han sido atendidos hasta la fecha de publicación de este artículo. 

* Los nombres de algunas de las estudiantes se cambiaron para mantener su privacidad.

COMPARTIR ARTÍCULO
Compartir en Facebook Tweet Enviar por WhatsApp Enviar por WhatsApp Enviar por email
  • Me indigna
    (177)
  • Me moviliza
    (20)
  • Me es útil
    (6)
  • Me informa
    (11)
  • Me es indiferente
    (11)
  • Me entretiene
    (0)

Autores

  • Luna Mejía

    Luna Mejía es estudiante de Comunicación Social con énfasis en periodismo de la Pontificia Universidad Javeriana. Tiene una revista digital titulada Serendipia En Blanco. Ha participado en diferentes publicaciones de revistas universitarias en temas relacionados con conflicto armado y violencias basadas en género. Es apasionada por su oficio, trabaja diariamente por los derechos de las mujeres y por la construcción de un periodismo transparente.

    Ver todas las entradas
  • Valentina Giannini

    Valentina Giannini es estudiante de Comunicación Social con énfasis en periodismo y en creación y producción editorial y multimedial de la Pontificia Universidad Javeriana. Es co-creadora del proyecto “Reescribiendo la historia” y escribió un libro titulado “Compartirme entera” (2023). Le interesa el periodismo basado en género y medioambiental.

    Ver todas las entradas
  • Gabriela J. Vargas

    Gabriela J. Vargas es estudiante de Comunicación Social con énfasis en periodismo de la Pontificia Universidad Javeriana. Tiene dos escritos cortos publicados con la editorial ITA en los libros “Valiente Soledad” (2020) y “Los Matices del amor” (2022) teniendo con el primero una participación en la FILBO Bogotá. Siente un amor muy grande por la escritura, y cree en el periodismo ciegamente. Es sensible ante las diferentes problemáticas sociales y no le gusta quedarse callada frente a injusticias.

    Ver todas las entradas

Comentarios

74 thoughts on “Cuando no existían las palabras: denuncian acoso sexual y abuso de poder en reconocido colegio de Bogotá

  1. Este año me fui del colegio, el 2 de diciembre es mi graduación y no puedo estar más triste por encontrar este artículo y saber que todo es completamente cierto. Estuve en ese colegio desde que tengo 5 años, los profesores y compañeros del colegio me vieron crecer y convertirme en la mujer que soy hoy en día, estoy agradecida con la mayoría de ellos, menos los hombres mencionados en el artículo.
    Rodrigo tenía fama de acosar a sus estudiantes, entre mujeres corrían los chismes de dicha denuncia, denuncia la cual nunca se llevó a cabo, se decía que se alejaran de él, que era muy “confianzudo” con las niñas y que lo mejor era alejarse. Afortunadamente el año en el que debía tener clase con él entré a pandemia, por lo que solo lo vi las primeras semanas del año escolar. En este tiempo no hizo nada muy raro, pero su mano en mi hombro y en el de mis compañeras es algo que se repite en mi memoria.
    Por otro lado recuerdo mucho a Borys, yo tomaba clases de violín particulares con él, me quedaba de 3 pm a 5 pm dos días a la semana. En estas clases éramos niñas solamente, por lo que siempre estábamos juntas, pero eso no lo detuvo a pasarse con una de mis compañeras.
    Me acuerdo mucho de un día en el que estábamos ensayando una canción, mi amiga tenía el pelo muy largo, más abajo de la cadera, un pelo precioso. El, muy disimuladamente le acaricia el pelo hasta llegar a sus nalgas. Todas quedamos muy rayadas, no entendimos que había pasado, pero no hicimos ni dijimos nada, estábamos asustadas.
    La indiferencia y malas actitudes del colegio son muy obvias, se culpan a las mujeres por cada situación de acoso que hay, si se llevan unas medias para educación física y un profesor hace un comentario inapropiado la culpa es de la alumna (esto le pasó a una de mis amigas).
    Adoro la institución con cada pedazo de mi ser, la mayoría de profesores son maravillosos seres humanos, pero la doble moral que tiene el colegio es algo que siempre nos dio rabia a los estudiantes, dicen mucho y hacen poco.

  2. Lamentable lo que sucede en el colegio, pero es una pequeña muestra. Mi hijo estudió en el colegio, yo tengo una discapacidad física, el profesor Arcadio se burlaba de mi condición delante de mi hijo, fue traumático para él, cuando hablé del tema con Susana (ignorando que es la madre de Arcadio) le resto importancia y me dejó como culpable por el sentimiento de mi hijo. Allí comprendí la clase de personas que dirigen el colegio.

    1. El abuso por parte de los profesores fue terrible, pero pocos hablan del abuso por parte de Susana, un hostigamiento que no distinguía de femenino o masculino, esto era acosar por acosar, es de las cosas más dolorosas que he tenido que sanar en mi vida. No me fui del colegio por que Claudia Gamba nos defendía, pero si fuera por el acoso de Susana muchos no habríamos terminado en ese colegio…

  3. Cómo exalumna de LJRJ no me sorprende está denuncia. Es de horror. Pero no me sorprende. Me traslada instantáneamente al olor nauseabundo del Profesor Cortes. Y esto era normal en mi época, no solo el Profesor Cortes, muchos docentes incluso tenían relaciones con estudiantes y era completamente normal, empezando pro el entonces director del colegio Leopoldo Gamba, quien era una acosador de estudiantes y profesoras. Lamento mucho que las estudiantes pasen por esto. No es justo y tienen todo mi apoyo.

  4. Soy madre de familia y la consternación es tremenda, lamento profundamente que hayan tenido que vivir estas experiencias. Siento desprecio por las personas que afectan el bienestar de estudiantes por acción y/o por omisión. Todos amamos el Liceo y por esto duele más. Siempre ha habido una sombra que cubre los asuntos de manejo en el relacionamiento, en los que no se privilegia la protección y cuidado de los estudiantes y en situaciones en las que el Liceo tiene que movilizarse un poco más de lo que tienen previsto. Comprendo un poco más porqué no les gusta las expresiones colectivas y porqué espacios de participación en los qué hay otras voces que les confrontan son anulados…
    Siento profunda empatía por todas las estudiantes que han alzado su voz y por las que aún lo están reflexionando y espero que el Colegio actúe como corresponde, desde el reconocimiento, la verdad, el perdón, la reparación y no repetición, (pueden recibir ayuda de la justicia escolar restaurativa); entre todos nos debemos cuidar, cuidemos nuestras hijas, cuidemos nuestra institución, cuidemos nuestra sociedad…

  5. En el año de pandemia, cuando se graduó mi hija, recuerdo que solicitamos al colegio una respuesta por los casos de presunto acaso sexual; también recuerdo la reunión que se hizo con las estudiantes durante la cual los representantes del colegio argumentaron sobre la “acción sin daño”, enfoque que no me pareció aplicable a la situación.

    Al final, nunca obtuvimos respuesta y efectivamente sentí que fueron minimizadas las acusaciones de las estudiantes y que desde el colegio no se contaba con una ruta de atención para enfrentar este tipo de situaciones.

    Ese 2020, el último año de mi hija en el colegio, terminó con la tristeza propia de la pandemia y con un total desencanto por un proyecto educativo al que efectivamente le había apostado.

    No obstante, siento en este artículo una forma de justicia hecha por mujeres que ahora pueden entender y nombrar lo que antes sintieron como “algo raro que incomodaba”, que “no estaba bien”. Lamento como mamá no haber hecho nada más, pero las autoras y participantes de este artículo vienen a reivindicar los derechos de esas niñas que fueron tomadas por sorpresa en una reunión con representantes del colegio en medio de relaciones desiguales de poder.

    Espero que el Colegio pueda escuchar y atender estos reclamos y que podamos volver a confiar en este proyecto educativo tan importante para la educación alternativa del país.

  6. No dejo de leer este artículo y tratar de entender ¿por qué pasa esto? Inscribí a mi hija en el Colegio porque tuve las mejores referencias, porque confié en la dulzura de sus maestros, porque en las visitas vi a otros niños felices. En la primera reunión de padres nos dimos cuenta con mi familia que el colegio era poco democrático, nos pidieron elegir representantes de los padres, que nunca fueron convocados y en últimas nos dieron a entender que esa elección era meramente formal; sin embargo, disculpamos todo ello porque nuestra hija es feliz allí. Su carita de alegría cada día cuando llega del colegio es un aliciente para que nos esforcemos y podamos enviarla a este Colegio. Somos conscientes que el acoso e incluso el riesgo de abuso está latente en muchos espacios, pero confiábamos en que, si este riesgo se llegaba a materializar, ella tendría a quién acudir en el Colegio, y que allí sería protegida, que le creerían, alejarían inmediatamente al agresor y adelantarían los procedimientos bajo la premisa superior de proteger a mi hija. Con cuánta desilusión encuentro que no es así. Cuando leí por primera vez este artículo, busqué escuchar a algunos exalumnos, ellos confluyeron en lo mismo: siempre fue evidente el acoso del profesor denunciado, como evidente fue la protección que las directivas le dieron. Para todos el tema de los comentarios de doble sentido, las frases fuera de lugar, las miradas lascivas, entre otros comportamientos, se volvieron parte del paisaje, porque el profesor era bueno en términos académicos y porque era evidente su cercanía con las directivas, así que el tema nunca se abordó con contundencia, nunca se analizó en su real dimensión, siempre fue minimizado, y en últimas, como uno de ellos me dijo, se convirtió en una bola de nieve que llegó a su límite. No dudo de que los directivos son gente capaz y en esencia, buenas personas, pero sí dudo o no logro anticipar o esclarecer los motivos de este tipo de actuaciones. No los he escuchado aún, pero mi confianza está rota. Ahora mismo busco, con gran dolor, un nuevo colegio para mi hija, a quien tendré que explicarle que dejará su amado colegio porque no confió en la decisión de sus dueños en protegerla si llega a necesitarlo. Ojalá que la sociedad entera entienda que cualquier duda, en casos como este, debe resolverse en favor de la víctima, y ojalá que esta dolorosa decisión lleve a esta familia, propietaria del Colegio, a repensar el valor de la coherencia, de la empatía, de la solidaridad, y en general a revisar esos valores que les enseñan a nuestros hijos, pero que al parecer no logran vivenciar en el ejercicio de la responsabilidad tan grande que asumen como educadores.

    1. Tienes toda la razón. Lo más grave ha sido el apoyo que se ha dado de parte de las directivas hacia los agresores. Más grave aún ver qué Susana Gamba, Leopoldo Gamba y Arcadio el hijo de Susana, hacen parte de los agresores. Al parecer la única que se salva es Claudia Gamba… Así las cosas, esos personajes deberían retirar del colegio y dejarlo en manos de verdaderos docentes. Personas que amen su profesión, respeten a los niños y alas niñas y los valoren. Pienso que quizás en realidad Leopoldo y Susana jamás amaron este proyecto porque era solo el proyecto de su mamá y ellos simplemente siguieron un camino que claramente no es el de ellos y están atrapados haciendo algo en lo que no creen y que además no aman.

  7. Este fue el comunicado enviado a los papas

    COMUNICADO A LA COMUNIDAD EDUCATIVA

    Reconocemos los grandes cambios que se han gestado en la sociedad encaminados a garantizar los derechos y libertades de las mujeres y apoyamos las voces de denuncia que le han dado visibilidad a los abusos a los que han sido sometidas. Desde el Liceo, rechazamos cualquier tipo de violencia, en especial, aquella que involucra a mujeres y a menores de edad. Nuestra perspectiva es de cero tolerancia a la misma. Siempre promovemos el respeto y el cuidado de ellas y de los menores de edad, además, trabajamos en el día a día de la vida escolar para que dicho criterio y principio se forme en la comunidad educativa y para que el mismo sea una manera de proceder de parte de todos los integrantes del Colegio.

    En relación con las versiones que están circulando en los medios de comunicación y en las redes sociales, el Equipo Directivo y Académico del Liceo Juan Ramón Jiménez se permite hacer las siguientes precisiones:

    1) Las familias de nuestros estudiantes, que conforman la comunidad educativa, saben que el Liceo en toda situación, procede siempre con escucha y diálogo, atendiendo y cuidando fundamentalmente a los menores de edad. Desde la reflexión permanente que se da al interior del Liceo se han formulado nuevos protocolos y estrategias que permiten enfrentar las situaciones que se presentan. De esta manera se abordaron las situaciones que se mencionan en la comunicación, acorde con lo existente en ese momento y así se seguirá haciendo, con ajuste a las transformaciones sociales, normas y disposiciones que se han venido gestando en los últimos años sobre el particular.

    2) El centro de la comunidad del Liceo y de su proyecto educativo, siempre ha sido y seguirá siendo sus estudiantes, su cuidado, su desarrollo integral, su protección y su formación. Las familias que conocen nuestro trabajo y nuestro modo de proceder saben que la práctica pedagógica de más de 60 años respalda lo que hemos hecho y seguimos haciendo por los y las estudiantes. Siempre hemos estado dispuestos a conservar lo que ha sido la innovación y propuesta educativa, pero igualmente, efectuando ajustes de manera permanente y revisando todos los procedimientos y protocolos, incluido lo relacionado con la protección de los menores de edad frente a cualquier tipo de violencia, incluida la sexual.

    3) Frente a las solicitudes y requerimientos de las autoridades competentes, el Equipo Directivo y Académico del Liceo siempre ha procedido con presteza, diligencia y respeto. A este momento, no hay investigación, requerimiento o reproche por parte de dichas autoridades, por negligencia alguna frente a cualquier caso que se haya conocido o denunciado.

    4) Frente a la solicitud de explicaciones, pronunciamientos “oficiales” del Liceo a los medios de comunicación, las inquietudes de cualquier integrante de la comunidad educativa, o incluso de personas ajenas a la misma, la posición del Liceo y de su Equipo Directivo y Académico es, siempre ha sido y seguirá siendo, mantener la más absoluta discreción y prudencia, porque dichas situaciones involucran menores de edad, cuyos derechos son prevalentes, incluido el de la intimidad y buen nombre, razón por la cual no hará pública información alguna que los involucre o los afecte.

    5) El Liceo cuenta con estrategias y procedimientos para el cuidado de los estudiantes que se han ajustado a lo largo del tiempo acorde con los cambios sociales y legales. Ha atendido las exigencias y normas de las entidades gubernamentales para construir los protocolos y procedimientos para el manejo de los casos de violencia o acoso sexual. Como es conocido por toda la comunidad, cada vez que un estudiante manifiesta su punto de vista o su voz, el Liceo adelanta el ejercicio de escucha, reflexión y análisis con el estudiante mismo.

    6) Seguimos capacitando y acreditando al Equipo Directivo y Académico en detección y manejo de posibles casos de violencia sexual en el contexto escolar, se ha construido un protocolo para el manejo del enfoque de género en la comunidad educativa, se ha capacitado al personal de educadores, al personal administrativo y de apoyo, se han revisado y ajustado los protocolos existentes, e igualmente, continuaran en revisión y ajuste, y se mantendrá su socialización, para que efectivamente, todos los integrantes de la comunidad los conozcan y los puedan seguir.

    7) El Liceo lamenta la acusación de negligencia que se le hace a su Equipo Directivo y Académico, frente a presuntos casos de acoso sexual que involucran a sus estudiantes. El Colegio ha actuado con apego y respeto a la ley vigente en cada momento histórico, garantizando los derechos fundamentales y el cuidado de sus estudiantes, en primera instancia; pero también, con ajuste al debido proceso que se debe observar.

    Finalmente, invitamos a todos los integrantes de la comunidad educativa a seguir confiando en los principios éticos del Liceo. Cada familia puede dar cuenta, a través de sus propios hijos e hijas, que esta comunidad le apuesta al cuidado y a la construcción de unos seres humanos que propugnan por un mundo mejor, más justo, libre de violencias y que sean capaces de reconocer en la presencia del otro su propio límite.

    Equipo Directivo y Equipo de Coordinación Académica

    del Liceo Juan Ramón Jiménez

  8. Me gradué hace 25 años del colegio y fui muy feliz en él pero esta denuncia no me extrañó. Es verdad que era una época diferente, el acoso estaba a la orden del día, para mi generación fue así, en el colegio, en la universidad y en la calle, ejercida por compañer@s, profesor@s o extran@s.

    En aquella época los acosadores del colegio tenían otro nombre y otra cara. Lo que más sorprende de esta denuncia es la posición del colegio, la incapacidad de auto examinarse, mirar hacia atrás y admitir los errores. Sorprende que la tercera generación de esta familia ahora parte del equipo directivo (sabiendo las cosas que saben, porque las saben) sean incapaces de aceptar lo que ha pasado.

    En su comunicado evasivo solo aciertan en decir algo como “ajustes al momento histórico” eufemismo de: lo que hace 25 años le permitimos al Sr. L, ahora no lo permitiremos porque ahora no se ve bien… lo que es muy impresionante es que al parecer han seguido permitiéndolo, han culpabilizado a las víctimas y no han protegido a estos niñ@s, porque como dice algún comentario más arriba, ante la mas ligera sospecha hay que proteger a las afectadas como sea y si eso significa un despido en apariencia “inprocedente” así hay que hacerlo.

    Y duele, porque una institución que se ha proyectado a sí misma como liberal, abierta al cambio, igualitaria, equitativa e incluyente de repente nos damos cuenta que solo lo es según para las cosas que a esta familia le interesa, y la falta de coherencia duele, pesa y deja una marca en las personas crecimos en el Juan Ramón.

    El Liceo es de ellos y siempre lo han manejado y al parecer lo manejarán como se les da la gana pero nos pesa que no sean capaces de aceptar lo que ha sucedido cuando tantos que hemos estado allí lo hemos visto y vivido ¡Ahora no digan que no lo sabían!

    No Clan Gamba, no son solamente un puñado de “niñas” locas, no minimicen nuestros sentimientos, negarlo solo hará más grande la rabia de quienes lo vivimos y entonces nuestra voz se alzará más fuerte. Rectifiquen el rumbo, hagan la dura tarea del auto análisis. Ejemplifiquen en sus carnes lo que intentan transmitir a sus alumnos, eso los hará más grandes aunque duela y sea duro al principio, aunque el negocio se afecte y toque volver a construir o ¿es que todo se reduce a un asunto de prestigio que se traduce en ingresos?

    Ahora les toca mover ficha y estamos esperando que lo hagan de verdad no que respondan con estos comunicados que solo intentan esquivar las balas.

    1. Totalmente de acuerdo. Todo el clan Gamba debe salir. De lo contrario eso es simplemente un colegio como cualquier otro, con mucha argumentación y cháchara pero nada real y concreto. Un negocio como cualquier otro. Son esos los ejemplos que queremos que vean nuestros hijos?

  9. Tu comentario está pendiente de moderación.
    Yo, querida mía, una de las víctimas de Leopoldo Gamba. Ya me extrañaba que nadie hubiera dicho nada en todos estos años (me gradué hace mas 30 años) y sé que no era la única. Era conocido por TODOS mis compañeros de clase y algunas profesoras que servían de correo. Era gracioso, ¡hasta que creces y te das cuenta que 17 años y 45 años NO TIENE CABIDA!

  10. Somos ya la segunda generación que va al colegio. O sea que creemos en la propuesta. Cuando mi hija iba a entrar LE TUVE QUE DAR 20 mil RECOMENDACIONES para que se cuidara. ¡Vaya, que esto no es normal! A ver cuándo sale a la luz lo de Leopoldo Gamba y otro profesor que en su época tuvo una relación con una estudiante (25 años de diferencia), a sabiendas de Martha Gamba y de todo el colegiado. ¿Hasta cuándo apoyar este abuso del patriarcado! Y que seamos nosotras las que nos tenemos que cuidar, las que debemos pedir perdón y las que tenemos que abandonar el colegio?
    Lo que comenta aquí una estudiante sobre las clases de Biología de Susana es conocido, en nuestra época nos enseñaba sus cicatrices de la cesárea. CREO y sólo CREO que ella no terminó la carrera de Biología. Pero eso va más al tema de que cuando todo es endogámico, se protegen unos a otros.

    Bien que salga esto y pasaré esto a todos mis compañeros de promoción

  11. Como es posible que los estudiantes no sean escuchados y solo puedan hablar cuando se gradúan del colegio. El colegio no tiene la capacidad de solucionar conflictos internos y continúan con los mismos profesores, al punto que toca retirarlos del colegio y buscar ayuda fuera de la institución.

  12. Como alumna en grado septimo senti acoso sicologico por parte de susana gamba la cual me trtataba super mal en clase si uno no entendia .y me hizo repetir 2 veces el año

  13. VARIOS PAPAS CON ESTA RESPUESTA CONCLUIMOS QUE es una burla y una re victimización, increíble que la soberbia anule la posibilidad de asumirse con humildad y determinación para reconocer que hay que mejorar con firmeza y enviando un mensaje de certidumbre frente a la protección de los estudiantes …. muy grave que sigan con la actitud indolente e irresponsable … que difícil, ojalá el 1 de diciembre que hay entrega de informes podamos hacer algo para ser escuchados con la atención que esto amerita …

  14. Según el comunicado del colegio a los padres ellos no han hecho absolutamente nada malo y son el más alto ejemplo de tolerancia, diálogo y protección a les estudiantes. Esa fue exactamente la actitud durante el tiempo que estuve apoyando a mi hija en el proceso de las denuncias contra el profesor. Acusar a las alumnas de exageradas, mentirosas, tratarlas desde una superioridad moral como si las que estuvieran haciendo algo terrible fueran ellas, e ignorar las denuncias. Eso es una forma de acoso psicológico que en inglés se llama gaslighting, negarlo todo hasta hacer que la víctima sienta que la loca es ella y que seguramente se inventó todo.

    El inicio del comunicado es “reconocemos los cambios sociales”, eso es como quien dice que ahora hay que cuidarse por que esta generación es de cristal y por todo se ofenden,cuando lo que deberían es reconocer que el acoso es una realidad que ahora se está denunciando con más fuerza y que debe seguirse denunciando.

    Como madre de una de las alumnas de 11 del 2020 viví de cerca el proceso. Incluso en otro momento, discutiendo otros temas por los que atravesaba mi hija, el “diálogo” con Susana y Leopoldo comenzaba en “si queremos la echamos del colegio”, marcando un tono pasivo agresivo que nada tenía que ver con la situación o el trasfondo de la discusión. Ese tono pasivo agresivo fue la constante en el trato de las estudiantes denunciando estos casos, e incluso puede leerse entre líneas en el comunicado.

    El LJRJ es una excelente institución educativa, estoy segura de que fue una excelente decisión que mi hija se graduara de ahí, el único problema ha sido el de ignorar estos graves errores y ponerse a la defensiva, defendiendo a los agresores y no a las víctimas. Si reconocieran en qué han fallado y tomarán medidas para proteger a les estudiantes, que son lo más valioso de la institución, esta situación los convertiría en una mejor institución. Pero si continúan con esta superioridad moral y esta negación, lo único que lograrán es seguir afectando el liceo.

  15. Soy exalmuna del LJRJ, me gradué hace más de 5 años y también fui testigo de como profesores como Rodrigo o Borys, se aprovechaban de su posición. Tuve una situación con Borys, estaba en cuarto de primaria y muy pequeña para entender que pasaba, simplemente lo dejé pasar. Ahora con los años he entendido la gravedad del asunto y al leer este artículo solo siento tristeza al ver que situaciones así han seguido ocurriendo hasta ahora. No me sorprende para nada la posición que toma el colegio desde sus directivas, también fui testigo de como hablar sobre sentirse incomoda con Rodrigo era recibir respuestas como “el es así “, “ es un chiste” , “ estas exagerando”. Que triste que una ñiña de 13-14 años hable porque siente incomodidad y tenga respuestas tan básicas y sin solución. Después de yo hablar con mi director de curso en ese entonces, Rodrigo me aborda, casi regañandome por haberme inventado lo que dije. Me sentí muy indignada y me hizo entender que si yo no cooperaba con “buena actitud” no pasaría la materia. Realmente no saben el efecto que genera hacer sentir a una niña vulnerable y no escuchada. Un colegio que se jacta de una pedagogía única y en situaciones así siempre han volteado la mirada. Espero que este articulo al menos les haga pensar que esto va mucho más allá, que muchas compartimos historias así y que hoy las podemos nombrar como abuso y acoso, cuando antes no comprendíamos bien lo que sucedía. Gracias a las mujeres detrás de este artículo, hicieron visible una problemática que aconteció la vida de muchas. Todo para que los espacios como el colegio, sean espacios seguros para las generaciones venideras. Que dolor sería pensar que el colegio de nuevo prefiere voltear la cara, antes de observar críticamente que ha habido una forma sistemática de operar por parte de estos profesores con las estudiantes y que deben atender este tipo de situaciones siguiendo los protocolos. No contarán con la comodidad de nuestro silencio.

  16. Me alegra que esto haya explotado. Soy exalumna, no fui víctima de acoso sexual por parte de Rodrigo, pero si de acoso psicológico y acoso académico por parte de Susana Gamba y otros profesores. En ese momento no tenía las herramientas para nombrar lo que esa señora hacía en mi ni en muchos otros compañeros. Esa señora no puede seguir siendo rectora, el ambiente de acoso y bullying lo promueve ella misma y en ultimas, defiende los intereses de su negocio familiar. Tengo recuerdos de Leopoldo Gamba tocando indebidamente a profesoras. Esto es inaceptable .Y por favor revisen el caso de Monsalve, hay muchísimos casos de acoso también.

  17. Yo estudié y me gradué del LJRJ hace más de 25 años. Leer esto me duele, pero aplaudo a las valientes que contaron sus historias. Me hizo recordar cómo, desde ese momento, en los 90s, todas y todos fuimos testigos del acoso sexual hacia nuestras compañeras por parte de Leopoldo, directivo de la época, en particular en las fiestas o eventos en los que tomaba trago. Y muchas y muchos sufrimos los comentarios abusivos de Susana (como muchas personas, no estudié biología por su culpa). Veo también que una persona que conocí -pues fuimos compañeros de curso-, fue profesor en el colegio años después y ha sido también acusado de acoso sexual. Y aunque ese señor Rodrigo no me dio clase, ya era profesor del colegio en ese entonces.

    No es un caso aislado. Y es claro que el colegio no ha protegido a los, y especialmente a las estudiantes, a lo largo de las décadas.

    Es un problema enorme que un proyecto, en tantos niveles tan bonito y al que debo y agradezco tanto, sea dirigido por una dinastía familiar que continúa apoyando o castigando, silenciando o comunicando, con criterios que terminan limitados al amiguismo. Deben entender que no solamente tienen a su cargo la formación, sino también el bienestar de muchas niñas y niños, y que por mucho tiempo han estado haciendo las cosas mal.

  18. Última comunicación desde el colegio, incumpliendo el compromiso de entregar informes de forma presencial permitiendo así la interacción con profesores y profesoras. Los niños de preescolar tenían ya organizadas actividades ese día, exposición de trabajos, un impacto más a su salud mental.

    _____________________________

    Apreciadas familias,

    Creemos que este momento requiere de una pausa para la reflexión y el análisis. Esta semana será importante para ello. Por tal motivo la jornada programada para el viernes 1 diciembre de visita a las exposiciones y entrega física de informes escolares ya no se va a realizar. Los informes podrán ser descargados de la plataforma SABERES a partir del 2 de diciembre.

    Cordialmente,

    Equipo Directivo y Equipo de Coordinación Académica.

    LICEO JUAN RAMÓN JIMÉNEZ

    ———————————————————————-

  19. Realmente es lamentable todo lo expuesto por los diferentes testimonios, loas sano para quienes tienen hijos en el colegio actualmente es retirarlos, pues es claro que el colegio no hará nada y si podrá tomar represalias contra los hijos e hijas de quienes quieren oponerse o mejor expresado contra quienes no se ajusten a lo que ellos digan, de m aparte lo viví con mijo a los 10 años, estaba viviendo un caso de bullying super fuerte, solicité reunirme con la directora de curso y la psicóloga, ya que no fue posible que ninguna directiva hiciera presencia, y las respuestas de la psicóloga fueron eso es normal, eso no le va a afectar, sin juegos de niños.

  20. Ese colegio es un nido de violentos, sus dueños que todos son familia son los primeros en acudir a actos denigrantes contra los y las estudiantes, yo fui víctima de ataques verbales por parte de susana, leopoldo y martha y solo tenía 12 años y fui testigo de varias formas de violencia contra otros niños hasta menores que yo 😠

    1. Una vez fui a pedir agua en la cocina ya que no traia y los bebederos no estaban funcionando, la senora con gusto me ofrecio un vaso, cuando fue a pasar susana me dijo que me escondiera porque la iba a tratar horible si la veia hablando conmigo y peor dandome el vaso

  21. Susana Gamba, no solamente de ser mala persona trata muy mal a los empleadas del Liceo.
    En una ocasión vi como trataba a las monitoras después de pedir su almuerzo en el área de la cocina y les dijo “están comiendo mucho, por eso están así de obesas” para mi entender ella es gordofobica. Maltrata psicológicamente a todas las empleadas del Liceo.

    1. Una vez fui a pedir agua en la cocina ya que no traia y los bebederos no estaban funcionando, la senora con gusto me ofrecio un vaso, cuando fue a pasar susana me dijo que me escondiera porque la iba a tratar horible si la veia hablando conmigo y peor dandome el vaso

  22. Soy exalumno del liceo promoción de 1977 hoy duele conocer a través de este articulo que las directivas del liceo quieran tapar la situación con la que están viviendo las estudiantes y no tomen las medidas pertinentes para solucionar el problema .
    Hoy quiero que como exalumno llamemos la atención a las directivas a que se hagan las correcciones en beneficio del buen nombre del liceo y por el bienestar de todos los estudiantes.

  23. Es muy frustrante lo que está sucediendo en el liceo, pero quiero actualizarlos un poco, luego de este artículo, que ha hecho eco en estudiantes, directivas, madres y padres de familia, ante la situación, el liceo envío un comunicado simplista y enfatizando “mantener la más absoluta discreción y prudencia” según ellos para proteger los menores de edad. Además lamentan las acusaciones de negligencia contra las directivas del liceo. Hasta ahí nada nuevo o que no sea recurrente en las conversaciones con ellos; los padres por su parte y en diferentes grupos por niveles enviaron comunicados al liceo exigiendo una comunicación más acertada y el diálogo directo con las directivas, derechos de petición cartas, entre otros, ante la presión y la posición más insólita y frustrante que he podido sentir fue recibir una nueva comunicación del equipo directivo y la coordinación académica del liceo, informando que entrarán en un momento de pausa para la reflexión y el analisis, que será está semana, por tal motivo la jornada del 1 de diciembre dónde como es costumbre se realizan las exposiciones de los alumnos y la entrega de informes será cancelada y los informes los podremos descargar por la plataforma. Así, como siempre, cierran las puertas al diálogo y generan más dudas que soluciones a los problemas que se vienen presentando, sintiendo que no estoy haciendo lo correcto como padre al permitir dejando en manos de estás directivas la educación de mi hijo

  24. Lamentable situación, que tantas niñas hayan pasado por temas de abuso sexual. Considero que cómo padres se debe priorizar el bienestar de nuestros niños y adolescentes por encima de cualquier propuesta educativa, por más alternativa y de calidad académica que sea.
    El bienestar y la salud mental de nuestros hijos debe estar por encima de todo.

    Estos colegios dirigidos por familias, se vuelven tan arrogantes y ejercen maltrato para los estudiantes y sus familias. El ministerio de educación debería hacer más control sobre estas instituciones.

    Yo este año me desvinculé del Instituto Alberto Merani, por la falta de reconocimiento y empatía hacía la salud mental.
    Estos colegios se consideran imprescindibles por la calidad académica y su propuesta alternativa, pero se llenan de tanta arrogancia y esto no les permite darse cuenta de sus fallas y de la importancia de aceptar y corregir sus errores.

  25. No me sorprende nada de lo que leo. Estudié hace por lo menos 25 años, desde el primer día me sentí mal por “ser diferente”. Por que era demasiado femenina para el colegio, según Susana Gamba medio prostituta por que me echaba pestañina a mis 15 años. Siempre me sentí mal por que me ridiculizaba y Leopoldo igual. Uno crece creyendo que la culpa es de uno, pero claramente el problema es de ellos, una familia llena de problemas y complejos que han ido heredando las generaciones y todos los que estudian allí. Lástima por que no es mala la idea educativa, pero ellos logran dañar la infancia y adolescencia de cualquiera.

  26. Como familia con una menor de edad estudiante del Liceo (LJRJ) expresamos nuestra más profunda preocupación, rechazo e indignación por los hechos denunciados dignamente por exalumnas y profesoras, publicadas por el medio de comunicación Volcánicas en el artículo web del 24 de noviembre, así como por la respuesta dada por el Liceo en el comunicado emitido el 25 de noviembre y la posterior cancelación de las actividades programadas para el 1 de diciembre, comunicada mediante correo electrónico a la comunidad académica el 26 de noviembre. Es una burla que nos inviten a “… hacer una pausa para la reflexión y el análisis…” cuando lo que se requiere es actuar para garantizar los derechos de las NNJA.

    Rechazamos expresamente la violencia basada en género (VBG), las prácticas de discriminación, acoso y abuso de poder de las que han sido víctimas estudiantes de diversos niveles de formación, por parte de varios docentes y directivos del Liceo, como se expresa en los testimonios publicados en el artículo y otras denuncias hechas en los comentarios del mismo.

    Valoramos profundamente la valentía de las exalumnas, estudiantes y docentes; de los padres y madres que han levantado su voz frente a estos hechos y otros sucedidos anteriormente y exigimos a las directivas del Liceo:

    – Explicación pública de las acciones institucionales que se han desarrollado frente a las denuncias sobre hechos de violencia basada en género y en particular, las relacionadas con discriminación, acoso, violencia sicológica y violencia sexual.
    – Frente al imperativo de proteger a los NNJA del LJRJ, exigimos medidas inmediatas para hacer del Liceo un espacio seguro. Las personas denunciadas por abuso de poder, por VBG, por discriminación y violencia sexual, deben ser separadas de sus cargos docentes y administrativos, mientras se surten los procesos de investigación a que haya lugar. No entendemos cómo, a pesar de las denuncias hechas hace varios años, un “profesor” sindicado de abuso sexual se logró pensionar y otro sigue vinculado como docente, sin que pasara nada, siendo trasladado de bachillerato a primaria.
    – Consideramos de vital importancia la convocatoria a una asamblea para abordar estas graves denuncias con toda la comunidad educativa. Demandamos acciones y que las directivas del colegio no eludan su responsabilidad, reproduciendo una larga historia de ocultamiento, silencio, negación e impunidad frente a lo manifestado por las víctimas de VBG, discriminación y abuso de poder, a lo que se suma en nuestro criterio, negligencia en el cuidado de las NNJA estudiantes del Liceo. La comunidad educativa y las personas afectadas merecemos un acto de aceptación de responsabilidad, de reconocimiento a los hechos sucedidos y de reparación.

    Ratificamos nuestro respaldo a las docentes y estudiantes que han levantado su voz para denunciar graves hechos que vienen sucediendo hace más de 20 años. Expresamos nuestro rechazo a las acciones de violencia basadas en género, al posible encubrimiento, la discriminación y abuso de poder que han experimentado los y las estudiantes que valientemente pusieron en la escena pública estos graves hechos. La valentía de las estudiantes, de las docentes y de los padres de familia que han enfrentado estas situaciones, no debe ser subvalorada ni silenciada, al punto de la revictimización. No se pude pretender colocar intereses particulares por encima de la credibilidad de las y los estudiantes, NNJA, que han levantado su voz dignificante para buscar justicia y no repetición. Hoy sentimos como padres y madres, que la confianza en el liceo está rota.

    Creemos en las personas víctimas que han denunciado. Afirmamos que estas violencias no pueden volver a suceder en un colegio, que se precia de ser alternativo en sus modelo pedagógico y que debería ser un espacio seguro y garante de derechos de NNJA.

    1. Y qué decir cuando Evangelina Carulla le gritó a todo el grupo de sexto, a y b, que eran unos estúpidos durante una salida a la finca de ella. Ni media disculpa. La humildad siempre ha sido ajena a las directivas.
      Se rumora que el nuevo rector va a ser Susano Plazas Gamba: craso, grosero y mediocre error sería ese.

      Propongo que, como parte de la reparación, todos los estudiantes, y una delegación amplia de exalumnos (incluidos los que se les impidió seguir por cuenta de los abusos de poder de la mamá del futuro rector), las profesoras y personal de mantenimiento, hagan un monumento artístico en memoria contra el abuso de poder ejercido por la élite. Así como se ha hecho en países donde pasó la dictadura militar. Algo permanente presente e incómodo que asegure la memoria para que nunca más vuelva a heder a totalitarismo abusador, encubridor, terrorista, torturador y explotador.
      El ljrj comienza como una utopía libertaria que va hasta primaria, luego degenera en hórrido abuso, al más sórdido estilo estalinista.
      Recuerdo un compañero que, tras ser acosado sistematicamente por Susana y sus secuaces, tuvo que ir al psicólogo hasta llegar al punto de HABER OLVIDADO GRAN PARTE DE SU INFANCIA, a modo de reset de la memoria, para poder vivir en paz. Como única forma de superar el trauma. Cuando hacemos reuniones exestudiantes del ljrj, todos compartimos recuerdos. Todos menos él, que lo olvidó casi todo. Es impresionante.

  27. Quiero denunciar tambien a las directivas de Gimnasio Nueva Escocia que tambien siendo los duenos del colegio se tomaban atribuciones de abuso y bullying con los estudiantes. La profesora de ingles Patricia y Clara de Guaketa eran humillantes y malas personas con los alumnos que no eran de su agrado, que no eran de las cheer leaders o de los populares/bonitos. Gracias por abrir este espacio para que nos podamos quejar y hacer reflexionar a estos colegios que se dicen ser de la crema y nata de la educacion bogotana, reflejandolo en las inmensas cantidades de dinero que cobran por matricula. La educacion privda se valora ciegamente aca en Colombia. Se debe promocionar la escuela publica que tiene alta calidad humana y no cobran tanto.

  28. Invitamos a alumnos, exalumnos y padres de familia a firmar esta carta en donde exigimos al colegio tomar medidas inmediatas:

    En respuesta a las denuncias hechas hacia el LJRJ en el artículo del viernes 24 de noviembre del 2023 de la revista Volcánicas, familias de transición B hemos construido esta carta y derecho de petición *que fue radicado el día de hoy a las directivas y coordinadores del Liceo Juan Ramón Jiménez con 410 firmas*.

    *Queremos invitar a más familias a continuar sumando sus apoyos hasta el día miércoles, 29 de octubre a las 5:00 pm.* Para hacerlo, por favor ingresar a este link, leerla y responder ahí mismo con los datos que se solicita: https://forms.gle/zww7ieT5i7g8EANC7

    *la actualización de apoyos se remitirá al LJRJ el jueves 30 de noviembre*

    Por favor compartirlo con otras familias que conozca. Gracias

  29. Ahora el colegio reacciona tarde y se están escaqueando de dar la cara y tomar medidas. Mi comentario sobre mi experiencia de acoso (sí acoso) por parte de Leopoldo no se ha publicado. Y es acosador serial.

    El no haber reaccionado en consecuencia, el haber hecho oídos sordos a acusaciones tan tan serias les va a sacar todos los trapos sucios ¡Estamos hablando de niñas de 10 años, por dios! Yo tenía 16 y es cuando cumplí la mayoría de edad que me di cuenta lo mal que estaba todo aquello y llevo años diciendo que si alguien sale a hablar, yo apoyaré.

    El rollo endogámico es dañino:
    Mi hija dice: “Todos los profesores son buenos, excepto Flori, sus clases son sólo videos” (perdón porque Flori es un encanto).
    Al parecer Susana”presuntamente” no tiene título, luego Leopoldo es un expresidiario “presuntamente”. Una persona con antecedentes penales no puede ni ser profesor ni dirigir el colegio, además de que los alumnos conozcan su pasada de tragos en excursiones y otros eventos y sus pasadas de tononcon alumnas y prifesores, haciéndose siempre el seductor, porque tampoco esnque sea un brutote; lo de la señora que acusa a Arcadio por comentarios desagradables por su dicapacidad no tiene cabida. Al ser familia se tapan unos a otros.

    Faltaba que ese señor Cortés y el Borys sean parientes.

    Colegio y familia Gamba: ¡A dar la cara como unos valientes! NO SE HA ESCUCHADO NI MEDIA EXCUSA NI RECONOCIMIENTO DEL FALLO TAN GRANDE. A ver cómo salen de esta con dignidad. Yo estoy dispuesta a dar la cara y contar mi experiencia.

  30. Mi decepción con este colegio no puede ser mayor y este artículo refuerza la impresión que tenía sobre la forma hipócrita en que las directivas manejan el Liceo Juan Ramón Jimenez, donde se pregonan unos valores y se aplican otros. Este año (2023) mi hijo fue diagnosticado con déficit de atención e hiperactiviadad (TDHA) y cuando se lo comuniqué al colegio, con el ánimo de encontrar apoyo para mejorar sus procesos de atención, lo que ocurrió fue el inicio de una persecución contra el. Le pedían a los papás de sus amigos que sus hijos no estuvieran con el, lo ridiculizaban en público, las profesoras lo agredían diariamente, tal como sus mismas compañeras de clase me lo comentaban. Me reuní con Arcadio Gamba y con la directora de grupo para que esto cambiara, les envié comunicaciones al respecto, les pedí que me dieran una copia del programa educativo o plan mensual de temas que verían los chicos en el mes, les solicité un plan de ajustes razonables, como lo exige la Corte Constitucional, pero lo único que hicieron fue decirle a mi hijo tenga una agenda y que anote las tareas allí, para que no las olvidara. Inocentamente pensé que era un tema de ignorancia por parte del colegio frente a lo que es el déficit de atención, por eso le pedí al Doctor Manuel Benitez del Hierro, reconocido neurólogo pediatra, que los orientara, que les diera una charla sobre lo que es el TDHA, la importancia del apoyo a los chicos con esta condición, de brindar información de seguimiento, pero lo que logramos fue que en la primera y única reunión que tuvieron con el Doctor, éste fuera maltratado por las directivas del colegio, quienes pusieron en duda los métodos cienfíficos avalados por la comunidad médica. Le informaron que el único apoyo de seguimiento que el colegio daría serían los informes trimestrales que se dan a todos los chicos, finalizado cada periodo. El tema entonces no era de ignorancia, era de falta de interés hacia sus estudiantes, de rigidéz frente a sus métodos y de soberbia al pensar que la única forma posible de educar era la suya, sin ningún ajuste, igual para todos los niños. A pesar de tener varias reuniones con Arcadio Gamba, quien se mostraba siempre receptivo frente a nuestros comentarios, finalmente no tuvimos el apoyo real que necesitaba mi hijo y al parecer nuestras preocupaciones nunca trascendieron más allá de dos o tres personas, incluso cuando le pregunté a la psicologa del colegio si conocía a mi hijo, me dijo que no. Sabíamos que podíamos demandar al colegio para exigirle un plan de ajustes razonables real, pero preferimos no hacerlo y lo retiramos con muchas dudas y tristeza, al tener que separarlo de sus amigos y al sentirnos engañados por la propuesta educativa del colegio. Se supone que es un colegio liberal, abierto, incluyente, pero lo que encontramos fue un colegio dictatorial, enigmático en sus métodos, cerrado frente a cualquier tipo de diálogo o confrontación de ideas, donde todo se resuelve haciendo que los niños pierdan el año una y otra vez. Durante estos últimos meses me han llamado varias mamás del Liceo, comentándome que sus hijos tienen TDHA y que el colegio los ha tratado de manera desobligante, desinterezada y que incluso alguna intepuso una acción de tutela para que el colegio le diera un plan de ajustes razonable para su hijo y ante eso, para cumplir la orden del juez, presentaron un documento con ese nombre, que nada tiene que ver con lo que es realmente un Plan de esas características.

    Hoy, cuando leí este artículo, me ví en la obligación y responsabilidad de hacer esto público, para que los padres sepan qué clase de directivas manejan el colegio, qué esperar cuando tienen alguna necesidad especial, y sobre todo para que entiendan que lo que pregonan las directivas de este colegio para nada corresponde con la realidad. No es solo una constante la tolerancia con el acoso sexual, sino la falta de interés por sus estudiantes y la estigmatización de la diferencia.

      1. Deberían denunciar esto también. Instituciones así que dicen llamarse educativas no deberían existir. Se entreteje en su corazón una gran mentira que finalmente se trasmite a la mente de los NNA y de contenido perverso, que a toda luz va en contra de los procesos de aprendizaje y desarrollo emocional. Una institución así no logra salvarse por más que se haga pues en la mente adulta de sus directivos ya algo no está presente y es la empatía y el sentido de humanidad. Soy externa al colegio, pero con horror, decepción y dolor leo todo esto. Saquen a sus niños de este colegio sin dudarlo ya.

  31. Es una lástima la respuesta que el Liceo ha tenido frente a este reportaje. Esta es una oportunidad perfecta para que sean lo que dicen ser y para que abran un espacio de diálogo en el que por primera vez escuchen a su ex alumnos, alumnos y padres de familia. Porque el colegio se ha abanderado siempre de ser una institución abierta y reflexiva, pero lo que ha hecho siempre es manejar un discurso unilateral y poco democrático en el que la única y última palabra siempre ha estado puesta desde la familia Gamba.

    Yo me gradué hace más de 10 años y aún recuerdo con horror los comentarios violentos de la señora Susana Gamba, su mirada e incluso su violencia física. Todos siempre marcados por la misoginia y el sectarismo, porque para nadie es un secreto que para esta mujer existen los juanramonianos de primera y los juanramoniamos de segunda (como lo éramos aquellos a los que acosaba y violentaba sistemáticamente). Habría que decir que esta era una práctica que venía incluso desde Martha Bonilla.

    Ojalá esta sea la oportunidad para que Susana, Leopoldo y demás hermanitos den un paso al lado y permitan a las nuevas generaciones construir y reconstruir un muy buen proyecto educativo como lo es el Juan Ramón. Sin duda un Juan Ramón en manos de profesoras María Jaramillo no daría respuestas tan ramplonas como las que ha dado este fin de semana.

  32. Después de leer atentamente estos comentarios, me gustaría utilizar la misma estrategia que aplicó el colegio cuando busqué su apoyo por un problema de aprendizaje asociado a un diagnostico medico de mi hijo.
    Después de someter a mi hijo a interminables charlas para hacerlo sentir culpable y dejando claro que la ayuda que el buscaba no la encontraría en el colegio (la ayuda era un simple plan de los temas de clase y las fechas de los exámenes), le preguntaban a mi hijo ¿Y AHORA QUE VAS A HACER ?, como si toda la estrategia de aprendizaje tuviera que ser definida por un niño, y excluyendo de toda responsabilidad del proceso a los profesores y al colegio.
    Ahora le pregunto al colegio ¿Y AHORA QUE VAN HACER , QUE VAN A DECIR ? TAMBIEN ES CULPA DE LAS NIÑAS ?.

    1. Me pasó lo mismo. El abuso y maltrato del colegio con los niños y niñas que tienen problemas de aprendizaje hasta el punto de hacerles desistir de aprender ha Sido un tema de años.

  33. Obvio, si uno piensa que es un caso aislado parece una exageración. Incluso si son 10. ¿En qué colegio no hay bullying y acoso? La violencia está imbricada en la historia del LJRJ y es tristísimo que recién cuando se hizo público hayan decidido tomar cartas en el asunto. Nunca les interesó hacerse cargo ni lo van a hacer.

  34. Que triste, angustiante, y aun peor, es horrorosa la posición de los directivos en los dos comunicados. Lo que están diciendo es que por los cambios sociales ahora si les perece que puede ser que algo deben intentar? Uno como padre Juanramoniano confía en que su hija esta en buenas manos, no sólo en el compromiso académico. Estas situaciones, afortunadamente están siendo cada vez más denunciadas y eso nos esta llevando a entender que las cosas no estaban bien y siguen sin estarlo, que se deben tomar acciones y que debemos exigir a quienes corresponda que hagan todos los esfuerzos para que nuestros hijos e hijas estén seguros

  35. Me gradué hace 10 años de allá y tengo un sinsabor todavía de mi estancia allí. Esa gente me la montaba todo el rato. Yo sé que era medio vago pero no hay derecho que Susana y Leopoldo me regañaran por todo. Tumbemos ese colegio, las redes sociales ahora tenemos el poder de tumbar al que sea. Que cierren el Juan Ramon para siempre, lástima por todos los que se van a quedar sin trabajo o sin colegio pero pues el fin justifica los medios como dijo Maquiavelo del que irónicamente, aprendí en clase con Leopoldo. Se la han montado a generaciones completas ahora es nuestro turno de montárselas a ellos.

  36. Muchas reflexiones después de leer este artículo, más aún porque en 2020 mi hija me comentó la desagradable experiencia de tener clase con el profesor Rodrigo, la incomodidad que generaban sus comentarios y cómo con tal de evitar su cercanía, prefería no participar ni hacer los ejercicios en el salón. Pienso en el techo de cristal que nos cuesta tanto romper y en cuántas niñas dejaron de interesarse por esa materia como le pasó a mi hija.

    También me duele escuchar decir que a pesar de los testimonios, de las intimidaciones, del irrespeto hacia las niñas víctimas de estos miserables, hay quienes digan que no hay nada, que no hay ningún elemento que permita a las autoridades actuar….eso ya lo sabemos. La “justicia” patriarcal siempre nos ha abandonado, nos ha callado y también hasta nos ha culpado, es por eso que acciones como las que estás mujeres valientes han iniciado son tan importantes y no podemos desistir en esta ocasión, tenemos que seguir insistiendo hasta que haya una respuesta contundente del colegio y una acción reparativa que no se quede en palabras. Si no lo pudimos lograr cuando nuestras hijas estaban en el liceo, hagámoslo por las que aún están ahí.

  37. Me gradué hace más de 15 años. Fui víctima del maltrato de Susana Gamba, en ese momento no había uniforme y yo siendo una niña de no más de 10 años, me agredia diciéndome porque me ponía faldas y blusas cortas que en la inocencia de una niña no tienen más que eso, me las jalaba y me agredia con palabras hirientes. Yo pensaba, que tiene de malo? Porque no ponen entonces un uniforme y más bien dejan de jugar a esa doble moral? Siempre me tuvo entre ojos por esto y cada vez que podía me agredia. Siento que esto lo hizo siempre con niñas que eran femeninas, se sentía como una gran envidia de ella hacia mí y otras compañeras que vivieron lo mismo.

    En un año, en una conversación hacia mitad de año Susana me dijo que no me esforzara más, que había perdido el año, yo siempre fui aplicada en mis estudios y no entendía qué pasaba. Sin embargo, cuando tuvimos la entrega de notas me fue bien, y nunca entendí porque hizo eso, claramente no había perdido el año. Solo quería que sufriera, lloré mucho y estuve muy mal. A partir de esto tuve que iniciar una terapia psicológica cuando aún era una niña. Estaba traumatizada!!
    Aparte de eso, siempre fue muy hostil, llegaba de mal genio a clase, hablaba de forma que nos agredia en el salón de clases. Muy buena profesora, pero eso no tiene justificación para el manejo y palabras dadas a unos niños que estábamos en formación.
    Espero se haga justicia y que muchos más de nosotros podamos denunciar esos abusos.

  38. Hola leer este articulo me trajo memorias que me han acompañado por muchos años, yo me gradué en el 2009 de este colegio, curse desde kinder hasta once, y sufrí de abusó sexual por parte de uno de sus profesores, sostuvimos una relación “sentimental” y sexual, cuando yo tenía 15 o 16 años y el más de 50, me tomó mucho tiempo y terapia entender que una niña a esa edad puede ser manipulada fácilmente para acceder a tener actos sexuales con un hombre mayor y que aunque no sea ilegal en Colombia, si lo es en muchos otros países del mundo como en el que actualmente vivo, Australia. Aquí le llaman “grooming” y definitivamente es un delito grave de cárcel. Me gustaría contar más de mi historia, no buscando hacer justicia, la ley colombiana carece de herramientas para hacerlo, pero si para ayudar a que esto no se vuelva a repetir nunca en esta institución y proteger los niños y niñas de predadores, que por lo que leo en este artículo siguen existiendo en este colegio. No podemos seguir culpando, señalando, o callando a las víctimas. Eso es precisamente lo que es abusador hace, convencerlas de que es su culpa y el colegio no puede ser un lugar de riesgo para los niños y niñas. No denunciar o tomar acciones contra los abusadores es desagradable y triste.

  39. Papás Liceo. Buenos días, mientras no haya denuncias oficiales ante las entidades correspondientes (Secretaría de Educación, Fiscalia, etc) es muy difícil asegurar intervenciones contundentes. Ayer la Secretaría visitó el colegio y hay un plan de acción; el Colegio envío una circular razonable que no es suficiente . Salir en medios es una cosa, oficializar las faltas es otra. Ojalá las víctimas lo hagan, para gestionar las acciones necesarias de sanación y poder superar estas situaciones desde lo legal y lo legítimo. Seguimos acompañando!!!

  40. *COMUNICADO DEL LJRJ EL 27 DE NOVIEMBRE. ESPEREMOS LA REPARACIÓN A LAS VÍCTIMAS Y ASUMIR LAS RESPONSABILIDADES EMPIECEN A SER PARTE DE ESTE PROCESO:

    Estimadas familias reciban un cordial saludo,

    A partir de la reflexión y conversación que hemos podido realizar hoy con todo el equipo docente y administrativo, y donde se incluyeron algunas de las voces que nos han llegado de ustedes, queremos manifestarles que entendemos el lugar en el que se encuentran, sus inquietudes y preocupaciones. También lamentamos profundamente las heridas que nuestras acciones u omisiones pudieron generar en personas de la comunidad.

    En este momento el equipo docente y directivo, desde la autocrítica, el reconocimiento de nuestros errores y el compromiso y seriedad con que asumimos nuestra labor diaria, nos encontramos en sesiones de revisión, reflexión y planeación del trabajo que debemos llevar a cabo. En el proceso de revisión y ajuste de los protocolos que tenemos actualmente vigentes, estamos en la lectura y análisis de la propuesta del documento inicial “MANUAL DE AMBIENTES SANOS Y PROTEGIDOS EN LA INSTITUCIÓN EDUCATIVA”. En estos días también queremos planear escenarios de participación directa de ustedes en la construcción del mismo, así como lo haremos con los y las estudiantes. Les anexamos la versión del texto sobre el cual estamos trabajando y que proponemos como punto de partida de las futuras conversaciones. Los invitamos a leerlo con detenimiento.

    Mañana martes 28 de noviembre hemos citado al Consejo Directivo (en el cual están los representantes de las familias, los docentes, los exalumnos y los estudiantes actuales) con el fin de establecer una ruta de trabajo sobre los temas que estamos revisando y otras consideraciones de orden legal que debemos asumir.

    Hoy tuvimos la visita de la Secretaría de Educación con quién se acordó una capacitación para todo el equipo docente el próximo martes 5 de diciembre. Ellos han planteado la posibilidad de repetirla el año entrante con las familias y con los y las estudiantes.

    En medio del ruido mediático que se ha generado, seguimos creyendo, como lo hemos hecho siempre, que es una acción sabia parar, pensar y corregir.

    Confiamos en que estos pasos que estamos dando allanen y reconstruyan los caminos de confianza sobre la que se ha establecido históricamente la relación con ustedes como familias, esto posibilitará además del diálogo constructivo necesario que debemos tener, las transformaciones a las que todas y todos aspiramos.

    Cordialmente,

    Equipo Directivo y Equipo de Coordinación Académica.

    LICEO JUAN RAMÓN JIMÉNEZ

  41. Reconocer que los colegios son espacios llenos de violencias es un primer paso para erradicarlas.

    La negligencia que devela este reportaje permite plantearnos muchas preguntas, preguntas también sobre la forma en que reaccionamos a las violencias y las formas en que hemos naturalizado violencias de todo tipo.
    Institución, equipo docente, directivos, padres de familia, estudiantes, exalumnos conocían ya muchos de estos casos, casos de abuso de poder, profesores manteniendo relaciones sexoafectivas con estudiantes, estudiantes siendo acosadoras, denuncias y reportes parcializados, etcétera, etcétera. También todos somos responsables, fallamos en nuestra corresponsabilidad de mantener a los estudiantes a salvo. ¿El escándalo es porque ya no podemos seguir evadiéndolo?

    Mucho de qué hablar, mucho que hacer, mucho qur cuestionar y mucho que reconocer y reparar. El colegio tiene que dar ejemplo, los adultos tenemos que dar el ejemplo. Es absolutamente triste la violencia con la que hemos estado reaccionando, me incluyo en ello y lo reconozco, la rabia y el dolor a veces no dejan lugar a mucho más.

    Es alentador pensar que gracias a esto se visibilizan y reconocen violencias estructurales, que ojalá no se repitan nunca más, que un proyecto pedagógico tan valioso tiene la oportunidad histórica de renovarse.

    También la pregunta sobre hacia dónde nos moviliza el feminismo en términos de las prácticas que generan los discursos que formulamos. Cómo señalamos las violencias sin destruir al otro. El Juan Ramón no son solo las personas que se nombran en el reportaje, hay mucho más como Maria Jaramillo que acompañó y defendió los derechos de las estudiantes, hay espacios de amor, cuidado y comunidad que ojalán tengan la fuerza y la consistencia para reconocer, tratar de reparar y garantizar la no repetición de estas violencias.

    Celebro el paso que da hoy colegio con el nuevo comunicado, ojalá sea consistente y sea el primero de muchos.

    Estimadas familias reciban un cordial saludo,

    A partir de la reflexión y conversación que hemos podido realizar hoy con todo el equipo docente y administrativo, y donde se incluyeron algunas de las voces que nos han llegado de ustedes, queremos manifestarles que entendemos el lugar en el que se encuentran, sus inquietudes y preocupaciones. También lamentamos profundamente las heridas que nuestras acciones u omisiones pudieron generar en personas de la comunidad.

    En este momento el equipo docente y directivo, desde la autocrítica, el reconocimiento de nuestros errores y el compromiso y seriedad con que asumimos nuestra labor diaria, nos encontramos en sesiones de revisión, reflexión y planeación del trabajo que debemos llevar a cabo. En el proceso de revisión y ajuste de los protocolos que tenemos actualmente vigentes, estamos en la lectura y análisis de la propuesta del documento inicial “MANUAL DE AMBIENTES SANOS Y PROTEGIDOS EN LA INSTITUCIÓN EDUCATIVA”. En estos días también queremos planear escenarios de participación directa de ustedes en la construcción del mismo, así como lo haremos con los y las estudiantes. Les anexamos la versión del texto sobre el cual estamos trabajando y que proponemos como punto de partida de las futuras conversaciones. Los invitamos a leerlo con detenimiento.

    Mañana martes 28 de noviembre hemos citado al Consejo Directivo (en el cual están los representantes de las familias, los docentes, los exalumnos y los estudiantes actuales) con el fin de establecer una ruta de trabajo sobre los temas que estamos revisando y otras consideraciones de orden legal que debemos asumir.

    Hoy tuvimos la visita de la Secretaría de Educación con quién se acordó una capacitación para todo el equipo docente el próximo martes 5 de diciembre. Ellos han planteado la posibilidad de repetirla el año entrante con las familias y con los y las estudiantes.

    En medio del ruido mediático que se ha generado, seguimos creyendo, como lo hemos hecho siempre, que es una acción sabia parar, pensar y corregir.

    Confiamos en que estos pasos que estamos dando allanen y reconstruyan los caminos de confianza sobre la que se ha establecido históricamente la relación con ustedes como familias, esto posibilitará además del diálogo constructivo necesario que debemos tener, las transformaciones a las que todas y todos aspiramos.

    Cordialmente,

    Equipo Directivo y Equipo de Coordinación Académica.

    LICEO JUAN RAMÓN JIMÉNEZ

  42. Por favor es importante que se denuncien en fiscalía los casos de abuso o acoso sexual asi sea de hace 20 años, eso no preescribe. Se puede hacer por correo.

    Esta gente no va hacer nada porque no tienen denuncias formales en su contra ni en fiscalia ni en secretaría de educación por los casos de maltrato y discriminación. Por eso andan haciendo reuniones y dizque análisis pero a los padres nos tienen en vilo. No entendemos como aun el profesor borys esta en contacto con los niños, el debió haber sido removido de su cargo ante la situación.

    Ahora para rematar el colegio castiga a sus estudiantes y padres cancelando un evento de gran importancia para los niños y familias. El 1 de diciembre era la exposición de los trabajos artísticos y entrega de notas.
    LO CANCELARON porque se vieron acosados por las familias….no quieren dar la cara, no quieren tomar medidas y reconocer que se equivoquen.

    Si alguien aca que me lee ha sido víctima de algunas de las situaciones descritas por favor escriba y formalice la denuncia a estos correos, solo así vamos a lograr un avance y no repetición de estos casos:

    A este correo
    contactenos@educacionbogota.edu.co

    enviar Las comunicaciones, derechos de petición, denuncias, etc, Dirigidas a
    Dra. Edna Bonilla
    Secretaría de Educación del Distrito
    Dra. Deidamia García
    Subsecretaria de Ingegracion Interinstitucional
    Secretaría de Educación de Bogotá
    Dr. Hernán Trujillo
    Director de Inspección y Vigilancia
    Secretaría de Educación de Bogotá
    Dirección
    Oficina de control disciplinario
    Secretaría de Educación
    Andrés Avendaño
    Dirección
    Oficina de Convivencia Escolar
    Secretaría de Educación
    Dra. Ruth Myriam Cubillos
    Directora Local de Educación
    Localidad Suba
    Secretraria de Educación de Bogotá

    servicioalaciudadania@sdmujer.gov.co
    [Secretaría de la mujer👆🏻

    institucional@personeriabogota.gov.co
    atencionalciudadano@icbf.gov.co
    ICBF 👆🏻

    Secretaría distrital de salud 👆🏻
    contactenos@saludcapital.gov.co

  43. Soy mamá de una ex alumna del Juan Ramón. Enterarme ahora por todas las situaciones de acoso sexual, maltrato, acoso de poder y conductas abusivas por parte de profesores y profesoras (una de las que ahora es la propia directora del colegio) por las que pasó mi hija siendo estudiante del Liceo me remueve las entrañas. Es sumamente doloroso. Siento una gran rabia por haber sido estafada, lesionada en mi buena fe, depositando en ese colegio la seguridad y el bienestar de mi hija. Quisiera poder borrar todos esos años de dolor de mi hija, lo que es imposible. Sin embargo, existe la posibilidad de que a partir de ahora todo eso no vuelva a ocurrir con las estudiantes de ahora y del futuro. No sé como funcionan los protocolos del Ministerio de Educación de Colombia, pero debieron haberse activado hace tiempo en un caso que, a juzgar por todos los testimonios ya expresados, muestra un cúmulo de conductas violentas y de acoso institucional y sistemático, ya que estamos hablando de al menos a través de 30 años. Es horrendo en cualquier situación y colegio, pero el dolor se acentúa cuando pusimos ahí a nuestros hijos pensando que se estaba construyendo una nueva ciudadanía más tolerante, fraterna y solidaria, con espíritu crítico en un ambiente amoroso y de seguridad. Nada de lo que nos decían era verdad y ante la violencia (sea cual fuese la forma que ella tome) no hay nada que se pueda salvar. Lo lamento tanto querida hija. Aplaudo tu valentía de enfrentar la vida con autoestima y valor después de esa experiencia y aplaudo la valentía de todas las niñas y las ahora ya adultas que han salido a romper el silencio. ¡Esto tiene que terminar!

  44. Acaban de informar que Borys ya no trabaja más en el colegio y era lo mínimo que se esperaba. ¿Por que no lo hicieron antes? ¿Para cuando SUSANA GAMBA? No hay que dejar morir este caso, hay que hacerle seguimiento y denunciar a esa señora

    1. Lo peor es que lo que informan es bastante ambiguo porque dicen que fue desvinculado de su labor docente…será que sí lo desvincularon del colegio?

  45. VUELVO A ESCRIBIR, POR FAVOR NO PUBLICAR EL ANTERIOR SINO ESTE, Pues no me marcó los puntos aparte.

    Estuve pensando en denunciar… hasta que mi marido me preguntó si de verdad quería pasar por esas. Y la verdad es que NO, CERO GANAS.

    Voy a estar observando muy de cerca los cambios: como RENUNCIAS (porque no da para menos), perdón públicamente, despidos (porque no es para menos, normativas nuevas internas (que no se rijan por las leyes nacionales y ya). Y si veo que hay medias tintas ¡Pasaré por la gran jartera de denunciar!

    He estado, como muchos otros, hablando con varias personas de diferentes generaciones y todos dicen lo mismo: «Se sabía y en algún momento tenía que salir a la luz. Son rosca».

    Señores y señoras del colegio que acosaron y las que protegen a esos dizque machotes: Debe quedar absolutamente prohibido el “coqueteo” de cualquier empleado del colegio a alumnos y a alumnas; cualquier comentario que haga sentir incómodo a alguien ya sea por su apariencia, por su capacidad intelectual, por su rendimiento académico, por su discapacidad, porque la ropa se le ve linda o fea, cualquier mínimo comentario con carga sexual a una niña o niño DEBE SER YA OBJETO PARA ACTIVAR el PROTOCOLO. ¿Qué pruebas más se le va a pedir a una niña? Basta un comentario y una media queja para estar alertas.

    Alguien de otra generación me dijo: «Todos sabíamos que Arcadio le caía a las alumnas». Es decir, que aquí no se salva NADIE. CAER, COQUETEAR, FLIRTEAR, ADULAR, ENAMORAR, SER CONQUISTADOR, SER EL DURO… NO ES SER IRRESISTIBLE… ¡ES ACOSO!

    Nada debe servir a los predadores para que proliferen.

    Porque en mi caso el señor Leopoldo era un flirteador y QUIERO QUE SEPAN que lejos de ser unos papasitos irresistibles SENTIMOS ES ASCO POR LOS VIEJOS VERDES y hoy en día nos gustaría que eso no hubiera pasado. Yo quisiera removerme de esa situación en el pasado porque me avergüenzo aunque era menor de edad y obviamente no entendía qué estaba pasando y me sentía adulada.

    Aunque nos hayamos sonrojado, aunque hayamos pintado un corazón, aunque hayamos estado en una relación o nos hayamos tragado… El regalar flores, colores, chocolates, miradas a una niña NO es ser un Don Juan, es realmente asqueroso Y ES COMPORTAMIENTO PREDATORIO.

    No, no, no son unos Don Juanes yendo por la presa más vulnerable y ellos los saben, porque las tarjetas, notitas y regalos iban firmados anónimamente. ¿Si todo estaba bien por qué no ponía su nombre? ¿Qué tenía que esconder? Y uno creyendo que era de picarón. NO, NO ES PICARÓN. Es tener una conducta reporbable y es tener plena consciencia de ello.

    Los estaré observando y si para comienzos de curso no me convencen las medidas. ¡A denunciar! Que tengo casi a toda mi promoción y a otras de testigo aunque las notas hayan sido anónimas.

    Aquí las niñas no son las que tienen que ser más avispadas, SON USTEDES. Y tienen que autocontrolarse, asesorarse bien, cambiar de directivas, pedir perdón dando la cara (la misma que usaban para picar el ojo o para mirar debajo de la falda) y salir de la rosca porque el nepotismo, el favoritismo y el encubrimiento son grandes fallos. Entender que NO ES que sean otros tiempos: Estaba mal en los 80s, en los 90s y ahora. El ir de hippie no hace que eso sea pura paz y amor, es el mismo comportamiento degenerado de otras pesonas a las que uds. probablemente señalen.

    Estamos en esta dicotomía porque muchos amamos el colegio pero las faltas son graves y el no tomar medidas ha sido peor.

  46. Es lamentable que algunas madres o algunos padres no comprendan el dolor de las niñas y niños acosados y maltratados, y prefieran defender a las directivas y profesores del Liceo sólo porque sus hijos “aman el colegio”, falta de empatía con las víctimas. Mi hija llegó a esa institución por recomendación de una amiga, sus dos hijas estudiaban allá y amaban el colegio, la mayor se graduó y la menor se retiró del colegio, imaginé que por estar sin su hermana, sin conocer que fue una de las niñas maltratadas, a tal punto que debió recibir tratamiento psicológico y estuvo un tiempo sin salir de la casa, hasta ahora me entero, esa fue la magnitud de las consecuencias. A los padres poco o nada empáticos con los estudiantes que han sufrido a manos de las personas del colegio les hago un llamado de solidaridad, si fueran sus hijos o hijas? Para la madre nada solidaria que escribe “Han sido dias duros y desgastantes emocionalmente. Pero nada, nuestros niños y familias merecemos que la situación se resuelva. Por agradecimiento, por el papel que queramos o no admitir ha tenido el colegio en la educación en Colombia y xq los niños han y son felices allá. Sería muy triste e injusto que el colegio se acabara de esa manera sin chance de una concertación madura y propia este siglo!”, está segura que los niños han sido felices o callan por no sentirse víctimas? De conocer esto a tiempo, hubiera retirado mi hija hace muchos años. Solidaridad y empatía.

  47. Estudie 10 en el Juan Ramón Jiménez y les debo las gracias por formar la persona que soy hoy en día.

    En 9no estaba con una amiga en un descanso, estábamos cerca al salón de audiovisuales y nos cursamos con Rodrigo Cortés, lo saludamos por amabilidad y el nos detuvo un momento únicamente para decirnos “tienen unos ojos tan lindos que por eso están enmarcados” nosotras usamos gafas. Nosotras simplemente reímos incomodas y seguimos caminando.

    Ese fue el único casi relacionado a ese profesor, pero cuando estaba en 6to habían muchos rumores de que mejor no nos acercaremos a Borys porque el tocaba a las niñas, eran rumores que corrían de aquí a allá y no había mucho más que hacer más que alejarse.

    Durante 10 años que estudie en el Juan Ramón Jiménez viví abusos constantes de parte de Claudia, Susana y Lepoldo, un maltrato psicológico lleno de gritos y manipulaciones, necesitaría un par de horas para escribir todas mis experiencias con la familia Gamba.

    Llevo muchos años callada, pensado que tal vez yo y mi mamá éramos el problema, pero viendo que son comportamientos estructurales ya no voy a callar más y espero que todos los que vivimos sus abusos de poder podamos ser escuchados, que nos pidan perdón y que nadie más deba vivir esto.

  48. Lamentable no es sorpresa que en ese colegio donde siempre se ufanan de “resolver todo con diálogo” sucedan cosas así. En la jerarquía administrativa del colegio el apellido Gamba es sinónimo de poseer la verdad absoluta, en pro de la imagen sacrifican la moral y el sentido común. El método cualitativo de evaluación se presta para arbitrariedades de profesores, cuando un estudiante cae de la gracia de los docentes eso es sinónimo prácticamente de una expulsión porque harán todo lo necesario para justificar que desde su punto de vista (sesgado) “no cumple con los objetivos de aprendizaje”.
    Es condenable cualquier tipo de abuso, las actitudes y comportamientos que describe el artículo no se debieron permitir, y si al colegio le queda un poco de decencia debe rectificar, aceptar con humildad sus errores y optar por la trasparencia, garantizando mecanismos de no repetición y evitando la impunidad. Los abusos que se han cometido no han sido solo de tipo sexual, en los comentarios se evidencia el abuso de poder y el acoso psicológico que lastimosamente se normalizó dentro de la institución hacia a cada estudiante que se sale un poco de sus cánones de pensamiento y vestimenta. También deben propender por la inclusión en todos sus frentes, la discapacidad parece ser una realidad que no cabe en la mente de las directivas y docentes de la institución. Creer que todo es una cuestión de voluntad o que los ajustes razonables son una terquedad o una forma de acolitar la “falta de ganas” o “capacidad” de un estudiante no tiene cabida en el sentido común de alguien que sepa realmente la más mínimo de pedagogía.
    Cuando fui estudiante sufría a un problema congénito de los huesos que debí explicarle a una docente, pero debido a que no le agacho la cabeza a nadie y nunca le rendí pleitesía, ella me cogió entre ojos y aprovechó una información personal que le comuniqué en privado para tartar de humillarme. Cada vez que encontraba a un estudiante mal sentado decía “siéntese bien, no más mire a su compañero, él solito ya logró joderse los huesos por culpa de sentarse mal”, no es admisible que un problema congénito sea una cuestión de “tener mala actitud” (además, es dudosa la formación de una docente que no comprende el concepto de congénito) y para colmo coger a un estudiante como ejemplo de lo peor, exponerlo frente a todo el curso de manera repetitiva y pública es algo denigrante y muy ruin por parte de alguien que debería enseñar con el ejemplo. Debo decir que esa señora no me logró doblegar, ante cada falta de respeto le respondí saboteándole las clases (porque afortunadamente podrían criticar muchas cosas, pero no mi capacidad de hablar duro y con argumentos).
    Nunca les di el gusto de vencer con arbitrariedades, afortunadamente mis padres son tan firmes que siempre me defendieron y estuvieron firmes para parar a esa señora en seco. Sin embargo, nada de esto debió ocurrir, los docentes deben mostrar el máximo respeto a sus estudiantes y tampoco es razonable esperar que un niño menor de edad deba defenderse de frene de un docente que abusa de las relaciones de poder verticales que ocurren incluso en el más liberal de los colegios. Nunca nadie debería sentirse humillado, incapaz, expuesto, traicionado en su confianza y el colegio debe ser más abierto, entender que la antigüedad de un docente no puede ser garantía de ser impoluto, a los niños, niñas y jóvenes hay que creerles siempre, habrá que honrar la frase de que los estudiantes son su prioridad.

  49. Desde el momento que mi niña entro al Liceo en primero de primaria iniciaron agresiones sutiles por parte de Claudia Gamba. Todas las semanas mandaban quejas escritas de mi niña que apenas cumplía 7 años. Yo pensaba que el problema éramos mi niña y yo. Me la tuvieron paseando de psicologos durante toda la primaria. Todos amigos de los Gamba. Al llegar a secundaria todo empeoró. Todos los años repetían que la niña tenía problemas, me citaban como en un juzgado: yo sola rodeada de los Gamba y dos profesores más. Yo siempre salia del colegio llorando. Decían que estaban desesperados con mi hija. Producto de todos esos años de acoso, mi hija hizo en una crisis de depresión y ansiedad de la cual aún se repone. Me alegra que por fin podamos romper el silencio por tantos años de maltrato sutil y acoso. Son incompetentes, no saben relacionarse con los niños y adolescentes. Espero que estas denuncias sirvan para que nunca ninguna otra familia deba pasar por lo que nosotras pasamos.

  50. Uy… hasta que salió a la luz el abuso de poder de este colegio! El año pasado, Susana Gamba y Piedad Ruiz, se dedicaron a instigar a mi hijo y a tomar represalias contra él porque no les gustó un comentario honesto que hice sobre la manera en que trataban a los niños, con tanta arbitrariedad, todo apoyado por Susana Gamba, y está apoyada por su hijo, el también coordinador de bachillerato, Arcadio.
    Mi hijo, que no se metía con nadie, tuvo los peores días de su vida allí. Fue el año más horrible en el que soportamos muchas cosas, comentarios, burlas de la misma Piedad Ruiz delante de los compañeros y al final, en una evaluación a solas Piedad amenazo a mi hijo de hacerle la vida imposible el año que seguía… quise pedir ayuda, nos sentíamos violentados …y lo que recibí fue una reunión en la que me dice el coordinador de bachillerato alto,( esposo de Claudia Gamba) y el coordinador de bachillerato bajo ( hijo de Susana Gamba)
    “Aquí somos así. Estos son los profesores que tenemos. Si no le gusta, puede irse”. Seguidamente estos dos personajes, se levantaron y me dejaron sola en la oficina. Salí pensando: hasta donde llega uno por una imagen que le venden de un lugar en el que nada que ver?
    En en el liceo Juan Ramón no puedes decir lo que piensas, no puedes pedir ayuda, ni hablar con nadie sobre algo injusto porque quienes dirigen son hijos de, esposos de, maridos de… y aunque los padres y los niños tengamos la razón las directivas de ese lugar se unen para ser cómplices hasta de los profesores que abusan porque “llevan muchos años allí”.
    Fue un horror…menos mal salimos de allí.
    Mis hijos aún se recuperan de tan malos momentos, y en el nuevo lugar en el que estudian están tranquilos y respetados.
    Ya era hora de que saliera a la luz tanto desastre con los pequeños míos y de aquellos.. con nuestros pequeños.
    La vida no se queda con nada. Tarde o temprano la tortilla, da vuelta.

  51. Estudié en el Liceo Juan Ramón hace más de 7 años y noto con tristeza que ciertas prácticas de hostigamiento por parte de sus directivas se siguen presentando. El colegio es muy hábil en venderse como una institución educativa abierta, dialogante y progresista, lo cual le interesó a mis padres al momento de matricularme. Esto en la realidad es totalmente falso, varias ocasiones sufrí hostigamiento por parte de Susana Gamba en la clase, a través de comentarios en los cuales descalificaba mí desempeño académico, que con el tiempo mis compañeros y demás profesores empezaron a copiar, motivo por el cual me aparté del grupo hasta no tener casi amigos, lo cual afecto mí salud mental y originó que los recuerdos de mí adolescencia fueran marcados por un continuo hostigamiento que durante muchos años afectó mí autoconfianza. Afortunadamente a través de un trabajo con asesoría psicológica pude superar dichas heridas, en las cuales me costaba creer que sean las mismas directivas las que maltraten a estudiantes que cursan sexto y séptimo grado a través de distintas violencias.

  52. Respecto al segundo comunicado, hay dos cosas que quiero resaltar:
    El punto 3 de “atención a las víctimas”
    Es importante que entiendan que las víctimas somos personas exalumnas y padres de hace décadas, y que no recibimos ninguna atención que ellos aseguran.
    Y en el punto 5 de “reparación a las víctimas”
    Necesitamos actos públicos de perdon, no pueden escudarse de que nos “revictimizan” por aceptar sus errores y maltratos y por pedirnos perdón, no somos “presuntas víctimas” y pedimos que se nos reconozca como tal, los agresores SON agresores, no “supuestos”, Si las acciones a realizar son las del 3er punto, todas las víctimas exalumnos y padres de familia de las últimas 3 décadas no vamos a recibir ningún acto de reparacion, cosa que exigimos.
    Espero que el colegio reconozca los abusos y pida perdón a todos los que somos víctimas, que pidan perdón y garanticen la no repetición, no solo a mí o a mi mamá, sino a las decenas de personas que también lo son.

    (También lo puse en la publicación de instagram pero creo importante ponerlo aquí de igual forma)

  53. Esta situación no es solo de ahora. Yo me gradué en el 99 y senti el abuso de poder de Susana Gamba. A tal punto que me perseguía y me gritaba por todo el campo de fútbol, cada vez que me veía hablando con un compañero de mi curso.
    Estos son otros tiempo y no es hora de callar

    1. Leyendo todo esto acabo de entender porque nunca me gustó ese colegio, no sabía porque porque a todos mis compañeros les encantaba pero a mi esa rosca, esa hipocresía, ese no poder ser yo, ese sentirme siempre bruta, hacerme perder 2 años y enviarme a psicólogos de la rosca para sacar plata, nunca en 12 años tener una entrega de informe positiva era frustrante. Esa presión sicológica que ejercían todo el tiempo era horrible!! Hasta que por fin todo salió a la luz. Las populares e inteligentes eran las salían con los profesores Iván, Juan Carlos, Leopoldo y parientes. Terrible!! Veremos en que termina

  54. Yo también guardo recuerdos amargos del colegio. Me gradué hace más de 20 años y, hoy en día, no le sugeriría a nadie que elija esa institución. En aquel entonces, yo era una persona extremadamente tímida, y este aspecto de mi personalidad se convirtió en un gran obstáculo a lo largo de mi tiempo en el colegio. Siempre me culpé por mi introversión, incluso llegaron a hacerme repetir un año sin motivo aparente. Aunque con el tiempo he logrado superar esa experiencia, aun recuerdo los comentarios despectivos de Susana Gamba y Piedad Ruiz. No solo dirigían sus críticas hacia mí, sino que durante los recreos se les escuchaba hablar negativamente de muchos compañeros, y vi como explusaron a varios injustamente por culpa de esas señoras. Incluso durante las entregas de informes, lograban persuadir a mis padres de que yo tenía dificultades para mantenerme al nivel del curso, lo que resultó en múltiples sesiones forzadas con psicólogos, terapias y coaching sin comprender realmente por qué las necesitaba. En retrospectiva, el colegio Juan Ramón fue un entorno sumamente tóxico, y si no formabas parte de la rosca de algún profesor, lo único que podías esperar era hostigamiento. Desde el día de mi graduación nunca mas volví a pisar ese recinto.

  55. Sigo pensando en que debo sacar a mi hijo de este colegio. Todo esto es totalmente injusto, han sido días difíciles, aun sabiendo que esta todo mal ahí.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Artículos relacionados