junio 1, 2024

Tres feminicidios en Bogotá en menos de 36 horas

Entre el 29 y el 31 de mayo, se cometieron los feminicidios de Steffanny Barranco, Natalia Vásquez y Celeste, una niña de 3 años, en Bogotá

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Al feminicidio de Stefanny Barranco Oquendo, cometido el 29 de mayo de 2024 por Iván José de La Rosa en el Centro Comercial Santafé de Bogotá, se suma el de Natalia Vásquez Amaya, cometido en la tarde del 30 de mayo por Fabián Riveros en el barrio Tierra Linda y el de Celeste, una niña de 3 años que murió el 31 de mayo, víctima de maltrato infantil y violencia sexual.

Los feminicidios de Stefanny y Natalia fueron cometidos por hombres con los que las víctimas mantuvieron una relación sentimental. En el caso de Stefanny, el feminicida ya la había violentado y Stefanny ya lo había denunciado, según afirma su familia. Natalia también había denunciado antes a su feminicida y expareja por violencia psicológica y física. Ninguna denuncia sirvió para evitar que las mataran. El feminicidio infantil de Celeste fue presuntamente cometido por su padrastro, quien ya fue capturado pero no por el feminicidio de Celeste sino por el delito de pornografía infantil.

Los feminicidios de Stefanny y Natalia

El martes 29 de mayo sobre las 5 de la tarde, Iván José de La Rosa, un hombre de 36 años oriundo de Barranquilla, Atlántico, ingresó al centro comercial Santafé de Bogotá con un arma cortopunzante, se dirigió al local de Imusa,  donde trabajaba Stefanny Barranco Oquendo y la asesinó a puñaladas. En una imagen del feminicida, compartida por  la periodista Jineth Bedoya, se le ve portando un uniforme de la empresa Fortox, una empresa de seguridad privada. La familia de la víctima mencionó en entrevista con El Tiempo que el feminicida trabajaba en una empresa de seguridad privada. 

Un día después, la expareja y padre del hijo de Natalia, un hombre de 34 años identificado como Fabián Rivero, llegó a la casa de Natalia con la excusa de visitar a su hijo de 3 años y la atacó con arma blanca. El hermano y el padre de Natalia intentaron defenderla, pero también resultaron heridos. En ambos casos, el de Stefanny y el de Natalia, los feminicidas las asesinaron con arma blanca. De acuerdo con el Observatorio Feminicidios Colombia, las armas cortopunzantes son las segundas más utilizadas en casos de feminicidios. 

Según el relato de las autoridades, Stefanny no había denunciado a su feminicida por agresión, pero este 30 de mayo, su familia desmintió esas declaraciones y afirmó que estas ya habían sido notificadas. En comunicación con Noticias Caracol, el padre de Stefanny, Alonso Barranco comentó que su hija “hizo la denuncia en la Secretaría de Gobierno y la Fiscalía” por violencia. 

La familia de Stefanny ha dicho a medios de comunicación que ella  tenía contemplado regresar a Malambo, huyendo de la violencia de Iván José de La Rosa, con quien llevaba 10 años de relación. “La relación era muy mala; era tóxica porque el hombre era demasiado celoso. Era tan celoso que hasta la celaba con el papá”, dijo Alonso Barranco.  Además de los celos y violencia psicológica, había violencia física. El padre de Stefanny contó que en una ocasión Iván José de La Rosa, en un “ataque de ira”, le arrancó la ropa a su hija y la destrozó con unas tijeras. Según Alonso Barranco, este hecho también era conocido por la Policía. 

Por su parte, Mauricio Vásquez, tío de Natalia, mencionó que ella había estado en una Casa refugio de la Secretaría de la Mujer  por cuenta de las amenazas que recibía de su expareja. Se supo también que el feminicida dio con la dirección del lugar, por eso tuvo que ser trasladada, con una orden de acompañamiento policial que indicaba que se debían hacer rondas en su casa, sin embargo su familia dice que nunca se hizo el acompañamiento, a pesar de tener un CAI cerca.

Natalia había acudido a la Comisaría de Familia Suba 1 y el pasado 7 de mayo, la Comisaría le otorgó medidas de protección. Otra falla en la protección de Natalia se presume responsabilidad de la Red de Servicios de Salud de Bogotá, donde ella trabajaba, de acuerdo con su familia. A pesar de contar con las medidas de protección y haber puesto en conocimiento su situación de riesgo a su jefa, que era extremo, esta la obligó a trabajar de manera presencial en lugar de virtual.

Stefanny y Natalia, que habían denunciado ante autoridades la violencia que estaban sufriendo, también fueron víctimas de la negligencia de parte de estas. Este fue otro factor que permitió que los dos feminicidios ocurrieran. En el caso de Stefanny, las autoridades incluso negaron que la denuncia existiera. Y en el caso de Natalia se omitieron varios aspectos de su situación de riesgo como la responsabilidad que tienen empleadores, con las mujeres víctimas de violencia como sujetas de especial protección constitucional.

El feminicidio infantil de Celeste

Celeste llegó con señales de maltrato y presunto abuso sexual, ya sin signos vitales al hospital de Kennedy el viernes 31 de mayo; la llevó su abuela, quien la encontró en ese estado. Celeste vivía con su mamá y su padrastro quien, según contó una tía de la niña, “tenía a toda la familia amenazada, a sus hermanos, a sus otras hijas; es un hombre peligroso allá en Bosa”. “Mi sobrina varias veces huyó de la casa de este hombre porque él la golpeaba. Ella hoy (1 de junio) está golpeada, porque este hombre ayer (31 de mayo) la golpeó en los brazos, en el cuerpo; ella se fue para Medicina Legal, porque este hombre la golpeó, porque ella trató de defender a su niña cuando este hombre la estaba asesinando”, declaró una familiar de la niña a Noticias Caracol.

No estamos seguras en ningún lado.

El de Stefanny no es el primer feminicidio que se comete en un centro comercial de Bogotá. El 10 de abril de 2017, también en el centro comercial Santafé, Julio Alberto Reyes Andrade asesinó a Claudia Giovanna Rodríguez, su expareja, mientras esta trabajaba en el local de GMO. En 2023, en el centro comercial Unicentro, Érika Aponte fue víctima de feminicidio a manos de Cristian Camilo Rincón, también su expareja. Además, Colombia tampoco es el único país en el que los centros comerciales han demostrado su deficiencia en la falta de atención de problemáticas como el porte e ingreso de armas. 

A mediados de abril de este año, representantes del Centro Comercial Chicago y el Centro Comercial Puerto Rico trabajaron de manera conjunta con la Secretaría de la Mujer y la policía de Bogotá como parte de la Red de Centros Comerciales Seguros para las Mujeres para instalar módulos informativos a los que las mujeres se podían acercar en caso de ser víctimas de violencia. De acuerdo con Edna Murillo (Secretaría de la Mujer de la localidad Los Mártires), esta acción tuvo como finalidad contar con “rutas de atención o asesorías jurídicas”. 

Sin embargo, casos como el de Stefanny muestran que estas líneas de acción no han sido suficientes. Además de la poca claridad sobre las medidas concretas para proteger a las mujeres de violencias de género, el Centro Comercial Santafé —que dice comprometerse con ‘la seguridad integral’ de sus anfitrionxs, visitantes y personas que transiten las instalaciones— revictimizó a Stefanny en un primer comunicado, refiriéndose al feminicidio como un ‘hecho aislado’, dejando en entredicho cualquier enfoque de género posible en sus políticas. En ningún momento (o al menos hasta ahora) se problematizó que el feminicida entrara portando un arma. ¿Quién o quiénes dejaron entrar al tipo con un arma punzocortante? Hablemos de responsabilidades y negligencias. 

En el caso de Stefanny, además de la revictimización del centro comercial y de la Jefa del Comando Púrpura, Viviana Alvarado, que se refirió al feminicidio como ‘un crimen pasional’, el alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, también revictimizó a las víctimas de feminicidio, poniendo sobre ellas la responsabilidad de saber “identificar las señales para evitar que la situación escale”. Galán también dijo que las autoridades no conocían la situación de violencia que Stefanny había denunciado, información que la familia de la víctima ha desmentido.

Tan solo unos días antes, el domingo 26 de mayo, Galán tuvo que pedir perdón a la hija y los hermanos de Rosa Elvira Cely, víctima de feminicidio en 2012, por las fallas institucionales y la revictimización que Rosa Elvira Cely y su familia tuvieron que enfrentar. Sin embargo, 3 días después del acto, tras el feminicidio de Stefanny, lo encontramos revictimizando a otras víctimas de feminicidio. 

Una emergencia desatendida

De acuerdo con el Observatorio Feminicidios Colombia, de enero a abril de 2024 se registraron 271 feminicidios en el país. 25 de estos ocurrieron en Bogotá, siendo este el tercer departamento con mayor número de feminicidios, después de Antioquia y Atlántico, con 29 casos cada uno. Los feminicidios no son problema de esta administración ni de la anterior, son un problema estructural que ninguna administración ha sabido atender.

Tras los feminicidios de Stefanny y Natalia, el Gobierno Nacional, el presidente Petro, la vicepresidenta Francia Márquez y el ministerio de Justicia, encabezado por Néstor Osuna, firmaron la Ley 2356 de 2024, por medio de la cual se eliminan los beneficios penales y se endurecen las medidas para los feminicidas. Esta ley entró en vigencia de forma inmediata. 

Es urgente que las autoridades y las instituciones de la capital se capaciten realmente para la prevención y atención de feminicidios y VGB, dejando de usar discursos revictimizantes y violentos y atendiendo las denuncias de las mujeres con la celeridad necesaria para proteger sus vidas. 

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