
“¿Un pico consentido es para sacarme de aquí?” Preguntaba Luis Rubiales, presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) en su primera declaración pública después de ser mundialmente señalado por besar sin su consentimiento a Jenni Hermoso en la ceremonia de entrega de medallas a las campeonas del Mundial del Fútbol Femenino, y aunque parece que ya no habría que explicar por qué este gesto fue una agresión grave, lo vamos a hacer y de paso a desglosar todos los elementos violentos en esta situación. Bienvenido, Rubiales a nuestro VAR.
Ausencia de consentimiento y violencia sexual
En primer lugar, no fue “un pico consentido” y así lo ha aclarado Jenni Hermoso en su comunicado oficial, desmintiendo la versión con la que Rubiales ha intentado excusarse, en la que, supuestamente, él le pregunta ¿un piquito? Y ella le responde “vale”. Al parecer esto solo ocurrió en su cabeza, pues la agresión quedó registrada en imágenes, ante miles de testigos.
En su comunicado, Hermoso afirma: “Me sentí vulnerable y víctima de una agresión, un acto impulsivo, machista y sin ningún consentimiento de mi parte”. Y los besos no consensuados se consideran una agresión sexual.
Abuso de poder
En segundo lugar, existe una clara relación de poder desigual entre ambas partes. Hermoso es una jugadora y Rubiales ostenta una posición directiva en el fútbol español. Se trata de una relación de subordinación, así que además de tratarse de una agresión sexual, hay abuso de poder.
¿Y si hubiera sido consentido? También clasificaría como un abuso de poder, porque es quien está en la posición de poder quien debe conocer sus límites y alcances frente a una subalterna.
Revictimización
En tercer lugar, las declaraciones de Rubiales, lejos de reconocer la agresión y pedir disculpas, revictimizan a Hermoso negando lo ocurrido (el recurso del gaslighting tan usado por los agresores), desacreditando a Hermoso, mintiendo y responsabilizando a la víctima y minimizando la gravedad del hecho.
“El beso fue espontáneo, eufórico, mutuo y sobre todo, consentido”, dijo Rubiales y agregó que ella le había alzado, y para él y la RFEF eso era una prueba concluyente de que no mentía (aunque ya el video demostró que, en efecto, Hermoso no lo alzó).
Acoso judicial
Tras las declaraciones de Rubiales, la Real Federación Española de Fútbol amenazó con emprender acciones legales contra Hermoso, “en defensa de la honorabilidad del Sr. presidente de la RFEF, que ha expuesto de una forma clara y sencilla cómo se produjeron los hechos que son motivo de conflictividad y escarnio por parte de amplios sectores de la sociedad contra el Sr. presidente”. De nuevo, la evidente desproporción de poder, todo el aparato legal de la RFEF del lado del agresor, contra la víctima: una jugadora y empleada de la entidad.
Finalmente, la FIFA suspendió de sus funciones a Rubiales por 90 días y La RFEF ha decidido retirarle el sueldo y el auto oficial, mientras se tramita el proceso disciplinario y la Fiscalía de España ya abrió una investigación preliminar en su contra, por el presunto delito de agresión sexual, pues no olvidemos que en España existe la Ley de Garantía Integral de Libertad Sexual o Ley del Solo sí es sí que es clara en que si no hay consentimiento, es violencia sexual.
Pero la respuesta de la FIFA solo vino después del respaldo que comenzó a recibir Hermoso, inicialmente de parte de compañeras como Alexia Putellas que usó las palabras ¡SE ACABÓ! de las que han hecho eco miles de mujeres y también varones, hartos del abuso de poder, del machismo en el fútbol, el encubrimiento y la impunidad.
La culpa es del feminismo
Como suele ser ya costumbre en casos de agresión sexual, el agresor ha responsabilizado al feminismo de la situación: “El falso feminismo es una gran lacra en este país”. Y más recientemente, la madre de Rubiales ha decidido hacer una huelga de hambre hasta que se termine la “cacería, inhumana y sangrienta que están haciendo con mi hijo. No se lo merece”. Pero ya es hora de que los agresores asuman las consecuencias de sus actos y dejen de escudarse en otras mujeres para no hacerse cargo.
Y aunque las protagonistas del momento deberían ser las 11 campeonas del mundo, el machismo de Rubiales sigue siendo el tema porque, lamentablemente, el fútbol sigue siendo un lugar violento y hostil con las mujeres. Pero las futbolistas unidas y rodeadas siguen conquistando triunfos aún más importantes que una copa. No están diciendo SE VA A CAER SINO, YA ¡SE ACABÓ!