March 11, 2026

Paloma Valencia: la candidata de derecha que propuso un apartheid indígena

Aunque intenta presentarse como una opción moderada, Paloma Valencia se consolida como la candidata presidencial de la derecha colombiana, con una trayectoria marcada por posturas racistas y securitistas.

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Paloma Valencia con un cuadro del Sagrado Corazón con la cara del expresidente Álvaro Uribe, en la sala de su casa (2016)

El domingo 8 de marzo, además del Día Internacional de las Mujeres Trabajadoras, se realizó la jornada de elecciones para renovar al Congreso colombiano. También se votaron las consultas de tres coaliciones y se eligieron sus candidatxs para las elecciones presidenciales del próximo 31 de mayo. 

Con más de 3.220.417 votos, Paloma Valencia fue la ganadora de la Gran Consulta por Colombia (derecha); con un poco menos de 573.450 votos, Claudia López fue la ganadora de la consulta de las Soluciones (centroderecha) y, con alrededor de 239.165 votos, Roy Barreras fue el ganador de la consulta del Frente por la Vida (centroizquierda). Con estos resultados, el panorama presidencial comienza a perfilarse con mayor claridad. Distintas encuestas publicadas en las semanas previas ubicaban a Iván Cepeda, candidato del Pacto Histórico, en el primer lugar de intención de voto, y a Abelardo de la Espriella, candidato de ultraderecha, en el segundo. En ese escenario, Paloma Valencia aparecía más rezagada, aunque su victoria en la consulta de la derecha la proyecta como una figura con mayor peso en la contienda.

Cabe recalcar que la consulta interna del Pacto Histórico en la que Iván Cepeda fue elegido candidato presidencial del partido de gobierno con cerca de 1.5 millones de votos, fue realizada el 26 de octubre de 2025, con 19.833 mesas habilitadas en todo el país, mientras que las consultas del pasado 8 de marzo, al realizarse junto a las elecciones legislativas, contaron con 125.259 mesas de votación habilitadas. Adicionalmente, por una decisión del CNE altamente cuestionada, a Cepeda no se le permitió participar en la consulta amplia del Frente por la Vida, como estaba previsto, pues ya había participado en la consulta del Pacto Histórico.

¿Quién es Paloma Valencia?

Paloma Valencia nació en Popayán en 1978 y es heredera de un linaje político blanco, conservador y de élite, de larga data. Es nieta del expresidente conservador Guillermo León Valencia (1909-1971), hija de Ignacio Valencia, quien fue representante a la Cámara y senador por el partido Conservador entre 1974 y 1990, además de embajador de Colombia en Marruecos y sobrina nieta de Josefina Valencia, la primera mujer gobernadora y ministra del país, quien fue gobernadora del Cauca en 1955 y ministra de Educación en el gobierno de Rojas Pinilla. 

Valencia estudió derecho y filosofía en la Universidad de Los Andes, donde se especializó en Economía. Hizo una Maestría en Escritura Creativa en la Universidad de Nueva York antes de iniciar su carrera política en 2006, año en que se lanzó a la Cámara de Representantes de Bogotá como parte del movimiento político Alas Equipo Colombia. Su entrada al Congreso, sin embargo, no fue hasta el año 2014, cuando llegó al Senado en la lista del Centro Democrático. 

A lo largo de su carrera política, y bajo el padrinazgo del expresidente Álvaro Uribe Vélez, Valencia ha sostenido el discurso securitista de su partido frente a la recuperación del orden público en los territorios por medio de la militarización y la financiación de la guerra.

En 2015, la exsenadora sostuvo discursos estigmatizantes proponiendo un referendo para dividir el departamento del Cauca en dos, una parte para indígenas y otra para mestizxs, argumentando que, en su parte, los indígenas podrían seguir haciendo paros, manifestaciones e invasiones, mientras en la otra parte sí habría “vocación de desarrollo” y empleo. En el 2016, de hecho, fue líder del movimiento de Resistencia Civil que promovía el voto por el “No” en el plebiscito por la Paz

Ha sido una de las opositoras más visibles del gobierno de Gustavo Petro. En julio de 2023 demandó ante la Corte Constitucional el Plan Nacional de Desarrollo y los procesos de restitución de tierras que buscaban facilitarse con la propuesta de Jurisdicción Agraria, presentada por el gobierno Petro, bajo el argumento de que lo que se estaba promoviendo era la “expropiación exprés”.

En esta campaña, Valencia ha sido enfática en su apuesta de securitización, proponiendo, como recordó en su discurso después de la jornada electoral del 8 de marzo, el fin de la Paz Total para la imposición de la Seguridad Total. Una de las propuestas centrales y menos flexibles de su campaña ha sido la eliminación de la Jurisdicción Especial para la Paz y el desconocimiento de todos los compromisos estatales derivados de los Acuerdos de Paz.

“Es tiempo de una mujer presidenta”: instrumentalización del feminismo

Aunque intenta presentarse como una candidata moderada para ampliar sus bases, Valencia ha dejado claras sus posturas de derechas y su fidelidad al uribismo, a lo largo de su carrera. 

En su discurso después de ganar la consulta de derecha, además de nombrar y agradecer al expresidente Uribe, Paloma habló de disminución del Estado y se refirió a su victoria como la oportunidad para que la mujer colombiana gobierne. Sin embargo, como hemos advertido las feministas en múltiples ocasiones, la mayor representación de género en espacios de poder político, si bien es un logro de las luchas feministas, no garantiza por sí sola avances para los derechos de las mujeres y diversidades, si esta no va acompañada de una agenda consistente con estas luchas, y la agenda política de Valencia no es una agenda construida ni con los feminismos ni con los movimientos sociales, por el contrario, es una agenda plagada de propuestas racistas y violentas, como la segregación de lxs indígenas en el departamento del Cauca y el apoyo al Estado de Israel, entre otras.

Además, la propia construcción de la campaña de Valencia demuestra cómo sigue estando rodeada por un equipo y una maquinaria que la considera legítima en la medida en que es la pupila de Álvaro Uribe, haciendo que su amplia trayectoria y sus capacidades políticas se atribuyan, en últimas, al efecto del hombre que la apoya. “Este 8 de marzo vote por Uribe y la de Uribe”, decían las vallas de campaña del Centro Democrático, subordinando a Valencia al rol de “la de Uribe”.

Valencia también representa la continuidad en el poder de las aristocracias colombianas que han mantenido el monopolio sobre los espacios de decisión y representación política por más de un siglo. Ahora, Valencia apela al discurso de género por el momento actual y las emociones que puede capitalizar. Pero las propuestas y la agenda política de Paloma son afines y útiles a la defensa y el mantenimiento de las estructuras de opresión que se sostienen sobre el libre mercado y las lógicas racistas, militaristas y coloniales que oprimen a las mujeres pobres, a las trabajadoras, a las campesinas, a las mujeres negras y a las mujeres indígenas. 

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