
En contextos patriarcales, la cocina, como todo trabajo de cuidado y doméstico, es un espacio feminizado caracterizado por asimetrías de poder, pero también ha sido espacio de encuentro, de cuidado, de transmisión de tradiciones, conocimiento y cultura, de creación de lazos y tejido social. En contextos comunitarios, la cocina también ha sido y sigue siendo espacio de encuentro de prácticas y saberes capaces de sostener la identidad y la memoria histórica de las comunidades y, en ocasiones, sus luchas.
Cali, uno de los centros urbanos que más recibe migración interna del Pacífico colombiano, ha sido testigo de la importancia de las ollas comunitarias que alimentan la resistencia, del conocimiento que cargan las manos de las mujeres y de la riqueza que hay en las recetas que traen desde sus lugares de origen y han aportado a la buena fama gastronómica de la ciudad. Y es que, cuando hablamos del Pacífico y suroccidente colombiano, hablamos de comunidades con formas propias de movilidad, trabajo, cultura, saberes y memoria, y hablamos de mujeres como Elvia, Gema, Eulalia, María del Pilar y María Elena, que han encontrado distintas formas de resistencia que merecen ser conocidas en todo el país.
En la comuna 11 de Cali, estas cinco mujeres, sumaron sus fuerzas y conocimientos culinarios en torno a los fogones y formaron el grupo Comuna 11 Gastrocolectivo, un espacio en el que se cocina juntanza, cuidado y autonomía económica.
Elvia Ángulo Camayo llegó a la Comuna 11 hace ocho años. Ahí la conocen como “La Tía”, por el nombre de su negocio. Vende desayunos: arroz y arepas con huevos pericos, carne y costilla asada, y también puede preparar platos al gusto. Para ella, el negocio de la comida es una forma de resistir y subsistir: “aquí vivo, desayuno, ceno y como”.
Eulalia García Rojas nació en Timbiquí, Cauca, y migró a Cali. Ella cuenta que cuando llegó a Cali vio a sus otras compañeras y decidió hacer lo mismo que ellas. “Me costó mucho trabajo, no era mi tierra”, pero dice que después de un tiempo encontró en este emprendimiento la forma de salir adelante. Hoy vende Chontaduro en su puesto “Chontaduro del Pacífico”. Según datos de la Alcaldía de Cali, el chontaduro es fuente de empleo para más de 300 familias en la ciudad.
María del Pilar Zapata Espinal tampoco es originaria de Cali. Su mamá era de Chigorodó, en el departamento de Antioquia, y su papá de Santa Rosa de Osos. Su negocio se llama “Las Ricuras de Pili”. Ella describe su emprendimiento como un lugar en donde nadie la va a molestar, que le da autonomía, manejo de su propio tiempo y de su dinero. Pili vende arepas que hace con la receta de su abuela, que fue quien le enseñó a cocinar, porque la cocina también es archivo vivo.
Fue precisamente Pili quien animó a María Elena Gaitán a unirse al colectivo. María Elena también vende arepas y es dueña del local llamado “Mary”. Para ella las arepas tienen que ver con una forma de expresarse desde el origen y la historia familiar. Ella dice que el éxito de sus compañeras ha generado más confianza en ella para mejorar en su emprendimiento.
Gema Montes Guahuña también tiene su negocio. Se llama “La Mona” y vende raspados y malteadas. Es madre cabeza de hogar y emprendió para sostener a sus hijxs. Decidió unirse al grupo cuando se dio cuenta de que juntas podían apoyarse, acompañarse y salir adelante: “yo me siento emprendedora, empoderada y echada para adelante. Me siento muy orgullosa de formar parte de este grupo y no depender económicamente de nadie”.
Estas cinco mujeres han construido para ellas mismas y para sus hogares formas de subsistencia que les han permitido utilizar sus conocimientos y vivir de ellos. La resiliencia, el optimismo y la berraquera les han dado los medios y las condiciones laborales dignas que el Estado nunca les garantizó.
Para conocer más de estas y otras historias de mujeres inspiradoras visita el Museo Virtual: Mujeres, Territorio y Vida, un proyecto creado por el Fondo para la investigación de la Fundación WWB Colombia, para impulsar la generación de conocimiento en torno a las brechas de desigualdad que afectan a las mujeres en la ruralidad de la región Pacífico de Colombia.