Sep 20, 2021

Sex Education: De un cliché homofóbico a un personaje bien armado

Por Juliana Abaúnza

Sex Education, la serie británica creada por Laurie Nunn que estrenó su tercera temporada el pasado viernes 17 de septiembre, es una de las mejores producciones de Netflix. Con cada temporada, han sabido contar una entretenida y emocional historia pro-sexo y pro-información que me habría encantado ver en mi adolescencia. Pero, aunque cada temporada ha estado mejor que la anterior, eso no significa que la serie esté libre de decisiones narrativas equivocadas y, de todos esos errores, el más grande quizás haya sido poner a Eric y a Adam a tener una relación romántica. Esa decisión tan problemática me parecía muy difícil de arreglar, entonces me sorprendió muchísimo ver que, en la tercera temporada, Sex Education supo darle el desenlace que merecía.

Hagamos un repaso rápido para quienes no tienen tan frescas las dos temporadas anteriores: en la primera temporada, Eric –interpretado por el fantástico Ncuti Gatwa  (que es por mucho el más espectacular de todos en una serie que está llena de buenos personajes) es víctima de bullying verbal y físico en el colegio por parte de Adam. Adam, un muchachito que parece solo se puede comunicar a través de gruñidos, le hace la vida imposible a nuestro adorado Eric por su sexualidad y, como consecuencia, su personalidad hermosa y extrovertida se encoge cada vez que se cruza con su bully. Pero esta situación da un giro (para nada inesperado) cuando en las escenas finales de la primera temporada, Adam le hace sexo oral a Eric mientras están en detención.

Desde que se acabó esa temporada, muchas personas, principalmente televidentes LGBTIQ+, manifestaron su incomodidad con esa forma de resolver la horrible tensión entre los dos personajes porque perpetuaba uno de los tropos narrativos más problemáticos de la ficción: el del “troubled abuser” o abusador perturbado. Un tropo que, en pocas palabras, dice que todos los homofóbicos son secretamente gay. Es un tipo de historia y de personaje tan repetido, que ya hasta se ha vuelto chiste (y la mejor parodia que he visto está en un sketch de Key & Peele en el que el bully del colegio acepta que las razones de sus actos violentos son una profunda inseguridad sobre sus capacidades en el colegio y sobre sus deseos sexuales). 

Creer que el origen de la homofobia es una sexualidad reprimida, es una creencia muy popular y es una forma muy común de burlarse de los homofóbicos. Claro, esto no significa que no existan bullies enclosetados (un caso muy interesante es el de John Smid, un hombre gay que durante muchos años fue un líder religioso que hacía “terapias de conversión”), pero es peligroso pensar que la causa es esa y no los prejuicios que hemos heredado del sistema patriarcal y machista en el que vivimos. Asegurar que “si es homofóbico es porque es gay escondido” es decir que los gays son los responsables y los principales perpetradores de violencia y discriminación contra otras personas gay y eso le quita la responsabilidad al machismo violento heterosexual, insinuando que las personas gay no saben manejar su sexualidad. Es, en resumidas cuentas, decir que la violencia homofóbica es un problema interno de la comunidad porque son gays atacando a gays. 

Si a eso le sumamos la capa de romance, la cosa se complica aún más. Es una continuación de esa creencia que durante muchos años oímos en los kínderes o en las escuelas: que si un muchachito te hala el pelo es porque le gustas. Y, ojo, debo aceptar que yo soy fan de las historias que están atravesadas por ese otro tropo narrativo en la que dos personas que son enemigas se enamoran (Orgullo y prejuicio, Tienes un e-mail, Jon e Ygritte en Game of Thrones, Buffy y Spike, hasta Niles y C.C. en La niñera) aunque sé que pueden ser problemáticas porque nada que empiece con insultos realmente acabará bien. Sin embargo, cuando ese tropo tan heterosexual de cómo el hombre furioso, distante, cínico o inaccesible termina siendo el amor de la heroína, se traduce a historias entre personajes homosexuales o cuir, es bastante común que lo que se les ocurra a quienes escriben las historias es que la diferencia entre los dos personajes, la razón de la discordia, sea que uno de los dos está en el clóset.

Ejemplos de otras series hay por montones. ¿Recuerdan a Larry, el bully de Xander en Buffy? Era un acosador de mujeres y un pelado violento, pero un par de temporadas después acepta que todo lo hacía para ocultar su homosexualidad. ¿O qué tal Dave Karofsky en Glee? Después de hacerle bullying por años a Kurt, le confiesa sus sentimientos románticos. Y no es un problema solo de series de hace 20 o 15 años, como lo demuestran también Ezekiel en The Boys, Gerry en Control Z o Montrose en Lovecraft Country. Y repito: no estoy diciendo que no existan casos en el mundo de hombres violentos que no son capaces de lidiar con su orientación o deseo sexual, claro que hay casos así, pero no son la mayoría. Vivimos en un mundo en el que los, las y les adolescentes viven con miedo y paranoia constantes, incluso se suicidan, porque les hacen bullying, entonces volver al bully en un interés romántico, como pasó en Sex Education es ignorar el dolor que personas en la vida real han tenido que vivir. 

En la segunda temporada, Eric empieza a salir con Rahim, un francés guapísimo que es abiertamente gay. Pero mientras está saliendo con Rahim, se ve al mismo tiempo en secreto con Adam para besarse y partir platos (porque la única forma de entretenimiento que tiene Adam es partir y golpear cosas). La serie intentó hacer en ese momento un paralelo entre lo que cada uno le daba a Eric: Rahim no le iba a causar traumas, y con él no tendría que esconderse, pero (eso parece decir la serie) no era “el indicado” porque… ¿no lo hacía reír? ¿le escribía poemas? 

Esa temporada, una vez más, hizo que muchas personas levantáramos la ceja y nos sentimos representadas por Otis cuando, en lugar de emocionarse al oír el chisme de las escapadas de Eric y Adam, regaña a su amigo y le hace ver lo terrible que es lo que está haciendo. 

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Después de esa conversación con Otis, Eric se queda pensando y le termina a Adam porque se da cuenta de que su ex bully está tan lleno de vergüenza, que estar con él sería auto sabotaje. 

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Con esa conversación, la serie reconoció el dolor que Eric había vivido e hizo explícito lo complicada que era su atracción por Adam. Después de eso Adam aceptó que era bisexual y parecía que estaba intentando cambiar. Pero en lugar de sentarse con Eric y pedirle disculpas genuinas por el daño que le causó, y el terror que le hizo vivir, la serie cayó en el cliché de los grandes actos de amor y Adam declaró, frente a toda la escuela, su amor por Eric. Como si decir “¿te puedo tomar de la mano?” en voz alta fuera lo mismo que reconocer errores, hacerse cargo de sus cagadas y pedir perdón.

Will you hold my hand? | Eric and Adam | Sex Education S2E8 - YouTube

Así nos quedamos durante más de un año. Convencidas de que Eric había dejado a Rahim porque Adam lo tomó de la mano en público, como si fuera una cura para el estrés postraumático de la violencia que vivió. Y cuando Netflix publicó las imágenes promocionales de la tercera temporada, y vimos a esta pareja corriendo por una pradera con sonrisas y tomados de la mano, nuestras cejas se levantaron aún más. “¿En serio, Sex Education?”, pensé, “¿vas a hacer como si ya todo estuviera perfecto?”. 

Debo confesar que tenía pocas esperanzas de que la serie podría resolver esta trama tan problemática de una forma satisfactoria. Pero estaba equivocada. Equivocadísima. No solo Sex Education solucionó mis preocupaciones con su mejor temporada hasta ahora, sino que me dieron aún más ganas de ver la siguiente. Para poder hablar de esto, voy a tener que hacer muchos SPOILERS de lo que pasa en estos nuevos episodios así que, si no han visto la temporada completa, pueden detenerse acá y dejar de leer. 

Esta temporada empieza, como esperaba, con Eric y Adam felices. Pero desde el principio sentimos la inconformidad de Eric con el hecho de que Adam todavía le diga a su mamá que son “amigos”. Y después, con el paso de los primeros episodios, se va acumulando tensión cada vez que Adam es incapaz de comportarse como un ser humano decente. Cuando otro estudiante le hace un comentario homofóbico, ¿cómo lo resuelve? Golpeándolo. Cuando quiere tener sexo con Eric y que sea su pareja quien lo penetre, ¿qué hace? Cerrarse por completo y no comunicar lo que quiere. Es un proceso agotador. Y Eric se lo deja saber. Entonces,para no perder a Eric, Adam empieza a aprender a comportarse como un ser humano decente. Aprende que no está bien expresar su frustración con golpes, aprende a comunicarse (aunque le toque hacerlo de espaldas, mientras las personas no lo están mirando). ¡Hasta aprende a escribir poesía! Es un proceso chistoso. Hagan de cuenta que es como el montaje en el que Rocky aprende a ser boxeador, pero acá es Adam aprendiendo a no ser un troglodita. 

Confirmamos también lo que se sabía desde la primera temporada: que gran parte del poco desarrollo emocional de Adam se debe a que creció con un papá que era absolutamente distante emocionalmente y muchas veces verbalmente abusivo. Y así como hemos ido entendiendo por qué Adam era así, y cómo su papá influyó en él, en esta temporada también empezamos a entender por qué el papá es como es (spoiler alert: ¡es culpa de otro papá emocionalmente distante y verbalmente abusivo!). Esto es interesante: ver cómo los traumas se pueden ir repitiendo generación tras generación, es una de las razones por las que más disfruté BoJack Horseman, por ejemplo. Pero de BoJack aprendí que los traumas generacionales, aunque pueden ser explicaciones, no son una excusa. Que el abuelo de Adam haya sido un señor violento y abusivo que terminó por convertir a su hijo, el papá de Adam, en un señor abusivo, distante y reprimido, no es una excusa para la violencia que Adam le hizo vivir, no solo a Eric, sino a más estudiantes de Moordale. 

Al mismo tiempo que veíamos esta profundización en las historias de Adam y de su papá, Eric se fue de paseo a un matrimonio familiar en Nigeria (en donde la homosexualidad es un crimen). En este viaje no solo se reconecta con su familia y con su herencia cultural, sino que se hace cada vez más consciente de su identidad como hombre gay negro. Allí sale de fiesta a un bar clandestino donde, quizás por primera vez en su vida, se siente rodeado solamente de personas como él y eso, sumado a la sutil actuación de Ncuti Gatwa que me llevó a las lágrimas, le prendió un bombillo en el cerebro y le hizo ver lo que llevaba ya tiempo sospechando: estar con Adam es hacer mucho trabajo emocional gratis para una persona que está muchos años atrás en su proceso de autoaceptación. Eric, como hombre gay con ascendencia africana, como hombre extrovertido, como hombre que disfruta maquillarse y salir a la calle con pintas coloridas, no está para enseñarle cómo ser una persona decente a un muchachito blanquito que nunca lo entenderá por completo. Y, entonces, le termina a Adam. Es una escena triste y me dio pesar, pero también fue una escena necesaria para los dos personajes.

Yo quiero creer que las personas pueden cambiar. En especial los hombres que han cometido actos violentos o abusivos, porque la otra posibilidad (que los hombres violentos sean incapaces de cambiar y que la única solución sea encerrarlos a todos en cárceles) me dejaría sin ganas de vivir en este mundo. Entonces sí, quiero que Adam cambie y que sea una mejor persona, quiero verlo en competencias de perritos y quiero verlo escribiendo poemas, pero eso no significa que quiera verlo con Eric. Por eso estoy convencida de que la mejor decisión que ha tomado Sex Education en estas tres temporadas es separar a estos dos personajes, porque Adam merece un arco narrativo en el que no lo redima el amor romántico sino simplemente sus ganas de ser un mejor ser humano, y porque Eric, que es el personaje más maravilloso de la serie, merece solo felicidad, baile, maquillaje con escarcha, libertad y amor sin barreras.

Juliana Abaúnza nació en Bucaramanga, creció en Barrancabermeja y lleva más de 15 años viviendo en Bogotá. Es comunicadora social con énfasis en producción editorial y ha escrito sobre televisión y cine para medios nacionales, como El Tiempo, Shock, Bacánika, Avianca, Diners, Don Juan, e internacionales como el portal guatemalteco Nómada. Es cofundadora del colectivo feminista Las viejas verdes, un grupo de 8 mujeres que luchan por los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres colombianas. Este año será el lanzamiento de su primer libro, con Editorial Planeta.

3 Comentarios

  1. Leksandrov

    Gracias! Has expresado muy claramente lo que sentí está temporada respecto a los dos. He leído mucho odio hacia Eric por haberse besado con Oba, pero a mí me parece que esto fue escencial para aceptarse cómo es y terminar su relación con Adam, demostrando la madurez emocional que ha aprendido a través de todo lo que ha vivido

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  2. Yulieth Lázaro Quintero

    Excelente, me hizo ver mejor frente a la conclusión que tuve por este accion de Eric. Felicitaciones por su talento, es tan necesario porque no nos dejan con la manera errada que entendemos algunas cosas, sino más bien aterrizan porque tienes mucha razón de lo que hablas. Juzgue un poco mal a Eric creo que como mujer tambien estoy eliminando un poco del machismo que he aprendido.

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  3. Lina

    Waaooo amé esa evolución, tantas enseñanzas y romper esos esquemas del patriarcado que tenemos tan normalizados. Juzgue a Eric de primerazo, pero también vi de una el cómo se sentía y la libertad en aquella fiesta. Cada persona debe ser responsable de sus emociones y no tratar de salvar al otro.

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