Equipo Argentino de Antropología Forense:

¿Por qué el basurero de Cocula es un escenario ambiguo?

Después de que la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) aseguró que se cometieron graves violaciones a los derechos humanos en el ataque contra los estudiantes, el 5 de octubre de 2014, el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), acudió a la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, en cumplimiento a la petición de las familias de los 43 estudiantes y de organizaciones que las han acompañado legalmente: Tlachinollan. Centro de Derechos Humanos de la Montaña de Guerrero y Centro Prodh.

El EAAF se involucró en el Caso Ayotzinapa como un perito independiente. Una de sus primeras acciones fue tomar muestras de ADN a lxs familiares de los estudiantes desaparecidos. Desde un principio, el EAAF puso en duda la versión que apuntaba al basurero, pues no encontraba relación genética entre los restos recuperados en las fosas de Cocula, Iguala y La Parota. 

También se encargó de descartar que tres de los 30 cuerpos hallados en Pueblo Viejo correspondían a los normalistas. A principios de diciembre, cuando la PGR insistía que la identificación de los restos de Alexander Mora confirmaba la ‘verdad histórica’, el EAAF puntualizó que no había pruebas de que los fragmentos óseos provinieran del basurero de Cocula, ya que no estuvo presente y no firmó la cadena de custodia en la recuperación de los hallazgos.

Este dato es relevante porque entre el 27 de octubre y el 6 de noviembre de 2014 el EAAF trabajó con la PGR en las diligencias de búsqueda. Pero a finales de noviembre, encontró una primera irregularidad en el actuar de la PGR, ya que, sin aviso, recogió 42 elementos balísticos en el basurero de Cocula, como se enlistó en el Documento inicial sobre investigaciones en el basurero de Cocula y Río San Juan , publicado el 7 de febrero de 2015. 

En ese mismo año los peritos independientes estuvieron en la exhumación del cuerpo de Julio César Mondragón Fontes como observadores y el 30 de junio de 2016 entregaron sus observaciones respecto al caso particular del normalista. Aunque coincidió con los apuntes de la Procuraduría de Guerrero respecto a la causa de muerte de Julio César (traumatismo craneoencefálico por instrumento contundente), halló un mayor número de lesiones y apuntó que la herida del cuello del joven presentaba huellas de actividad de fauna, pero también sospecha de intervención de instrumento cortante.  

Para febrero de 2016, el EAAF publicó el Dictamen Multidisciplinario Integral sobre el Basurero de Cocula, documento de más de 200 páginas en el que concluyó que la locación referida había estado en actividad desde al menos 10 años en los que tuvieron lugar múltiples eventos de quema.

Sin embargo, no se hallaron “señales de daño o alteración a por la acción de fuego compatible con de exposición a altas temperaturas necesarias para un proceso de quema de 43 cuerpos en la fecha del 26 y 27 de septiembre de 2014”. Además, en el dictamen se reiteró que la PGR había incurrido en irregularidades. 

Otra de las acciones clave del EAAF fue su colaboración con la agencia de investigación de la Universidad de Londres Forensic Architecture y organizaciones de México para la “Plataforma Ayotzinapa”, primera representación visual sobre los hechos de Iguala.