
Este miércoles 15 de abril, Carolina Flores, exreina de belleza de Baja California, fue asesinada en su departamento en Polanco, Ciudad de México, por su suegra, Érika María Guadalupe. Fue el esposo de Carolina quien, el 16 de abril, un día después del crimen, denunció a su madre en la Fiscalía General de la CDMX.
Carolina tenía 27 años. Nació en Ensenada, Baja California. En 2017 fue coronada como Miss Teen Universe Baja California. Conoció a Alejandro durante la pandemia; en 2021 se comprometieron y el año pasado tuvieron a su bebé.
El feminicidio quedó registrado en la cámara del monitor del bebé. Carolina caminaba por su departamento en bata y pantuflas, mientras Érika la seguía, al parecer conversando. Carolina ingresa a una habitación y su suegra la sigue. Las dos salen de la imagen, se escuchan 6 disparos y un grito. Alejandro se acerca con su bebé en brazos y pregunta: “¿qué fue eso?”, “¿qué hiciste, loca?”. Erika le contesta: “Nada. Me hizo enojar, solamente”. Al ver lo ocurrido, Aejandro le dice: “¿qué te pasa, loca? Es mi familia”. Érika le responde: “tu familia es mía, tú eres mío y ella te robó”.
Alejandro alega que se tardó un día entero en denunciar para proteger a su hijo de 8 meses. La madre de Carolina, Reyna Gómez, contó a un medio mexicano que su yerno también le avisó del feminicidio de su hija hasta el día siguiente y por teléfono, mientras hacía la denuncia en la Fiscalía. Ella se ofreció a cuidar al bebé mientras Alejandro realizaba los trámites, pero él se negó. Además, mencionó que Érika había sido hostil con Carolina en ocasiones pasadas, que se enojaba si no le hacía de comer a su hijo.
Actualmente, Erika se encuentra prófuga con una orden de aprehensión en su contra. Alejandro asegura desconocer el paradero de su madre. Aunque la Fiscalía abrió inicialmente la carpeta por homicidio, cambió el delito a la categoría de feminicidio.
Espectacularización del feminicidio y violencia mediática
El video del feminicidio de Carolina no tardó en circular por redes sociales y portales de medios mexicanos e internacionales y, rápidamente, se viralizó, convirtiendo los últimos momentos de vida de Carolina en contenido mediático por views, a pesar de que existen leyes para evitar este tipo de revictimización.
Varias feministas, entre ellas Rita Segato, han señalado cómo los medios de comunicación contribuyen a esta espectacularización de los feminicidios al narrar los feminicidios con detalles, enfatizando el horror y los detalles morbosos, desplazando el foco desde las estructuras que hacen posible el feminicidio hacia el evento como “caso” aislado, despolitizando la violencia y convirtiéndola en consumo.
En el caso de Carolina, por haber sido una reina de belleza, la exposición de detalles íntimos, la insinuación de responsabilidades de la víctima o la estetización de su muerte contribuyen a reinscribir la violencia sobre ese cuerpo, ahora en el plano simbólico, vulnerando la dignidad de Carolina y de su familia, reduciendo a un espectáculo el caso y el problema estructural que reproduce esta violencia, que también incluye a mujeres como victimarias, como en este caso. Es urgente dejar de difundir este video.
En 2025 se registraron 4.848 homicidios de mujeres en México, es decir, un promedio de trece casos diarios. De estos, 672 casos fueron clasificados como feminicidios. Esto significa que al menos dos mujeres son asesinadas en México todos los días por razón de género. Aunque más del 97% de los feminicidios son perpetrados por hombres, existen pocos casos como este, en los que quien comete el feminicidio es otra mujer.
Colectivos feministas, amigos y familia de Carolina realizaron una marcha el sábado 25 de abril en Ensenada, Baja California, para exigir justicia y sanciones para los responsables. “Carolina tiene historia, familia… y merece justicia. Hoy alzamos la voz por ella. Por su vida. Por todo lo que le fue arrebatado. Que su nombre no se borre. Que su historia no se calle”, decía la convocatoria.