October 17, 2025

Violencia vicaria: “Cuando se trata de nuestros hijos nos tocan el punto más frágil” – Cazzu

Cazzu es testimonio de que la violencia vicaria no es algo ajeno. Lo que nos pasa a una, nos pasa a todas. Llevaba mas de un año intentando salir del país con su hija Inti para poder trabajar sin dejar de ser madre.

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Hace unas semanas, en el pódcast Se Regalan Dudas, la cantante argentina Cazzu contó que llevaba más de un año pidiendo permiso para poder viajar con su hija Inti, sin que se lo concedieran. Lo que narró Cazzu es un ejemplo de violencia vicaria. Este martes 14 de octubre, Cazzu llegó a México con su hija Inti, para los seis conciertos de su gira Latinaje. Pudo salir de Argentina con Inti, gracias a un permiso unilateral otorgado por un juzgado.

¿Qué es violencia vicaria?

Es una forma de violencia de género en la que se utiliza a lxs hijxs para hacerle daño a la madre, como un instrumentó de control o castigo. El término fue acuñado por Sonia Vaccaro en 2012. La violencia vicaria suele ir de la mano de violencia económica, psicológica y patrimonial y está profundamente ligada a la justicia patriarcal y revictimización institucional en América Latina.

Cazzu cuenta en el pódcast que llevaba un año esperando que se le otorgara el permiso para poder viajar fuera del país con su hija, ya que los viajes internacionales hacen parte de su trabajo. También relata que, en una mediación, el abogado de Nodal le dijo: “Mi cliente está totalmente enterado de que cuando tenga ganas, ese permiso lo puede revocar.” “Ese hombre me miró a los ojos y sin decirme nada me dijo: “Tenemos el puto control sobre vos y tu hija”, agrega la cantante.

Cuando existe un patrón de control o manipulación del padre a través de decisiones sobre un hijx y la negativa a este tipo de permisos no responde al interés superior de su hijx, sino al deseo de castigar, controlar, limitar la libertad o dañar emocionalmente a la madre, esta acción puede enmarcarse como violencia vicaria o violencia psicológica. Más aún si existen antecedentes de violencia en la relación o de uso de los derechos parentales como herramienta de coerción.

Aunque el episodio se publicó el 2 de septiembre, solo hasta el 15 de octubre, primera fecha de “Latinaje” en México, el abogado de Nodal publicó un comunicado intentando deslegitimar las declaraciones de Cazzu.

En su segunda y última noche de “Latinaje” en CDMX, con el Auditorio Nacional lleno, Cazzu se tomó unos minutos para leer una carta y hablarle a las madres que crían sin apoyo de los progenitores de sus hijxs: “Esta canción que viene a continuación la quiero dedicar diferente esta noche. Esta canción la quiero dedicar a todas las mamás que crían solas a sus hijos”. También dijo: “Cuando se trata de nuestros hijos nos tocan el punto más frágil”. La cantante reiteró que no recibe ayuda del progenitor de su hija: “Yo, al igual que muchas de ustedes, no solo no recibo ayuda, sino que recibo ataques” y agregó “Esta lucha es de todas nosotras”.

México es uno de los países latinoamericanos que avanza en un marco legal para combatir la violencia vicaria. Sin embargo, su implementación sigue enfrentando obstáculos. Ya se tipificó en Aguascalientes, Baja California, Campeche, Hidalgo, Michoacán, Puebla, Sinaloa, Sonora, Tamaulipas, Tlaxcala, Yucatán y Zacatecas y, en enero de 2024 se incorporó la violencia vicaria a la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, el Código Civil Federal y el Código Penal Federal en materia.  

En Colombia, la violencia vicaria aún no está tipificada como un delito y carece de rutas claras de atención dentro de la institucionalidad. Esto dificulta su prevención, el acceso a la justicia y la generación de datos oficiales que permitan dimensionar su impacto, como se señaló recientemente en el Concejo de Bogotá, ciudad que reporta la mayor cantidad de casos en el país y desde donde avanza un proyecto que busca visibilizar esta violencia.

En Argentina aún no hay sanción legal definitiva del proyecto de Ley que busca tipificar la violencia vicaria como delito autónomo. El reciente doble femicidio de Luna Giardina y Mariel Zamudio, en Córdoba, Argentina, a manos de Pablo Laurta revela cómo la violencia vicaria se refuerza en narrativas negacionistas de las violencias de género y la estigmatización de las denuncias.

Miles de mujeres en América Latina son víctimas de este tipo de violencia de género a diario, cuando las custodias de sus hijxs y otros trámites legales  se convierten en herramientas de sometimiento. La mayoría de ellas no recibe ningún tipo de apoyo de los progenitores, pero sí ataques, como afirmó Cazzu.

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