
Entre la Amazonía y la Orinoquía colombianas se encuentran las cuencas de los ríos Amazonas y Orinoco, se concentra una parte significativa de la biodiversidad nacional y habitan pueblos indígenas, comunidades campesinas y afrodescendientes que han construido históricamente su vida alrededor del territorio que, además, han cuidado y defendido desde siempre, ante las ausencias del Estado. Pero la región también enfrenta profundas tensiones derivadas del conflicto armado, la deforestación, la explotación de recursos naturales y disputas por el uso del suelo.
Por décadas, la historia que nos han contado sobre estos territorios y sus habitantes ha estado marcada por la distancia y por intermediarios, con poco espacio para las voces de sus protagonistas. De esas grieta narrativa nace El Cuarto Mosquetero (ECM), una organización de comunicación y periodismo alternativo y popular. Lo que comenzó en 2015 como un proceso de formación comunicativa con niños, niñas y jóvenes en barrios de Villavicencio (Meta), terminó convirtiéndose en un medio de comunicación feminista e independiente que acompaña a las comunidades de la Amazonía y la Orinoquía, lo que el medio llama la “Amazorinoquía”, amplificando las voces de la pluriculturalidad.
¿Pueden la comunicación y el periodismo independiente ser una herramienta de transformación social ahí donde los medios masivos y, a veces ni el Estado, llegan?
Conversamos con Lina Álvarez, cofundadora y directora de El Cuarto Mosquetero (ECM) sobre estas preguntas, el camino que ha recorrido el proyecto, los retos de sostener un medio independiente desde las periferias, las formas de mantenerlo vivo y la importancia de seguir construyendo un periodismo que visibilice las comunidades y contribuya a la defensa de los derechos humanos, la paz y el territorio. Esta es su historia.
Volcánicas: ¿Cómo y para qué nace El Cuarto Mosquetero?
Lina: ECM nace en 2015, a partir de una combinación entre el deseo de trabajar con comunidades y la experiencia que yo ya tenía (trabajando) en la prensa escolar. No inició como un medio de comunicación, sino que empezó con los procesos de reporteritos reporteritas populares, yendo a los barrios para enseñarles a trabajar desde la comunicación y hacer un buen uso del tiempo libre; enseñarle a los niños, niñas y jóvenes sobre apuestas de construcción de paz, género y defensa del territorio. En ese proceso empecé a invitar a algunas compañeras y compañeros de la universidad en la que yo estaba, y ahí es cuando se une Melisa Quiroga a esta iniciativa. Después de eso, otras personas, especialmente jóvenes, incluso de otras universidades, empezaron a aportar y a sumarse a ECM, de manera que nos fuimos convirtiendo en una colectividad.
Fueron las mismas comunidades en donde estábamos trabajando quienes nos dijeron que tenían esa necesidad de tener un medio de comunicación que amplificará verdaderamente sus realidades. En ese tiempo estaban viendo mucha estigmatización, que ustedes saben que es lo normal cuando uno exige sus derechos humanos, y no estaban narrando correctamente la lucha que venían adelantando en torno a su posibilidad del derecho a la vivienda. Por eso decidimos tener ese trabajo de base con las comunidades, pero a la vez crear ECM como medio de comunicación. Así es como nacemos en la ciudad de Villavicencio, sin en un primer momento querer ser en su mayoría mujeres jóvenes, sino que fue algo que se fue dando hasta que luego pues identificamos que era también una necesidad poder tener espacios seguros para nosotras e identificarnos además desde un periodismo feminista.
Volcánicas: ¿A nivel personal y profesional, cómo fue pasar de ser una radio comunitaria a una agencia de noticias?
Lina: Fue un trabajo complicado. A uno nunca le enseñan todas las habilidades que se necesitan para, además de hacer periodismo, tener un medio de comunicación. Entonces en un primer momento fue sobre todo gracias a la ayuda de nuestras familias. También hay cierta disciplina que se requiere para poder levantar un medio cuando son pocas personas. Teníamos que levantarnos muy temprano y dormir muy tarde para poder trabajar, ir al campo. Además, nosotras mismas solventamos esos gastos. ECM más que tener ingresos, nos estaba generando gastos. En ese momento era o levantar el medio o gestionar, y obviamente gestionar todavía no era una de nuestras habilidades. Fue un proceso lento, pero logramos ir afianzando las relaciones con las comunidades, que creo que es lo más importante. Pudimos, con la suma de voluntarios, lograr que el proyecto se fuera sosteniendo en el tiempo y fuera creciendo
Entonces pasamos de trabajar solo en Villavicencio a empezar a trabajar en municipios aledaños. Con el tiempo trabajamos en toda la Meta y así sucesivamente en otros departamentos de la Orinoquía. En el proceso fuimos conociendo organizaciones, por ejemplo, Fondo Lunaria que apoya a mujeres jóvenes que trabajan apuestas feministas y otras organizaciones que fueron creyendo en nosotras y nos fueron fortaleciendo no solo económicamente sino también técnicamente.
Volcánicas: ECM ya tiene presencia en 28 departamentos de Colombia. ¿Cuéntanos cómo empezaron a expandir el alcance y trabajar con comunidades en otros departamentos?
Lina: Somos el único medio de comunicación alternativo y popular que hay en la región. Se generó una relación de confianza con las comunidades, en la forma en la que nosotras hacíamos periodismo, un periodismo cercano, empático, que realmente permitía la participación de ellas a la hora de construir los contenidos y visualizarlos. Eso hacía que se fuera corriendo la voz de que podían confiar en nosotras.
Hizo que la gente nos llamara y nos permitiera cada vez llegar a más lugares, porque hay lugares en los que nosotras trabajamos que no entra la institucionalidad, por ejemplo, en zonas del sur del Meta, donde hay conflicto armado. Como nosotros nunca hemos tenido un problema de orden público son las comunidades quienes nos llaman y buscan.
Para nosotras fue muy importante poder hacer ese proceso de tejer confianzas. Es lo que nos permite movernos en muchos territorios e incluso también poder garantizar llegar a esos territorios, porque en los momentos en que no hemos tenido financiación han sido las mismas comunidades las que de alguna manera se inventan formas de que nosotras podamos llegar allá como hospedaje solidario, alimentación, con ese tipo de garantías para que podamos hacer los cubrimientos.
Volcánicas: ¿Por qué es importante que exista un medio como ECM en regiones como la Amazonía y la Orinoquía?
Lina: Yo creo que es importante porque hay dos realidades. Por un lado, hay territorios que están muy silenciados. Al no saber qué está ocurriendo allí, son más propensos a las diferentes violaciones de derechos humanos por parte de todos los actores, tanto legales como ilegales. Porque cuando, de alguna manera, se está en una situación de aislamiento, es mucho más fácil que se vulneren los derechos de las comunidades que allí habitan. Que no haya vida digna, que no haya territorios en paz, que no haya acceso a derechos humanos, que haya mucha estigmatización. Entonces es importante cambiar eso y cambiar incluso la narrativa, no solo mostrar las problemáticas, sino mostrar esas iniciativas y esas narrativas que se están construyendo en torno a otras apuestas comunitarias.
Pero por otro lado, es importante por las mismas necesidades que existen para los medios regionales a la hora de no poder diversificar sus ingresos. Siempre se les ha enseñado que se vive a través de la pauta, y eso hace que haya muchas limitaciones en hacer control social y en visibilizar hechos de corrupción o violaciones de derechos humanos. La libertad de prensa en ocasiones se ve limitada por la pauta, y en la región se ve mucho porque las únicas instituciones que pautan son las gubernamentales. Por eso, un medio de comunicación que desde el principio se para desde una bandera de la independencia y que se sitúa desde la comunicación alternativa y popular, lo que significa que nuestros contenidos son construidos por, con y para las comunidades, pues permite otro tipo de relacionamiento y otro tipo de forma de trabajar en los territorios.
Volcánicas: Hablemos sobre los retos para sostener un proyecto como este, que es sin ánimo de lucro, y su experiencia de financiación. A la gente no le gusta mucho hablar de dinero y finanzas pero a nosotras nos parece fundamental, necesitamos aprender de financiación y sostenibilidad. ECM ha trabajado con FON, que es una iniciativa internacional creada a partir del Fondo de Apoyo a las Organizaciones Feministas (FSOF) del gobierno francés que acompaña a organizaciones feministas en África, Europa y América Latina con recursos económicos. ¿Qué nos puedas contar sobre esto?
Lina: A lo largo de estos años una de las debilidades más grandes o de los retos más grandes que hemos identificado es ser sostenibles. Cuando tú no dependes de la cuota publicitaria, que es lo que más se mueve en los medios regionales, se hace muy difícil la sostenibilidad del equipo. Nosotras empezamos a aprender un poco sobre modelos de negocio y sobre cómo diversificar, fuimos fortaleciendo nuestra capacidad de gestionar recursos de cooperación internacional y proyectos, y en ese proceso conocemos a FON. A Partir de un relacionamiento previo que ellos tenían con una organización que siempre nos ha apoyado, que es Fondo Lunaria, pues llegaron a nosotras a hacernos la invitación de aplicar a un proyecto para fortalecimiento organizativo y fuimos seleccionadas.
Nos acompañaron durante aproximadamente dos años e incluso un poco más. No solo con un recurso económico, sino también con fortalecimiento técnico. Además de brindarnos diferentes capacitaciones, incluso nos ayudaron a crear la política de seguridad digital y física, que en nuestro caso es tan importante por los servidores en los que nos movemos, entre otras cosas.
Para nosotras fue un apoyo muy significativo e importante, y aunque el programa está llegando a su fin, esperamos que tenga como continuidad para que más organizaciones de mujeres, jóvenes, medios de comunicación independientes, entre otras apuestas, puedan contar con ese fortalecimiento que creo que también en épocas donde la cooperación está en crisis es tan importante.
Otra de las cosas importantes que nosotros identificamos con su apoyo es que fue un proyecto a largo plazo. La mayoría de las veces los proyectos son por determinados meses, entonces que nos acompañararan a largo plazo nos dio una capacidad administrativa, en términos de poder demostrar ejecución para poder aplicar a proyectos más grandes.
Además, para nosotras fue valioso que desde el primer momento nos preguntaron cuales eran las actividades que queríamos fortalecer, proponíamos sin tantas restricciones. Nos hicieron acompañamiento en fortalecimiento administrativo, contable, para tejer redes con otras organizaciones que estaban trabajando a nivel nacional, también sobre temas de derechos sexuales y reproductivos, de erradicación de violencia basada en género, entre otras.
También gracias a FON logramos el registro de marca, porque en este caso se hizo el contacto con una organización de abogados que trabajan temas pro bono, que le dio nuestro caso de una firma y la firma nos acompañó de inicio a fin hasta poder tener el registro de marca. Si bien nosotras podíamos seguir trabajando sin necesidad de esto, es un tema como de garantías del nombre y de todo lo que hemos construido a través de lo que representa ECM para nosotras.
Este tipo de proyectos normalmente organiza diferentes intercambios de experiencias para que se reúnan tanto el equipo de FON, como las organizaciones que están siendo beneficiarias en el momento. En el marco de esos encuentros se hacen capacitaciones, se aprovecha para generar el proceso de fortalecimiento organizativo, para generar alianzas con esas organizaciones que hacen parte. También se hicieron como encuentros de incidencia, de poder mostrar el trabajo realizado. Se hicieron eventos en la Embajada de Francia y hubo diferentes actividades no solo para el fortalecimiento sino también para la visibilización de las apuestas.
Hay un presupuesto por año para poder tener la garantía de ejecutar las actividades que nosotras adelantamos que, como te contaba, por un lado es la parte periodística, pero por otro lado es la parte de las apuestas formativas que tenemos con las comunidades, en los procesos de reportería y en las escuelas itinerantes.
Nosotras, durante ese tiempo, por ejemplo, estuvimos haciendo seguimiento y sensibilización sobre lo que representaban los programas PDET (Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial) en municipios seleccionados, en este caso tras la firma del Acuerdo de paz, por ejemplo al sur del Meta y Guaviare. Y allí, a parte de hacer ese proceso de sensibilización y escuelas con las comunidades, también generabamos contenidos periodísticos co-creado de manera participativa. También estuvimos haciendo seguimiento a todo lo que representa el acceso a la ruta de atención ante casos de violencia basada en género. Y así como una serie de acciones que permiten nuestra presencia en el territorio, dejar capacidades instaladas y a su vez amplificar lo que está aconteciendo en cada uno de estos lugares. Entonces, el poder tener los recursos económicos para poder hacer estas actividades, pero a la vez fortalecer el tema de equipos, fortalecer el tema administrativo, tener para pagar el salario del equipo, es una seguridad.
Volcánicas: ¿Qué expectativas tiene ECM actualmente?
Lina: Nuestra expectativa es poder seguir trabajando a largo plazo. Ya completamos 11 años de existencia y esperamos poder seguir haciéndolo, porque no es solo una apuesta momentánea, sino es un proyecto de vida y no solo mío al haber creado ECM, sino de muchas personas que se han ido enamorando de esta apuesta, que se han vinculado en este proceso y están dándolo todo para que eso siga funcionando.
Hay otras organizaciones y procesos que están naciendo, y sabemos que hay procesos que nacen y mueren todo el tiempo porque la sostenibilidad es bastante compleja cuando se habla de temas de derechos humanos, entonces esperamos que todas estos nuevos procesos que están surgiendo puedan encontrar precisamente esas organizaciones que ya tienen más experiencia o estas apuestas que hay de fortalecimiento organizativo, que adelanta la cooperación, que adelante incluso a veces el Estado o otras instituciones para que puedan tener ese fortalecimiento a largo plazo.
Es mucho más fácil cuando somos muchas construyendo y tejiendo de manera conjunta, a cuando estamos solas y hay más posibilidad de que puedan callarnos. Entonces nosotras sí creemos que deben surgir muchos más procesos, más que pensar que somos competencia, es pensar en que podemos tejer y construir de manera colectiva.
Volcánicas: ¿Cómo puede la gente apoyar el trabajo de ECM?
Lina: La invitación es a, en primera medida, conocernos y entender que hay otras formas de hacer comunicación y periodismo a lo que la prensa tradicional nos ha enseñado. En muchas ocasiones, lo que nosotras hacemos se tilda como activismo y de alguna manera se le quita el valor y la importancia. Pero creo que con los años esto se ha venido transformando y ha venido demostrando la responsabilidad que tenemos quienes nos dedicamos a hacer comunicación y periodismo. No es solo ser un megáfono de instituciones o de ciertos acontecimientos que van ocurriendo en el día a día, sino poder también incidir en apuestas de transformación social.
Nosotras trabajamos en un territorio que es bastante complejo por la realidad de conflicto armado, de conflictos socioambientales y también de violencias machistas, como son territorio de la Amazonía y la Orinoquía, y por eso la importancia de que puedan informarse y conocer la realidad de estos territorios desde otro tipo de medios de comunicación alternativa y popular, en este caso como lo es ECM.
Si quieres apoyar el trabajo de El Cuarto Mosquetero, puedes donar aquí.