March 15, 2026

¿Por qué marchamos más de 3.000 mujeres este #15M en Bogotá?

Más de 3.000 mujeres marcharon este domingo 15 de marzo en Bogotá para exigir justicia de cuidados y vidas dignas.

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Fotos de Victoria Holguín

Porque sostener la vida también es trabajo y nuestros derechos siguen en disputa, este domingo 15 de marzo más de 3000 mujeres nos movilizamos en Bogotá, a una semana del 8M, Día Internacional de las Mujeres Trabajadoras. La razón para desplazar la conmemoración una semana fue la jornada electoral del 8 de marzo. 

La movilización partió de la estación de TransMilenio Minuto de Dios, alrededor de las 11 de la mañana, con destino al Parque Villa Luz, y finalizó sobre las 3 de la tarde, con un despliegue innecesario de fuerza pública (ESMAD/UNDMO). 

¿Por qué marchan las que marchan? 

Volcánicas estuvo en la movilización y le preguntó a algunas de las mujeres y jóvenes que marcharon, por qué lo hacían. 

“Yo marcho por convicción propia, porque me gusta hacer parte del cambio mediante mi colectivo”, nos dijo una representante del colectivo La Oveja Arisca. “Porque, si bien ya hemos ganado varias cosas, todavía nos falta mucho. Nos falta tener esa seguridad en todos los espacios que ocupamos y tener garantías de que todas las mujeres que lleguen a esos lugares lo hagan por y para las mujeres también”, nos contestó una integrante del colectivo Censurados. “Porque el plan de acción de la política de género sigue siendo débil, fragmentado y carente de compromiso administrativo”, fue la respuesta de una estudiante universitaria. 

Estas fueron otras de las razones que nos dieron otras jóvenes marchantes: “Hoy estamos marchando para que nuestra nené de la casa no tenga sus alas manchadas”. “Por los derechos de todas y porque también he pasado cosas y mis amigas han pasado cosas y quiero justicia para todas y crear un mundo mejor”. “Porque estamos cansadas de tanta mierda patriarcal. Porque merecemos ser libres, visibles. Porque merecemos estar tranquilas en las calles y porque merecemos tranquilidad en cualquier espacio.” “Porque sostener la vida no puede seguir siendo una responsabilidad individual”.

Otra participante de la movilización y estudiante de la Universidad Nacional, explicó que “ la creación de protocolos no es suficiente. Tenemos que dejar de pensar en las violencias cuando han sucedido. Lo que tenemos que hacer es erradicar, evitar que sucedan, y esto, como ya lo dijimos, es una responsabilidad colectiva que no nos concierne únicamente a quienes nos reconocemos como feministas. No es solo nuestra responsabilidad y estamos agotadas de estar solas en esto. Necesitamos sentir que nuestras vidas y nuestro bienestar importan y las universidades deben comprometerse con ello de manera integral y vinculante. La autonomía universitaria por la que se aboga actualmente en la Universidad Nacional a través del proceso de la constituyente debe ser feminista, interseccional, o no será.”

Una deuda histórica con las trabajadoras

“Por la justicia de los cuidados y condiciones de vida digna. Feministas diversas, populares y soberanas en manada” fue la consigna de este año, concertada por la plataforma Somos un Rostro Colectivo, que convocó la marcha.

La movilización centró sus demandas en la Justicia de los Cuidados, la soberanía sobre los cuerpos y condiciones de vida dignas. Las cifras en Colombia revelan una brecha de desigualdad alarmante que sostiene el sistema actual a costa del tiempo y la vida de las mujeres:

  • Mientras los hombres dedican 3 horas y 12 minutos al día a labores de cuidado, las mujeres dedican 7 horas y 35 minutos. En el campo, esta cifra asciende a casi 9 horas diarias, lo que constituye una pobreza del tiempo enorme.
  • El desempleo femenino se sitúa en un 11,4%, frente al 7% en hombres. Además, solo el 12,1% de las mujeres logra acceder a una pensión, condenando a la mayoría a una vejez sin autonomía económica, que es una puerta para las violencias machistas (enero – diciembre de 2025).
  • Además, el 20% de las mujeres jóvenes en Bogotá reportan haber sufrido violencia o acoso en sus entornos laborales, haciendo más difícil nuestra participación en escenarios laborales. 

Emergencia por violencia machista e impunidad

La movilización también puso la crisis de violencia que enfrentan las mujeres, niñas y diversidades sexogenéricas en el país, en el centro de la jornada. Los datos del cierre de 2025 y el inicio de 2026 son desoladores: más de 620 feminicidios en 2025 y al menos 28 en lo que va de 2026.

En Bogotá, las cinco localidades con las más altas tasas de violencia de género contra las mujeres son Kennedy, Ciudad Bolívar, Suba, Engativá y Usme. La mayoría de los delitos contra las mujeres siguen sin condena; el 90% de los casos permanecen en la impunidad, constituyendo una forma de violencia institucional y una complicidad del Estado y de la sociedad. En ese sentido, la búsqueda de justicia también termina siendo una carga que las mujeres, feministas y colectivas asumen, ante la inoperancia del Estado.

Por eso marchan las que marchan. Porque sostener la vida y los reclamos por justicia no pueden seguir siendo una carga individual ni una condena silenciosa. Mientras el Estado no garantice vidas dignas, justicia y seguridad para todas, el espacio público seguirá siendo el lugar para recordar y reclamar esas deudas. Así registró la movilización la fotógrafa Victoria Holguín:

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