
Nancy Estela Godoy tenía 52 años. Era docente y directora suplente de la Escuela Rural N.º 626, que funciona dentro de la estancia El Curupí, en el paraje El Malezal, provincia de Corrientes. Vivía en la ciudad de Esquina y para llegar a la escuela debía hacer un trayecto de varias horas, en camioneta y a caballo, que se complicaba con las lluvias. Se quedaba allí durante la semana y regresaba a su casa los viernes. El 7 de octubre fue la última vez que su familia supo de ella vía Whatsapp desde la escuela. Debía volver el viernes 9 y no lo hizo.
Su cuerpo fue hallado tres semanas después, el miércoles 28 de octubre, en una zona de difícil acceso dentro de la misma estancia. La policía llegó al lugar gracias a una referencia aportada por una persona vinculada a los detenidos. Cerca del cuerpo encontró su teléfono celular y un bolso con pertenencias. El cuerpo fue trasladado al Instituto Médico Forense de Corrientes, donde el jueves 29 comenzó la autopsia, que deberá establecer la causa y la fecha de la muerte.
La Fiscalía mantiene como hipótesis que Nancy sufrió una agresión sexual antes de ser asesinada, aunque las circunstancias exactas del crimen y su posible móvil todavía deben aclararse mediante pruebas periciales.
Las cinco personas detenidas son Ireneo Zarza y Felipe Dionisio Sandoval, capataces de la estancia El Curupí, señalados como presuntos autores materiales del feminicidio; Nahuel Rojas, inicialmente imputado por encubrimiento agravado y luego acusado como coautor del feminicidio; su pareja, Rosa Leguizamón, vecina de la escuela que solía acompañar a la maestra a caballo en sus traslados y en cuya casa ella llegó a alojarse, imputada como coautora de homicidio simple; y Ernesto Bordón, un peón acusado de falso testimonio.
La Justicia dictó prisión preventiva para los imputados mientras continúa la investigación para determinar la responsabilidad de cada persona.
Los hijos de Nancy, Adán, Sebastián y José, se pronunciaron sobre el crimen. Denunciaron que la familia fue «destratada» por el Poder Judicial de Esquina desde el primer día, que recibió poca información durante la búsqueda y que se enteró del hallazgo del cuerpo por las redes sociales y los medios antes de que las autoridades se lo notificaran. Exigieron justicia, la máxima pena para los responsables y que no haya impunidad para los asesinos ni para sus cómplices.
La precarización de la docencia en zonas rurales
El caso también puso bajo la lupa las condiciones precarias y de aislamiento en las que Godoy trabajaba y los niños estudiaban. Según una investigación publicada por ANRed, el 15 de agosto la docente escribió una carta en la que denunciaba el deterioro de la escuela: la falta de agua, los baños inutilizables, los techos dañados y la presencia de roedores y murciélagos. El documento también llevaba las firmas de madres, padres y vecinos. Estas denuncias abrieron interrogantes sobre la respuesta de las autoridades educativas. Aún debe establecerse qué actuaciones institucionales se realizaron y si existe alguna relación entre esas quejas y el crimen.
Tras conocerse la noticia del feminicidio, la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA) convocó para este jueves 29 de octubre a un paro nacional docente y a una jornada de duelo, con movilizaciones, actos y otras acciones públicas para exigir justicia. La organización reclamó una investigación «exhaustiva, transparente y sin demoras» y pidió que los gobiernos provincial y nacional asuman sus responsabilidades frente a la precariedad, la desprotección y el aislamiento en que trabajaba la maestra.
Las protestas se extendieron a distintas localidades. En Esquina, docentes, familiares y personas cercanas a Godoy marcharon para reclamar el esclarecimiento del crimen, mientras que las organizaciones gremiales impulsaron acciones en otros puntos del país. En Buenos Aires hubo movilizaciones frente al Obelisco y hacia la Casa de Corrientes. Las protestas convirtieron el caso en una demanda colectiva de justicia, de mejores condiciones de trabajo y de protección para quienes ejercen la docencia en zonas rurales.
El feminicidio de Nancy puso en primer plano tanto la violencia contra las mujeres como el abandono institucional que ella había denunciado antes de ser asesinada.
¡EXIGIMOS JUSTICIA PARA NANCY!