julio 25, 2023

Manifiesto 3.0: contra el feminismo blanKKKo. Sobre la insuficiencia del sujeto prieto–trans y negro, cuestionando los límites éticos de los activismos en el paradigma del capital

“Hay que sacar debajo de la mesa el pacto político, racista, biologista y CISheterosexual del feminismo. Es urgente develar, que si bien es cierto que hay un contrato social sostenido por el androcentrismo masculinista y patriarcal de varones blancos, también hay otro pacto de mujeres blancas, blanqueadas, que sostiene un saber moral feminista que ve desde las alturas a los, les y las no–humanas del mundo.”

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Llevamos más de un siglo preguntándoles: ¿acaso yo no soy una mujer? Una pregunta por demás retórica, porque sabemos que hay lecturas corporales que nos colocan por debajo del ser, una lectura que parte desde una colonialidad de la mirada, que es binaria y que violentamente nos clasifica en el binomio “mujer y hombre”, categorías construidas por occidente para clasificarnos dentro del heterocapitalismo biológico; sí, históricamente los cuerpos que hemos desobedecido ese orden de control, hemos sido una anomalía, la mano de obra barata para la economía mundial, lxs vencidxs , lxs dominadxs, lxs desplazadxs de nuestros territorios, mientras que al mismo tiempo nos construyen como no humanos. 

Todas las categorías ontológicas y epistemológicas de Occidente que funcionan en lógica binaria desde la cis–imposición, se construyeron de manera violenta en territorios colonizados, entre muchas otras, especialmente las categorías sexo–genéricas, que funcionan como cárceles y lugares de control. 

Fuera, máscaras, ser mujer no te hace oprimida, esa narrativa que reza sin análisis contextual y situado alguno, sin ubicarse en el territorio de la raza, la clase, la experiencia, las fronteras, las expresiones y vivencias de sexualidad, es propaganda colonial, narrativas colonialistas de mujeres blancas, que en nombre de su superioridad moral “de mujer blanca/blanqueada occidentalizada y liberada”, construyen la falsa narrativa que todas las mujeres del mundo a secas, sufren violencia por el simple hecho de ser mujeres, olvidándose de las amas y de aquellas mujeres blancas, que gracias a su blanquitud validan los pactos de raza y clase, que ostentan con sus iguales varones blancos y con la institucionalidad del Estado y sus ONG nortecentradas de agendas liberales que hablan POR e instrumentalizan las experiencias desbordadas y en jaque por la matriz CisheteroColonial capitalista que gobierna y organiza el mundo. 

No solamente hay que destruir el machismo y el patriarcado colonial, sino también la feminidad blanca impuesta como único horizonte de expectativa y de liberación para “todas” las mujeres del mundo, hay que destruir su feminismo blanco victimista que instrumentaliza la categoría mujer para justificar las violencias discursivas que ejercen sobre otras subjetividades no plenamente humanas, que son insuficientemente mujeres y hombres…Hay que decir “NO MÁS” a ese feminismo blanco que es el guaracárcel de las Leyes de Burgos, que impone y exporta una moral de feminidad propia de las amas, una feminidad que niega lo trans, lo negro, lo indio, la mariconería, lo difuso, y se aferra a la Cis–hetero–sexualidad de género que mantiene al feminismo blanco, racista, transfóbico y colonial, como narrativa necesaria, mesiánica, moralmente superior y salvadora de las otras vidas incivilizadas del mundo. 

Es urgente dejar de ocultar, que ciertas mujeres con privilegios de raza, sexualidad y clase se benefician voluntaria o involuntariamente de las violencias racistas, clasistas, heteroCISsexistas y coloniales presentadas cotidianamente en cada una de nuestras dimensiones de vida. Seremos concretas: es inadmisible, y ya no soportamos más este feminismo facho de derecha que es abiertamente racista, ilustrado, capacitista, clasista, gordofóbico, norte–euro–gringo–centrado que tiene el PDF rancio y blanco de simone de beauvoir, mary wollstonecraft, La habitación propia de Virginia Woolf, habitación que no todas tenemos, ni podremos tener, y las racistas actuales de mujeres nefastas transfóbicas y colonadescendientes como Amelia Varcárcel. Es urgente botar esta teoría de las amas a la basura, NO MÁS. 

No hemos entendido que la exportación de estas teorías, desubicadas, desactualizadas, son el punto de vista y la historia de las mujeres blancas europeas, no de una, derivado de su obsesión de tener un sujeto encerrado y definido dentro de los marcos de la cisgeneridad y blanquitud, son las teorías que alimentan la transfobia, el racismo y el clasismo dentro de la matriz de opresión. A pesar de su evidente colonialidad, vemos cómo estas son las citas, los referentes, la historia del feminismo que cuenta. Nos duele ver que el paradigma liberal del empoderamiento de la mujer–cis–blanca/blanqueda deseosa de un cuarto en la casona del  ama y el amo, dentro del capitalismo y en la modernidad colonial de las mujeres sin apellidos, es la agenda que prolifera en un contexto como México. Vemos que se habla de un feminismo dependiente, colonial, blanco, hegemónico, moderno, donde se replica la linealidad de progreso de la blanquitud, donde el norte, sus teorías, narrativas, y mujeres, son el horizonte al cual todas debemos de seguir para ser realmente liberadas y verdaderamente feministas, es un feminismo donde las trabas, negras, indias, prietas, gordas, putas, trabajadoras sexuales, perras en calor y desbordas de la humanidad, definitivamente no cabemos, y la verdad, a estas alturas del juego, tampoco nos interesa caber. Cualquier lugar donde se tenga que construir una anexo para estar, no es un lugar de liberación, sino de encierro y dolor. 

Es urgente dejar de oír a las blancas, ya necesitamos abolir el feminismo blanco–transfóbico que universaliza las experiencias de las mujeres desde el biologismo como una historia única, quien cuenta y valida una historia única está destinado a dejar de ser, porque la realidad es que no somos iguales, ni entre las cis, ni entre las trans ni en este mundo que de pleno es un error derivado de la profunda colonialidad que lo gobierna. Esa her–cis–story contada por las blancas e impuesta en lógica evangelizadora, tal cual lo hicieron sus ancestros colonos y amas esclavistas, se debe dejar de escuchar. 

es urgente denunciar el feminismo blanco que alimenta las narrativas transfóbicas en los sures, la transfobia no es una situación fortuita, es una violencia patriarcal y colonial pensada desde la blanquitud, el elemento sine qua non que se convierte en la piedra angular del feminismo blanco en su pretensión de universalidad, universalidad que es el verdadero borramiento terraplanista de experiencias otras, conocimientos situados, pluralidades encarnadas y sentipensares geolocalizados de prietas, negras, trabas, putas y perras del mundo. 

Las terfas hablan de borrado de mujeres, pero ¿quién borra a quien? ¿Borras las personas trans con apellidos que ejerciendo su autonomía y poder decidieron nombrarse contra todo mandado y canon colonial para vivirse trans en un mundo CIS que nos quiere muertas y desobedeciendo el régimen clínico de la ciencia occidental cis—patriarcal? ¿O las mujeres cis–blancas–blanqueadas racistas que en vez de oponerse a la policía, la abrazan y les dan flores, que en vez de oponerse al Estado y a sus aparatos ideológicos, los buscan para estar represetadas en él o las transfóbicas racistas que en vez de abrazar la pluralidad de existencia de las mujeres, construyen un ideal regulatorio blanco, esencialista y biologicista que excluye a quienes nos hemos escapado de la plantación de la cis—sexualidad y del binarismo cis–categorial que posibilita el capital y el control binario de nuestras vidas? 

El feminismo blanco hegemónico que se propaga como doctrina social de la iglesia en nuestros contextos racializados, es un feminismo que sí o sí, necesita del biologismo, de la ciencia occidental de la clínica del saber blanco, de la colonialidad del saber, de la imposición de la idea del dismorfismo sexual, de la negación de la invención del sexo como un hecho atravesado por el poder y la colonialidad moderna de género  –pensando en María Lugones –, para sostener la premisa fundamental de que las amas y las calibanas del tercer mundo son “hermanas”unidas de nacimiento por el nombramiento clínico de lo que trae entre las piernas. Las colonasdescendientes se han propuesto la evangelización del feminismo universal como la teoría de liberación y civilización más emancipada, que piensa en pares, por un lado, criminaliza a todo cuerpo no cis–femenino–blanco y por otro, beatifica a todas las mujeres –cis –blancas –blanquedas, borrando apellidos y lugares de eunciación.

Los postulados cristianos del dimorfismo sexual y el binarismo género de Adán y Eva, los cuales son excluyentes, coloniales y sectarios, es lo que posibilita en parte el error de mundo que in –vivimos, donde las vidas negras, discas, trans, prietas, perras, gordas, insuficientes en la humanidad no cabemos. Sin dimorfismo sexual impuesto por la colonialidad, no hay binomio mujer y hombre, tampoco sistema sexo –género, ni heterosexualidad obligatoria, ni régimen heteroCis, del cual se desprende el sostenimiento de las instituciones del Estado, el militarismo, la policía, la cárcel y ciudadanía de bien junto al heterocapitslismo, la familia nuclear que alimenta la fábrica y el capital en sí mismo, es decir, todo lo que define este planeta.

El feminismo blanco, transfóbico, racista, capacitista, universalista, moderno, colonial, etc. tan de moda que sostienen colectivas universitarias en México, integrantes de partidos políticos oficiales y organizaciones de la sociedad civil blancas, abolicionistas del trabajo sexual y terfas, que prolifera en redes y que agrede a mujeres trans en marchas feministas que se juran como los espacios más seguros, son una pieza narrativa planeada, parte de los valores tradicionales del “orden natural de las derechas” y parte fundamental de la colonialidad del planeta, ese feminismo, a pesar de que nosotras no somos feministas, debe ser destruido, combatido y de una vez por todas, desmantelado como una de las patas que sostiene la casa del amo y la ama. 

Hay que sacar debajo de la mesa el pacto político, racista, biologista y CISheterosexual del feminismo. Es urgente develar, que si bien es cierto que hay un contrato social sostenido por el androcentrismo masculinista y patriarcal de varones blancos, también hay otro pacto de mujeres blancas, blanqueadas, que sostiene un saber moral feminista que ve desde las alturas a los, les y las no –humanas del mundo. 

La autodefensa siempre es legítima, nuestras ancestras no se liberan pidiendo permiso. Si nos pegan vamos a responder. Que mujeres transfóbicas golpean y amenacen la integridad física y personal de nosotrans, es violencia patriarcal. No nos quedaremos de manos cruzadas, tampoco pondremos la otra mejilla porque católicas no somos. Como bien apuntó Fanon en su momento, la colonización fue un fenómeno violento, no esperen que descolonizar la sexualidad, nuestras carnes, nuestras identidades y desmantelar el régimen binario blanco heterocapialista, sea con “flores y bombones”, el romanticismo ya fue y la paz nunca ha sido. Las terfs son las supremacistas de la cis –sexualidad –identitaria, ya hemos demostrado cómo prefieren unirse con la derecha, con transfeminicidas en potencia y con los propios grupos provida defensores del statu quo de la colonia, antes de reconocer que las mujeres trans  – con apellidos trans, prietas y negras, estamos, existimos, re –existimos y no vamos a ningun lado. La triada del feminismo blanco –transfóbico y racista, hoy es la defensora del pacto cis –sexual –binario de género que mantiene controlado a los cuerpos del mundo para el correcto funcionamiento de la heterosexualidad, el capitalismo y tradición cisistiana de la familia clásia exportada por Colón. 

Más allá de los esencialismos, crear comunidad tiene límites éticos

En 2022 escribimos un manifiesto donde hablamos de no caer en la trampa del esencialismo, las políticas de identidad, las contradicciones políticas y las diferencias en la práctica y el trabajo político, porque solo de esa manera se podría trabajar colectivamente, con el objetivo principal que es y sigue siendo, al menos para AFROntera Cimarrona, de hacer una enorme grieta al sistema moderno, blanco, cis hetero patriarcal para entonces ir desarticulando la estructura racista que sostiene al mundo, o al menos, los lugares que habitamos en lo inmediato. 

En ese mismo texto hablamos e hicimos una crítica a los esencialismos de algunos movimientos sociales como el feminismo, el antirracismo y hoy quisiéramos agregar a un ambientalismo completamente despolitizado, blanqueado y desclasado, que se limita a participaciones en espacios institucionales, que habla de popotes y POR sujetos racializados, que criminaliza a comunidades por lo que consumen, mientras ignoran los más de 200 conflictos por tierra y territorio propagados en México, donde pueblos afro —indígenas luchan por la vida y no por asistir a la COP27. Justamente por eso tenemos que hacer una revisión de eso que hace un año sentipensamos y escribimos porque nosotras hemos pasado por una TRANSformación.

Si bien es cierto que los esencialismos y las políticas de identidad lo único que logranan es acentuar las diferencias para generar espacios separatistas, lo cual no ayuda para nada a la articulación colectiva, también es cierto que no podemos olvidar y omitir las diferencias que tenemos, sobre todo, las diferencias de raza, clase y nuestra posicionalidad en el mundo, y con esto, no queremos decir que vamos a entrar a una olimpiada de la opresión para analizar quién ha sufrido más o menos dominación, sin embargo, queremos poner énfasis en que no podemos omitir que vivimos las violencias de manera diferente bajo la excusa de que todxs armónicamente podemos construir una colectividad. Ignorar esas posibilidades y fronteras que habitamos es un acto profundamente racista

La construcción de comunalidad, una propuesta epistemológica, antirracista  y de acción política desde los pueblos del Abya Yala jamás se da como un proceso romántico e ideal donde todxs son iguales y es justo por esa razón que creemos en la importancia de las diferencias, sin embargo, tenemos una ética, particularmente tenemos una ética antirracista. Para nosotras la ética no tiene que ver con un listado de acciones de lo que es bueno o malo bajo la moralidad judeocristiana, es un compromiso, son acuerdos, es un proyecto político, son principios a la hora de hacer y gestionar el trabajo político, es saber que con el Estado ni a la esquina, que la representación es limitada y no puede ser el horizonte de fuga, que no capacitamos a la policía porque no creemos en ella, de hecho debe ser abolida, que no nos interesa ser tokenizadas y coquetear con el feminismo rosa para ocupar un lugar. s justo ahí donde algunas diferencias no son negociables, es decir, si bien es cierto no tenemos que ser “iguales” para formar un proyecto político, también es cierto que hay límites para la construcción de lo común, tan fácil como el principio de que no nos sentamos con el Estado o hacemos negocios o con transnacionales como NESTLÉ, esta conversación es necesaria aunque eso implique que tengamos que romper con otros que piensan que esa es la forma. 

Ahora bien, las diferencias políticas para AFROntera Cimarrona tienen que ver más con el quehacer, concretamente con la acción política, que con una narrativa perfectamente bien estructurada que resulta alimentando algunas instituciones para cumplir cuotas, organizaciones que solo instrumentalizan con el discurso de la representación, que tokenizan y extraen nuestros saberes y conocimientos, que solo nos quieren para presumirse en sus carteras de copartes, materializando así su salvacionismo blanco. Con esto no queremos decir que creemos en la falsedad de la congruencia absoluta, pero sí creemos que, si no vamos haciendo lo que vamos diciendo, entonces tenemos una diferencia política que traspasa varios límites y que muchas veces es insostenible seguir construyendo desde solo la narrativa, por ejemplo, para nosotras criticar al feminismo blanco por su transfobia y evidenciarlo es importante, pero es igual de importante acompañar ese discurso con acciones y sobre todo, no caer en la política de ese feminismo que estamos cuestionando, por otro lado, no queremos solo criticar al Estado –nación en tweets sin que trascienda de las redes sociales para después sentarnos en una mesa a platicar con los representantes de las naciones unidas, con dueños de empresas transnacionales que explotan la tierra y el territorio o gobiernos del norte global. Ante este esto, les compartimos algunos principios básicos del proyecto al que queremos apostarle: 

  • No creemos en la democracia racial. 
  • La igualdad racial es una ficción colonial. 
  • La descolonización no se hace desde las instituciones. 
  • El antirracismo que se pone a negociar políticas de asimilación es parte del CIStema. 
  • La apuesta son procesos políticos colectivos no institucionales. 
  • No tenemos nada que negociar con estados colonialistas mientras tienen las fronteras del mundo militarizadas y el tercer mundo neo –colonizado con empresas trasnacionales. 
  • No creemos en un solo sujeto, el sujeto de nuestro proyecto político no es, somos muchxs, y habitamos las fronteras de la transitividad. 
  • El separatismo es una trampa blanca. 
  • Los esencialismos son estrategias para encerrar las potencias cimarronas de los sujetos que sienten las cadenas. 
  • Se puede ser patriarcal sin ser feminista. 
  • La lucha es integral e imbricada, el patriarcado blanco no camina solo, va con otros entramos de poder. 
  • Si no es activamente antirracista, anticapitalista, antipatriarcal y decolonial, entonces tu “lucha” es blanca. 

Para que quede claro no queremos utilizar las herramientas del amo, ya lo dijo Audre Lorde y estamos completamente de acuerdo, no queremos utilizar ningún aparato o mecanismo del Estado para fingir que estamos desarticulando al CIStema.

Podemos ser sujetxs racializadxs, oprimidxs o no y pueden ser sujetos con privilegios de raza, clase y género, pero independientemente de eso, si quieren seguir ocupando las herramientas del amo para “agrietar al CIStema” sepan que ahí no vemos comunidad y antirracismo porque no es por aparecer en la pantalla, sino para desmantelarla, la lucha es por la vida y los métodos del Estado jamás se defienden. 

Vivir del activismo jamás será una opción para AFROntera Cimarrona 

Vivimos en un mundo capitalista  — en su fase neoliberal – tendríamos que asumir que nuestras existencias están marcadas por la lógica de ese sistema, es decir, por la acumulación y el despojo, y en ese sentido, nos preguntamos cómo buscar la fuga ¿cómo hacerlo? No sabemos exactamente porque no hacemos fórmulas mágicas, ni recetas exactas, pero tenemos la experiencia. En todo el sur global existen comunidades autónomas/ autogestivas, por ejemplo: el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, el Congreso Nacional Indígena, La autonomía Yaqui y su lucha por el agua , las resistencias comunitarias en Bolivia contra el neoextractivismo, la resistencia de lxs artesanxs Kamsá, el Movimiento Sin Tierra de lxs campesinos en Brasil, la Minga Indígena de los pueblos de Colombia, las Comunalidades Oaxaqueñas, las radios comunitarias de la montaña de guerro, el movimiento reconocido en República Dominica, en fin, todo este pedazo de mapa está marcado por la lucha y resistencia frente al capitalismo; antes de que sigan pensando que estas formas de resistencia están aisladas o son posibles porque resisten en “contextos concretos” queremos decirles que todos esos movimientos y organizaciones colectivas han marcado un sendero para entender que la lucha es por la vida y fuera de las herramientas del amo. Preferimos apostar a eso, que tocarle la puerta al Estado. 

Al capitalismo se le abandona desde lo colectivo, jamás desde los intereses individualistas, todas las experiencias mencionadas anteriormente son nuestro mejor argumento. Ahora bien, estamos de acuerdo en que el trabajo que generamos tiene que ser remunerado, sobre todo a nosotrxs como personas racializadxs porque vivimos la precarizacion laboral, sabemos que es un derecho, pero no estamos de acuerdo con quienes venden discursos, sin que ellxs hayan generado ningún trabajo ya sea intelectual o político, y es que es fácil vender el trabajo y los discursos de lxs demás cuando corporalmente eres suficiente para las políticas de asimilación pero “vivir del activismo” es extractivismo aunque quienes lo hagan sean tan racializadxs como nosotrxs, entiendan que la organización colectiva, la movilización y el trabajo político no tiene que ver con fines lucrativos, si lo es se llama “negocio”, de lo que hablamos es de un asunto de sobrevivencia. 

Nosotras jamás viviremos del “activismo” porque para empezar no somos activistas, ni influyentes, ni líderes de opinión y tampoco nos interesa serlo, estamos en contra de que las problemáticas derivadas del racismo se banalicen y se conviertan en discursos despolitizados, nos negamos a jugar a ser “activistas” cuándo allá afuera, lejos de sus redes sociales, hay 84 personas asesinadas  – en lo que va de este sexenio – por defender su tierra y territorio. Periodistas y defensores de derechos humanos,  nos parece un insulto que mientras existan personas que se beneficia económicamente a través de sus seguidores en sus redes sociales, instrumentalizando los discursos de las resistencias, haya personas en resistencia siendo asesinados, poniendo la vida en contra de toda una estructura racista. 

AFROntera es una colectiva antirracista porque el racismo está atravesado en nuestra carne y cotidianidad, lo que hacemos, lo hacemos en la búsqueda de tener condiciones materiales de existencia abandonando la lógica capitalista, tampoco somos académicas teorizando sobre la raza o el racismo como curiosidad para rivalizar con otrxs, somos sujetxs racializadxs, prietas, negras, indias y trans hablando, escribiendo y sentipensando lo que no nos es ajeno, jamás con fines individualistas y ventajosos porque entendemos que lo nuestro es la horizontalidad así que aquí no hay directora de colectiva y tenemos principios éticos: “Para todxs, todo” también respecto a las responsabilidades.

Nos negamos categóricamente a “vivir del activismo” para nosotras la lucha es con las resistencias porque nos interpela y nos atraviesa la misma violencia estrutural, ese también es un límite ético para AFRontera Cimarrona. 

 Las insuficiencias del sujeto prieto, negro–trans

No solo les hemos disputado a las feministas blancas espacios, proyectos y un lugar en la historia, Últimamente se lo hemos tenido que disputar a mujeres CIS negras, porque bajo las narrativas más occidentales, complacientes y paternalistas, son ellas, quienes históricamente han sufrido más racismo, clasismo, sexismo, esclavismo, etc. en los “juegos olímpicos de la opresión” nosotras,  las mujeres trans e india –descendientes perdemos toda legitimidad al decir que nuestras abuelas fueron esclavizadas por los criollos, blancos y mestizos porque “no somos negras”, y bajo esa lectura escueta sobre el racismo, no somos las más oprimidas por ser prietas, percudidas, por no hablar un idioma indígena, por no vestir el traje tradicional de mis abuelas, por haber tenido que crecer en medio de la gentrificación en la periferia (con todas las violencias que eso implica) porque estudié en una universidad pública, por escribir poesía, por haber vivido los últimos años la precarización laboral.

Si no hablo Otomí es por el colonialismo, no porque soy insuficiente para sus estereotipos, si vivo en la marginalidad de las preferencias es por un proyecto político de despojo, si no visto el traje tradicional de mi abuela es por la higienización a la que fue sometida y en consecuencia un desarraigo de su propia cultura, si no tengo el cabello afro y soy prieta no es responsabilidad mía , sí, hay una insuficiencia por no ser blanca, pero también hay una insuficiencia por no ser lo suficientemente negra y no cumplir con su listado de estereotipos.

A las organizaciones feministas que se juran ser más interseccionales e incluyentes, solo escuchan y quieren incluir a la racializada, a la negra, cuando esas voces no les roban la tranquilidad, a las más cómodas corporal y discursivamente, aquellas que no cuestionan el régimen CISheterosexual, la cisgeneridad y los lugares de privilegio de clase y sexualidad que ocupan y reproducen. Las voces trans o de la indiadescendiente siempre serán precarias y anuladas.  

Lo más preocupante es ver que ciertas instituciones, organizaciones y aparatos del Estado solo utilizan a mujeres negras que cumplen con sus criterios para tokenizar y demostrar que “son más incluyentes en la representación del capital” como si con eso se acabará el racismo estructural que vivimos. Esas estrategias solo son mecanismos para desarticular las luchas y alianzas entre ciertas comunidades de sujetx racializadxs, pero tampoco seremos complacientes con nadie porque aunque racializadxs su “proyecto político” tiene que ver con hacer parte de esos mecanismos del Estado a lo que nos enfrentamos. La tokenización funciona para seguir desarticulando procesos, pero ante la insuficiencia nos queda seguir fortaleciendo lazos comunitarios entre quienes estamos convencidxs de que con el ESTADO y sus mecanismos de control NADA, NUNCA.

A Manera de despedida

Este año AFROntera cimarrona le ha apostado a procesos de sanación y de autopreservación, pues ha sido un año bastante complicado para nosotras sobre todo por las violencias transfóbicas y discursos de odio que vienen de la estructura de dominación, pero también de parte de quienes en algún momento “se dijeron ser nuestrxs aliades” estamos cansadas de la violencia que se genera en lo privado, de boca en boca, haciendo acusaciones sin fundamento sobre nosotras y el trabajo que generamos, cancelándonos porque no quisimos negociar nuestro compromiso ético y solo tenemos una cosa por decirles, nosotras estamos trabajando procesos colectivos comunitarios y así les vamos a responder

Hoy Palenque Cimarrón es nuestra apuesta política para enraizar acciones comunitarias, un proyecto colectivo, estamos involucradas más de 70 personas haciendo posible lo que creíamos imposible, sacando de las instituciones, organizaciones gubernamentales, y de la academia nuestros saberes colectivos. Queremos generar raíces lo suficientemente sólidas para poder hacerle frente a la colonialidad del ser, del saber y del género y así agrietar al sistema.

A todas las resistencias del sur global les queremos decir: ¡Yo soy porque tú eres! 

AFROntera Cimarrona, conformada por Mikaelah Drullard y Brenda Nava.

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    Colectiva antirracista, antimilitarista, antipolicial, anticapitalista, antimoderna, antifascista, antiliberal, mestizas, indias y negras.

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