April 9, 2026

Luto nacional en el Líbano: más de 250 personas muertas por ataques de Israel

En pocas horas, Israel atacó más de 100 objetivos en 10 minutos dejando un saldo de 250 personas asesinadas en el Líbano. Se trata de la mayor oleada de bombardeos desde el inicio de una guerra que se justifica como campaña militar contra Hezbolá, aunque la gran mayoría de muertes de este y los ataques previos, son de civiles.

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Este miércoles 8 de abril, Israel lanzó una de sus mayores ofensivas aéreas contra el Líbano. Los bombardeos masivos sobre Beirut, el sur del país y el valle de la Becá dejaron al menos 250 personas muertas y cientos de heridos en pocas horas, además de una destrucción significativa de infraestructura civil. Estos bombardeos se producen horas después de que Estados Unidos e Irán anunciaran un alto el fuego temporal que, según Israel, no incluye el frente libanés.

En pocas horas, Israel atacó más de 100 objetivos en 10 minutos, dejando un saldo de 250 personas asesinadas en el Líbano. Se trata de la mayor oleada de bombardeos desde el inicio de una guerra que Israel justifica como campaña militar contra Hezbolá, aunque la gran mayoría de muertes de este y los ataques previos que ya superan las 1.700 son de civiles.

El gobierno libanés decretó el 9 de abril como día de luto nacional por las más de 250 muertes que dejaron los ataques de Israel.

El origen de Hezbolá: clave para entender el conflicto

Los inicios de la organización político-militar chií se remontan a comienzos de la década de 1980, en el contexto de la ocupación israelí del sur libanés, tras la invasión de 1982, cuando Israel ingresó militarmente en Líbano con el objetivo declarado de expulsar a la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), que operaba desde ese territorio. La intervención derivó en una ocupación prolongada del sur del país y en la instalación de una zona de seguridad controlada por Israel y milicias aliadas.

En ese escenario, marcado por la presencia militar extranjera, la fragmentación del Estado libanés tras la guerra civil y el impacto de la Revolución Islámica iraní de 1979, comenzaron a articularse grupos chiíes que posteriormente confluirían en Hezbolá. Irán desempeñó un papel central en este proceso, enviando miembros de la Guardia Revolucionaria al valle de la Becá para entrenar y organizar a estas milicias, además de aportar financiamiento y estructura ideológica.

Hezbolá se constituyó formalmente como organización a mediados de los años 80, con un discurso que combinaba resistencia armada contra la ocupación israelí, una identidad islamista chií y una agenda política local. Desde sus inicios, desarrolló tanto una rama militar como una red de servicios sociales (hospitales, escuelas, asistencia comunitaria) que le permitió consolidar una base de apoyo significativa dentro de sectores de la población chií libanesa, históricamente marginados.

Durante los años de ocupación, el grupo llevó a cabo una campaña sostenida de ataques de guerrilla contra las fuerzas israelíes y sus aliados locales, contribuyendo a erosionar su control sobre el territorio. Este proceso culminó en el año 2000, cuando Israel se retiró del sur del Líbano. Hezbolá capitalizó esa retirada como una victoria, reforzando su legitimidad interna y su posicionamiento como actor central tanto en el plano militar como político dentro del país.

La guerra de 2006

El 12 de julio de 2006, combatientes de Hezbolá cruzaron la frontera, atacaron una patrulla israelí y capturaron a dos soldados (Ehud Goldwasser y Eldad Regev), con el objetivo principal de forzar un intercambio de prisioneros, en particular la liberación de libaneses detenidos en cárceles israelíes. En ese mismo operativo murieron varios militares israelíes.

La operación se produjo en un contexto de fricción persistente tras la retirada israelí de 2000 que incluía la persistencia de disputas territoriales, en particular sobre la zona de Granjas de Shebaa, que Líbano y Hezbolá consideran ocupada, y la continuación de operaciones militares puntuales y sobrevuelos de Israel sobre territorio libanés. En respuesta a la captura de los dos soldados, Israel respondió con una ofensiva aérea y terrestre a gran escala que dejó más de mil muertos en Líbano, en su mayoría civiles, además de una extensa destrucción de infraestructura.

Fase actual

La fase actual del conflicto se vincula directamente con el recrudecimiento del genocidio en Gaza, desde octubre de 2023. Tras el ataque de Hamás a Israel y la respuesta desproporcionada contra la población civil del Estado de Israel, Hezbolá lanzó cohetes y realizó incursiones desde la frontera norte israelí, en lo que se interpretó como una apertura de un segundo frente. Israel respondió con bombardeos selectivos que, con el tiempo, se han ampliado en alcance e intensidad.

Este enfrentamiento tiene además una dimensión regional. Irán respalda a Hezbolá mediante financiamiento, armamento y entrenamiento, mientras que Estados Unidos mantiene su apoyo político y militar a Israel.

En 2026, Israel ha extendido sus ataques más allá del sur del Líbano, incluyendo zonas urbanas como Beirut, con el argumento de debilitar la infraestructura militar de Hezbolá. En paralelo, el grupo continúa sus ataques contra territorio israelí, manteniendo el ciclo de confrontación.

La crisis humanitaria

En pocas semanas, el conflicto ha dejado miles de muertos, un número creciente de heridos y más de un millón de personas desplazadas en Líbano. La destrucción de infraestructura civil y la presión sobre los servicios básicos agravan una situación ya frágil. En las últimas semanas, los ataques han provocado más de 1.700 muertes en el Líbano y el desplazamiento de más de un millón de habitantes. Hospitales y servicios básicos se encuentran al borde del colapso, mientras continúan los ataques en zonas densamente pobladas.

Una vez más, Israel viola el derecho internacional humanitario y estaría incurriendo en crímenes de guerra sin ningún tipo de consecuencia al realizar ataques directos contra civiles, ataques en zonas densamente pobladas y ataques que, aun teniendo un objetivo militar, resultan desproporcionados en relación con el daño causado a la población civil. Primero lo hizo en Palestina y ahora, en el Líbano.

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