
El 10 de agosto de 2025, Ibtissam Betty Lachgar fue arrestada en Rabat luego de que circulara en redes sociales una foto suya con una camiseta que decía “Allah is lesbian” —Alá es lesbiana—, acompañada de un texto en el que calificaba al islam de “fascista y misógino”.
Ibtissame Lachgar, conocida también como Betty, es una activista feminista marroquí que lucha por los derechos de las mujeres, las personas LGBTQ+ y las libertades individuales. Es psicóloga de formación y cofundadora del Movimiento Alternativo por las Libertades Individuales (MALI), creado en 2009 junto a la periodista Zineb El Rhazoui, en defensa de la laicidad, la libertad de conciencia, la despenalización de las relaciones sexuales fuera del matrimonio, el derecho al aborto y la igualdad entre hombres y mujeres en Marruecos.
El gesto de protesta perfirmativo fue castigado desproporcionadamente y tipificado como blasfemia bajo el Código Penal marroquí, que castiga injustamente a quien “ofenda la religión islámica” con hasta cinco años de prisión.
El 3 de septiembre, el Tribunal de Primera Instancia de Rabat condenó a Lachgar a 30 meses de cárcel efectiva y a pagar una multa de 50.000 dirhams marroquíes (aprox 5.000 dólares). Su apelación fue rechazada semanas después. Hoy, Ibtissame Betty Lachgar sigue detenida en una prisión de Rabat. Desde la cárcel, Lachgar habría enviado una carta a su colectivo reafirmando su postura: “Mi cuerpo está preso, pero mis ideas siguen libres”.
“Lo que castigan no es una camiseta: es la existencia misma de las mujeres que desobedecen, que aman a otras mujeres, que no piden permiso para pensar”, escribió una de sus compañeras del movimiento MALI tras conocerse la sentencia.
“Condenar a una activista a más de dos años de prisión simplemente por publicar una foto en redes sociales es un golpe enorme a la libertad de expresión en Marruecos”, dijo Hanan Salah, directora adjunta para Medio Oriente y el Norte de África de la ONG Human Rights Watch. “Las autoridades deberían abolir esta legislación draconiana en lugar de usarla como herramienta para violar los derechos a la libre expresión”.
El Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, ratificado por Marruecos en 1979, establece que “toda persona tiene derecho a mantener opiniones sin interferencias” y que “toda persona tiene derecho a la libertad de expresión”. El Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, órgano encargado de interpretar el pacto y evaluar su cumplimiento, ha determinado que, salvo en circunstancias muy limitadas, “las prohibiciones de manifestaciones de falta de respeto hacia una religión u otro sistema de creencias, incluidas las leyes de blasfemia, son incompatibles con el Pacto”.
La defensa del derecho al aborto
Aunque el caso judicial actual no trata de aborto, Ibtissame Lachgar ha sido una figura central en la lucha por la despenalización del aborto en Marruecos desde hace más de una década. Por ello, en 2020 fue acusada de “apología del aborto ilegal”, pero no fue condenada formalmente. El proceso se archivó, aunque la puso en la mira de las autoridades religiosas y judiciales.
Activistas y expertos consideran que su condena por “blasfemia” forma parte de un patrón de represión hacia quienes defienden la autonomía corporal y los derechos sexuales. Organizaciones internacionales como Human Rights Watch y Amnistía Internacional exigen la liberación inmediata de la activista, denunciando la sentencia como “un golpe brutal a la libertad de expresión y a los derechos de las mujeres”. Desde el Movimiento Causa Justa y Volcánicas nos sumamos al llamado y exigimos la liberación inmediata de Ibtissam Betty Lachgar.