
Tras estudiar los regímenes fascistas de Hitler (Alemania), Mussolini (Italia), Franco (España), Suharto (Indonesia) y Pinochet (Chile), el politólogo Lawrence Britt descubrió que todos ellos tenían 14 elementos en común. Él los llama las características distintivas del fascismo y las publicó en 2003 el artículo “¿Alguien quiere fascismo?”. Estas son esas características.
1. Nacionalismo poderoso y continuo
Los regímenes fascistas tienden a hacer un uso constante de lemas, consignas, símbolos, canciones y demás parafernalia patriótica. Las banderas están por todas partes, en la ropa y en las exhibiciones públicas.
2. Desprecio por el reconocimiento de los derechos humanos
Por temor a “los enemigos y por necesidad de seguridad, los habitantes de los regímenes fascistas están convencidos de que los derechos humanos pueden ignorarse en ciertos casos por “necesidad”. La gente tiende a mirar para otro lado o incluso a aprobar la tortura, las ejecuciones sumarias, los asesinatos, los largos encarcelamientos de prisioneros, etc.
3. Identificación de enemigos/chivos expiatorios como causa unificadora
El pueblo se une en un frenesí patriótico unificador sobre la necesidad de eliminar una amenaza o enemigo común percibido: minorías raciales, étnicas o religiosas; liberales; comunistas; socialistas, terroristas, etc.
4. La supremacía de los militares
Incluso cuando hay problemas internos generalizados, los militares reciben una cantidad desproporcionada de fondos gubernamentales y se descuida la agenda interna. Se idealiza a los soldados y al servicio militar.
5. Sexismo rampante
Los gobiernos de las naciones fascistas tienden a estar dominados casi exclusivamente por hombres. Bajo los regímenes fascistas, los roles de género tradicionales se vuelven más rígidos. La oposición al aborto es alta, al igual que la homofobia y la legislación y política nacional antigay.
6. Medios de comunicación controlados
En ocasiones, los medios de comunicación están controlados directamente por el gobierno, pero en otros casos, están controlados indirectamente por la regulación gubernamental o por voceros y ejecutivos de los medios de comunicación afines. La censura, especialmente en tiempos de guerra, es muy común.
7. Obsesión por la seguridad nacional
El miedo es utilizado como herramienta de motivación por el gobierno sobre las masas.
8. La religión y el gobierno están entrelazados
Los gobiernos de las naciones fascistas tienden a utilizar la religión más común del país como herramienta para manipular la opinión pública. La retórica y la terminología religiosas son comunes entre los líderes gubernamentales, incluso cuando los principios fundamentales de la religión son diametralmente opuestos a las políticas o acciones del gobierno.
9. El poder corporativo está protegido
La aristocracia industrial y empresarial de una nación fascista a menudo es la que pone a los líderes gubernamentales en el poder, creando una relación empresa/gobierno y una élite de poder mutuamente beneficiosas.
10. El poder obrero es reprimido
Debido a que el poder organizativo de los trabajadores es la única amenaza real para un gobierno fascista, los sindicatos son eliminados por completo o son severamente reprimidos.
11. Desdén por los intelectuales y las artes
Las naciones fascistas tienden a promover y tolerar una hostilidad abierta hacia la educación superior y el mundo académico. No es raro que se censure o incluso detenga a profesores y otros académicos. Se ataca abiertamente la libre expresión en las artes y los gobiernos a menudo se niegan a financiarlas.
12. Obsesión por el crimen y el castigo
En los regímenes fascistas, la policía tiene un poder casi ilimitado para hacer cumplir las leyes. La gente suele estar dispuesta a pasar por alto los abusos policiales e incluso a renunciar a las libertades civiles en nombre del patriotismo. En las naciones fascistas suele haber una fuerza policial nacional con un poder prácticamente ilimitado.
13. Corrupción y amiguismo desenfrenados
Los regímenes fascistas casi siempre están gobernados por grupos de amigos y asociados que se nombran entre sí para ocupar puestos gubernamentales y utilizan el poder y la autoridad gubernamentales para proteger a sus amigos de la rendición de cuentas. No es raro que en los regímenes fascistas los líderes gubernamentales se apropien o roben directamente los recursos nacionales e incluso los tesoros.
14. Elecciones fraudulentas
En ocasiones, las elecciones en los países fascistas son una farsa total. En otras ocasiones, las elecciones se manipulan mediante campañas de desprestigio contra candidatos de la oposición o incluso mediante el asesinato de los mismos, el uso de la legislación para controlar el número de votantes o los límites de los distritos políticos y la manipulación de los medios de comunicación. Los países fascistas también suelen utilizar sus poderes judiciales para manipular o controlar las elecciones.
