August 19, 2026

La nueva directora del ICBF pide dejar de nombrar a las niñas y estigmatiza al colectivo infantil Resistencia Chiquita

María Carolina Restrepo, la nueva directora del ICBF Colombia, ordenó retirar un mural del colectivo artístico infantil Resistencia Chiquita e impartió una orden para dejar de mencionar a las niñas en las comunicaciones de la entidad.

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Mientras el país sigue atendiendo la emergencia por el terremoto, que afectó a miles de niñas y niños, la nueva directora del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), María Carolina Restrepo, ordenó este martes 18 de agosto retirar un mural de las oficinas de la entidad, alegando que mensajes como “lucha” y “resistencia chiquita” instrumentalizaban a niños y niñas por su contenido político.

El episodio dejó ver la falta de empalme, el desconocimiento y la carga ideológica de la funcionaria. La anterior directora, Astrid Cáceres, aclaró en sus redes que Resistencia Chiquita es un colectivo artístico de niñas en Bogotá que fueron invitadas de honor en su despacho. Contó que en la sede tenían un espacio libre para que los niños y niñas que visitaban dejaran su huella como quisieran y ellas escribieron: Aquí estuvo Resistencia chiquita.

Resistencia Chiquita es un grupo artístico del Verjón, zona rural de Bogotá, que nació después del cruel feminicidio infantil de Yuliana Samboní (2016), para la defensa de los derechos de las niñas y creación de espacios seguros a través del arte. La actual directora del ICBF las llamó “miserables” y cuestionó que un niño supiera sobre sexo. Antonia Gómez, la fundadora de Resistencia Chiquita, le respondió.

El mismo martes se conoció que la oficina de comunicaciones del ICBF, por orden directa de Restrepo, envió una directriz a sus funcionarios y funcionarias, prohibiéndoles mencionar a las “niñas” en sus comunicaciones. La medida es ilegal, pues desconoce la Ley 1098 de 2006, el Código de la Infancia y la Adolescencia de Colombia, cuyo propósito es garantizar a los niños, niñas y adolescentes el pleno ejercicio de sus derechos y asegurar su protección integral.

El artículo 12 del Código de Infancia y Adolescencia establece expresamente el principio de perspectiva de género. La Corte Constitucional también lo ha señalado expresamente. Y el artículo 203, numeral 12, establece que las políticas públicas de infancia, adolescencia y familia deben regirse, como mínimo, por la perspectiva de género. Por tanto, no basta necesariamente con diseñar una política “neutral” para todos los menores de edad. La perspectiva de género implica identificar diferencias y desigualdades que puedan afectar de manera distinta a niñas y niños, y adoptar medidas adecuadas cuando esas diferencias sean relevantes.

Ambos hechos hacen parte de la llamada “batalla cultural”, la bandera con que el gobierno de Abelardo de la Espriella se hizo elegir y busca retroceder en materia de derechos de las mujeres y personas LGBT+, entre otras conquistas ciudadanas. Los derechos de las niñas han sido una de esas conquistas, resultado de las luchas feministas, y su garantía y cumplimiento son deber del Estado. Las niñas también son sujetas de derechos y deben ser nombradas y reconocidas.

¡AGUANTE RESISTENCIA CHIQUITA!

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