September 30, 2022

La muerte de Mahsa Amini

Mahsa Amini murió a causa de los golpes que le propició la policía de la moral iraní, por llevar “mal puesto” el hiyab. Tenía 22 años.

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El 13 de septiembre, Mahsa Amini, una joven kurda iraní de 22 años, fue detenida en Teherán por la policía de la moral. Según los agentes, su hiyab no cumplía con las normas de vestimenta obligatorias en la República Islámica. Tres días después, el 16 de septiembre, murió en un hospital, tras haber permanecido en coma mientras estaba bajo custodia estatal.

Las autoridades iraníes afirmaron que había sufrido una falla cardíaca repentina; sin embargo, su familia rechazó esa versión y aseguró que Mahsa no tenía antecedentes médicos. Testigos que estuvieron detenidos con ella dijeron que fue golpeada durante el traslado al centro de detención. Su muerte ha dejado en evidencia la brutalidad del régimen y el control cotidiano que el Estado ejerce sobre los cuerpos de las mujeres.

Desde la revolución islámica de 1979, el uso del hiyab es obligatorio para todas las mujeres en espacios públicos. La llamada “policía de la moral”, conocida como Gasht-e Ershad, patrulla calles, centros comerciales y estaciones de transporte para vigilar el cumplimiento de esa norma. Las detenciones, advertencias y humillaciones públicas forman parte de una rutina que rara vez ocupa titulares internacionales.

En cuestión de días después de conocerse la noticia de su muerte, iniciaron las protestas en varias ciudades de Irán. En muchas de ellas, las manifestaciones fueron lideradas por mujeres jóvenes que se quitaban el velo en público, lo quemaban o se cortaban el cabello frente a cámaras y teléfonos. El lema que se expandió por las calles, “Mujer, vida, libertad”, provenía del movimiento kurdo y condensaba una indignación acumulada durante años. Las protestas se extendieron por decenas de ciudades y se transformaron en uno de los mayores desafíos al régimen en décadas. La respuesta estatal fue inmediata: represión, arrestos masivos y una campaña para contener las movilizaciones. Organizaciones de derechos humanos documentaron cientos de muertes y miles de detenciones durante los meses siguientes.

A pesar de ese despliegue de violencia, cada vez más mujeres comenzaron a aparecer sin hiyab en el espacio público, en señal de desobediencia civil frente a una ley que, por más de cuarenta años, había definido la relación entre el Estado y el cuerpo de las mujeres. Mahsa Amini es ahora un símbolo de esa injusticia y de la digna rabia de las mujeres que rechazan toda imposición sobre sus cuerpos y vestimentas.

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