
Este lunes 28 de septiembre, Día de Acción Global por la Despenalización del Aborto, mil personas, en su mayoría mujeres, se reunieron en Bogotá, en el plantón convocado por la plataforma de articulación “Somos un rostro colectivo”. La jornada incluyó actividades culturales, intervenciones artísticas, pedagogía y conversatorio. Este fue su pronunciamiento político:
Llenas de dignidad, alegría y fuerza, volvemos a las calles, en una muestra de lo poderosas que somos cuando trabajamos en colectivo. Habitar el espacio público ha sido, para nosotras y nosotres, una apuesta política feminista sostenida en el tiempo. Hoy, 28 de septiembre, Día por la despenalización del aborto y de la acción global por el acceso al aborto libre, legal y seguro, encontrarnos aquí se vuelve más urgente que nunca.
Como mujeres diversas, transmasculinidades y disidencias del género feministas, nos organizamos una vez más para ocupar la calle con nuestra digna rabia, convertida en arte, juntanza, pedagogía, resistencia y convicción. Queremos que este 28 de septiembre sea reivindicativo, amplio, diverso y tan poderoso como cada una de nosotras y nosotres. Por eso estamos hoy aquí, como plataforma feminista que resiste, como SOMOS UN ROSTRO COLECTIVO, dispuestas a refrendar en las calles lo que hemos ganado, a acompañar a quienes deseen abortar, a defender el derecho legítimo y constitucional a la protesta y a defender nuestra libertad en manada.
Bajo la consigna de “La marea verde crece, el aborto libre se defiende”, alzamos hoy nuestras voces para recordar que los derechos sexuales y reproductivos, y el derecho al aborto, son el resultado de años de organización, movilización y lucha colectiva. Aunque Colombia tiene grandes avances en el reconocimiento de la autonomía reproductiva y del derecho a decidir, sabemos que un derecho reconocido no lo ejercemos todas y todes en las mismas condiciones. Menos aún en un momento político como este, donde nuestros derechos son usados para disfrazar proyectos políticos regresivos, misóginos y fascistas.
El reconocimiento jurídico no basta cuando persisten la desinformación, el estigma, las presiones, las desigualdades económicas y territoriales, pero sobre todo, cuando nuestras libertades son usadas para instalar modelos de sociedad retrógrados que solo convienen a las élites para imponer su modelo explotador sobre las más vulnerables. Por eso, desde nuestra apuesta feminista, seguimos luchando para que la autonomía reproductiva pueda ejercerse de manera efectiva, informada, digna y libre de violencias, como un hecho de justicia social.
Hoy seguimos construyendo memoria feminista, aquella que guarda lo que el poder preferiría borrar: cada derecho conquistado existe porque hubo quienes se negaron a aceptar la imposición sobre nuestros cuerpos, por quienes se organizaron para acompañar abortos más allá de lo que las leyes patriarcales imponían. Defender el aborto es recordar esas luchas y rehusarnos a retroceder. Recordar también es resistir. Hacemos memoria por quienes fueron criminalizadas, estigmatizadas o pusieron en riesgo sus vidas por no poder acceder a un aborto seguro. Sus historias nos recuerdan por qué seguimos defendiendo el derecho a decidir. Por eso llevamos en alto nuestros pañuelos, pues son el símbolo de una lucha histórica que nos necesita unidas. Reconocemos a quienes nos antecedieron, honramos su valentía y seguimos adelante, porque vamos por más.
Hoy le recordamos al Estado colombiano y al Gobierno nacional que tienen la responsabilidad de garantizar atención oportuna, segura y digna para el aborto. Exigimos que el reconocimiento del derecho al aborto se traduzca en garantías reales, sin retrocesos; que se eliminen las barreras administrativas, la desinformación y que la atención esté libre de estigmatización. La dignidad requiere que ninguna sea humillada, castigada, ignorada o sometida a violencias por decidir abortar; un sistema que reconoce el derecho, pero maltrata a quien intenta ejercerlo, sigue produciendo violencia.
El derecho al aborto en Colombia cuenta con un sólido respaldo jurídico, construido a lo largo de más de 30 decisiones de la Corte Constitucional desde 2006, y su reconocimiento no depende del gobierno de turno. Sin embargo, las demoras y las fallas en la prestación de los servicios de salud siguen dificultando su ejercicio. Por eso, en este 28S exigimos al Estado colombiano que cumpla el llamado de la Corte Constitucional en la sentencia C-055 de 2022 al formular e implementar una política pública integral que elimine las barreras de acceso al aborto, prevenga los embarazos no deseados y fortalezca la educación sexual integral.
Nos juntamos para reclamar que no hay libertad cuando decidir sobre el propio cuerpo y el proyecto de vida depende de autorizaciones o de la moral de otros. La libertad reproductiva exige condiciones reales para decidir, no permisos disfrazados de derechos. Defender el aborto es defender la autonomía, la dignidad y el derecho de cada una a tomar decisiones sobre su propia vida, sin ser criminalizada ni obligada a continuar un embarazo. La sentencia C-055 de 2022 amplió el acceso al aborto hasta la semana 24 de gestación y marcó un avance fundamental en la protección de los derechos sexuales y reproductivos en Colombia. ¡La libertad es nuestra causa!
Pero un aborto en libertad no puede existir mientras las desigualdades determinen quién puede ejercer esa libertad sin obstáculos y quién debe disputarla. Un 28S feminista exige confrontar el racismo, el clasismo, el centralismo y las violencias institucionales que atraviesan su acceso real. Las garantías no pueden depender del cuerpo que habitamos, del territorio donde vivimos, de nuestra condición económica o del poder que tengamos frente al sistema. Queremos aborto libre, accesible y digno, sin estigma, discriminación ni jerarquías. Nuestra libertad solo será efectiva cuando nuestros cuerpos y proyectos de vida no estén sometidos a imposiciones legales, religiosas o políticas. Por nuestra autonomía y por una libertad que sea para todas, ni un paso atrás.
Nuestros derechos no retroceden porque aquí seguimos vigilantes e imparables por la despenalización total y efectiva del aborto. Hemos construido un movimiento poderoso que ondea pañuelos verdes por toda la región como señal de juntanza, esperanza y libertad. Por abortos seguros, acompañados y cuidadosos, esta marea no se detiene, este pañuelo no se baja… ¡Este sistema patriarcal lo abortamos en manada!