
Ariana Scarlett, una niña de 12 años, y su abuela Miriam Cruz Alpuche, de 47 años, fueron asesinadas en el municipio de Ostuacán, al norte de Chiapas, entre el 19 de octubre y el 23 de octubre. El caso está siendo investigado como doble feminicidio. De acuerdo con la Fiscalía General del Estado de Chiapas, la niña habría sido víctima de agresión sexual antes de ser asesinada.
El lunes 19 de octubre, ambas habían salido para un terreno familiar ubicado en la comunidad de Tanchichal a atender al ganado porque una vaca tuvo una cría. Tras pasar varias horas sin tener noticias de ellas, sus familiares reportaron la desaparición y comenzaron a buscarlas con ayuda de habitantes de la zona y autoridades.
El cuerpo de Miriam fue localizado el miércoles 21 de octubre, a la orilla de un arroyo. Dos días después, el viernes 23, las autoridades encontraron a Ariana en una zona de pastizales. Los resultados periciales difundidos por la Fiscalía señalaron que Miriam murió por una hemorragia aguda causada por lesiones en el cuello, mientras que Ariana falleció por asfixia mecánica por estrangulamiento y presentaba traumatismo craneoencefálico, además de lesiones compatibles con forcejeo y defensa. La investigación identificó indicios de violencia sexual contra la menor.
La Fiscalía identificó a dos hombres, Armando “N” y Andrés “N”, como responsables de los asesinatos. Según la versión de las autoridades, ambos habrían seguido a las víctimas hasta el predio donde ocurrieron los hechos y después huyeron.
El sábado 24 de octubre, ambos fueron detenidos. Esa misma noche, mientras se encontraban bajo custodia, un grupo de personas ingresó a las instalaciones municipales y los sacó a la fuerza para lincharlos. Andrés “N” fue decapitado, mientras que Armando “N” resultó gravemente herido y fue rescatado por las autoridades. La Fiscalía abrió una investigación adicional por la muerte del hombre linchado, mientras que el procedimiento contra el sospechoso sobreviviente continuará por el doble feminicidio.
El gobernador de Chiapas, Eduardo Ramírez Aguilar, pidió a la comunidad de Ostuacán confiar en las autoridades y advirtió sobre las consecuencias de ejercer justicia por propia mano. Hasta el momento, la presidenta Claudia Sheinbaum no se ha pronunciado públicamente de forma específica sobre el caso. Aunque el linchamiento generó una nueva escalada de violencia en la localidad, el hecho no debe desplazar el centro de la investigación. La investigación de ambos feminicidios y la determinación de las responsabilidades correspondientes siguen siendo fundamentales.
El caso de Ariana y Miriam vuelve a poner en evidencia la urgencia de prevenir y atender la violencia contra las mujeres y las niñas, así como de garantizar investigaciones con perspectiva de género. La gravedad de los hechos exige que las autoridades informen con claridad sobre los avances de la investigación y que el acceso a la justicia para las víctimas y sus familiares no quede relegado por la violencia que ocurrió después de sus muertes.
¡EXIGIMOS JUSTICIA PARA ARIANA Y MIRIAM!