October 2, 2026

Elecciones presidenciales Brasil 2026: guía para entender la contienda entre Lula y Bolsonaro

Este 4 de octubre Brasil vota en la primera vuelta de las elecciones presidenciales. La disputa se concentra entre el actual presidente Lula da Silva, que busca su cuarto mandato, y Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, que ocupó el cargo de 2019 a 2023. ¿Podrá Lula contener el avance de la ultraderecha y de los intereses de Estados Unidos en la región?

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Este domingo 4 de octubre, Brasil vuelve a las urnas para elegir presidente y otros funcionarios. La disputa se concentra entre el actual presidente Lula da Silva, que busca su cuarto mandato, y Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, que ocupó el cargo de 2019 a 2023. 

Luiz Inácio Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores (PT), representa a la izquierda brasileña, y llega con un gran apoyo popular. Gobierna desde enero de 2023, tras ganar en 2022 por un margen muy estrecho: 50,9% frente a 49,1%, 1,8 puntos sobre Bolsonaro padre. Todas las encuestas muestran al presidente a la delantera, aunque el margen se ha ido cerrando a medida que se acerca la primera vuelta. La más reciente de Datafolha, con trabajo de campo entre el 28 de septiembre y el 1 de octubre, 2.506 entrevistas y un margen de error de dos puntos, le da 45% de los votos válidos frente a 40% del senador. También los ubica en empate técnico en una eventual segunda vuelta, con 48% a 45%. La última Genial/Quaest, hecha entre el 24 y el 27 de septiembre, es más ajustada: en votos totales da a Lula 39% frente a 34% en primera vuelta, y un empate de 42% a 42% en la segunda.

El proceso ocurre en un contexto particular. 

El expresidente Jair Bolsonaro era el candidato natural de la derecha, pero no pudo competir debido a dos condenas judiciales. La primera es de 2023, cuando el TSE, la máxima autoridad electoral del país, lo declaró inelegible hasta 2030 por abuso de poder político y uso indebido de los medios de comunicación durante la campaña de 2022. La segunda es de 2025, cuando la Primera Sala del Supremo Tribunal Federal (STF, máximo tribunal del país) lo condenó a 27 años y tres meses de prisión por su participación en una trama para desconocer el resultado electoral de 2022 e impedir la asunción de Lula da Silva. Es decir, por intentar un golpe de Estado.

Tras pasar por la Policía Federal y por la “Papudinha”, un batallón de la Policía Militar en Brasilia, Bolsonaro cumple esa condena desde finales de marzo de 2026 en prisión domiciliaria humanitaria temporal, en su casa de Brasilia, por motivos de salud: una bronconeumonía bilateral. Lleva tobillera electrónica y tiene prohibido usar celulares y redes sociales. El 3 de julio, el magistrado Alexandre de Moraes la prorrogó sin fecha de vencimiento.

Ante esa situación, Jair Bolsonaro respaldó a su hijo mayor, el senador Flávio Bolsonaro, como candidato de la derecha para estas elecciones.

¿Cómo funciona el sistema electoral brasileño?

Para ganar en la primera, un candidato necesita más del 50% de los votos válidos, sin contar los votos en blanco ni los nulos. Si nadie alcanza ese umbral, los dos candidatos más votados pasan a una segunda vuelta.

El mismo día se renuevan también los 513 diputados de la Cámara baja, elegidos por representación proporcional con listas abiertas. También se renuevan dos tercios del Senado (54 de 81 bancas), los 27 gobernadores estatales y las asambleas legislativas locales. El voto es obligatorio para las personas alfabetizadas de 18 a 70 años, y voluntario para quienes tienen 16 o 17 años, para los mayores de 70 y para las personas analfabetas. El padrón es de 158,7 millones de electores, según el TSE, y la votación se realiza casi en su totalidad en urnas electrónicas.

Fechas clave:

  • 4 de octubre de 2026: primera vuelta.
  • 25 de octubre de 2026: segunda vuelta (si es necesaria).
  • 5 de enero de 2027: toma de posesión del presidente electo. Será la primera vez que se aplique esta fecha en lugar del 1 de enero, por una reforma constitucional de 2021.

¿Quién es Lula da Silva?

Luiz Inácio Lula da Silva, de 80 años, es el candidato del Partido de los Trabajadores (PT), y su compañero de fórmula es el actual vicepresidente, Geraldo Alckmin (PSB).

Su programa de gobierno, entregado al TSE, tiene 84 páginas organizadas en 13 ejes temáticos. La defensa de la soberanía nacional es su foco central: la palabra aparece en 21 de las 84 páginas. En ese eje propone fortalecer la base industrial de defensa y mantener la presencia de las Fuerzas Armadas en las fronteras amazónicas, con patrullaje fluvial y aéreo.

En seguridad, su principal propuesta es crear un Ministerio de Seguridad Pública, que dependería de que el Congreso apruebe una reforma constitucional que redefina las competencias de la Unión, los estados y los municipios. Esa reforma, la PEC de la Seguridad Pública, ya pasó por la Cámara en marzo. La Comisión de Constitución y Justicia del Senado aprobó su texto base el 2 de septiembre, pero la votación en el pleno quedó para después de la primera vuelta.

Entre sus propuestas económicas y sociales están el aumento del salario mínimo, siempre por encima de la inflación, y la ampliación del programa Farmácia Popular con exámenes de laboratorio gratuitos. También promete seguir gravando a los superricos, algo que el programa presenta como un logro ya alcanzado, junto con la exención del impuesto de renta para quienes ganan hasta 5.000 reales.

Su campaña destaca el bajo desempleo como un logro de gestión. La desocupación tocó su mínimo histórico, 5,1%, en el último trimestre de 2025, y en el trimestre que terminó en agosto de 2026 fue de 5,3%, con un récord de 103,5 millones de personas ocupadas.

¿Quién es Flávio Bolsonaro?

Flávio Bolsonaro, de 45 años, es abogado, empresario y senador por Río de Janeiro desde 2019. Antes fue diputado estatal por ese mismo estado durante cuatro mandatos. Esta es su primera candidatura a la presidencia, aunque en realidad participa como “proxy” de su padre. Su compañero de fórmula es Alfredo Gaspar, diputado federal por Alagoas, exfiscal y exsecretario de Seguridad de ese estado. Fue elegido por União Brasil y se afilió al PL en agosto, cuando fue anunciado como candidato a vicepresidente.

Su plan de gobierno, titulado “Para o Brasil vencer o atraso”, se organiza en nueve ejes. En seguridad, “Brasil sem Medo” propone bajar la edad de responsabilidad penal de 18 a 16 años y castigar como adultos a los mayores de 14 que cometan delitos graves, como violación, tráfico, tortura y asesinato. También plantea la castración química para violadores y abusadores de niños condenados por la justicia, un sistema nacional de reconocimiento facial con inteligencia artificial (“Muralha Brasileira”) y 500.000 nuevas plazas en cárceles.

En materia económica, el plan incluye un eje llamado “Brasil Mais Barato” y propone revisar la reforma tributaria aprobada por el gobierno actual para reducir la tasa del nuevo IVA. A eso se suma el fin de la reelección presidencial, tema de una enmienda constitucional que él mismo presentó en el Senado en marzo. Ha prometido liberar a su padre si gana. El 29 de agosto dijo que buscará en la transición una amnistía “amplia, general e irrestricta” para todos los condenados por la trama golpista, y que si el Congreso no la aprueba, concederá un indulto.

Temas centrales del debate

Seguridad pública: la violencia es la principal preocupación del electorado. Según la encuesta de Quaest hecha entre el 30 de agosto y el 1 de septiembre, el 31% la señala como el mayor problema del país, por encima de la economía (16%). El tema ganó peso tras la Operação Contenção, realizada el 28 de octubre de 2025 en los complejos del Alemão y la Penha, en Río de Janeiro. El balance oficial es de 122 muertos, cinco de ellos policías, porque el quinto agente murió el 22 de noviembre. La Defensoría Pública contabilizó 132. Es la operación policial más letal de la historia del país, por encima de la masacre de Carandiru de 1992. Frente a ese escenario, los candidatos ofrecen enfoques opuestos. Flávio Bolsonaro apuesta por el endurecimiento penal. Lula da Silva apuesta por la coordinación entre niveles de gobierno, el uso de inteligencia y la asfixia financiera del crimen organizado.

Costo de vida y economía: la economía es el segundo tema que más preocupa al electorado, con 16% según Quaest. El crecimiento se desaceleró de 3,4% en 2024 a 2,3% en 2025, y el mercado proyecta 1,86% para 2026, según el Boletín Focus del 28 de septiembre. La tasa de interés de referencia está en 13,75% anual desde el 16 de septiembre, tras cinco recortes consecutivos desde marzo; a fines de 2025 estaba en 15%. En las cuentas públicas, el déficit primario (antes del pago de intereses) acumulado en 12 meses hasta agosto es de 0,62% del PIB. El déficit nominal llega a 9,48% por el peso de los intereses, y la deuda bruta alcanzó 82,9% del PIB en agosto, su nivel más alto en cinco años.

El debate de campaña se concentra en el precio de los alimentos. Flávio Bolsonaro atribuye el alza al gobierno de Lula da Silva. El presidente la ha atribuido tanto a la guerra en Medio Oriente, que encarece el petróleo, el diésel y los fertilizantes, como a la herencia del gobierno de Bolsonaro. El IPCA acumuló 4,22% en 12 meses hasta agosto, y en la medición preliminar de septiembre la principal presión vino de la energía eléctrica, no de los alimentos.

Soberanía nacional y relación con Estados Unidos: este eje cobró relevancia a raíz de los aranceles impuestos por el gobierno de Donald Trump a productos brasileños. El primero, de 50%, se anunció en julio de 2025 y entró en vigor el 6 de agosto. Washington lo justificó con el proceso contra Jair Bolsonaro, y la Corte Suprema de Estados Unidos lo anuló en febrero de 2026, junto con los demás aranceles basados en la ley de emergencia IEEPA. En julio de 2026 llegaron dos nuevos aranceles. El primero, de 25%, salió de una investigación sobre Brasil que incluye el sistema de pagos Pix, el etanol y la deforestación. El segundo, de 12,5%, por trabajo forzoso, forma parte de una investigación que abarca a unas 60 economías. Brasil rechaza esas acusaciones y llevó el caso a la OMC, donde las consultas empezaron el 25 de septiembre.

El 21 de agosto, Lula da Silva y Trump hablaron por teléfono durante 80 minutos y acordaron retomar las negociaciones, pero los aranceles no se levantaron. El 1 de octubre, los equipos acordaron crear un grupo de trabajo, y Washington enviará una lista de demandas en las próximas semanas. El tema se volvió terreno electoral. Flávio Bolsonaro declaró en Washington en contra de los aranceles, pero culpa a Lula da Silva de la crisis. El presidente, que hizo de la soberanía un eje de campaña, acusa a la familia Bolsonaro de haber colaborado con Washington y ha llamado a Flávio y a Eduardo “traidores da pátria”.

Programas sociales: Lula da Silva, que creó el Bolsa Família en su primer gobierno, presenta los programas sociales como el eje histórico de su proyecto político. Su plan propone fortalecer el Pé-de-Meia, que apoya a estudiantes de secundaria de bajos ingresos, y extender garantías de protección social a trabajadores informales y de aplicaciones. Flávio Bolsonaro ha dicho que mantendría el Bolsa Família, pero su plan lo plantea como una etapa temporal hasta que los beneficiarios entren al mercado laboral.

La “batalla cultural”

La contienda se ha librado además en otro terreno, el de la llamada “batalla cultural” contra las ideas progresistas, y en las redes, donde la desinformación ha circulado en todas las direcciones y las plataformas se volvieron parte de la disputa. A diez días de la votación, Meta deshabilitó durante unas horas la cuenta de anuncios de la campaña de Lula en Facebook e Instagram, sin explicar qué norma había incumplido.

En la cultura popular, la balanza se inclina hacia el presidente. María Bethânia y Caetano Veloso declararon su voto por Lula en sus shows (“Eu voto Lula presidente”, dijo ella; “Bora, Lula”, él), y el 23 de septiembre subieron con Chico Buarque a un acto de campaña en la Fundição Progresso, en Río de Janeiro. Son parte de casi 150 artistas, escritores y cineastas que apoyan su candidatura, entre ellos Ivete Sangalo. Del lado de Flávio, el apoyo es escaso: el cantante Amado Batista y algunos nombres del sertanejo, como Leonardo y Zezé di Camargo, que han dado señales de preferencia. El respaldo para Lula, en cambio, llegó incluso desde fuera del país. La campaña de Lula usó en un spot “Lo que le pasó a Hawaii”, de Bad Bunny, una canción sobre la pérdida de soberanía, cuyo uso, según el PT, autorizó el equipo del artista.

La campaña llega a su final sin un cara a cara televisado entre los dos favoritos. Record canceló su debate del 27 de septiembre porque ambos declinaron, y Globo suspendió el del 1 de octubre menos de una hora antes de salir al aire.

Así las cosas, toda América Latina tiene los ojos puestos en Brasil, un coloso por su extensión, su población y el tamaño de su economía, una de las más grandes del mundo. Lo que se decida el domingo también pesa en el mapa político regional: con la derecha al frente de buena parte del continente, Brasil es, junto a México y Uruguay, uno de los pocos gobiernos de izquierda que quedan en América Latina. ¿Podrá Lula contener el avance de la ultraderecha y de los intereses de Estados Unidos en la región?

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