
El cuerpo de Ana Lucía González Mendoza, una niña venezolana de 9 años, fue hallado el martes 15 de septiembre en una alcantarilla en el barrio Juan José Rondón, en la localidad de Ciudad Bolívar, Bogotá. Medicina legal confirmó que la niña murió por asfixia y la Fiscalía advirtió que la menor había sido víctima de violencia sexual.
El feminicida y pareja de Rusmeire, la hermana mayor de Ana Lucía, Shenner José Rojas Lárez, ya fue capturado. De acuerdo con la Fiscalía, se trató de un crimen de violencia vicaria. Rojas Lárez atacó a la niña para castigar y hacer sufrir a su pareja.
Ana Lucía se encontraba de vacaciones en la casa de su hermana, Rusmeiri González, en el municipio de Mosquera, Cundinamarca. El lunes 14 de septiembre, Rusmeiri discutió con su pareja, Shenner José Rojas Lárez, con quien vivía. Tras la pelea, Rusmeiri fue a buscar ayuda a una estación de policía y le pidió a la niña que pidiera ayuda en una panadería cercana, donde usualmente había policías, y que luego volviera a la casa. Sin embargo, al regresar, Rusmeiri no la encontró. Una cámara de seguridad captó el momento en que Shenner Rojas sale con la niña de parrillera y luego regresa sin ella.
La hermana de Ana Lucía reportó la desaparición de la niña y alertó a la Policía lo que ocurría. Sin embargo no hubo respuesta rápida de parte de las autoridades. El cuerpo de Ana Lucía fue descubierto el 15 de septiembre por un grupo de menores que jugaba cerca del alcantarillado y alertaron a vecinos del sector. La Policía y Bomberos realizaron la extracción del cuerpo.
El día siguiente al hallazgo, Rojas fue capturado en Bogotá y el jueves 17, la Fiscalía le imputó cargos por los delitos de feminicidio agravado y acto sexual con menor de 14 años. Rojas no aceptó los cargos y un juez le impuso medida de aseguramiento.
¿Qué es la violencia vicaria?
La violencia vicaria es un concepto acuñado en 2012 por la psicóloga argentina Sonia Vaccaro para nombrar la violencia que un agresor ejerce sobre los hijos o hijas, incluyendo, en su forma más extrema, su homicidio o feminicidio, con el fin de causar daño a la madre; se distingue de la violencia intrafamiliar o de pareja en que el objetivo final no es la mujer directamente, sino un tercero que depende de ella, lo que la convierte en una forma de violencia de género con víctimas simultáneas (el menor instrumentalizado y la madre).
En Colombia, el concepto no tiene todavía estatus legal propio: cursa en el Congreso el proyecto conocido como “Ley Gabriel Esteban” (PL 052/2023 en la Cámara de Representantes, PL 008-25 en el Senado), que busca crear los tipos penales de homicidio vicario y violencia vicaria y se tramita en la Comisión Primera del Senado, sin haber sido aún aprobado como ley.
Tampoco existen en el país estadísticas oficiales nacionales sobre violencia vicaria. Esta ausencia de registro discriminado es, en sí misma, una barrera para dimensionar el fenómeno y para diseñar política pública. Los datos más recientes y específicos provienen de organizaciones como la Fundación Colombiana Contra la Violencia Vicaria, que reportó 2.517 casos en 2023 y 3.672 en 2024 a nivel nacional. La Encuesta de Mujeres y Equidad de Género (Emeg) 2025 de Bogotá estimó que el 10% de las mujeres con hijas o hijos en la ciudad ha vivido violencia vicaria al menos una vez en los últimos dos años, con la advertencia explícita de que el subregistro es alto.
Aumento de feminicidios en Colombia
El feminicidio infantil de Ana Lucía se registra en un contexto de creciente violencia contra las niñas y mujeres en el país. La Defensoría del Pueblo, entre el 1 de enero y el 31 de julio de 2026, reportó 278 feminicidios en Colombia. De acuerdo con la campaña No es Hora de Callar, esto equivale a una tasa nacional de 1,02 casos por cada 100.000 mujeres, es decir, un feminicidio diario en el país.
Es urgente que se reconozcan las violencias diferenciadas y se implementen medidas preventivas para las mismas, que incluyan pedagogía y programas sociales. Adicionalmente, se debe esclarecer si las autoridades fallaron en brindar ayuda a Rusmeiri y su hermana y garantizar su seguridad e integridad.