
Sábado 3 de enero
El sábado 3 de enero el mundo despertó conmocionado con la noticia de una intervención militar de Estados Unidos en Venezuela. Maduro y su esposa, Cilia Flores, fueron extraídos del país y trasladados a Nueva York, acusados por Donald Trump de cargos federales relacionados con conspiración y narcotráfico. De inmediato, el hecho es calificado masivamente como un grave quiebre en el orden mundial, un irrespeto absoluto al derecho internacional por parte del gobierno Trump y una peligrosa amenaza para otros países de América Latina. La imagen de Maduro esposado, con los ojos y oídos cubiertos, y vistiendo una sudadera gris de la línea Nike Tech Fleece (que se agotó rápidamente tras la noticia) mientras era trasladado a Nueva York, pasará a la historia como el momento en que el mundo, como lo conocíamos, dejó de existir.
Los bombardeos, que se concentraron en objetivos militares ubicados en Caracas y sus alrededores, dejaron más de 100 víctimas fatales y daños severos a viviendas. Entre los puntos atacados se encuentran el complejo militar Fuerte Tiuna, la Base Aérea La Carlota, la base aérea de Charallave y el aeropuerto de Higuerote, además de infraestructura portuaria y naval en La Guaira. También se registraron impactos en zonas urbanas del este de Caracas, como El Hatillo, donde se denunciaron víctimas civiles, y detonaciones en otros sectores de los estados Miranda y Aragua, según reportes oficiales del gobierno venezolano.
Entre las víctimas civiles identificadas se encuentran Yohana Rodríguez Sierra, ciudadana colombiana (cartagenera) de 45 años, quien murió en El Hatillo (estado Miranda) tras ser alcanzada por un proyectil durante los ataques, y Rosa Helena González, una mujer venezolana de 80 años que vivía cerca de un complejo militar en Catia La Mar (cerca de Caracas) y también fue alcanzada por una bomba mientras estaba en su edificio residencial. Informes periodísticos señalan que, además de Rosa González, otra mujer fue herida gravemente en el mismo ataque a Catia La Mar y falleció posteriormente por las heridas.
Ese mismo día, en conferencia de prensa desde su complejo en Mar-a-Lago, en Florida, Trump afirmó que Estados Unidos “administraría” temporalmente a Venezuela, con la intención de mantener el “control” hasta que se pueda llevar a cabo una transición de poder; dijo también que María Corina Machado no sería la líder de dicho proceso en Venezuela, pues no contaba con “el apoyo ni el respeto dentro del país” necesarios para gobernar o conducir ese proceso político, generando desconcierto y sinsabor entre las personas que celebraban la intervención, creyendo que representaría la caída del régimen y la llegada de la oposición al poder. La Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela (TSJ) ordenó de inmediato que Delcy Rodríguez, entonces vicepresidenta de Nicolás Maduro, asumiera las funciones de presidenta interina para garantizar la continuidad del Estado ante la ausencia del jefe de Estado.
Se realizaron protestas y movilizaciones tanto en Caracas como en otras ciudades en apoyo al gobierno de Maduro, rechazo a la intervención estadounidense y en defensa de la soberanía. También se registraron manifestaciones de celebración de la captura de Maduro de parte de simpatizantes de la oposición en distintas ciudades del mundo.
Domingo 4 de enero
Para este momento, gran parte del mundo se había pronunciado en rechazo a la intervención militar. Los gobiernos de Colombia, Brasil, Chile, Uruguay, España y México, que ya habían publicado sus posturas en contra, emitieron un comunicado conjunto rechazando el ataque militar impulsado por Trump y la expropiación de los recursos naturales venezolanos.
Crecieron las manifestaciones en varias ciudades del mundo en contra de la intervención de EE. UU., con consignas antiimperialistas tras el anuncio de que Estados Unidos “administraría” Venezuela tras capturar a Maduro y a Cilia Flores.
Se anunció que el Consejo de Seguridad de la ONU se reuniría de urgencia el lunes.
Lunes 5 de enero
Nicolás Maduro y Cilia Flores comparecieron ante un tribunal federal en Nueva York, en el Distrito Sur de Manhattan, en su primera audiencia tras haber sido extraídos de Venezuela por fuerzas estadounidenses. Durante la audiencia, Maduro afirmó que sigue siendo el presidente legítimo de Venezuela y dijo que era un “prisionero de guerra”. Ambos se declararon “no culpables” de los cargos federales que enfrentan, incluyendo narcoterrorismo y conspiración para tráfico de drogas; el juez Alvin K. Hellerstein dispuso que permanecieran detenidos hasta la siguiente fecha de procedimiento, fijada para el 17 de marzo. Este acto judicial marcó el inicio formal del proceso en Estados Unidos contra ambos.
Ese mismo día, en Caracas, Delcy Rodríguez tomó juramento ante la Asamblea Nacional de Venezuela, como presidenta interina del país. Ella calificó la detención de Maduro como un secuestro y afirmó que él seguía siendo el legítimo presidente de Venezuela. En entrevista telefónica con la cadena NBC News, Trump afirma que Delcy Rodríguez, la presidenta encargada de Venezuela, “está cooperando” con las autoridades estadounidenses en el contexto del proceso de transición.
En la sesión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU se abordaron temas como la legalidad de la acción militar, la soberanía venezolana y el respeto al derecho internacional. Venezuela y otros países denunciaron la operación como una violación de la Carta de las Naciones Unidas y un ataque contra la soberanía e integridad territorial del país, pidiendo el fin de hostilidades y la liberación de Maduro y Flores. México, Brasil, Sudáfrica y miembros del Movimiento de Países No Alineados también condenaron la acción como una agresión unilateral que pone en riesgo la paz y la seguridad internacional. El representante de Cuba calificó la acción como parte de un plan hegemónico y criminal, reafirmando la necesidad de respeto a la soberanía. Estados Unidos defendió la operación, calificándola de medida necesaria para combatir el narcoterrorismo y negó que estuviera en guerra o que buscara ocupar Venezuela. António Guterres, secretario general de la ONU, expresó su profunda preocupación por la acción militar y subrayó la importancia de respetar el derecho internacional, advirtiendo sobre un riesgo de mayor inestabilidad tanto en Venezuela como en la región.
La reunión reflejó una profunda división entre los miembros del Consejo sobre cómo responder a la crisis, sin que se adoptara una resolución vinculante que condenara formalmente a Estados Unidos o impusiera medidas concretas, pero sí dejó constancia de la tensión entre soberanía, uso de la fuerza y legalidad internacional.
En simultáneo, Trump demandó acceso completo al petróleo, asegurando que eso le iba a permitir reconstruir el país. Trump aclaró que, de no acatar esta orden, las consecuencias iban a ser peores que la captura de Maduro.
Martes 6 de enero
El Departamento de Justicia de Estados Unidos presentó una versión revisada de la imputación contra Nicolás Maduro, eliminando la mayoría de las alusiones al llamado “Cartel de los Soles”. El supuesto cartel deja de ser descrito como una organización criminal estructurada y pasa a ser entendido como parte de un “sistema de clientelismo” y una “cultura de corrupción” dentro del Estado venezolano. Según el diario “The New York Times”, en la acusación inicial se mencionaba 32 veces a la organización, y en la nueva solo dos veces.
Miércoles 7 de enero
Trump escribió en su red social Truth: “Me complace anunciar que las autoridades interinas de Venezuela entregarán entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo de alta calidad, no sujeto a sanciones, a los Estados Unidos de América”.
Jueves 8 de enero
Jorge Rodríguez, hermano de Delcy Rodríguez y presidente de la Asamblea Nacional, anunció la liberación de “un número considerable de presos políticos”. Según el balance de presos políticos divulgado por Foro Penal, al 15 de diciembre de 2025 había 902 personas privadas de libertad por razones políticas en Venezuela.
Domingo 11 de enero
Trump publica una imagen en su red social Truth, autoproclamándose “presidente interino de Venezuela”.
Martes 13 de enero
Vuelve la red social X a Venezuela, que había sido bloqueada por orden de Nicolás Maduro el 8 de agosto de 2024, tras las últimas elecciones.
Miércoles 14 de enero
Delcy Rodríguez y Donald Trump sostuvieron su primera llamada telefónica. Trump manifestó que fue una gran llamada y que están haciendo un “gran progreso” y que la alianza entre ambos países será “espectacular”. Por su parte, Rodríguez compartió en X que la conversación fue “larga y cortés”, “en un marco de respeto mutuo” y que abordaron “una agenda de trabajo bilateral” en beneficio de nuestros pueblos, así como asuntos pendientes entre nuestros gobiernos”.
Jueves 15 de enero
María Corina Machado visitó a Trump en la Casa Blanca, aunque no fue recibida por la puerta principal. Durante la visita, la líder de la oposición venezolana le entregó su medalla del Premio Nobel de Paz al presidente Donald Trump. La portavoz de la Casa Blanca ha dicho que Estados Unidos mantiene su postura de “colaboración” con Rodríguez.
Las vigilias de familiares continúan exigiendo la liberación de quienes aún permanecen detenidos. Frente a los reclamos, Delcy Rodríguez informó vía X que siguen evaluando los casos de excarcelación.
Viernes 16 de enero
Delcy Rodríguez y el director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos, John Ratcliffe, se reunieron en Caracas para abordar “temas de seguridad, cooperación y la intención de mejorar las relaciones de trabajo entre ambos gobiernos” en el contexto posterior a la intervención militar.
Delcy Rodríguez destituyó a Álex Saab, el barranquillero acusado de ser testaferro de Maduro, del cargo de ministro de Industria y Producción Nacional en Venezuela, como parte de una reestructuración de gabinete tras convertirse en presidenta interina.
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Lejos de “librarse” del régimen, Venezuela se encuentra ahora bajo el control de Trump, que lo ha legitimado, apoyando a Delcy Rodríguez en el poder mientras sirva a sus intereses manifiestos: el petróleo venezolano. Venezolanxs que, en un primer momento, vieron algo de esperanza en la caída de Maduro, con el tiempo y las acciones de Trump han moderado sus expectativas; otrxs continúan apoyando a Trump. El pedido de liberación de la totalidad de presos políticos se mantiene. Mientras tanto, el pueblo venezolano intenta volver a algo de normalidad en medio de la incertidumbre y la zozobra.