
Además de miles de fotos con la camarita/souvenir, videos emocionantes, experiencias atesorables y millones para la industria del turismo, el concierto dejó expuesta una problemática que no es nueva: la de una ciudad cada vez más para el consumo turista, que responde más a lógicas externas, volátiles y extractivas, que a sus necesidades internas.
“En mi vida, fuiste turista. Tú solo viste lo mejor de mí y no lo que yo sufría. Te fuiste sin saber el porqué, el porqué de mis herida’. Y no te tocaba a ti curarla’, viniste a pasarla bien y la pasamo’ bien”.
Este fin de semana, Medellín vivió tres fechas de la gira Debí Tirar Más Fotos World Tour de Bad Bunny y un claro ejemplo de la misma turistificación que señala el artista boricua en algunas letras de DTMF. Las denuncias por cancelaciones arbitrarias de reservas de hospedaje y precios de alquiler exorbitantes volvieron a poner sobre la mesa una problemática que crece en la ciudad desde hace años: la gentrificación y turistificación de la ciudad. Un modelo urbano cada vez más orientado a las rentas cortas, el turismo y la especulación, dejando a sus habitantes sin derecho a habitar su propia ciudad.
Turistificación y gentrificación.
La turistificación es el proceso por el cual un territorio se transforma principalmente para el consumo turístico. No se trata solo de que haya turismo, sino que el turismo reorganiza la ciudad, sus economías y sus relaciones sociales, dejando de responder a las necesidades de quienes la habitan y, muchas veces, profundizando las desigualdades.
Ni el concierto ni sus asistentes fueron el problema. La falta de regulación le permite a propietarios incumplir acuerdos para subir precios sin ningún control y extraer más renta en un lapso breve. Y esa falta de regulación no es una omisión técnica, es una decisión política que prioriza la circulación de capital sobre la permanencia de quienes habitan y responde a un modelo de ciudad cada vez más gentrificada.
La gentrificación es un proceso más profundo. Es el proceso urbano y social en el que un barrio, generalmente popular, periférico o históricamente habitado por clase trabajadora, se vuelve atractivo para personas con mayor poder adquisitivo o extranjeros con monedas más fuertes que la local. Esto hace que suban los arriendos, la vivienda y el costo de vida para las personas que antes habitaban el lugar. Cambian también las dinámicas sociales, los usos del suelo, las estéticas, la música. Aparecen otro tipo de negocios, menús en inglés, y las personas que vivían ahí son desplazadas directa (cuando propietarios les desalojan para subir alquileres y lucrar más con rentas cortas) o indirectamente (cuando la vida ahí se vuelve impagable). Los que llegan no se adaptan al lugar, sino que lo adaptan a ellos. Hay una sustitución de la población y de la cultura, desarraigo, fragmentación y pérdida de tejido social. Es una nueva forma de colonización.
“Aquí, nadie quiso irse, y quien se fue, sueña con volver”
La gentrificación es un asunto directamente ligado al mercado inmobiliario, las políticas urbanas, plataformas de rentas cortas como Airbnb, dinámicas de clase y el fenómeno de los “nómadas digitales”. Las rentas cortas impactan directamente, pues menos unidades quedan disponibles para arriendo tradicional, y eso puede elevar el precio de los arriendos largos. Un informe del Banco de la República sobre los precios de arrendamiento urbano entre 2008 y 2024 muestra que Medellín desplazó a Bogotá como la ciudad con los alquileres más altos del país en 2024.
Estereotipos de belleza y turistificación
La industria de la belleza es una pieza clave del engranaje de la turistificación. La ciudad también se ha consolidado como uno de los principales destinos en Colombia para cirugías plásticas y estéticas. En Medellín, al igual que en otras ciudades históricamente permeadas por la narcocultura, se encuentran profundamente arraigados en el imaginario de ciudad estereotipos de belleza femenina pensados en clave de un consumo masculino mediado por el poder económico. En la década de los 90, en pleno boom del narcotráfico, tanto en Medellín como en Cali, ciudades donde se asentaron los mayores carteles del narco del país, las reinas de belleza se convirtieron en otro símbolo de estatus para los grandes narcotraficantes del país. La turistificación también introduce la exotización a esa mirada masculina sobre el cuerpo de las mujeres y el cruce de otras violencias y desigualdades (económica, racial, migratoria) y fenómenos como el de los “passport bros”, hombres, principalmente de Estados Unidos y Europa, que viajan al Sur Global con el objetivo explícito de conseguir sexo y mujeres “menos feministas” (más sumisas) que las que los rechazan en sus países. La publicación «Passport Bros: Guía para conseguir una latina en Medellín» de Austin Abeyta en TikTok da cuenta de ello. Pasaporte, blanquitud y poder adquisitivo, privilegios que la turistificación premia.
ESCNNA en contextos de turistificación y gentrificación
Medellín enfrenta, desde hace años, un grave problema de Explotación Sexual Comercial de Niñas, Niños y Adolescentes (ESCNNA) que responde a violencias estructurales, pero que también se exacerba en contextos de turistificación y gentrificación (como también ocurre en Cartagena). La turistificación trae una alta rotación de personas ajenas al lugar; a medida que crece el desplazamiento de los habitantes locales por la gentrificación, la vigilancia y el control comunitario se debilitan. Por su parte, los modelos de rentas cortas diluyen la responsabilidad de propietarios y administradores que alquilan a cualquier persona, mientras la ineficacia o falta de voluntad política de las administraciones para prevenir y atender los problemas estructurales (en lugar de estigmatizar a trabajadoras sexuales) aumenta la impunidad. La explotación de la ciudad exacerba, de múltiples formas, la explotación de los cuerpos más vulnerables.
Casos como el del Hotel Gotham, ubicado en El Poblado, donde dos menores de edad de 12 y 13 años fueron encontradxs con indicios de estar siendo explotadas sexualmente por un ciudadano estadounidense, han expuesto, además de la falta de control para el ingreso de menores con adultxs que no son sus padres, la complicidad y el trato condescendiente de las autoridades hacia los extranjeros. Pese a que lxs menores fueron encontradxs por la Policía en una de las habitaciones del hotel en compañía del hombre, este no fue arrestado, pues “no fue hallado en flagrancia”.
No quiero que hagan contigo lo que le pasó a Hawái.
“Quieren el barrio mío y que abuelita se vaya. No, no suelte’ la bandera ni olvide’ el lelolai. Que no quiero que hagan contigo lo que le pasó a Hawái”.
En Lo que le pasó a Hawáii, Bad Bunny se refiere a la colonización de la isla por Estados Unidos y a cómo un lugar es vaciado de sentido para convertirse en un producto sobreconsumido por otros, mientras que quienes lo habitaban quedan al margen. Medellín no es la única ciudad de Colombia ni de América Latina que vive estas problemáticas, pero es una de las que más rápidamente las ha visto escalar. La coexistencia de violencias históricas, administraciones que priorizan el relato de la innovación por encima de las problemáticas sociales y la falta de regulación ante las nuevas dinámicas de despojo urbano son solo algunos de los factores que pueden haber fomentado el nivel de turistificación y gentrificación que, por un fin de semana, se dejó ver más de lo usual, pero que lleva años desarrollándose.