November 3, 2026

El rol de las Travestis y Mujeres trans en la victoria de Lula contra la ultraderecha

El 26 de octubre, Luiz Inácio Lula da Silva fue reelegido presidente de Brasil por cuarta vez, tras remontar el segundo lugar de la primera vuelta. Uno de los rostros de esa victoria es el del movimiento de travestis y personas trans. Erika Hilton lideró la reforma que puso fin a la “escala 6×1”, clave para la movilización que reeligió a Lula, y se convirtió en la mujer más votada en la historia del país. En medio de un Congreso dominado por la ultraderecha, este análisis explica por qué el triunfo de Lula es también una victoria trans.

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El 26 de octubre de 2026, la población brasileña envió un mensaje al mundo: En Brasil no hay espacio para el fascismo y para la ultraderecha, que hoy toman Latinoamérica y el Caribe.

Muchísimo se puede decir o analizar sobre el resultado electoral; desde el logro histórico de un candidato que gana en la segunda vuelta después de estar en segundo lugar en la primera; el hecho de que Luiz Inácio Lula da Silva, un trabajador operario que nació en una de las regiones más pobres de Brasil, sea el primer presidente democráticamente electo por la cuarta vez en el país; que la izquierda ganó las elecciones contra fuerzas de Big Techs estadounidenses, las manipulaciones judiciales, desinformación y fake news, y contra las interferencias del propio gobierno de los EE.UU. Y entre tantos logros históricos, no es menos importante el rol que el género tuvo en esa disputa y lo que este representa para el mundo que vive en un avance autoritario neofascista. 

De otro lado, el resultado para el Congreso no es tan positivo para el futuro de las políticas sociales y de género. El Partido Liberal de ultraderecha tiene el 35% de los escaños en el Senado, y una mayoría de aliados también de derecha. Michelle Bolsonaro, esposa del antiguo presidente Jair Bolsonaro (que se queda preso por intento de golpe de Estado), fue elegida senadora y tiene una agenda fundamentalista evangélica y conservadora antiaborto, antigénero y anti-LGBTQI+. Nikolas Ferreira y Lucas Pavanato, congresistas bolsonaristas de ultraderecha, fueron los diputados federales más votados en la historia de la democracia en el país, con más de 3 millones de votos cada uno. Las campañas de los dos se basaron en ataques a personas trans y a derechos de personas LGBTQI+. Nikolas Ferreira, en específico, fue condenado en tres procesos civiles de daño moral por crimen de odio transfóbico. Uno de los casos fue sobre un ataque a la diputada federal Duda Selebart, que es una mujer trans. De este modo, se puede percibir que el género estuvo presente de manera central en la disputa electoral. Esa tendencia está alineada con una agenda internacional geopolítica, conservadora y anti-derechos que hoy toma la región. 

Pero, de algún modo, el resultado de la contienda presidencial en Brasil mostró una respuesta distinta. De alguna manera, el proyecto antigénero y antidemocrático representado por Flavio Bolsonaro fue rechazado por la mayoría de la sociedad brasileña. Una sociedad donde aún se cree en la democracia y en derechos sociales para todas las personas. Este logro es producto del trabajo duro del movimiento de travestis y personas trans. Y la figura de la diputada federal Erika Hilton explica en gran parte este hecho. Si por un lado los ataques se centran en perseguir a las personas trans, nuestra respuesta viene en forma de una mayor ocupación política. Erika presentó y lideró la aprobación de una reforma constitucional que reduce la semana de trabajo de seis días a cinco. En Brasil, cerca de un tercio de los trabajadores formales estaban en la llamada “escala 6×1”, un régimen de trabajo inhumano y que va contra la tendencia en las grandes democracias desarrolladas (por ejemplo, en Bélgica hay permiso de empleitas de cuatro días, y en Francia solo si trabajan 35 horas por semana). El Senado aprobó el fin de la “escala 6×1” el 14 de octubre, en medio de la disputa de la segunda vuelta. Ese tema fue de extrema importancia para la movilización popular que llevó a la reelección de Lula. Así, el principal cambio legal en la historia reciente de Brasil para la clase trabajadora fue liderado por una travesti. La travesti que también se tornó la mujer más votada en la historia de Brasil, con más de 1,5 millones de votos. 

Pero Erika no llega a esos espacios sola. Ella es apoyada por todo un movimiento organizado de travestis y transexuales que moviliza y hace campañas, y principalmente que no tiene miedo de ser quien es. Mientras sectores de la izquierda acusan a los movimientos LGBTQI+ de ser identitarios o dividir la clase trabajadora, las travestis son responsables de logros históricos, de disputar narrativas contra la ultraderecha internacional, de avanzar imaginarios colectivos de inclusión y ciudadanía. Fueron los movimientos de travestis y transexuales los que denunciaron los ataques de organizaciones fascistas y conservadoras internacionales a leyes de protección contra crímenes de odio en Brasil. Fueron las travestis las que defendieron un Brasil soberano contra el proyecto antigénero global de Donald Trump y Marco Rubio, que no solo tienen intereses económicos en las tierras raras y recursos naturales de Brasil, sino que también buscan avanzar una agenda de costumbres conservadora y antigénero en toda Latinoamérica. Por esas razones, el logro de Luiz Inácio Lula da Silva desde su primera elección es también un logro de las travestis y transexuales brasileñas que caminan a su lado desde los años 90. Es una victoria trans, del Brasil y de Erika Hilton, de Duda Salabert y Tabatha Pimenta, mujeres trans electas al Congreso. Es una victoria de la traviarca Katia Tapety, la primera travesti electa representante legislativa en el país en 1992. Es una victoria de las compañeras asesinadas en las operaciones policiales de exterminio durante la dictadura militar. Y una victoria de las centenas de mujeres trans y travestis asesinadas y encarceladas todos los años en Brasil, que sigue siendo el país con el mayor registro de muertes transfóbicas en el mundo. Pero el movimiento trans también ha luchado para que seamos el que más elige a personas trans con gran éxito. Ojalá este cuarto gobierno sea de compromiso radical con la población LGBTQI+ y con la ciudadanía de los más vulnerables. Eso porque, cuando una travesti tiene su dignidad respetada, la sociedad como un todo avanza junta. Es tremendo lo que las travestis hacen en el Brasil y el mundo tiene que ver eso. Tenemos muchísimo que enseñarle a los países desarrollados. ¡Lula y Erika demostraron esto!

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Autores

  • Presidenta de la Asociación Nacional de Travestis y Transexuales (ANTRA). Integrante del Consejo de Desarrollo Social y Sostenible de la Presidencia de la República de Brasil. Militar antifascista, sargenta de la Marina de Brasil, travesti y feminista. Fundadora de Marsha Trans Brasil. Coordinadora de la investigación anual sobre la violencia contra la población trans desde 2017 e investigadora sobre la participación de personas trans en los procesos electorales y la violencia política. Ha publicado investigaciones sobre la situación de las personas trans en el sistema penitenciario y materiales educativos sobre seguridad para la comunidad LGBTQIA+. Fue elegida una de las 100 mujeres pioneras en liderazgo político por Women of the World (WoW). Forma parte de la lista Over 30 de Billboard y de la selección de los 100 profesionales LGBTQIA+ que construyen futuros deseables.

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  • Victória Dandara es escritora, abogada brasileña graduada por la Universidad de São Paulo (USP), militante travesti afiliada a la Asociación Nacional de Travestis y Transexuales de Brasil (ANTRA), magíster en Derechos Humanos (LL.M.) por la Universidad de Harvard y Policy & Legal Fellow del Council for Global Equality, una coalición de aproximadamente 40 organizaciones estadounidenses que promueven los derechos de las personas LGBTQI+ a nivel global.

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