
El incendio forestal que comenzó la tarde del sábado 19 de septiembre en el cerro de San Marcos, en Villa de Leyva, y se propagó con rapidez, se encuentra controlado en un 75 %, según reportes oficiales. Sin embargo, habitantes y voluntarios denuncian la tardanza e inacción del gobierno municipal, departamental y nacional durante las primeras horas. Los incendios también están afectando a municipios cercanos como Chiquiza; esta mañana el alcalde de Chíquiza, Boyacá, Edwin Almanza, pidió ayuda al Gobierno Nacional y a las entidades de gestión del riesgo para mitigar el incendio en el Santuario de Fauna y Flora Iguaque. La comunidad de Sáchica también pidió apoyo urgente a la UNGRD para proteger el santuario.
Hasta el momento, el fuego ha afectado aproximadamente 1.200 hectáreas, de las cuales casi el 60% corresponden al Santuario de Fauna y Flora de Iguaque, área protegida de Parques Nacionales Naturales. Dos focos activos persisten en zonas de difícil acceso. La UNGRD confirmó este martes que hay más de 19 cuerpos de bomberos, 250 personas del SNGRD y 3 helicópteros atendiendo el incendio forestal en la vereda La Castellana, cerro San Marcos.
Villa de Leyva es uno de los destinos turísticos más visitados de Boyacá y del centro de Colombia; es un destino habitual de fin de semana para visitantes de Bogotá, y su economía depende en buena medida de hoteles, restaurantes, turismo arqueológico/paleontológico y eventos culturales. El Santuario de Fauna y Flora de Iguaque, administrado por Parques Nacionales Naturales de Colombia, es un ecosistema de páramo y bosque altoandino de alto valor para la regulación hídrica de la región. Cerca de 80 personas fueron evacuadas de hoteles, principalmente de El Duruelo y Arcoíris.
Las zonas más afectadas por la emergencia son el cerro de San Marcos y el sector La Castellana en Villa de Leyva, los sectores de Villa Rosita, Juan Díaz y La Hondura en Chíquiza, y las partes altas que conducen al santuario de Iguaque, donde el terreno montañoso y de difícil acceso ha obligado a concentrar las labores en operaciones aéreas.
El santuario de Iguaque combina ecosistemas de bosque altoandino, robledales, páramo y subpáramo, humedales y la laguna de Iguaque, de origen glaciar. Los páramos son el elemento más crítico: regulan el ciclo hídrico y son ecosistemas de recuperación lentísima, lo que hace que el fuego, aunque “solo” queme vegetación superficial, deje daños que tardan décadas en revertirse. Las corrientes que nacen en el santuario surten los acueductos de varios municipios vecinos (Sáchica, Chíquiza, Santa Sofía, Gachantivá y Arcabuco), beneficiando a más de 30.000-35.000 habitantes según la fuente. El santuario, además, alberga más de 170 especies de aves, incluido el cóndor andino y 19 especies de colibríes, venados de cola blanca, ocelotes y nueve especies de frailejón (dos amenazadas). Existe una orquídea, Lepanthes bachue, que solo se encuentra ahí y en Villa de Leyva, nombrada en honor a la diosa muisca.
Según la tradición, de la laguna sagrada de Iguaque (a 3.599 metros) emergió Bachué, considerada la madre del pueblo muisca. En la cosmología muisca representa el nacimiento, la fertilidad y el conocimiento interior. Es, junto con el lago de Tota y Guatavita, uno de los sitios sagrados más importantes de esa tradición en el altiplano cundiboyacense.
¿Y El Niño?
Aunque el director departamental de Gestión del Riesgo de Boyacá insinuó que “pudo ser originado por manos criminales”, basándose en que el punto de inicio del fuego no tiene redes eléctricas ni viviendas cercanas, esta versión no ha sido confirmada oficialmente. Al respecto circuló información falsa sobre una captura con una imagen creada con IA.
El incendio de Villa de Leyva ocurre en medio de la alerta nacional por el fenómeno de El Niño, cuyo inicio confirmó el anterior gobierno, en junio de 2026, tres meses antes de lo previsto inicialmente. El IDEAM actualizó su seguimiento el 18 de septiembre: estima una probabilidad superior al 90% de que las condiciones de El Niño persistan hasta comienzos de 2027, y elevó a 75% la posibilidad de que alcance una intensidad comparable a los episodios más fuertes registrados desde 1950, con el pico esperado entre diciembre y enero. El Ministerio de Ambiente ha vinculado explícitamente el fenómeno con temperaturas más altas, menor caudal en ríos y embalses y “mayor riesgo de incendios forestales”, advertencia que cobija a las regiones Andina, Caribe y Pacífica.
Sin embargo, las autoridades no atribuyen el incendio de Villa de Leyva explícitamente a El Niño. Habitantes de la zona afirman que incendios de esta magnitud se repiten en la zona cada 5 o 6 años por la combinación estacional de vientos de mitad de año y sequía propia de la región, y atribuyen la severidad de este episodio a la falta de protocolos municipales de prevención y respuesta temprana.
El Niño actúa como un factor de fondo que agrava las condiciones de sequía y riesgo de incendio a nivel nacional, pero no como la causa establecida de este incendio en particular, cuyo origen sigue bajo investigación.