Sep 10, 2021

¿Vacunarse?: Un asunto feminista

 Conversación sobre la vacuna contra el COVID-19 y el ciclo menstrual

Ilustración de Carolina Urueta

Por Yoalli Palma

Ana: A mi lo que me sorprende, Yoalli, es que a pesar de considerarte feminista vengas a defender a la ciencia que históricamente nos ha dado la espalda y que ha usado nuestros cuerpos como experimentos en nombre del progreso. Nos olvidan, nos desprecian y tu vienes a decirme que les crea y que me vacune contra el coronavirus. Yo no olvido.

Yoalli: Ana, yo entiendo tu decepción y enojo, pero los errores del sistema científico no pueden generar falta de credibilidad absoluta  hacia él porque se eleva el riesgo de fomentar  prácticas que dañan nuestra salud.

Ana: Credibilidad que todos los días demuestran no merecer. Te pongo un ejemplo, tus colegas gineco-obstetras admiran a William Hunter y a William Smellie, “padres de la obstetricia” cuyos atlas fueron hechos con mujeres que asesinaban en el último trimestre de su embarazo y cuyo delito permaneció impune gracias a la cercanía que tenía con los monarcas y fue hasta 2010 que la Revista de la Real Sociedad de Medicina se dignó a compartir la evidencia de estos crímenes. Te pregunto cuántos gineco-obstetras dejaron de reivindicar a estos criminales como los “padres de la obstetricia”. O el famoso  Marion Sims, que practicó cirugías experimentales en mujeres esclavas negras sin anestesia para corregir las fístulas vaginales. En la actualidad siguen nombrando a un espéculo vaginal como “Sims” por el “aporte a la ciencia” que hizo basado en el sufrimiento de mujeres. 

Yoalli:Todo lo que me dices es cierto, y lo peor es que esa es información que sigue sin ser conocida por gran parte de la población. También es indignante que sólo 23 mujeres hayan ganado el premio Nobel en comparación con los casi 500 hombres que lo han ganado. O ver día a día cómo muchas  personas que van a poner su salud ginecológica y obstétrica en manos del personal de salud, son  violentadas y abusadas: no se les explican razones por las que les hacen intervenciones “científicamente probadas”, no se habla sobre las complicaciones o efectos secundarios de las intervenciones médicas y mucha información debe ser obtenida por conocidas, por el internet, o abrumarse con las dudas al grado de no saber cuándo acudir oportunamente a una valoración oportuna. Eso no lo discuto.

Ana: Exacto. Nos piden confiar cuando les hemos puesto en sus manos nuestra vida y no lo reconocen. Se equivocan y no asumen su error, pero cuando se enojan con un paciente están publicando información personal en grupos de doctores, o les hacen memes, e incluso se llegan a burlar de la paciente con ella enfrente, olvidando quién es la que está en un estado vulnerable.

Yoalli: Si Ana. Las mujeres estamos en un estado vulnerable en una sociedad patriarcal como la que vivimos. Por ende, la ciencia se ha construido bajo ese esquema y debe cambiar. Pero ese cambio no se va a conseguir alejándonos de la ciencia y orillándonos nuevamente  a la desprotección de nuestra salud. 

Ana:  La ciencia no nos oye…

Yoalli: Pues haremos que nos oiga. De hecho, tenemos herramientas que antes no tenían nuestras ancestras y con ellas cambiaremos la historia. No nos desanimemos. Estamos aquí y ahora emancipando nuestro derecho a participar en una sociedad sin desigualdad de género.

Ana: ¿Y cómo lo hacemos? ¿Me voy a vacunar con algo cuya tecnología es nueva basándome en el acto de creer? Tuvo que ser una red social la que uniera a miles de mujeres con la misma historia: ciclos menstruales alterados. ¿Sabes  lo difícil que es el tema de menstruar para mí que tengo síndrome de ovario poliquístico? Es una endocrinopatía muy frecuente y me ha costado mucho esfuerzo lograr controlarla. Mi hermana sí se vacunó, su ciclo siguiente se retrasó mucho y, cuando fue con su gineco-obstetra, le dijo que no tenía nada que ver. Una vez más no nos creen…

Yoalli:  Es una realidad que el personal de salud suele no estar sensibilizado e incluso comete el error de querer tener todas las respuestas. Una regla de una enfermedad nueva  debe ser tener la flexibilidad de saber que muchas cosas pueden pasar, y que el futuro es incierto, y con base en la experiencia y en pruebas avaladas científicamente tomar las mejores decisiones posibles. Claro que va a haber errores, pero estos sólo pueden aminorarse si nos basamos en lo que estudios basados en pruebas nos brindan y cómo se aplican en la población.

Ana: Yo no quiero sufrir sus errores. Ese es el problema. Que ustedes no se ponen en nuestro lugar. Nos quieren sumisas y calladas ante lo que creen que es mejor para nosotras sin importar nuestras distintas condiciones. Tengo síndrome de ovario poliquístico. Tengo un desorden hormonal y no hay respuesta en lo que pasará con quienes tenemos esta condición si nos vacunamos

Yoalli: Te equivocas. Gracias a la ciencia sabemos que el COVID-19 puede afectar de manera más severa a mujeres con síndrome de ovario poliquístico porque tienden a tener mayor cantidad de andrógenos en la sangre y que puede facilitar la entrada del COVID-19. Además se sabe que la ingesta de vitamina D es una medida efectiva para disminuir la tasa de infección y los síntomas severos por COVID-19 y las pacientes con síndrome de ovario  poliquístico tienen con frecuencia deficiencia de vitamina D. Es por eso que son un grupo de personas que necesitan vacunarse.

Ana: ¿Y no hay efectos adversos en ponerme  la vacuna? ¿Por qué se altera la menstruación? A mi justo lo que me da miedo es lo potente que debe ser la vacuna como para que menstrues de forma diferente

Yoalli:  En realidad, todo lo que introduces en el cuerpo puede tener un efecto secundario. Sin embargo, cuando evaluamos riesgo-beneficio, tenemos que tomar una decisión. En este caso, la prioridad actual es salvar la vida. Y eso impacta en muchos niveles porque puede que tu seas asintomática pero puedes contagiar a alguien que tenga síntomas que le puedan costar la vida. Vacunarnos es una responsabilidad comunitaria. Cuidarnos entre todas. Hay muchos efectos descritos, desde síntomas leves como dolor de cabeza, o en el sitio de inyección, cansancio, fiebre, náusea, vómito, hasta cosas más graves, y afortunadamente menos comunes, como trombosis o una fuerte reacción alérgica. De hecho, la respuesta que se genera por la vacuna es lo que produce estas alteraciones de la menstruación (que también ocurren por el mismo virus). Y hay muchas cosas que pueden alterarla también: los ovarios suelen ser lábiles ante el estrés, inflamación, ejercicio o cambios en la alimentación, pero hasta el momento no hay pruebas de que la vacuna pueda generar efectos graves a largo plazo.

Ana: ¿Entonces hay pruebas de que las vacunas contra el COVID afecten la menstruación?

Yoalli: Gracias a que muchas mujeres han hablado del tema se puede  hacer una pregunta de investigación y se elaboran estudios que puedan probar causalidad. Es importante saber que lo que hoy es cierto, mañana puede que no lo sea, pero lo importante es actuar con la evidencia disponible y en este momento la  evidencia sugiere  con todos los estudios hechos, que la vacuna es segura y salva vidas. Te voy a decir una cosa que  considero fue una de los grandes errores en el manejo de esta vacunación: cuando se les preguntó a las distintas sociedades de ginecología sobre este asunto, muchos artículos comunicaron que estos efectos secundarios “no eran de extrañarse”. Si había la posibilidad, se debió haber avisado porque este error daba pie a que se generara miedo a la vacunación.  De hecho, en 1913, con la vacuna de la tifo, también se reportaron alteraciones menstruales. La comunicación hacia la población debe ser clara y prestar atención a esta situación que viven las mujeres 

Ana: ¿Pero no existe información sobre cómo reacciona la vacuna en hombres y en mujeres ?

Yoalli: Si existe. Los datos clínicos han demostrado que los hombres y las mujeres tienen diferentes respuestas inmunitarias a las infecciones y las vacunas: las mujeres suelen presentar una respuesta inmunitaria más intensa con títulos de anticuerpos, incluso dos veces superiores a los alcanzados en los hombres. Con respecto a las vacunas COVID-19, estas solo se han distribuido de forma reciente y están disponibles para un uso generalizado. Por tanto, apenas están empezando a estar disponibles los datos de la comparación por sexos de los títulos de anticuerpos tras la vacunación De hecho, se ha observado una mayor eficacia en hombres para las dos vacunas genómicas (Pfizer, 96,4% en hombres frente a 93,7% en mujeres; y Moderna, 95,4% en hombres frente a 93,1% en mujeres, respectivamente) En cuanto a la vacuna basada en vectores adenovirales, pasa algo similar (Sputnik, 94,2% en hombres frente a 87,5% en mujeres, respectivamente) . En el caso de la vacuna basada en adenovirus, AstraZeneca, se mostraron respuestas inmunes humorales y mediadas por células similares en hombres y mujeres. Estos resultados son solo preliminares y se derivan de ensayos en un número limitado de voluntarios seleccionados, por lo que esperan ser confirmados después del seguimiento de una campaña de vacunación masiva generalizada. Por el momento no podemos tomar decisiones porque sería científicamente irresponsable, pero nos da pie a ampliar en un futuro la investigación. Por ejemplo, en Italia, la Red Nacional de Vigilancia mostró  que con la vacuna COVID-19,  los efectos adversos fueron significativamente más frecuentes en las mujeres ( 76%) que en los hombres (23%), pero  el número de mujeres vacunadas en el momento del análisis de los datos superaba  en número al de los hombres, por lo tanto debemos ser muy cautas al interpretar esta información. 

Ana: ¿Y si usamos anticonceptivos? Justo un efecto secundario de las hormonas es la trombosis. Si hay vacunas que tienen mayor riesgo ¿las debemos suspender? 

Yoalli: No se ha encontrado una asociación con la trombosis relacionada con la vacuna COVID-19 y los anticonceptivos hormonales. En consecuencia, se recomienda la continuación del uso de anticonceptivos hormonales en las usuarias que se vacunan. Tampoco hay recomendaciones respecto a qué momento del ciclo vacunar.

Ana: Entonces, si nos vacunamos y tenemos alguna alteración en el sangrado ¿qué debemos hacer?

Yoalli: Bueno, en realidad tenemos que saber que la alteración debe ser temporal y, si se prolonga más de un ciclo, acudir a revisión. El grupo que más nos preocupa es el de  mujeres que ya están en la etapa de la menopausia y no menstrúan. Si lo hacen, es importante realizar un ultrasonido para descartar un problema con el útero que pueda estar relacionado al cáncer más que a la vacuna. Si existe dolor, se puede tomar cualquier analgésico. Y si hay más de 10 días de retraso en una mujer que solía menstruar de manera regular y tiene vida sexual activa, se deberá realizar una prueba de embarazo. 

Ana: Entiendo tu punto Yoalli. Sé que hay mujeres que destacan en la ciencia pero yo sigo con mucho temor de lo que la vacuna pueda hacer en el cuerpo.

Yoalli: Es normal Ana. Pero recuerda que si la vacuna fuera dañina, legalmente no la podrían recomendar. Los efectos adversos existen. Es lo mismo que tomar una aspirina y la posibilidad de generar un sangrado de tubo digestivo. Son riesgos que se toman porque el beneficio es mayor. El riesgo del que estamos hablando es el de perder la vida y poner en riesgo la de tus familiares. Recuerda que tus padres, aunque están vacunados, los arriesgas a enfermarse. Tengamos responsabilidad de nuestras decisiones. Que nuestro miedo no nos quite a las que queremos. No te acostumbres a las malas noticias. La únicas dos formas de disminuir la posibilidad de morir son el aislamiento y la vacunación. Ojalá tus ojos nunca vean lo que es despedir a miembros de tu familia, o ver a mujeres jóvenes intubadas, o comunicarle a un esposo que enviudó por una enfermedad que ya tiene vacuna, o no poder hacer nada para evitar niñas y niños huérfanos. Entiendo tu miedo, entiende el mio. No te dejes llevar por teorías basadas en opiniones y no en evidencia. La ciencia se ha equivocado, pero esos errores no deben además poner tu vida en peligro. La decisión es tuya, el beneficio es de todas. 

Estudié Medicina en la Universidad Nacional Autónoma de México. Hice la especialidad de Ginecología y Obstetricia en el Instituto Nacional de Perinatología. Posteriormente hice un diplomado en Colposcopia y Patología del Tracto Genital Inferior en el Hospital General de México y al terminar estudié la sub especialidad en Medicina Materno Fetal en el Instituto Nacional de Perinatología. Actualmente me dedico a la medicina privada en la ciudad de México

0 comentarios

Deja un comentario