junio 26, 2023

Torres vs. Arévalo: ¿hay esperanza en Guatemala para la lucha por los derechos de las mujeres y las personas LGBT+?

Dos candidatos opuestos en forma y prácticas políticas, se encontrarán en la segunda vuelta electoral que se llevará a cabo el 20 de agosto en Guatemala. Nadie en el país vio venir este giro inesperado. En ese contexto se enfrentan Sandra Torres y Bernardo Arévalo, el candidato resulta una sorpresa esperanzadora para una ciudadanía harta de la corrupción y la política sin propuestas. Por ahora, deberán librar los dos meses que faltan para la segunda vuelta.

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Guatemala vivió una noche histórica. Por primera vez el país podría tener una presidenta, pero también por primera vez en su época democrática, podría tener un gobierno progresista socialdemócrata. Aunque para las mujeres podría ser una ilusión tener, por fin, a una mujer liderando el país, la esperanza está, realmente, en la candidatura de Bernardo Arévalo del Movimiento Semilla, que ha sido fuertemente impulsada por mujeres jóvenes militantes del partido.

Los resultados preeliminares dejan a Arévalo como opción en la segunda vuelta electoral junto a la candidata a la presidencia del partido Unidad Nacional de la Esperanza —UNE—, Sandra Torres, quien lleva el primer lugar con más del 15% de los votos. Arévalo lleva el 12%. Es importante señalar, que la mayoría de los votos válidos, fueron nulos con el 17% un total de 5,499,963.

La UNE y la posibilidad de que por primera vez Guatemala tenga una presidenta

La UNE, el partido de Sandra Torres Casanova, tiene una estructura importante en las áreas rurales del país. Durante años los diputados de su partido han sido la mayoría en el Congreso de la República. El partido también tuvo un gobierno, el del expresidente Álvaro Colom en 2012. En ese periodo, ella fue primera dama y supo ganarse el aprecio y cariño de las poblaciones rurales con distintos programas sociales. Entre ellos, la “Bolsa Segura”, una bolsa de víveres que tenía el objetivo de ayudar con alimentos básicos a las familias pobres. Este tipo de programas ayudaron especialmente a las madres guatemaltecas, una de las razones por las que Torres y la UNE tienen gran simpatía fuera del casco urbano donde está la mayoría de los habitantes del país.

Sin embargo, el partido de Torres está señalado de pertenecer a lo que popularmente en Guatemala se conoce como ‘el Pacto de Corruptos’, una alianza de funcionarios y diputados que han estado involucrados en distintos casos de corrupción en el país. El gobierno de Colom, su exesposo, estuvo señalado de corrupción por el Transurbano, un servicio de transporte público que se propoponía como algo que mejoraría la movilidad en el país. Un proyecto que hoy no funciona ni tiene las unidades suficientes para que la ciudadanía se movilice en transporte público.

Torres también está ligada a la religión cristiana, en esta contienda electoral se vio rodeada de pastores evangélicos. De hecho, su vicepresidenciable, Romeo Estuardo Guerra Lemus, es un pastor evangélico. La candidata ha utilizado constantemente la religión en su campaña, mostrándose también como una política no laica. De hecho, ha utilizado la religión para dar discursos antiderechos contra la comunidad LGBT+.

En un foro en televisión abierta mostró su postura contra la diversidad sexual utilizando un discurso religioso: “La política de mi gobierno será darles un espacio a todos y todas las guatemaltecas sin discriminación por género, culto, idioma, etnia o cualquier tipo de tendencia, (…) hay que amar al prójimo, respeto a los que toman la decisión de un matrimonio igualitario, pero no lo comparto, porque la Biblia dice Adán y Eva no dice Adán y Esteban. El matrimonio es entre hombre y una mujer, yo voy a proteger a los niños y a las niñas también desde la escuela, desde sus clases para que no estén influenciados por agendas externas. La agenda la voy a poner yo: Primero Dios, como Presidente de la República, yo voy a proteger a sus hijos y garantizar que en las escuelas no haya malas influencias a través del Programa Escuela seguras”, dijo.

En el Día de la Mujer de este año, en medio del proceso electoral que había iniciado en enero, Torres presentó junto a diputadas de su partido la “Ley Rosa”, una iniciativa de ley para la prevención de la violencia intrafamiliar y la violencia digital. Con ella supuestamente se habilitaría una unidad motorizada de policía a disposición de las mujeres, así como una línea telefónica que pueda atenderlas al estar en situaciones de violencia.

Pero aunque en campaña, todo parece esperanzador y bien intencionado, en el Congreso su partido no ha impulsado ninguna agenda de mujeres. De hecho, fue una de las bancadas que votó a favor de que se aprobara el 8 de marzo del año pasado, la iniciativa de ley 5272, “Ley para la Protección de la vida y la Familia”. 30 diputados de la UNE le dieron su voto a esta ley que penalizaba el aborto y prohibía el matrimonio LGBT+. De no ser porque las mujeres y la diversidad sexual salieron a las calles contra esta aprobación y lograron que el presidente la declarara inconstitucional, 30 diputados del partido de Sandra Torres serían responsables de la vigencia de una ley totalmente antiderechos.

Torres además ha sido acusada de financiamiento electoral ilícito, en 2019 fue arrestada porque la Comisión Internacional contra la Impunidad la acusaba con audios de prueba, de haber financiado ilegalmente su campaña, pero el proceso en su contra se cerró en medio de la captura del sistema de justicia tras la expulsión de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala -Cicig- y el desmantelamiento de la Fiscalía Especial Contra la Impunidad -FECI-. La Cicig fue una comisión creada en Guatemala a finales de 2006 como resultado de un acuerdo entre el Gobierno de Guatemala y de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para desarticular aparatos clandestinos de seguridad. La FECI por su parte, es una fiscalía encargada de perseguir la corrupción y los crímenes graves por parte de actores con poder político o económico en el país.

Semilla, la esperanza para las mujeres no es precisamente Arévalo, es todo el partido

Bernardo Arévalo, es hijo del expresidente Juan José Arévalo Bermejo, el primer presidente popularmente electo tras la Revolución de 1944 en Guatemala. Nació en Montevideo, Uruguay en el exilio de sus padres; es sociólogo y doctor en filosofía y antropología social. Actualmente es diputado al Congreso de la República e integra la bancada del partido Movimiento Semilla

Fue embajador de Guatemala en España entre 1995 y 1996; viceministro de Relaciones Exteriores entre 1994 y 1995 durante el gobierno de Ramiro de León Carpio no y entre 1984 y 1988 fue Primer Secretario y Cónsul de la Embajada de Guatemala en Israel, por mencionar algunos de sus cargos en la gestión pública. Ahora, es el candidato a la presidencia de Semilla.

El Movimiento Semilla, es una propuesta de las clases urbanas académicas. Es un partido que nació de los movimientos sociales de 2015, cuando Guatemala entera salió a las calles y logró que renunciaran el expresidente Otto Pérez Molina y la exvicepresidenta Roxana Baldetti, quien fue la primera mujer en ocupar ese cargo. Semilla está conformado por pequeños empresarios, intelectuales, académicos, analistas políticos y otros profesionales que pasaron de la política analista a la política partidaria. Todos ellos sin señalamientos de corrupción o crímenes contra los derechos humanos. Eran parte de los movimientos sociales como cualquier otro guatemalteco indignado por la clase corrupta.

En sus elecciones de 2019 no lograron participar con Thelma Aldana, la exfiscal anticorrupción del Ministerio Público. Ella era su candidata a la presidencia, pero fue bloqueada por tener señalamientos en su contra que, según afirma, realmente fueron una venganza de los actores políticos que ella persiguió y señaló junto a la Cicig de corrupción.

En ese 2019 el Movimiento Semilla llevó al Gobierno a 38 personas. Pero solo el 21% fueron mujeres. Desde ese momento Semilla prometió romper esa brecha y lo cumplió en estas elecciones generales en la que los resultados hasta ahora son alentadores.

Para la actual contienda electoral, el partido y Bernardo Arévalo eligieron a Karin Herrera como su fórmula vicepresidencial, una química bióloga que anteriormente había participado en política universitaria en la Universidad de San Carlos –USAC–, la única universidad pública del país.

Por otro lado, en las diputaciones para el Congreso, con planillas donde hubiera paridad como principio inquebrantable, Semilla incluyó a mujeres de distintas edades y profesiones y según los resultados preliminares, 11 de 23 diputaciones que ya alcanzó el partido, son mujeres. Semilla será el único partido con diputadas abiertamente feministas como Andrea Villagrán, Brenda Mejía, Laura Marroquín, Andrea Reyes, Mercedes Monzón y Elena Motta; Motta además será una de las diputadas más jóvenes del Congreso con 22 años. Algo histórico para las mujeres del país.

Una de las consignas del partido fue “hasta ser mayoría”, pues durante la legislatura que aún transcurre, aunque Semilla alcanzó 7 diputaciones, no fue suficiente para ser oposición real o hacer alianzas en el Congreso, esta vez, sí serán parte de la mayoría. Semilla es el tercer partido con más diputaciones. Eso sí, arriba van dos partidos conservadores señalados de corrupción. La UNE logró 28 diputaciones y VAMOS, el partido oficial que llevó a Alejandro Giammattei a la presidencia actual, logró 38 diputados.

Aunque Semilla será parte de esa mayoría, el Congreso será sumamente retador porque no hay muchos diputados con los cuales puedan conformar alianzas, únicamente podrían hacerlo con la diputada maya poqomam, Sonia Raguay. La única diputada indígena en el Congreso. No se puede esperar que Semilla haga alianzas con partidos señalados por corrupción, o de ultraderecha. En definitiva, aún no son la mayoría suficiente para aprobar leyes, pues en Guatemala se necesitan 81 votos en tres lecturas para lograrlo.

Además, el Congreso está lejos de alcanzar la paridad. El número de mujeres congresistas no creció. De 160 diputados, actualmente hay 31 mujeres. Para el siguiente periodo, 2024 – 2028, habrá 32 mujeres y 128 hombres. Tampoco tendrá representantes LGBT que era un logro en la legislatura actual con el primer diputado gay, Aldo Dávila, a quien le bloquearon su inscripción por denuncias en su contra durante su gestión como diputado de oposición. En el período 2016-2020 también tuvimos a una diputada lesbiana feminista, Sandra Morán; ella tampoco será diputada porque su partido no obtuvo los votos suficientes.

Arévalo durante su campaña ha sido prudente con los temas de mujeres y la diversidad sexual. Algunas declaraciones han hecho que su electorado principalmente joven y diverso cuestione sus posturas. En una entrevista afirmó que la legislación en cuanto a aborto en Guatemala, no debe tocarse, pues en Guatemala, según su legislación, no se criminaliza el aborto espontáneo y se antepone la vida de las madres. Lo cierto es que en el país el aborto inducido sí está penado. El artículo 134 del Código Penal guatemalteco regula penas de entre 1 a 3 años si es con consentimiento de las mujeres. Pero también establece penas para personas que causen abortos a mujeres sin su consentimiento con prisión de 3 a 6 años. También dio una postura para algunos, tibia sobre el matrimonio igualitario, pero Arévalo afirmó que su gobierno evitaría la discriminación de toda la ciudadanía. “No se vale ni discriminar, ni discursos de odio, ni deslegitimar”, dijo.

Para algunos simpatizantes y seguidores del movimiento, estas posturas se deben al temor a los grupos antiderechos ligados a partidos conservadores, que son un fuerte sector de la ciudadanía guatemalteca. Grupos religiosos que, por ejemplo, en 2018, llevaron a miles de personas a marchar “por la familia” y contra el aborto.

Además, Semilla en estas elecciones fue parte de una coalición histórica de partidos de izquierda. Junto al partido URNG–Maíz y Winaq, postularon una planilla para la Ciudad de Guatemala encabezada por un actor político importante para Guatemala, Juan Francisco Solórzano Foppa, el exsuperintendente de la Superintendencia de Administración Tributaria, quien es recordado por obligar a pagar impuestos a evasores en 2016

Sin embargo, al ser un actor político incómodo y con la simpatía de buena parte de la ciudadanía, a Foppa lo bloquearon a toda costa su participación como candidato a alcalde a la Ciudad y luego lo capturaron por supuestamente obstaculizar la justicia siendo abogado defensor del periodista José Rubén Zamora, director y fundador de elPeriódico, quien recientemente fue condenado a 6 años de prisión.

Con el bloqueo de Foppa subió a liderar la planilla, inesperadamente Ninochtka Matute, una urbanista guatemalteca parte del partido Semilla que estudió en Chile y se ha dedicado a trabajar en el urbanismo de la ciudad desde la sociedad Civil. Su campaña dio gran ilusión y esperanza a la juventud urbana.

La campaña de Matute estuvo acompañada de mujeres jóvenes, estudiantes y feministas que desde todos los espacios impulsaron el mensaje de esperanza para recuperar la Ciudad de Guatemala que desde 2004 ha estado en manos del mismo partido, el Unionista y ha llevado a la misma a ser intransitable, sin transporte de calidad, calles donde se pueda caminar, tránsito pesado a cualquier hora y escasez de agua potable.

Aunque ese mismo partido volvió a ganar la alcaldía, Matute obtuvo los votos suficientes para ser concejal y asegura que desde ahí velará por la transparencia y un trabajo municipal para la ciudadanía.

El 20 de agosto se decide todo

Dos candidatos opuestos en forma y prácticas políticas, se encontrarán en la segunda vuelta electoral que se llevará a cabo el 20 de agosto en Guatemala. Nadie en Guatemala vio venir este giro inesperado.

Durante la trama del proceso electoral, la ciudadanía guatemalteca presenció arbitrariedades para la inscripción de candidaturas incómodas para el sistema como la de la lideresa maya mam, Thelma Cabrera. Una mujer del Asintal, departamento de Rethaluleu que en 2019 había quedado en cuarto lugar por mayoría de votos válidos emitidos. Ella no fue inscrita por una denuncia contra su vicepresidenciable, el exprocurador de derechos humanos, Jordán Rodas. Un político incómodo para el sistema que se encuentra exiliado en Europa.

Cuando Carlos Pineda, un finquero que se hizo popular en Tik Tok lideró las encuestas de intención de voto, el sistema electoral lo expulsó por la denuncia que hizo otro partido, por anomalías en su inscripción. Algo insólito y sin antecedentes en Guatemala, pues jamás se había bajado a un candidato ya en la fase de campaña electoral.

Todo apuntaba, según expertos, analistas y las encuestas, a que quienes liderarían los votos podrían ser Sandra Torres, el candidato Edmond Mulet, un diplomático con una larga carrera en Naciones Unidas y Zury Ríos, abogada, hija del dictador golpista Efraín Ríos Montt. Ella tenía un bloqueo constitucional para participar por ser hija de un golpista, pero la CIDH le otorgó medidas que hicieron posible su participación

La sociedad civil estimaba que, entre ellos se decidiría la segunda vuelta. También temían un  fraude electoral por partidos como VAMOS, el oficial. Vamos postulaba a un candidato poco conocido y días antes de las elecciones, The New York Times publicó un reportaje que presentaba una supuesta denuncia por parte de la presidente del Tribunal Supremo Electoral, la autoridad electoral en Guatemala, de intentar ser sobornada. Supuestamente, ella acudió a la Embajada de Estados Unidos a denunciar que un integrante de ese partido quiso sobornarla por Q50,000.

En ese contexto nadie, solo los simpatizantes de Semilla y ellos mismos, imaginaron que llegarían a segunda vuelta. Es una sorpresa esperanzadora para una ciudadanía harta de la corrupción y la política sin propuesta. Pero ahora, deberán librar los dos meses que faltan para la segunda vuelta. 

Aunque en las elecciones pasadas, Sandra torres siempre ha perdido en segunda vuelta electoral, Semilla se enfrenta al monstruo de la UNE, el partido más grande del país con un discurso fuertemente conservador, así como lo es la mayoría del país. Sus simpatizantes intentarán de todas las maneras posibles , hundir a Semilla y este partido, por su parte, tendrá que ingeniarse una estrategia para captar votos. Tendrá que librar presiones o intimidaciones de grupos que ya controlan el país y seguramente se sabían seguros y confiados con cualquiera de los tres candidatos punteros en las encuestas.

Semilla se enfrentará al narcotráfico del país, al sector conservador religioso que usará un discurso estigmatizante contra la izquierda o “el fantasma del comunismo”, a un sector empresarial cómodo que se sabe dueño del país y a un sistema de justicia que ya ha intentado perseguirlos. Por su parte, Sandra Torres con los antecedentes de la UNE, sus diputados, sus nexos con la religión y el narcotráfico, y sus señalamientos propios, tendrá que prever una estrategia para adquirir la confianza de una ciudadanía que ya enterada de quién es ella, podría, otra vez, no seguirla como en las elecciones pasadas.

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Autor

  • Jovanna García

    Jovanna García nació en Guatemala en 1999. Es feminista. Periodista, fotógrafa y comunicadora por vocación y convicción. Es periodista en el medio de investigación No-Ficción y antes fue reportera en la revista feminista Ruda. Es parte de la colectiva de comunicadoras y creadoras Resisters.

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Comentarios

2 thoughts on “Torres vs. Arévalo: ¿hay esperanza en Guatemala para la lucha por los derechos de las mujeres y las personas LGBT+?

  1. Soy un joven sociólogo y católico conservador. Aunque vivo en Polonia, un país de Europa Central, estoy muy interesado en las elecciones en diferentes países del mundo. Estoy muy interesado en los derechos de las personas no heterosexuales. Estoy muy feliz de que Zury Ríos, la hipócrita extrema e hija de un dictador brutal, haya perdido. Creo que el matrimonio entre personas del mismo sexo, a diferencia de muchos divorcios y nuevos matrimonios, no representa una amenaza para la institución de la familia y el matrimonio. En el tema del aborto, soy centrista: me opongo tanto al aborto universal como a su prohibición total. Creo que esto sólo debería ser posible en caso de amenaza a la vida de la madre y cuando es consecuencia de un delito (violación, incesto). Soy conservador porque condeno las adicciones (tabaco, drogas, borracheras), el divorcio, el aborto eugenésico. Creo que las drogas y el asesinato son el MAL MÁS GRANDE del mundo. También condeno el odio (homofobia, racismo), el radicalismo ateo y el fanatismo religioso como el evangelicalismo protestante o el Islam. Todo esto es un mal estúpido que destruye los derechos humanos y la vida.
    En mi opinión, el divorcio sólo debería permitirse si uno de los cónyuges es víctima de violencia por parte del otro o miente abiertamente.
    PD Puede que le sorprenda mi enfoque de varios asuntos, pero soy un joven polaco sincero y original que trata de sacar lo mejor del conservadurismo y el progresismo.

    Saludos desde Polonia – el país de Juan Pablo II

  2. Es triste que sean las personas más dañinas, las divorciadas múltiples, las que atentan contra los derechos fundamentales de los homosexuales a contraer matrimonio civil. Incluso los ateos, los divorciados y los delincuentes tienen derecho a casarse, entonces, ¿por qué las personas homosexuales están excluidas de este derecho básico?

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