Sep 27, 2021

Shakira y el aborto: “Se quiere, se mata” NO es un himno “provida”

Por Ita María

Parece un asunto menor, pero la representación que tiene el aborto en la cultura popular está muy relacionada con los tabúes y estigmas con los que cargamos las mujeres. Así que aclaremos este asunto de una buena vez, para abortar la culpa que sentimos cuando cantamos a grito herido “Se quiere se mata” en algún karaoke: ¿qué nos quería decir Shakira con su canción? 

“Se quiere, se mata”, el sexto y último sencillo de Pies Descalzos, que es el mejor álbum de Shakira (esto, al igual que nuestros derechos, no es materia de debate), fue lanzado en marzo del 97 cuando Shakira tenía 18 años y, aunque no sabemos exactamente en qué momento ella y Luis Fernando Ochoa compusieron el tema, lo más probable, considerando tiempos de producción y grabación, es que fuera antes de sus 18, algo que no sorprende pues es bien sabido que Shak ha sido una compositora prodigiosa desde su temprana edad. El mejor ejemplo de eso es “Magia”, el temón que da nombre a su primer álbum (compuesto por temas que compuso entre los 8 y los 12, inspirados por su primera relación romántica) lanzado en el año 91, cuando ella apenas tenía apenas 14 años.

Sí, a los 12 años baby Shak ya escribía sobre amor. Y es que no debería ser un secreto para nadie que, desde muy temprana edad, las niñas y niños experimentan atracción, deseo y necesidad de conocer el propio cuerpo. De hecho, si el sexo no fuera un tabú en nuestras sociedades, y se nos hablara desde la infancia sobre nuestros cuerpos, el sexo y las relaciones, y si tuviéramos acceso a una educación sexual integral desde temprano, que nos enseñara a nombrar las cosas por su nombre, podríamos prevenir violencias que van desde el acoso y el abuso sexual hasta los embarazos adolescentes y, en consecuencia, se podrían prevenir los abortos inseguros que pueden complicarse hasta causar la muerte, como ocurrió con “Dana”, la protagonista de “Se quiere, se mata”.

“Dana es niña de bien (eso dicen sus padres), nunca llega a su casa a más de diez ni muy tarde. Braulio y Dana se quieren como cualquier pareja, pero un día fueron presa de la naturaleza, de sus propios instintos no escaparon con suerte…”

Y es que el verdadero problema de la letra de la canción NO es el aborto, ni si baby Shak en su adolescencia era antiderechos o pro-aborto (solo hasta el año pasado, a sus 43, Shak se declaró abiertamente feminista en una entrevista con Marie Claire). Si aún hoy, al interior de la enorme y diversa marea de movimientos feministas, persisten diferencias sobre cómo nos posicionamos frente al aborto; si nos hacemos tone-policing y nos tildan de “banalizarlo” cuando nos salimos de las narrativas pornomiseriosas en las que los medios hegemónicos, la iglesia y otros actores lo posicionado; si muchas se paran en las pestañas cuando decimos que “no solo las mujeres abortamos”; y si algunas optan por hablar en términos muy cercanos a los usados por antiderechos, que van por el debate filosófico de cuándo empieza la vida humana y si interrumpir un embarazo es acabar con la vida, ¿cómo le vamos a pedir a la Shak noventera rigor y claridad absoluta sobre un tema que ni siquiera estaba regulado legalmente cuando escribió la canción? Recordemos que en ese entonces el aborto estaba totalmente penalizado y que muchas de nosotras estábamos aún lejos de ser feministas y de tener una opinión clara sobre estos temas. Fue solo hasta el 2006 que la Corte Constitucional despenalizó parcialmente el aborto en tres causales con la Sentencia C-355.

Pero, aunque este asunto de si “se interrumpe o se acaba” un prospecto de vida dejó de ser punto de debate hace mucho, y a pesar de que absolutamente todas las feministas coincidimos en que la decisión de llevar a término, o interrumpir un embarazo, es única y exclusiva de quien lo lleva en el útero y se debe respetar, tuvieron que pasar once años después del lanzamiento de esta canción, y décadas de luchas del movimiento social de mujeres, para que el aborto fuera despenalizado en tres causales para las colombianas. Así que el aborto de Dana, que hoy podría perfectamente enmarcarse en la causal salud (por el riesgo para la salud mental que supone la afectación al bienestar y al proyecto de vida por un embarazo no deseado) en el 95 era, a todas luces, un aborto ilegal y, aún así, Shaki ya sabía que la ilegalidad nunca ha sido un impedimento para que las mujeres y personas con posibilidad de gestar, abortemos.

Pero el problema hipotético que nos plantea esta canción no es el aborto en sí mismo, sino que una niña quedó embarazada y que la ilegalidad la empujó a un aborto clandestino inseguro que la dejó “dos metros bajo tierra viendo crecer gusanos”. Entonces el verdadero problema es que una pareja de adolescentes tuvo un encuentro sexual (intuímos que sin protección) que dio lugar a que les confirmaran “sus terribles sospechas” de un embarazo NO DESEADO. Como ya dije antes, la ilegalidad del aborto no implica que quienes toman la decisión desistan de ella, sino que se ven empujadas a la clandestinidad y, desafortunadamente, Dana no tuvo acceso a información verídica y segura. No tuvo amigas a quienes acudir, ni tuvo el número de una colectiva de acompañamiento seguro. Dana no tuvo nada de eso y no tuvo más remedio que acudir a un sitio de abortos clandestinos de esos que ABUNDAN en todas partes, en donde le practicaron un aborto inseguro y terminó muerta.

Y el problema REAL es que hoy, 26 años después del lanzamiento de esta canción, muchas chicas como Dana siguen sin tener acceso a una educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir. A Dana no la mató el aborto, la mató el patriarcado. Porque, aunque los antiderechos (mal llamados provida) se rasgan las vestiduras para evitar que abortemos, nadie hace nada por cerrar los lugares inseguros, o por garantizar la educación sexual integral y acceso a anticonceptivos para las adolescentes que, como Dana, tienen “el fuego por dentro y las hormonas presentes, por la ley del magneto se acercarán a otros cuerpos”… No. Aquí se habla de educación sexual o de enfoque de género y la bancada antiderechos bloquea con crucifijos cualquier paso hacia adelante. Razón tenía Shak al decir que “a la hora del té, nada pasa”.

Tristemente, a las Danas de hoy las tres causales tampoco les garantizan que puedan acceder a un aborto legal y seguro. Si bien hoy tenemos más acceso a la información, prestadoras del servicio seguras, colectivas que brindan información, el medicamento y acompañamiento, el derecho al aborto sigue dependiendo de la interpretación de un tercero, bien sea personal de la salud o el mismo juez del video de Shak de hace más de 20 años…

Por eso insistimos tanto las feministas en la despenalización TOTAL del aborto. No solo en el papel, sino en las conciencias, en la cultura, en los hogares y las familias, en los colegios y universidades. Por eso avanzamos en nuestras propias narrativas y hoy decimos eduación sexual para descubrir, anticonceptivos para disfrutar y aborto LIBRE para decidir. Porque solo cuando dejemos de ponerle tanto misterio y culpa a la decisión de no querer continuar con un embarazo, cuando hablemos naturalmente de esto y todas las Danas del mundo sepan a dónde acudir para solicitar un aborto SEGURO, LIBRE y FEMINISTA, solo entonces lo que más se quiere, que es la vida propia, nuestros proyectos, nuestros sueños, nuestra biografía, no se mata y mucho menos cuando apenas se está empezando a escribir.

Dicho esto, y teniendo en cuenta el contexto contestatario de los demás temas del mismo álbum de Shakira, podemos concluir que la canción “Se quiere se mata” no es “provida”. Al contrario, es una canción que denuncia los riesgos a los que nos expone la prohibición del aborto; el peligro de no poder decidir sobre nuestros propios cuerpos y vida; la doble moral de sociedades que nos prefieren ver muertas antes que libres y la manera descarada en que la penalización del aborto solo castiga a las mujeres (y otras personas que abortan) porque el tibio de Braulio –interpretado por León Larregui en el video-, que también fue autor material del problema, ni por la letra se vuelve a asomar. Y si después de todo esto les siguen faltando motivos, podemos hablar del fondo verde del video y teorizar conspirativamente sobre cómo Shak, vanguardista como buena acuariana, supo incluso antes que las argentinas que el verde sería el color de nuestra bandera. 

Así que amigas y compañeras feministas y shakiristas, pasemos esta duda existencial que, realmente, siempre estuvo resuelta, y dejemos de buscarle más patas al gato. ¡Cantemos a grito herido y en paz esta canción en el karaoke y nuestras arengas aborteras en las calles!

Feminista colombiana, autora del libro “Que el privilegio no te nuble la empatía” (Planeta, 2020) y cofundadora de la colectiva Las Viejas Verdes. Ita María es Economista de la Universidad Icesi (Cali, Colombia) y tiene un MBA de Esdén Business School. Desde 2007 ha ocupado cargos directivos en importantes compañías de la industria de moda y tendencias como experta en marketing y estrategia (INVISTA, 2007-2012), análisis de tendencias y comportamiento de consumidor (WGSN, 2013-2017) y más recientemente incursiona en la industria de los medios independientes y alternativos (VICE, 2019-2020). Cuenta con más de una década de experiencia en generación de contenidos, nuevas narrativas, construcción de comunidades virtuales y comunicación digital y ha sido tallerista y conferencista de mercadeo, redes sociales y tendencias en América Latina. Actualmente se encuentra dedicada a apoyar y asesorar en estrategia de comunicaciones a organizaciones con enfoque feminista y de derechos humanos.

1 Comentario

  1. Galu

    Arriba el derecho de la mujer. ¡Desde las conciencias de todas y todos!

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