septiembre 8, 2022

Monos, putas, travestis y homosexuales: emergencias sanitarias y pánico sexual

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Ilustración de Carolina Urueta

El Gomelo pecho de gorila y la Clamidienta recatada

Hace unos años un ñoño académico extractivista papasito me invitó a su casa a parchar, después de que en una fiesta nos hubiéramos dado besos. Me acuerdo que me fascinaba y me hacía sentir importante que un estudiante con prestigio de ser muy pilo se fijara en mí. Días antes de nuestra cita, me empezó a salir un fluido por el pene que olía horrible y que me dejaba manchas en los calzones. Fui a hacerme exámenes muy apenada y resulta que tenía clamidia. Nuestra cita se fue calentando y, obviamente, no le iba a decir al nerd delicioso cuál había sido mi diagnóstico: ¡Jamás, mi amor! ¡EL OSO! 

Mi estrategia fue hacerme la paisa recatada: la que no tiene sexo en la primera cita, la que sólo da besos apasionados y duerme en cucharita, a pesar de que me tenía súper arrecha su barbita, su pecho de gorila y su ñoñada. Cuando nos arrunchamos y nos estábamos manoseando, yo le cogí la manito, me la puse en la carita como la bella durmiente y me hice la dormida. Todavía pienso en cómo mi vergüenza y culpa, inculcadas en mi Manizales conservador y parroquial del ama, afectaron (y siguen afectando) mis decisiones sexuales, ¿Qué tal que él me hubiera dicho que hiciéramos otras cosas reduciendo los riesgos o que tuviera un fetiche con mis fluidos verdes de olores fuertes? 

No todas las formas de cuidarnos de infecciones y enfermedades requieren la reclusión, falta de contacto físico o ausencia de sexo, y muchas veces sugerir que esa es la única manera de protegernos puede ser poco práctico y realista. El año pasado que visité Estados Unidos me impresionó mucho la cantidad de propuestas sexuales que me hicieron sin condón. Pregunté por ahí por qué pasaba eso, si la tradición era que las personas LGBTIQ+ le temiéramos al VIH y por eso fuéramos más partidaries de usar preservativo. Según entendí, hay dos factores: primero allá hay acceso a un medicamento llamado PREP que, según los estudios, cuando se usa junto con el condón, funciona para prevenir el VIH (En Colombia las EPS están obligadas a garantizarla) y segundo, es posible tener VIH, tomar medicamentos que reduzcan la carga viral para que sea “indetectable” y no transmitirlo. Sin embargo, aún es difícil el acceso en Colombia, así en el papel tengamos derecho a que el sistema público de salud garantice los medicamentos (tal vez por eso la “moda” de tirar sin condón no ha llegado tan fuerte aún a Colombia). 

En los años 80s murieron muchísimas personas como resultado de tener VIH, especialmente de grupos históricamente discriminados. Desde el comienzo de la epidemia, 36,3 millones de personas fallecieron a causa de enfermedades relacionadas con el sida. En Latinoamérica, en 1994 moría “El Gran Varón” en la sala de un hospital, y en el 2021 ya era posible tomar medicinas preventivas y vivir con VIH sin morir y sin transmitirlo. En el 2022, la Organización Mundial de la Salud declaró una nueva emergencia mundial de una enfermedad que, al igual que el VIH, proviene de los monos y deja a la gente toda llena de ronchas. Una infección que ataca principalmente a hombres que tienen sexo con hombres, especialmente aquellos con múltiples parejas sexuales. ¿Qué se recomienda?: REDUCIR LAS PAREJAS SEXUALES. 

¿Se está devolviendo el tiempo? ¿Hay que prender las alarmas o relajar las nalgas? A continuación, les cuento como llegamos hasta aquí, en esta historia que parece de ciencia ficción: ¿Podrán la Ministra de Salud y Protección Social de Colombia, Carolina Corcho y el Presidente Gustavo Petro, escuchar a las putas y a las maricas para no repetir la historia? 

La viruela del mono es declarada emergencia sanitaria mundial como un brote concentrado entre hombres que tienen sexo con hombres

El sábado 23 de julio la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró la viruela del mono como una emergencia sanitaria mundial, después de que se reportaran más de 16,000 casos en 75 países y cinco muertes en el continente Africano. Tedros Adhanom afirmó en una conferencia de prensa:  “Aunque estoy declarando una emergencia de salud pública de interés internacional, por el momento este es un brote que se concentra entre hombres que tienen sexo con hombres, especialmente aquellos con múltiples parejas sexuales”. También dijo que era importante informar y educar a las comunidades más afectadas protegiendo su dignidad y sus derechos humanos afirmando que «el estigma y la discriminación pueden ser tan peligrosos como cualquier virus». En Colombia, el Instituto Nacional de Salud ha reportado 938 casos.

Para muchas personas LGTBIQ+ este anunció despertó traumas complejos, historias trágicas y llamados a la acción porque nos transportó hasta los años 80´s, cuando el VIH era considerado “el cáncer gay”. Y es que parecemos en una película de ciencia ficción viajando al pasado: ronchas, parejas del mismo sexo afectadas y asustadas, orígenes de virus e infecciones en micos, gobiernos con mensajes de limitación de parejas sexuales, trabajadoras sexuales ignoradas, morronguerías culturales que en vez de prevenir aumentan el riesgo en poblaciones históricamente discriminadas estigmatizadas y sin soluciones concretas. ¿Qué podemos aprender sobre las epidemias que afectan desproporcionadamente a grupos históricamente discriminados? ¿Qué podemos aprender de la crisis de los 80s del VIH-SIDA?

¿Qué es la viruela símica?

De acuerdo al cuestionario que nos respondió Ministerio de Salud y Protección de Colombia es una infección que se contagia “principalmente por contacto directo o indirecto con sangre, fluidos corporales y lesiones de la piel”. También, de forma secundaria, puede transmitirse “de persona a persona y puede producirse por contacto estrecho con secreciones infectadas y gotas de las vías respiratorias o lesiones cutáneas de una persona infectada, líquidos corporales o con objetos contaminados recientemente con los fluidos del paciente o materiales de la lesión (ropa de cama, vestimenta, utensilios para alimentación, toallas, dispositivos electrónicos, entre otros, de uso personal)…”. El Ministerio agrega que “no hay evidencia suficiente que permita identificar que la viruela símica se pueda transmitir por vía sexual, sin embargo, el contacto directo piel a piel con lesiones durante las actividades sexuales puede propagar el virus, de allí que las relaciones sexuales son un factor de riesgo importante, así como las otras formas de contacto mencionadas previamente”.

¿cuánto dura?

La misma entidad nos explicó, en el mismo cuestionario, que el período de incubación “es de 6 a 13 días posterior a la exposición y que puede variar entre 5 y 21 días de acuerdo con el tipo de transmisión”:

-Exposiciones no invasivas (por ejemplo, contacto con la piel intacta o transmisión por gotas) 13 días.

-Exposiciones complejas e invasivas (contacto con piel lesionada o membranas mucosas en regiones anal o genital) 9 días.

Los síntomas duran de dos a cuatro semanas:

-Período de invasión: fiebre, dolor lumbar, muscular y de cabeza, debilidad y fatiga general. Inflamación de ganglios (diferencia fundamental con varicela, sarampión, entre otras)

-Período de erupción cutánea: “en su presentación clásica suele afectar primero la cara o la cavidad oral y posteriormente se extiende al resto del cuerpo. Las zonas más comprometidas en su orden son: los genitales, el rostro, los brazos, los dorsos de las manos, la región perianal, las piernas, el tórax, la ingle y el abdomen”. Como existe una “amplia variedad en su localización anatómica, encontrándose casos con lesiones localizadas y otros con lesiones generalizadas que comprometen especialmente la región genital y perianal” puede hacer que se dificulte el diagnóstico diferencial con enfermedades de transmisión sexual.

Hay unas fotos miedosas de ronchas, ¿cómo son exactamente?

El mismo Ministerio también nos respondió que las lesiones típicas son bien definidas, firmes y tienen ombligos. La evolución de la erupciones en la piel (exantema) van desde menos de 1 cm de diámetro, planas y no palpables pero de color diferente a la piel que las rodea (máculas) pasando por pequeños sólidos o quistes (pápulas), abultamientos o pequeñas bolsas llenas de líquido (vesículas), hasta pequeñas elevaciones que contienen líquido purulento (pústulas). Las erupciones producen costras aproximadamente a los 10 días, luego pierden las escamas y “de acuerdo con el grado de inflamación, pueden dejar cicatrices y manchas residuales. La eliminación completa de las costras puede tardar hasta tres o cuatro semanas”. Diferentes ganglios pueden inflamarse debajo de la mandíbula, parte superior de la columna vertebral, axilas y parte inferior de la pared abdominal y, si hay afectación mucosa, se pueden observar úlceras tipo chancro orales, inflamación del recto o úlceras en las amígdalas…se presenta en algunos casos faringitis o epiglotitis”.

Sin embargo, en la literatura revisada por el Ministerio hay una alta variabilidad de casos. En la serie de casos más grande publicada hasta el momento en este brote, en la cual se incluyeron 528 casos de 16 países, “el 41% de los pacientes no presentaron lesiones en las mucosas y el número de lesiones en piel presentó un rango bastante amplio, siendo menos de 5 lesiones lo más frecuente (39%), de 5 a 10 (25%), de 11 a 20 (21%) y más de 20 lesiones en el 11% de las personas afectadas”.

No Monkey Bussiness

La relación entre el VIH (Virus de la Inmunodeficiencia Humana) y la viruela símica no sólo se debe a la representación de los famosos monos que no hablan, no escuchan y no dicen nada sobre temas tabús. Se cree que el origen de ambas está en los monos. Originalmente se creía que el origen del VIH eran los chimpancés (Virus de la Inmunodeficiencia Símica que se transmitió a humanos para convertirse en VIH), pero un nuevo estudio parece demostrar que el virus comenzó su vida en los monos. De acuerdo a este nuevo estudio, fue un producto de virus separados que saltaron de diferentes especies de monos a chimpancés y se combinaron para formar un “virus híbrido”.

Por su parte, la viruela del mono o monkeypox se llama así porque fue descubierta en 1958 en una colonia de monos destinada a la investigación científica. En 1970 se diagnosticó el primer caso de viruela del mono en humanos en la República Democrática del Congo: un niño de 9 años en una familia que comía simios. En este caso, la evidencia también hizo cambiar de opinión a la ciencia y ahora se cree que el origen está en roedores que habitan las selvas tropicales, cada vez más frecuentados por la presencia humana.

Ronchas maricas y morronguerías heteronormativas: abstención sexual y cultura homofóbica

Las representaciones en medios de comunicación sobre el VIH, sobre todo en fase SIDA en los años ochenta en Estados Unidos, estaban marcadas por una cultura del silencio: guerrerista y homofóbica. En ruedas de prensa en la Casa Blanca pueden escucharse risas y burlas homofóbicas de funcionarios y periodistas cuando un periodista intenta preguntar sobre “la plaga gay” en 1982, cuando ya se registraban más de 800 muertes. En 1983,en otra rueda de prensa en la Casa Blanca (cuando ya iban un poco más de 2,300 muertes), una periodista preguntó por un titular sobre “cuento de hadas” y le respondieron que los “cuentos de hadas” no son ciertos pero que este cuento de “hadas” (fairy en inglés, refiriéndose despectivamente a hombres gay) si era cierto. Otro periodista pregunta si el presidente Reagan “considera que ayudaría que el gobieno recomiende a los gays que hagan menos cruising” (tener sexo en lugares públicos, usualmente con desconocidos), y Larry, el encargado de la prensa de entonces, después de burlarse del interés sobre el tema del periodista, dice que se van a destinar recursos para esa investigación.

También se realizaron comerciales para televisión con símbolos cargados de miedo, muerte y signos de guerra: como un comercial que comparaba infectarse con VIH con una ruleta rusa con un revólver. Tampoco se le hablaba claro y directo a las poblaciones directamente afectadas: se invisibilizaba a las personas LGTBIQ+ porque el gobierno conservador de Reagan temía (al igual que con las drogas) que hablar de un tema de forma directa, para que la ciudadanía estuviera informada, FUERA equivalente a “promover y aceptar la homosexualidad”.

Historia del activismo LGTBIQ+ y VIH: ACT UP

En Julio de 1981 un artículo publicado en The New York Times titulado “Cáncer raro visto en 41 homosexuales” asociaba el Sarcoma de Kaposy (un tipo de cáncer que genera lesiones en la piel, frecuente en la época en algunas fases del VIH) con el hecho de ser gay. Sara Schulman, una autora y activista que recordó que las mujeres y las personas afrodescendientes siempre estuvieron en el centro de la lucha, explicó en una entrevista de NPR que “durante los primeros cinco años de la crisis del VIH-SIDA, 40,000 personas murieron. El gobierno no hizo nada y las compañías farmacéuticas reciclaban drogas fallidas de las que tenían las patentes”. Por esta razón, durante los primeros cinco años, las comunidades de personas LGTBIQ+ se concentraron en reconstruir redes de apoyo, que no tenían, porque habían sido excluidas de sus familias. Por ejemplo, organizaciones que asignaban una persona para labores de cuidado como comprar mercado, llevar comidas gratuitas a las casa, entre otros.

No fue hasta 1987 que se fundó la conocida organización ACT UP: AIDS Coalition to Unleash Power (Coalición contra el SIDA para despertar el poder), una organización de acción política directa que tenía como objetivo presionar a los gobiernos, entidades de salud, farmacéuticas, compañías de seguros e instituciones religiosas para que protegieran a la gente en riesgo de vivir con VIH y a las personas que ya estaban graves en fase SIDA. Una de sus acciones más conocidas con amplia cobertura mediática ocurrió cuando cerraron la oficina de Administración de Alimentos y Medicamentos, encargada de medicamentos y vacunas, en Octubre de 1988. En seis años, lograron cambiar la conversación para que no se estigmatizara ni invisibilizara con moralismos desde la salud pública a las poblaciones más afectadas por el VIH-SIDA.

En contextos de conflicto armado, ¿qué impacto tiene relacionar trabajadoras sexuales y personas LGTBIQ+ con infecciones, virus u otros asuntos de salud pública?

La Comisión de la Verdad en Colombia reportó en el Informe Final, publicado en Julio del 2022, en el capítulo Mi cuerpo es la verdad: Experiencias de mujeres y personas LGBTIQ+, que durante el conflicto armado el VIH impactó a las mujeres y las personas LGBTIQ+. La Comisión informó que los primeros casos reportados en Colombia en 1983 “agudizaron el prejuicio y reprodujeron los imaginarios discriminatorios y los discursos que justificaban hechos violentos contra las personas LGTBIQ+, incluso en el marco del conflicto armado”. Asimismo, cuentan que en los diálogos de San Vicente del Caguán tuvieron conocimiento, por medio de las personas LGTBIQ+ que hacían parte de la iniciativa Planeta Paz, “de las pruebas rápidas de detección de VIH que imponía el Frente 27 de las FARCEP a la ciudadanía que habitaba la zona de despeje, así como de los desplazamientos forzados de hombres gais y mujeres trans, por esta razón, en el año 2001”. La Comisión hace un vínculo entre los devastadores efectos de la violencia sexual contra personas LGTBIQ+ y los diagnósticos de VIH. 

Miriam, una mujer trans de Bucaramanga, contó cómo eran perseguidas “a finales de la década de 1980 por actores armados, pues, al ser trans, las relacionaban de inmediato con este diagnóstico”: “Cuando salió el problema del VIH decían que era un caso especialmente de personas trans. En una sola noche mataron a 24. después, otra noche, mataron a unas 20, y así. Fueron masacres grandes, por el solo hecho de que eran homosexuales, porque pensaban que esa enfermedad solo la contagiábamos nosotras, por ser gais”

En el mismo capítulo hay un subtítulo dedicado a la forma en la que los grupos armados regulaban el trabajo sexual. Una trabajadora sexual en una zona rural contó: “Nos fuimos de San Pablo para un pueblito cercano, antes de Santa Rosa. Ellos estaban así, como más visibles. Eran puro paraco, andaban en camuflado y todo por la comunidad. Llevábamos los exámenes porque teníamos que cumplir un reglamento, el de VIH, citologías y todo eso, para poder trabajar”.

También citan el informe VIHdas truncadas, de las corporaciones Caribe Afirmativo y Red Somos y la Universidad de los Andes, donde aparece el testimonio de una mujer trans que ya había sido desplazada de otros municipios y que recibe un panfleto amenazante que dice: “Marica sidosa, sabemos cuántos has contagiado, sabemos que tienes gonorrea, te damos tantas horas, no hables con la Policía, porque no logras salir”. Ella decide no seguir huyendo y cuenta que fue a donde el comandante de la Policía: “Coloqué la denuncia y resulta que era de los grupos armados, tenía nexos con esa gente. Cuando voy y le llevo el panfleto, se echó a reír con una risa irónica y me dijo: «Pero es que lo que dice el panfleto es verdad».

Álvaro Miguel: activismo sobre VIH LGTBIQ+ en Colombia

Álvaro Miguel Rivera fue un valiente y conocido activista por el VIH y los derechos de las personas LGBTIQ. Hizo parte de la Red Colombiana de Personas Viviendo con VIH (RECOLVIH), de la Asociación Líderes en Acción y de Planeta Paz. En 1999, Álvaro trabajaba en el Meta y Caquetá, en la “zona de distensión” El Caguán, en donde se presentaba un incremento de la violencia. Como respuesta, lideró acciones de resistencia pacíficas que lo pusieron en riesgo y fue declarado objetivo militar de las FARC EP. 

Como los grupos armados estaban solicitando a personas LGTBIQ+ y a trabajadoras sexuales los diagnósticos de los exámenes de VIH, Álvaro Miguel adelantó, junto con la Defensoría del Pueblo y más activistas, formas para apoyar a las personas que daban positivo y educaban a integrantes de la guerrilla sobre temas de VIH. En una ocasión, cambió el mensaje de un comandante de las FARC sobre los exámenes forzados con el fin de proteger a personas que habían resultado positivas: «Era la única manera que tenía para salvar a toda esa gente porque sino a muchos de los que estaban ahí los iban a sacar de su tierra o matarlos».

Después de algunos meses de amenazas y hostigamientos a él y a su familia, se vio obligado a vivir en Costa Rica como asilado político. Luego de varios años, volvió a Colombia, retomó sus labores de activista y fue asesinado en el 2009, a sus 41 años: lo encontraron en su casa asfixiado y amordazado, con golpes de objetos contundentes y heridas de arma blanca. Este crimen continúa en la impunidad. 

Estrategias comunitarias ante las respuestas fallidas a personas LGTBIQ+ durante la pandemia del COVID-19

Como en ACT UP, durante la pandemia en Colombia, diferentes organizaciones de sociedad civil, al ver las fallas de las respuestas estatales, decidieron desobedecer las cuarentenas para resistir por medio de prácticas de cuidado. La Red Comunitaria Trans en Bogotá denunció muertes injustas, medidas directamente transfóbicas como el “Pico y Género” impuesto por la alcaldesa lesbiana Claudia López, y creó un Fondo de Emergencias para llevar alimento y soluciones de vivienda a personas trans. En Manizales, Armario Abierto, Las Guapas y otros grupos feministas gestionaron un refugio para mujeres trans trabajadoras sexuales. En diferentes ciudades, las paredes se llenaron de la campaña #EstamosPutas, de las organizaciones Putamente Poderosas, Viejas verdes y Red Comunitaria Trans.

Una excusa común con el COVID es que “NADIE ESTABA PREPARADO” y en cierta medida es verdad, aunque es una excusa insuficiente. La bioética, como veremos a continuación, ya ha dado luces de fracasos en la historia: ¿Cuál va a ser la excusa de los gobiernos para no cuidar a personas LGTBIQ+ y trabajadoras sexuales de la viruela del mono? 

¿Cómo serían unas políticas públicas y recomendaciones de salud pública con enfoque de derechos humanos y bioéticas de este siglo y de un “gobierno del cambio”?

Hablamos con Natalia Acevedo (Abogada con opción en historia de la Universidad de los Andes, Maestría en Derecho (LLM) de la Universidad de McGill en Montreal, Canadá y Maestría en Bioética de la Universidad de Pittsburgh como becaria Fulbright del programa «Pasaporte a la Ciencia» 2019); Jorge Pacheco (Director Liga Colombiana de Lucha Contra el Sida) y Sebastián Hernández (Médico con Master en microbiología, Coordinador de Microbiología Médica en la Universidad de Manizales y Miembro de Número de la Asociación Colombiana de Infectología).

Las recomendaciones médicas deben estar acompañadas de políticas sociales y económicas que permitan cumplirlas. Natalia Acevedo nos explica que, desde la bioética, hemos aprendido a través de la historia que algunas recomendaciones de salud pública pueden perpetuar estigmas y discriminación “hacia poblaciones que han tenido relaciones complejas y abusivas con la medicina y la ciencia (como personas LGBTIQ+, Afro, con discapacidad, mujeres e indigenas). En parte, por eso nace la bioética: por ejemplo, con algunas poblaciones se ha investigado e investigado sin su consentimiento. 

Cuando le pregunté sobre la molestia de las personas trans y sus parejas de que se les incluya en las siglas de HSH (en contra de su derecho a la identidad de género) me dijo que unos principios centrales para la bioética son “la justicia y la acción sin daño”. En otras palabras, cómo se aborda la ciencia y la tecnología sin hacer daño, y sin perpetuar estigmas ya existentes. Por eso es preocupante que no se escuche a las comunidades, porque nombrar a las poblaciones afectadas tiene un impacto en el diseño e implementación de las políticas públicas y en quienes se consideran sujetos de aplicación o priorización: “Inevitablemente genera un riesgo a mayor a la salud de esas comunidades. No nombrar hace daño. El método bioético implica trabajar con poblaciones directamente afectadas. Así haya emergencia, no se justifica que no haya espacios de intermediación. Las respuestas en salud pública siempre deben tener enfoque de derechos humanos. Por ejemplo, el derecho a la dignidad humana, igualdad, salud y derecho de las comunidades a ser escuchadas”. 

Le pregunté también por una posible tensión que podría generar más estigmatización al nombrar grupos específicos, alimentando prejuicios. Como decir que la gente LGTBIQ+ toda tiene VIH. Para Acevedo, nombrar a las comunidades afectadas no es discriminatorio siempre y cuando haya medidas directamente proporcionales dirigidas a ellas y si van acompañadas de información para la población general con el fin de evitar culpabilización y discriminación. Adicionalmente, desde la bioética se demuestra que las medidas en salud pública también pueden discriminar de forma indirecta cuando, en medidas supuestamente neutrales, se generan impactos desproporcionados o “situaciones imposibles” para grupos históricamente discriminados. Me da dos ejemplos recientes:

El primero, es cuando se presentó un brote en Latinoámerica del Zika en el 2016, infección viral que se transmite por picaduras de mosquitos y que puede transmitirse a fetos con riesgo de causar microcefalia. En ese entonces algunas recomendaciones de salud pública aconsejaban a la población “no embarazarse”. Las lecciones aprendidas de ese brote es que ese tipo de recomendaciones, aparentemente neutrales, eran fácticamente imposibles de cumplir en contextos con altos niveles de violencia sexual, embarazo adolescente, y con barreras de acceso a la educación sexual y derechos sexuales y reproductivos. 

El segundo ejemplo fue un aprendizaje que nos dejó la pandemia del COVID, en donde se recomendaba neutralmente el distanciamiento social “sin tener en cuenta los determinantes sociales de la salud” y generando unas medidas de culpa y disciplinamiento injustas a quienes materialmente no podían cumplirlas: “si se contagió es su responsabilidad porque quién sabe qué estaba haciendo”. Se ignoraron por ejemplo las realidades de las  trabajadoras sexuales, las cárceles, hospitales e instituciones psiquiátricas con dinámicas de encierro. 

Termina explicando que el principio de anticipación implica que los Estados no pueden improvisar y que con la reciente pandemia sería difícil argumentar que no venían venir la viruela símica. También lee el actual momento como una gran oportunidad de justicia restaurativa y que las poblaciones históricamente golpeadas por la ciencia y la salud recuperen su confianza en el sistema: “por ejemplo, priorizar grupos discriminados para el momento de vacunación y anticiparse a la crisis con transparencia y participación puede significar una reparación simbólica”. Por eso, las recomendaciones deben estar acompañadas de políticas que permitan cumplirlas, mirando los determinantes sociales y económicos para hacerlas viables y efectivas. 

Zulma y Cándida por su parte, no conocen políticas diferenciales en Colombia u otros países más allá de “algunas actividades de sensibilización por parte de secretarías de salud con estas poblaciones”. Sí han tenido conocimiento de discusiones en Estados Unidos sobre la dificultad de acceder a las vacunas por parte de trabajadoras sexuales. Agregan que “la OMS recomienda que en casos confirmados se haga aislamiento por 21 días junto con el apoyo material y psicológico durante ese periodo. En Chile existe un sistema de residencias sanitarias (que empezó desde COVID) y que actualmente lo han adaptado para viruela símica con el propósito de dar el soporte al aislamiento de los 21 días. Pero en la región no conocemos de ningún otro caso similar de residencias sanitarias o apoyos, lamentablemente”. 

Al respecto, Jorge Pacheco considera que “se ha descuidado una parte de protección social a varios grupos poblacionales incluidos los y las trabajadoras sexuales, ya que su supervivencia depende de su ingreso por trabajo sexual. Creo que los proyectos financiados por las grandes organizaciones como el Fondo Mundial deberían mirar con mayor detenimiento este tipo de apoyo en la sostenibilidad de las personas que sean afectadas en su trabajo por este virus símico, así como se vio en la epidemia por SARS COVID 19. Lo ideal sería acceder a la vacuna pero en nuestros países, y por ejemplo aquí en Colombia, todavía no vemos cercano el acceso. El Ministerio de Salud anunció que podría estar en Colombia para el 2023”. 

¿Es bioético con trabajadoras sexuales y personas LGTBIQ+ el lenguaje usado hasta el momento sobre viruela símica?

¿De dónde viene y qué significa la categoría HSH (Hombres que tienen sexo con hombres) en la salud pública? Es usada constantemente en todo lo que tiene que ver con VIH y recientemente en la viruela símica. Varias veces he discutido con quienes me hacen exámenes de VIH y asesoran en el proceso porque me parece que esa clasificación me discrimina como mujer trans. Pero es un trabalenguas complejo: les conté brevemente la historia del VIH para entender que toda una generación de personas LGTBIQ+ lucharon y murieron para ser nombradas, para que el lenguaje en salud pública comunique efectivamente a los grupos más afectados sin morronguerías y para entender por qué la clasificación “HSH” es una victoria histórica que ayudó a dirigir recursos y estrategias a grupos específicos.

Sin embargo, creo que las personas que hacemos parte de grupos de riesgo estamos siendo excluidas de la salud pública cuando no se nos nombra. Por ejemplo, si dos mujeres trans tienen relaciones sexuales, la categoría no las incluye o lo hace de forma discriminatoria. O si un hombre heterosexual tiene una novia trans, la categoría estaría llamando a su novia mujer, un hombre y, en la práctica, esto es un desincentivo para que ambos tengan confianza en el sistema de salud y se hagan exámenes. Me pregunto si la categoría se refiere a los genitales realmente: gente con pene que se come con gente con pene. Pero, ¿sí es así? ¿dónde quedan las vulvas? ¿Alguien puede por favor pensar en las vulvas?

Aunque las personas trans han estado sistemáticamente invisibilizadas de los estudios sobre VIH, los pocos estudios demuestran alarmantes tasas de infección. Human Rights Campaign (HRC en adelante) dice que las personas trans están invisibles en este debate y que aún no sabemos mucho sobre cómo están siendo afectadas por el VIH: “en la mayoría de los estudios las personas transgénero sólo han sido contadas como del sexo asignado al nacer, lo que no solo niega sus identidades, sino que además las deja relativamente invisibles a los ojos de los funcionarios de salud pública y organizaciones defensoras de sus derechos que trabajan por la prevención, el tratamiento y la atención de salud relacionada con el VIH”. 

Lo que es aún más angustiante es que los pocos estudios adelantados, que sÍ reconocen a las personas trans, tienden a demostrar “tasas de infección con el VIH alarmantemente altas». Un reciente informe de AmFar, por ejemplo, concluyó que “las mujeres transgénero tienen 49 veces las posibilidades de estar viviendo con el VIH que la población general. Si bien los hombres transgénero tienen menos posibilidades de ser VIH positivos que las mujeres transgénero, sus tasas de infección son más altas que las de la población general”, explica HRC. 

La organización sugiere que la transfobia y la marginalización contribuyen a mayores factores de riesgo que, a su vez, aumentan las tasas de infección. Citando los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (agencias gringas de salud pública, CDC en adelante) sugieren como factores de riesgo: “tasas más altas de abuso de drogas y alcohol, trabajo sexual, encarcelamiento, falta de vivienda, intentos de suicidio, desempleo, falta de apoyo familiar, violencia, estigma y discriminación, acceso limitado a la atención médica y experiencias negativas durante las citas de atención médica”. Es decir, la exclusión hace que las personas trans se vean forzadas a situaciones que aumentan su riesgo y limitan gravemente la atención médica. 

HRC también muestra datos preocupantes: “el 19.1% de las mujeres transgénero del mundo están viviendo con el VIH; en los EE.UU. el 21 % de las mujeres transgénero están viviendo con el VIH; las personas transgénero de color muestran tasas de VIH exponencialmente mayores, las tasas más altas fueron de 24.9% para las personas transgénero afro-americanas (comparadas con el 2.4% entre todos los afro-americanos), del 10.9% para los latinos transgénero (comparadas con el .08 para todo/as lo/as latino/as), en comparación con una tasa del 0.6% para la población general de los EE.UU. Se han realizado pocos estudios sobre la prevalencia del VIH entre los hombres transgénero y la personas con orientación de género no convencional, pero existen razones para creer que estas comunidades son más vulnerables al VIH que la población general. El VIH es más de tres veces más prevalente entre las mujeres trans negras que entre las mujeres trans blancas o latinas. 1 de cada 3 personas trans encuestadas en D.C son VIH positivas y las personas transgénero también tenían más posibilidades de ser VIH positivas si habían sido atacadas sexualmente debido a su identidad de género, si no tenían un diploma de escuela secundaria, tenían un ingreso anual menor que $10,000, o estaban desempleadas o habían perdido su trabajo debido a prejuicios”.

HSH, GBHSH Y TDGNB: Si eras de los que se quejaban porque no le cabían más letras a las siglas LGTBIQ+, prepárate para el trabalenguas de salud pública de “hombres que tienen sexo con otros hombres”, “hombres gay y bisexuales que tienen sexo con otros hombres” y “personas trans, disidentes del género y no binarias”

De acuerdo a las investigadoras del Departamento de Epidemiología Clínica de la Universidad Javeriana, Zulma Cucunubá (Médica, Máster en Salud Pública, Ph.D. en Epidemiología de Enfermedades Infecciosas. Profesora del Departamento de Epidemiología Clínica, U. Javeriana) y Cándida Díaz (Médica especialista en Medicina Internista, Máster en VIH. Estudiante de Maestría en Epidemiología Clínica, U. Javeriana), la categoría de HSH (Hombres que tienen sexo con hombres) se usa desde los años noventa. Me cuentan que con respecto a la viruela símica han empezado a ver el uso en inglés, principalmente en el Reino Unido, el término GBMSM (Gay and Bisexual Men that have Sex with other Men, en español: Hombres Gay y Bisexuales que tienen Sexo con Hombres) en documentos oficiales, como el mayor grupo de riesgo, mientras que, en la página del reporte oficial de la OMS, se usan tres categorías:  No especificado, HSH y Otras. Me explican que han visto muy pequeñas menciones a la comunidad trans y que eso les ha generado inquietudes. 

Por ejemplo, a finales de mayo del 2022, en un documento de la OMS se dice textualmente: «Las personas trans y de género diverso también podrían ser más vulnerables en el contexto del brote actual”, indicando que ese riesgo es adicional al de GBHSH (Gay and Bisexual Men that have Sex with other Men, en español: Hombres Gay y Bisexuales que tienen Sexo con Hombres). Llaman la atención sobre esta conversación con un epidemiólogo en Twitter, en donde se explica que el término en la práctica incluye personas trans y de otros géneros diversos, pero que “HSM es la terminología más frecuente que he visto en sesiones informativas e información. Como médico y persona queer, me frustra que me incluyan ahí. Se siente como si la facilidad de las siglas fuera más importante que la precisión”. 

Me explican que al revisar los reportes este año han encontrado de forma predominante en números absolutos “GBMSM” (Gay and Bisexual Men that have Sex with other Men, en español: Hombres Gay y Bisexuales que tienen Sexo con Hombres) al menos en tres ejemplos. En el reporte de la Agencia de Salud del Reino Unido del 5 de Agosto de este año, se reportan encuestas en profundidad a más de 680 casos positivos donde la mayoría se identificaron como GBMSM (95%) y del resto de los casos dicen lo siguiente: «de 22 casos que eran mujeres, 9 (41%) eran mujeres transgénero. De las 22 mujeres, 8 tenían evidencia de una posible transmisión durante el contacto sexual, 5 parecían tener rutas de adquisición no sexuales (ya sea en el hogar o sin una ruta de exposición identificada) y 9 no tenían información sobre la transmisión. Además, hubo 15 hombres heterosexuales cisgénero que no informaron haber tenido relaciones sexuales con otro hombre en los últimos 21 días. De estos, un pequeño número tenía evidencia de posible transmisión durante el contacto sexual con mujeres cisgénero”. 

En otro reporte de los CDC de Estados Unidos igualmente menciona que de 1195 casos analizados, se repartieron en: Hombres (1178), Hombres Trans (3), Mujeres (5); Mujeres Trans (5). En este reporte de la Ciudad de Nueva York, se menciona que de 639 casos analizados, 7 de ellos (1.4%) corresponde a personas Trans, Disidentes del Género y No Binarias (“transgender, gender nonconforming and nonbinary, TGNCNB). 

En el gobierno de los símbolos, un Ministerio de Salud y Protección Social a la Reagan/Alcocer

Como en el vallenato colombiano Obsesión, el Ministerio de Salud y Protección Social quisiera que la tierra girara al revés para hacerse pequeño y volver a nacer, porque está repitiendo varios pecados que están más cerca de esa extraña marca 80era de Verónica Alcócer parecida a la de Nancy Reagan (camandulera, salvadora blanca y cercana a monjas misioneras) que a la de una Ministra de un gobierno del cambio, o una Lady Di icónica que en 1987 visitó un hospital y tendió su mano sin guantes a una persona con VIH.

Desde el 1 de Agosto, el Ministerio de Salud está divulgando una campaña en redes sociales con recomendaciones para la población general, a pesar de que la OMS especificó que hay grupos en más riesgo que otros. Como no vimos este enfoque diferencial, le preguntamos al Ministerio de Salud y Protección Social sobre recomendaciones específicas para otras poblaciones, sin mucho éxito porque nos respondieron, palabras más palabras menos, que sólo tienen recomendaciones generales. Nos devolvieron a la moralina de los años 80s durante la crisis del VIH-SIDA donde no se mencionaba a las personas LGBTIQ+, por supuesto, con una infección que hasta el momento, más allá de las terriblemente dolorosas ronchas y sus cicatrices, no parece ser tan grave. 

Hasta el Director Adjunto del Programa LGBT de la organización Human Rights Watch, Mauricio Albarracín Caballero, se pronunció en su cuenta de Twitter sobre este viaje al dañino silencio del pasado (no se preocupen que en sus publicaciones más reciente SÍ menciona y no invisibiliza a personas trans y no binarias como en esta)

Les preguntamos: ¿Qué soluciones se recomiendan o se van a implementar para trabajadoras/trabajadores sexuales cuyos ingresos y mínimo vital dependen de un trabajo de contacto físico? ¿Cuál es su posición con respecto a dar subsidios a estos grupos hasta que llegue una vacuna, dado que es su única fuente de ingreso? ¿Si no son subsidios que otras recomendaciones o políticas se recomiendan con respecto al trabajo sexual? La recomendación es no tener sexo. Sin embargo, las políticas abstencionistas han demostrado toda la vida ser absolutamente ineficaces: lo fueron para evitar el embarazo adolescente y lo fueron para evitar la propagación del VIH. ¿Qué recomendaciones existen para reducir el riesgo de contagio durante relaciones sexuales, si definitivamente la gente no logra aguantarse?

A estas preguntas, nos respondieron con las siguientes recomendaciones generales: 

• Evite el contacto piel a piel con personas que tengan un sarpullido que se parezca a la viruela símica. 

• No toque el sarpullido o las costras de una persona con viruela símica o lesiones similares. En caso de ser necesario, se deben utilizar guantes y desecharlos en la cesta de la basura del baño. 

• No bese, abrace, ni tenga contacto directo ni relaciones sexuales con alguien que tenga viruela símica o lesiones sugestivas. 

• No toque objetos de uso personal que hayan sido utilizados por personas con viruela símica o lesiones sugestivas en la piel. 

• Lave la ropa, toallas y sábanas que hayan estado en contacto con la persona enferma, utilizando agua caliente a más de 60 grados y detergente. 

• Aumente la frecuencia de los procesos de limpieza y desinfección de las áreas comunes y de aquellas utilizadas por las personas que tienen la infección o sospecha de la misma. 

• La viruela símica per se no es considerada una infección de transmisión sexual, pero el contacto piel a piel o con mucosas de personas infectadas, es más factible en encuentros de tipo sexual (no necesariamente penetrativos). A mayor número de encuentros mayor probabilidad. 

• Disponga de elementos tales como cubiertos y platos exclusivos para uso individual, no los comparta con una persona con viruela símica o con lesiones sugestivas. 

• En lugares o espacios que faciliten encuentros de tipo sexual, use guantes para la manipulación de la ropa de cama, sábanas, toallas. 

• Usar tapabocas en caso de presentar síntomas respiratorios o si es necesario el contacto con personas enfermas. 

• En caso de presentar síntomas, acudir al médico y evitar el contacto con otras personas. 

• Lavarse las manos de forma frecuente, con agua y jabón o emplear solución a base de alcohol. • Manténgase informado a través de fuentes oficiales, sobre nuevas medidas de prevención y atención recomendadas cuando se genere nueva evidencia científica. 

• Siga las recomendaciones de su médico tratante e infórmese sobre cualquier cambio o signo de alarma. 

• La comunicación con la/s pareja/s sexual/es respecto a la situación de salud forma parte del autocuidado y del cuidado de la/s pareja/s. 

• Si observa lesiones en su pareja hable con ella, eviten el contacto estrecho piel a piel incluyendo el contacto sexual y acuda al médico. 

• Disfrute de las relaciones sexuales tomando precauciones frente a las infecciones de transmisión sexual, cuidando de su propia salud y estando atento a signos de infección por viruela símica.

Agregaron que “al ser la viruela símica una enfermedad exantemática que puede transmitirse no solo por contacto sexual sino a través de otro tipo de exposiciones, como se explicó anteriormente, es importante que toda la población siga las siguientes recomendaciones preventivas”. Asimismo, reiteraron que no hay políticas o medidas específicas para grupos de mayor riesgo. Con respecto a políticas o subsidios para trabajadoras sexuales respondieron que “a la fecha, no se tiene contemplado ningún tipo de subsidio ni para las personas en situación de prostitución o trabajadoras(es) sexuales del mismo modo que no se contemplan para ningún tipo de oficio, profesión o grupo poblacional que pudiera verse más expuesto. Reiterando la respuesta anterior, es necesario que toda la población valore cuales pueden ser los contextos de vulnerabilidad en que se hayan inmersos, al igual que los comportamientos que pueden llevar a adquirir la infección, la identificación temprana de síntomas, la consulta oportuna a los servicios de salud y el seguir las recomendaciones de aislamiento preventivo que se recomienden desde el sector salud”.

Admitiendo que formulé mal la pregunta sobre las relaciones sexuales porque la recomendación precisa no es “abstenerse” sino “limitar el número de parejas sexuales”, el Ministerio nos dijo que “desde el ministerio de Salud y Protección Social no hay ningún tipo de recomendación abstencionista pero si se precisan los modos posibles de transmisión. La evidencia científica disponible ha demostrado que el virus puede persistir por varios días (15 días) en las superficies, dependiendo de las condiciones medioambientales. Se puede transmitir a cualquier persona que tenga contacto cercano o estrecho con personas infectadas, a menudo piel a piel, y con objetos contaminados. Las formas más comunes de contacto cercano son: 

• Contacto directo con las lesiones eruptivas o con fluidos de una persona positiva para viruela símica. 

• Contacto directo con objetos y superficies contaminadas con el virus (celular, objetos de uso personal, cigarrillos, telas, toallas, juguetes sexuales, ropa de cama y ropa en general). 

• Contacto con secreciones respiratorias. 

Contacto directo durante relaciones íntimas: 

▪ Abrazos, masajes, besos. 

▪ Contacto prolongado cara a cara. 

▪ Sexo oral, vaginal, anal o tocando los genitales de una persona positiva para viruela símica. 

Finaliza el Ministerio con una última recomendación: “Tener múltiples parejas sexuales o casuales puede incrementar las posibilidades de exposición e infección con la viruela símica, por lo tanto, se recomienda limitar el número de parejas y fortalecer los mecanismos de protección (métodos de barrera) para reducir el riesgo de infección”.

Es necesario actualizarnos, Mor

Tanto Jorge Pacheco como Sebastián Hernández parecen estar de acuerdo en que la categoría HSH (hombres que tienen sexo con hombres) cumple una función práctica bastante importante y que buscaba reconocer los impactos diferenciados del VIH en hombres gay, bisexuales y en hombres heterosexuales que no se identifican como gays o bisexuales. Explica Sebastián: “En muchos países musulmanes la segregación entre hombres y mujeres durante la educación, casi hasta la adultez, hace inevitable que muchos de los primeros contactos y experiencias sexuales sean entre personas del mismo sexo y esto es considerado al normal, más no explícito”. Ambos también reconocen la importancia de actualizar las terminologías: “si es necesario actualizar y hacer algunos cambios porque algunos grupos se sienten excluidos, rechazados y estigmatizados”, concluye Jorge. 

Recomendaciones para culear durante la emergencia sanitaria de la viruela del mono reduciendo el riesgo de infección

Sebastián Hernández considera que lo más importante es el acceso a la vacuna, pero que mientras eso ocurre es fundamental dar soluciones sociales y económicas y garantizar el derecho a la información clara: “debe haber manera de poder ayudar a todo este sector mientras se dispone de la vacuna, o la enfermedad se podrá establecer en este grupo de riesgo y esto no beneficia a nadie. Ellas deben saber el riesgo y las prácticas que sí pueden hacer con los clientes y un detalle clave: reconocer las potenciales lesiones y declinar un servicio en caso de observarlas en una persona que está pidiendo un servicio”.

Hernández recomienda la comunicación clara y directa (reseñada en el programa de Jhon Oliver de HBO) de la Gay and Social Policy Initiative de UCLA, en California que además de dar información sobre “6 formas en las que podemos deducir el riesgo en los tiempos de la viruela símica”, usa lenguaje divertido y cercano a las personas LGBTI: 

  1. Considera tomar un descanso de los espacios de sexo grupal. Puede ser el momento de detener temporalmente el ir a lugares con mucha actividad sexual hasta que todos nos vacunemos. Tan pronto como el otoño de 2022 esperamos tener suficientes vacunas disponibles para nuestras comunidades. ¡Olvídate del verano de perras y esperate hasta el otoño anal! 
  1. ¡Haz un cerco sexual epidemiológico! Similar a como establecimos cercos de socialización para COVID-19: las personas monitorean sus síntomas luego de su última exposición y limitan sus parejas sexuales hacia otros miembros del grupo.
  1. Practica una comunicación abierta y honesta. Antes de encontrarte con alguien, hablen de parejas sexuales o contactos piel con piel prolongados recientes. Hablen sobre su salud y si tienen síntomas o ronchas de viruela símica. 
  1. Considera el uso de condones. Aunque el sarpullido característico de la viruela del simio pueden aparecer en cualquier lugar, comúnmente pueden estar en los genitales y el área anal. El uso de condones no te protegerá completamente en contra la viruela del simio, pero podría ayudar a reducir el riesgo de contacto piel con piel con cualquier lesión en estas áreas (¡incluidas las lesiones internas!).
  1. Usa más ropa. La viruela del mono se propaga principalmente a través del contacto de piel con piel. Cualquier cosa que pueda hacer para reducir la cantidad de piel expuesta hará que los espacios llenos de gente sean menos riesgosos. ¿Camiseta en una fiesta? ¿mangas largas en un bar? ¡Rómpela con un look fetichista! Si Kim Kardashian puede hacerlo, tú también.
  1. Cuida de ti y de los demás. Vacúnate si puedes. Si das positivo por viruela del simio, o si tienes síntomas similares a los de la gripe o una nueva erupción, quédate en casa, hazte la prueba e intenta obtener un tratamiento antiviral efectivo para la viruela del simio.

También aconseja el vídeo del Dr. Demetre Daskalakis, Coordinador Adjunto de la respuesta federal a la viruela del simio de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedade del gobierno de Estados Unidos, en caso de creer que puedan estar contagiados:

  1. Tenga sexo virtual sin contacto personal
  1. Mastúrbense juntos con distancia entre ustedes y sin tocarse entre ustedes y sin tocar lesiones
  1. Después de tener sexo, recuerden lavarse las manos con agua y con jabón. Desinfecten elementos fetichista y juguetes sexuales y cualquier textil como sábanas, toallas y ropa

Estimada Ministra de Salud y Protección Social Carolina Corcho, 

Usted hace parte de un gobierno que representa a los nadies y al cambio. Si bien es cierto que la viruela símica no es mortal, todas las personas que entrevistamos concuerdan en que las heridas “duelen como el demonio y pueden requerir cuidado hospitalario”. También hubo consenso entre las respuestas de un acompañamiento de una política social y económica, que probablemente requerirá coordinación con otros Ministerios y el Presidente Gustavo Petro. 

Por favor, escuchemos las lecciones aprendidas desde la bioética y los derechos humanos y cambie el enfoque y la comunicación actual por una sin moralinas, una que realmente tenga en cuenta los determinantes sociales de la viruela símica. En honor a la recién fallecida activista Diana Navarro (que se identificaba como negra, marica y puta) y a activistas como Álvaro Miguel, no nos condene al silencio y a la morronguería. Para que las negras, maricas y putas podamos vivir sabroso necesitamos recomendaciones y políticas en salud pública bioéticas con enfoque de derechos humanos. 

Las recomendaciones actuales, aparentemente neutrales, no tienen en cuenta que limitar las parejas sexuales es una situación imposible para trabajadoras sexuales cuyo mínimo vital diario depende del número de parejas sexuales que tienen. Si este gobierno no acompaña este tipo de recomendaciones con políticas sociales y económicas que hagan posibles materialmente las recomendaciones, están condenándolas a infectarse. El mensaje es que su dolor, su piel y sus cuerpos no le importan a este gobierno. 

A las maricas no se nos va a quitar la calentura. Los embarazos no se van a prevenir simplemente diciendo las palabras mágicas “tengan menos sexo” y el aborto nunca será cero. Volvámonos serias, salgamos del secretismo y demos información clara sobre cómo reducir el riesgo de infecciones como el VIH y la viruela del mono. Ojalá que al Presidente Gustavo Petro no le salga el dicho “peor que un macho de derecha, es uno de izquierda». No nos pongamos metas de sexo cero, más bien, apúntemosle a prevenir la viruela símica y a recuperar la confianza en el sistema salud. Ojalá ese lote de 5,600 vacunas que anunció la Ministra, sean priorizadas para grupos de riesgo. 

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Autor

  • Matilda González Gil

    Abogada graduada de la Universidad de Los Andes. Master en Derecho Internacional de American University, Washington College of Law. Ha trabajado en la Relatoría sobre Derechos de Personas LGBTI en Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) como becaria; en Colombia Diversa como abogada; en el Instituto Colombiano del Bienestar Familiar como referente técnica del enfoque diferencial en la Dirección de Niñez y Adolescencia. Ha escrito para medios como El Espectador, Cromos, Vice, El País Internacional y Open Democracy. Co-creadora, junto con El Espectador, del canal de Youtube La Prohibida. Coautora del informe Mapeo Legal Trans (Ediciones 2016, 2017 y 2020) del International Lesbian, Gay, Bisexual, Trans and Intersex Association (ILGA). Ha sido consultora de la International National Civil Liberties Organisation (INCLO) y fue Secretaria de las Mujeres y Equidad de Género de la Alcaldía de Manizales en el 2020.

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