Ex-periodistas de nómada cuentan la verdad sobre el cierre del medio

Tras el cierre oficial del medio guatemalteco Nómada, nueve de sus ex-periodistas revelan apartes de la investigación administrativa realizada por Oxfam-Intermon sobre las denuncias de acoso y abuso sexual hechas en contra de Martín Rodríguez Pellecer, fundador y director del medio, a través del reportaje publicado por Catalina Ruiz Navarro en diciembre de 2019. Los resultados de la investigación confirman el patrón de conducta de acoso descrito por las víctimas demostrando la veracidad de los testimonios allí narrados. Como respuesta, los ex-periodistas de nómada escriben: “A las mujeres, compañeras y amigas, queremos decirles que siempre les creímos.” Desde Volcánicas nos unimos a ese mensaje de solidaridad y compromiso periodístico con las víctimas de violencia de género poniendo a su disposición las herramientas del periodismo para que puedan contar sus historias.

A continuación reproducimos la nota de las ex-Nómadas: Pia Flores, Francelia Solano, Jody García, Javier Estrada, Gabriel Woltke, José Dávila, Kimberly López, Nydia Fuentes y Diego Orellana.

Han pasado muchos meses de silencio incómodo e injusto. Hoy escribimos para cerrar un capítulo difícil de nuestras carreras y sobre todo, por las mujeres que denunciaron el acoso sexual del fundador de Nómada, Martín Rodríguez Pellecer, que no tuvieron la respuesta que el medio se comprometió a dar sobre los resultados de la investigación.

En diciembre de 2019 fueron publicados los testimonios de las mujeres denunciantes. Éramos un medio feminista y enterarnos que colegas, compañeras y amigas fueron víctimas justamente de la violencia que hemos denunciado, fue un golpe duro. Nos obligó a reconocer que fallamos y que teníamos una responsabilidad no solo de mejorar y garantizar que no se repetiría, sino también de darle seguimiento a las denuncias.

Nómada siempre fue más que su fundador, fue el resultado del trabajo de un gran equipo, del apoyo de socios, clientes y organizaciones, del respaldo de sus lectores y lectoras, y de la confianza de las fuentes que encontraron en el medio un espacio para denunciar y buscar justicia.

Por eso decidimos quedarnos. Aún creíamos en el proyecto y estábamos convencidos de que Nómada debía seguir adelante. Lo hicimos conscientes de que enfrentaríamos tiempos difíciles.

También teníamos clara la necesidad de realizar una investigación, de que se establecieran sanciones acordes a los hallazgos y de que el fundador y entonces director fuera separado del cargo. Confiamos en que este proceso sería cerrado de manera justa con las denunciantes, sin intervención de parte del señalado.

No había futuro para Nómada si no era coherente con sus propios ideales.

¿Qué pasó con la investigación?

Sí hubo una investigación administrativa sobre las denuncias por acoso sexual en contra de Martín Rodríguez Pellecer. Estuvo a cargo de Oxfam-Intermon, quien la inició para verificar el cumplimiento de los compromisos éticos de Nómada como contraparte.

El proceso duró más tiempo de lo esperado. Durante más de ocho meses, sin Rodríguez Pellecer en la dirección editorial, continuamos con nuestro trabajo. Recibimos muchos cuestionamientos, válidos en su mayoría, pero confiamos en que el proceso podría finalizar pronto y de manera adecuada y transparente.

El respeto a la independencia editorial del medio se perdió cuando el 5 de junio de 2020 el director suspendido, aunque aún accionista mayoritario, sin el consentimiento del equipo, impuso su decisión de publicar una última columna en la que atacó a las mujeres que decidieron denunciarlo y restó credibilidad a sus testimonios.

Un mes después, el 10 de julio, fuimos notificados por correo electrónico sobre la decisión de Rodríguez Pellecer de vender 46.5% de sus acciones a Gonzalo Marroquín, quien sería el nuevo director y CEO. Como equipo no tuvimos ninguna influencia en la designación de Marroquín. Tampoco acceso a ninguna documentación en la que constatara la transacción realizada por las acciones.

Desde que Marroquín se presentó, varias personas del equipo expresamos que era prioridad que Nómada cumpliera con su compromiso de darle seguimiento al caso contra el director anterior. Marroquín siempre sostuvo que cualquier publicación al respecto sería dañina para el medio. Además resaltó su amistad de años con el anterior director.

Posteriormente nos percatamos de manifestaciones de censura interna en publicaciones periodísticas que no habíamos experimentado antes.

El informe

El 29 de julio Oxfam-Intermon sostuvo una reunión con el equipo de Nómada para informar que la investigación había concluido y compartir algunas de las conclusiones que fueron recopiladas en un informe de recomendaciones.

Verbalmente nos comunicaron que se determinó que sí existía un patrón de conducta de acoso, por lo que recomendaron que Rodríguez Pellecer no regresara a Nómada y que el medio reconociera los hechos con una disculpa pública a las víctimas. El informe lo recibió Gonzalo Marroquín, mas no el equipo de trabajadores.

El 10 de agosto, ante la falta de acceso al informe e información sobre el cumplimiento de las recomendaciones, el equipo sostuvo una reunión con Marroquín quien comunicó que, en conjunto con un “nuevo Consejo de Administración” recién instalado, habían tomado la decisión de no compartirlo con el equipo para evitar filtraciones. También reiteró que no consideraba prudente que el medio volviera a comentar públicamente el caso.

Tras objeciones y presiones del equipo, respondió que sí iba a cumplir con algunas recomendaciones, pero no con todas y que lo haría en el tiempo que él considerara prudente. Hasta el cierre de Nómada pasaron 66 días sin una mínima muestra de voluntad cumplir.

El pasado 25 de octubre, Oxfam-Intermon nos dio acceso al informe que hemos decidido hacer público.

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El fin

En varias ocasiones Gonzalo Marroquín restó credibilidad a la investigación, asegurando que eran testimonios de pocas personas y que no se tomaron en cuenta pruebas que, según él, fueron presentadas por Rodríguez Pellecer. Nos indignó que se le diera más credibilidad al exdirector, que a los múltiples testimonios presentados en las dos notas publicadas por la periodista Catalina Ruiz-Navarro, ahora respaldados por el informe de Oxfam-Intermon.

Otros hechos se fueron sumando a la evidente forma en que Gonzalo Marroquín anteponía los intereses del anterior director en vez de darle prioridad a cumplir con la responsabilidad que el medio tenía con sus lectoras, contrapartes y con el equipo.

Entre ellos, la conformación de un Consejo de Administración de manera irregular, cuyo funcionamiento fue apresurado aún cuando carecía de validez legal, y el uso que el exdirector hacía de un vehículo de valor que era propiedad del medio y que debió haberse vendido para solventar problemas financieros, que resultaron en el despido de varias personas del equipo.

A partir de esto quedó claro que Nómada, en su esencia, ya no existía y que Rodríguez Pellecer aún seguía influyendo en el medio. Las y los miembros del equipo comenzamos a renunciar.

Después de esta dura y desgastante experiencia también nos quedan algunas lecciones:

Por ejemplo, que las comisiones internas contra el acoso son poco funcionales porque no pueden garantizar a las víctimas la independencia necesaria para que se sientan seguras de compartir sus testimonios. Por esa misma relación con ambas partes, fue que nos abstuvimos de hacer una investigación periodística sobre las acusaciones. También que se requieren modelos más horizontales de organización en que todos los socios y socias se involucren para evitar los abusos de poder.

Es triste que Nómada cerrara y sobre todo con un editorial tan lamentable que tergiversa los hechos. El medio no cerró por las denuncias ni por ataques, ni fue víctima de sabotajes o conspiraciones contra la libertad de expresión. Decirlo es faltarle el respeto a miles de periodistas que sufren a diario los ataques de grupos de poder.

Nómada fue víctima del ego y del miedo a una independencia real; de la manipulación y de la nula reflexión y autocrítica; de la opacidad y de la falta de un cambio drástico en la dirección. Situación que al final nos costó a todas y todos nuestro lugar de trabajo.

A las mujeres, compañeras y amigas, queremos decirles que siempre les creímos.

A las y los lectores, gracias por acompañarnos estos seis años.

Pía Flores
Francelia Solano
Jody García
Javier Estrada
Gabriel Woltke
José Dávila
Kimberly López
Nydia Fuentes
Diego Orellana

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